lunes, 24 de agosto de 2026

24 de agosto de 1499: cómo un tal Alonso de Ojeda se ha burlado de todos por más de cinco siglos

 




24 de agosto de 1499: cómo Alonso de Ojeda se ha burlado de maracuchos y venezolanos por más de cinco siglos



La historia oficial creó el culto al colonialismo. Desde aquel viaje han pasado 527 años y aun sobrevive la imagen épica, idílica, religiosa y hasta poética del invasor Alonso de Ojeda, el que menos le prestó atención al estuario, y al que la historiografía oficial otorgó el pomposo título de “descubridor” de un lago cuya grandeza ni siquiera conoció.

La mayoría de los autores, cronistas e historiadores, se han embelesado construyendo una narrativa justificadora de la invasión y ensalzando la figura del conquistador con detalles biográficos cursis, plagados de falsedades, que maquillan de heroísmo lo que no fue otra cosa que bribonería y ambición bestial.

Nos impusieron los mitos alienantes del “descubrimiento” de nuestras tierras y la “fundación” de nuestras ciudades por parte del invasor, pero cabe preguntarse ¿quién descubrió España? ¿Fueron acaso los romanos que hasta le pusieron el nombre o los árabes que la ocuparon ocho siglos permitiendo la convivencia de religiones y sin destruirles sus culturas locales? Del “descubrimiento” de España y demás potencias imperiales no se habla. Eso es obra divina.

Al Lago lo descubrieron los ancestros arahuacos que aquí se asentaron miles de años antes de la invasión; los añú, originarios de la patria acuática llamada Maracaibo. También lo descubrieron los barí de tronco chibcha instalados en sus ríos y serranías muchos siglos antes que los europeos. Aún los yukpa y sapreyes caribes que llegaron con medio milenio de ventaja a los españoles, y los wayúu y caquetíos y cuicas que aquí venían a maravillarse.  

No se puede descubrir lo que está habitado, ni inventar lo que está creado, ni fundar lo que ya existe. Los términos que componen el glosario de la autoflagelación colonialista, son armas ideológicas para justificar el genocidio, el robo, la esclavitud, y perpetuar el predominio de la colonización espiritual de los pueblos vencidos por el invasor mercantilista.

Con este pronunciamiento quiero provocar un debate que cuestione la opresión colonial en todas sus formas y en todos los tiempos. No se trata sólo de discutir si Ojeda realmente entró o no al Lago Maracaibo –que muy probablemente no lo hizo- sino también de revisar las consecuencias fácticas de aquella incursión enemiga. No creo –ni aspiro- tener la verdad absoluta. Los que si creyeron –y creen- tenerla son los que nos impusieron desde los púlpitos, las escuelas, los estrados, que aquellos invasores extranjeros vinieron a “descubrirnos” y a “civilizarnos”; esos que establecieron como verdad incuestionable que Colón descubrió América y Ojeda al Lago Maracaibo.

Seguro tratarán de descalificar mi trabajo con argucias extraídas de las manoseadas versiones pro colonialistas, mil veces refritas por autores respetables y también por piratas y plagiarios, pero algo puedo sostener con sobrada convicción: si yo no pudiera llegar a demostrar fehacientemente que Alonso de Ojeda no estuvo en el Lago Maracaibo, mucho menos sus acólitos podrán confirmar lo que pretenden pétreamente cierto, pues, sobre esa presunta visita de seis o nueve días, no quedó ni la más mínima relación que describa ni someramente un paisaje imposible de soslayar.

    

El relato de ese viaje lo escribió el famoso italiano Américo Vespucio, y lo trazó en mapas el cántabro (o vizcaíno según distintas fuentes) Juan de la Cosa, avezado marinero y cartógrafo, que aportó su carabela Santa María en el Primer Viaje de Colón y que, en otra invasión con Ojeda murió flechado por los originarios arahuacos de Turbaco en 1510.

