El “plan”
de la encargada de negocios de Estados Unidos
En un
video de presentación que han difundido diversos medios informativos, la recién
llegada encargada de negocios de los Estados Unidos en NUESTRO PAÍS, ha
expresado: “Queremos una Venezuela amigable, estable, próspera y democrática…y
para lograrlo vamos a trabajar con venezolanos
representantes de una variedad de sectores y perspectivas; para lograrlo,
vamos a ejecutar un plan de tres fases: 1. La estabilización del país y la
restauración de la seguridad, 2. La recuperación de la economía, 3. La ¿transición?
hacia una Venezuela amigable, estable, y democrática. El presidente Trump ha
tomado unas decisiones y ahora las estamos implementando, vamos a asegurar que
nuestro progreso sea sostenible…”
La “amigable”
señora que llegó precedida de un ataque terrorista de su gobierno contra
NUESTRO PAÍS (“el presidente Trump ha tomado unas decisiones”), con más de un
centenar de víctimas, incluidos treinta y dos heroicos colaboradores cubanos, donde
secuestraron al Jefe del Estado, presidente constitucional hasta el 2031, Nicolás
Maduro Moros, y su esposa Cilia Flores, manteniéndolos como rehenes para el chantaje
extorsivo, nos ha mostrado su más acabada versión de la “diplomacia”: el
cinismo.
La encargada
de negocios se inauguró desconociendo la Convención de Viena sobre Relaciones
Diplomáticas del 18 de abril de 1961 que entró en vigor el 24 de abril de 1964.
(¿Qué se podía esperar…?) Este importante instrumento del Derecho Internacional,
en su Artículo 41°, establece que: “1. Sin perjuicio de sus privilegios e
inmunidades, todas las personas que gocen de esos privilegios e inmunidades deberán
respetar las leyes y reglamentos del Estado receptor. También están
obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese Estado. 2. Todos
los asuntos oficiales de que la misión esté encargada por el Estado acreditante
han de ser tratados con el Ministerio de Relaciones
Exteriores del Estado receptor
por conducto de él, o con el Ministerio que se haya convenido.”
La encargada
de negocios ad interim de Estados Unidos, cuyo gobierno blande una amenaza
constante con su poderío militar en el Mar Caribe, actúa con jactancia como si
se tratase de la “procónsul” de un Imperio ocupante y no la diplomática de un
Estado acreditante, como indica la citada Convención. ¿Será que asume con
desparpajo el papel de emisaria de los secuestradores? ¿Será la cobravacuna
de los extorsionadores que nos mandaron bombardear la madrugada del 3 de enero?
El Artículo
3° de la Convención de Viena define el rol de las misiones diplomáticas: “1.
Las funciones de una misión diplomática consisten principalmente en: a.
representar al Estado acreditante ante el Estado receptor; b. proteger en el
Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales, dentro
de los límites permitidos por el derecho internacional; c. negociar con el
gobierno del Estado receptor; d. enterarse por todos los medios lícitos
de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado
receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; e. fomentar
las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas, culturales y
científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor.” (Este último
literal parece una misión imposible con los misiles gringos apuntándonos al
frente)
En ninguna
parte del Derecho Internacional el país agresor puede a la vez ser garante o
mediador en asuntos del país agredido, entonces la señora encargada de negocios
no tiene que “trabajar con venezolanos representantes de una variedad de
sectores y perspectivas”, porque, como lo indica el Artículo 41°, numeral 2 de
la Convención, todos los asuntos deben ser “tratados con el Ministerio de
Relaciones Exteriores del Estado receptor”.