Esa primera expedición de Alonso de Ojeda salió del Puerto de Santa María más o menos el 18 de mayo de 1499 por la ruta del Tercer Viaje de Colón que llegó a Trinidad y Margarita, siguiendo por la costa rumbo oeste con algunas paradas en costa mansa y una bravía donde cayeron los primeros mártires de la resistencia indígena, hasta llegar a Curazao –que llamaron Isla de Gigantes- y el cabo de San Román en la península de Paraguaná (también llamada Curiana) y la Guajira, que confundieron con una isla, a la cual nombraban Coquibacoa.

Su arribo al Golfo de Venezuela se produce el 24 de agosto (referencia al día de San Bartolomé), y luego de un rápido recorrido rumbo noroeste hasta divisar el actual Cabo de la Vela, se van hacia la isla Española donde llegaron por el puerto de Yáquimo el 5 de septiembre de 1499. Como se puede ver con claridad por las fechas del recorrido, en ese primer viaje de Ojeda a “tierra firme”, no pareciera haberse dado alguna entrada al Lago Maracaibo.

Ojeda regresó a Sevilla a buscar un poder que le permitiera erigirse en señor de los territorios recién hallados. Recordemos que es la primera vez que se permiten expediciones fuera del monopolio de Cristóbal Colón, siempre que fuese en áreas no atribuidas a su (“descubrimiento”) jurisdicción. Con apoyo del clero castellano, Ojeda fue nombrado Gobernador de Coquibacoa (ese lugar que soñó para su reino en alguna playa de la alta Guajira) el 8 de junio de 1501, dedicándose algunos meses a organizar una expedición colonizadora con dos nuevos socios, Juan de Vergara y García de Ocampo. Salieron en enero de 1502 en cuatro embarcaciones. Llegaron al Cabo San Román y continuaron hacia una ensenada en la fachada noroccidental de la península Guajira, hoy perteneciente a Colombia (algunos autores la sitúan en Bahía Honda).

A la usanza de lo aprendido con Colón, construyeron un pequeño fuerte y lo bautizaron “Santa Cruz”, nombre del lugar que suelen destacar en esa historia oficial colonialista como el primer establecimiento español en Suramérica. Este viaje tuvo planes colonizadores. Pretendían instalarse en el territorio y poseerlo. La Corona española iniciaba con esta avanzada, su estrategia de posicionarse en los territorios recién invadidos, para prevenir que los tomasen otras monarquías europeas. Ese campamento (con ínfulas de ciudad para algunos cronistas pro coloniales) duró muy poco tiempo, por el escaso bastimento, las rencillas surgidas entre los colonos, y el acecho de los pueblos arahuacos molestos por la presencia de extraños en sus sitios sagrados.

Existen razones científicas para poner en duda la enquistada leyenda de que Alonso de Ojeda entró al Lago Maracaibo. En toda la documentación oficial que él mismo suministró al Reino de España para hacerse con la Gobernación de Coquibacoa, se trata a las penínsulas Guajira y Paraguaná como si fuesen islas. No aparece por ningún lado la descripción de una gran laguna, y más bien da la impresión que llaman San Bartolomé al golfo “con forma cuadrada” que se forma entre San Román y Coquibacoa.

La narración de Vespuci que dio origen al nombre Venezuela, no menciona en ningún momento al Lago: “Desde esta isla fuimos a otra isla vecina de aquella a diez leguas, y encontramos una grandísima población que tenía sus casas construidas en el mar como Venecia, con mucho arte; y maravillados de tal cosa, acordamos ir a verlas, y al llegar a sus casas, quisieron impedir que entrásemos en ellas. Probaron cómo cortaban las espadas y se conformaron con dejarnos entrar, y encontramos que tenían colmadas las casas con finísimo algodón, y las vigas de sus casas eran también de brasil, y les quitamos mucho algodón y brasil, volviendo luego a nuestros navíos. Habéis de saber que en todas partes donde saltamos a tierra, encontramos siempre gran cantidad de algodón, y los campos llenos de plantas de él, tanto que en esos lugares se podrían cargar cuantas carabelas y navíos hay en el mundo, con algodón y brasil”. (18 de julio de 1500, Sevilla. Carta dirigida a Lorenzo Pier Francesco de Medici, en Florencia)

Se sabe que el discurso de Américo Vespuci incurre en exageraciones fantásticas, pero informa con carácter de primicia en cuanto a descripción de lugares, habitantes, costumbres y paisajes (¿no es raro que haya dejado de decir algún dato sobre el Lago?); lo que ha llevado a considerar que las viviendas palafíticas mencionadas por él sin hacer alusión a haber entrado por el estrecho hacia el cuerpo de agua dulce, estarían localizadas en la costa oriental del golfo hacia las actuales poblaciones orilleras del municipio Miranda del estado Zulia. Porque algo si está claro, es que Vespucio no regresó con Ojeda en sus siguientes viajes, como si hizo La Cosa hasta morir.

Baralt, repitiendo lo que contaron los cronistas hispanos, no deja de impresionarnos al colocarle al verbo descubrir el inciso cuestionador “según parece”, que en jerga criolla connota al menos un ápice de duda: “descubrió según parece, el 24 de agosto, el puerto y lago de San Bartolomé que hoy llamamos laguna de Maracaibo. No se detuvo mucho tiempo en aquellos parajes; antes bien… reconoció la parte occidental del golfo, y doblado el cabo Coquibacoa, siguió a lo largo de la costa hasta el cabo de la Vela, término de esta navegación. El 30 de agosto dirigió el rumbo a la Española, y entró en el puerto de Jaquimo el 5 de septiembre de 1499”.

A juzgar por las explicaciones de Vespuci y lo que se desprende de los comentarios al mapa de La Cosa en la Suma de Geografía de Enciso, Ojeda no tuvo tiempo de descubrir que en medio de esas penínsulas que él creyó eran islas, se hallaba un lago de 14 mil kilómetros cuadrados con 132 ríos y caños alimentándolo todo el año de aguas dulces y cristalinas.

De regreso a España, entre 1500 y 1502, con la información recopilada en los dos viajes de Ojeda, Juan de la Cosa dibujó un mapamundi, en el cual, hacia la entrada del lago de Maracaibo, aparece por primera vez el nombre de Venezuela. El original de este mapa se encuentra en el Museo Naval de Madrid, y este Cronista lo vio en septiembre de 1996 cuando se acreditó como investigador de los Archivos Históricos de España. Una copia del mismo existe en mi biblioteca.

Nectario María, en “Mapas y planos de Maracaibo y su región”, cita aquella primera edición de 1519 del libro Suma de Geografía del Bachiller Martín Fernández de Enciso, donde se publica el mapa de Juan de la Cosa que hemos mencionado: “Del cabo de San Román al cabo Coquibacoa hay tres isleos en triángulo, entre estos dos cabos se hace un golfo de mar en figura cuadrada, y el cabo de Coquibacoa entra desde este golfo otro golfo pequeño en la tierra 4 leguas. Y al cabo del acerca de la tierra está una peña grande que es llana encima della. Y encima della está un lugar o casas de indios que se llama Veneciuela. Está en X grados. Entre este golfo de Veneciuela y el cabo de Coquibacoa haze una vuelta el agua dentro de la tierra a la parte del Oeste. Y en esta vuelta está Coquibacoa”.

La lectura mecánica de estos documentos generó los grandes enredos que persisten en el conocimiento de las verdades de aquello sucesos. Juan Besson –como otros tantos historiadores- parafrasea el relato contenido en las cartas de Américo Vespucio, y se apresura a magnificar esos seis días que Ojeda exploró el Golfo de Venezuela, ubicando erróneamente dentro del Lago Maracaibo, varios pasajes que corresponden al recorrido que la expedición hizo desde su arribo a las costas venezolanas por las desembocaduras del Esequivo y el Orinoco.