Mucho menos
puede abrogarse la agente estadounidense “ejecutar un plan” y que para “la
estabilización del país y la restauración de la seguridad”. Hay que ser
descarados. Esta señora se burla de la inteligencia de nuestro pueblo. Los gobiernos
de su país han conspirado este cuarto de siglo para desestabilizar a la
República Bolivariana de Venezuela (nombre oficial que ella está obligada a
usar), aplicando todas las formas de injerencia imperialista, desde las mil medidas
coercitivas unilaterales (guerra económica) para asfixiarnos y destruir el
estado de bienestar que habíamos alcanzado la primera década de este siglo,
hasta la agresión militar directa del 3 de enero, pasando por los intentos de
magnicidio, la infiltración de paramilitares e incursiones mercenarias,
creación de un “gobierno” fantoche para robarse nuestros activos en el
exterior, y un extenso etcétera que fuimos derrotando con la resistencia
corajuda de nuestro pueblo bolivariano.
¿Qué mensaje
pretende trasmitir con eso de “restaurar la seguridad”? El día más inseguro de
nuestra historia lo causó su gobierno la madrugada del 3 de enero descargando con
desprecio su sofisticado armamento contra la calma que nos hemos dado a pesar
de ustedes y sus cómplices locales. Su aparato militar -adicto a su histórica vocación
genocida- causó la masacre más espantosa del siglo XXI en Nuestra América
(copartícipes del holocausto palestino). ¿Sólo por la sed de robar nuestro petróleo?
¿Y de paso anunciar con ese desgraciado bombardeo la recolonización violenta del
continente?
El
historiador estadounidense Howard Zinn reseña episodios del genocidio sobre el
que se erigió Estados Unidos contra los pueblos originarios, que dan una idea
de la lógica supremacista de ese sistema. En Jamestown, Virginia, la primera
colonia permanente de los ingleses en las Américas, el cacique Powhatan dirigió
una comunicación al cabecilla de los invasores John Smith, cuando apenas se
iniciaba el despojo de sus territorios ancestrales: “He visto morir a dos
generaciones de mi gente. Conozco la diferencia entre la paz y la guerra mejor
que ningún otro hombre de mi país. ¿Por qué toman Ustedes por la fuerza lo
que pudieran obtener por vía pacífica? ¿Que pueden ganar con la guerra?
¿Por qué nos tienen envidia?”
Una parte
del mundo sensible observa con estupor el odio que promueve el gobierno de
Estados Unidos contra la población migrante, y la desproporcionada represión y
persecución desatada con bestias torturadoras de toda una sociedad. ¡Qué sabias
las dolorosas cuestiones planteadas a comienzos del siglo XVII por el cacique
Powhatan!
El “plan”
de la encargada de negocios habla de “recuperación de la economía” que debe
suponer la “normalización” del saqueo de los recursos venezolanos como han
hecho con los barcos retenidos ilegalmente, al estilo pirático, para quedarse
con el botín petrolero. Así quizá su gobierno pueda pagar los sueldos de los
agentes enviados a promover el tercer y más grave punto del “plan”: la “transición
hacia…”, es decir, el cambio de gobierno al antojo imperialista.
Alguien
debe regalarle -con urgencia- a la agente estadounidense una Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela. No la leerá -y menos la acatará-, pero le
producirá urticarias en el alma al repudiable klan monroista que nos
ofende con su existencia.
Aquí hay
un Gobierno electo el 28 de julio de 2024 que hoy preside dignamente -como
encargada- la doctora Delcy Rodríguez, por ausencia temporal del presidente
Nicolás Maduro (secuestrado por el gobierno de Estados Unidos), el cual deben
liberar y devolver a la Patria sano y salvo, junto a su esposa, la diputada
Cilia Flores. Esa es la única gestión a que debe abocarse quien quiera mantener
una relación “amigable” con NUESTRO PAÍS.
Por
cierto, nos preguntamos, ¿la “diplomática” ya les pidió perdón a los familiares
de las víctimas del 3 de enero? ¿Le pidió perdón a nuestro Pueblo?
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano

Coincido plenamente con tus palabras. Al ver ese video no he podido más que sentir rabia y odio al imperio. Esa impunidad de decir "amigable" en vez de "colonizada" se les acabará más temprano que tarde. La historia ha demostrado que en varias ocasiones cuando los pueblos eran golpeados, han sabido levantarse una y otra vez en forma victoriosa.
ResponderEliminarAbrazo desde el sur.