Algunos autores insinúan que Ojeda habiendo valorado la majestuosidad del Lago y sus potenciales riquezas, escondió esa información a la Corona para no tentar a otros navegantes a esquilmarle el hallazgo. Esta tesis parece poco verosímil a la luz de los hechos, puesto que habiendo tenido la oportunidad de retornar al Maracaibo en sus siguientes viajes, prefirió tomar la misma ruta de 1499 hacia la península Guajira y aún más al occidente, hasta ir a parar a los lados de la actual Cartagena y el Darién. Estas realidades consumadas y confirmadas históricamente, constituyen en sí mismas la mayor prueba del desconocimiento, o por lo menos de la subestimación, que hizo Ojeda del lago maracaibero. No puedo negar tajantemente que hubiese navegado alguna parte del estuario, tal vez lo hizo en la desembocadura del Macomite (río Limón) o la Bahía del Tablazo (tal vez ese “otro golfo pequeño en la tierra 4 leguas”, al decir de Vespucio), pero no he encontrado ningún documento que certifique que dicha entrada haya ocurrido al interior lacustre. Todo indica que pudo ser en el segundo viaje emprendido en enero de 1502 como flamante “gobernador de la isla de Coquibacoa”.

Tampoco sería desdeñable deducir que la resistencia multitudinaria opuesta en estas orillas por los originarios pobladores, les recordara el sangriento combate de Puerto Flechado, y prefiriera el Ojeda evitar nuevas bajas, toda vez que su tropa cabía en un barco casi sin bastimentos y agotada por la travesía. Esto último quedó confirmado por la presurosa vuelta hacia Santo Domingo, donde más de un lío enfrentó el conquense por las mañas de que se valió para conseguir provisiones y dinero.  

Nectario María, militantemente pro hispanista, exaltador de la figura de Ojeda y de su condición de “adelantado” (práctica similar a la del fraile Las Casas), se cuida sin embargo de anteponer una mínima duda razonable a la fecha del “descubrimiento” que él defiende a capa y espada: “apuntamos la particularidad de que probablemente el descubrimiento del pueblo de Veneciuela y el del lago de Maracaibo coincidiera en el mismo día, 24 de agosto”.

La palabra “probablemente” deja constancia que el religioso historiador no tenía la certeza nítida de que el avistamiento del pueblo de palafitos que Vespucio (aunque Nectario, para más engrandecer a Ojeda y a España, le minimiza protagonismo en la expedición) comparó con Venecia, ocurriese simultáneamente al encuentro del lago del mene; y por muy fantasiosas que hayan sido las cartas del mercader florentino, en sus líneas se lee por primera vez la referencia veneciana que luego plasmó en sus mapas Juan de la Cosa, y publicó Martín Fernández de Enciso casi veinte años después.  

Nectario coquetea con la posible etimología indígena de Veneciuela, pero hace ratos hemos descartado esa opción, que no por desear que el nombre de la patria fuese de un idioma originario, vamos a incurrir en la falsificación de los hechos. No existen en las lenguas nativas como el añún nukú, auténtica maracaibera, y las otras de tronco lingüístico arahuaco, ni el prefijo “vene” o “bene”, ni el sufijo “ciuela” o “zuela”. Por cierto, tampoco guarda relación la palabra “Coquibacoa” usada por Ojeda, con el Lago Maracaibo propiamente dicho; ella más parece indicar la península al oeste del Golfo venezolano.

En textos contemporáneos, redactados sin ánimos apologistas ni detractores del invasor, sino con plena vocación científica, como los aportados por el profesor Emanuele Amodio, coinciden en aspectos importantes de la tesis que aquí esbozamos, en el sentido que la única posible entrada de Ojeda al Lago Maracaibo ocurriría hipotéticamente en su segundo viaje al golfo de Venezuela en 1502. Dice Amodio: “Sugiero que la entrada verdadera al lago se realizó durante este segundo viaje, cuando navegó por nueve días lago adentro… si en el primer viaje hubiera llegado por lo menos a la isla de Toas, se hubiera percatado de que el agua se volvía dulce y, por ende, que se trataba de un lago o de un grande río, como ya había sucedido a Colón en el viaje al delta del Orinoco. Así que, en 1499, lo que fue “descubierto” por los europeos no fue el lago de Maracaibo sino el golfo de Venezuela”.

De hecho, Ojeda sólo usa el nombre del lago o golfo “San Bartolomé” en tres ocasiones: primero en la orden que da en 1502 a su socio Juan de Vergara, para que fuera en busca de alimentos a Jamaica; segundo, al enviar –ya impaciente- a Juan López a buscar a Vergara que tardaba en regresar; y tercero, en una Instrucción dada a su sobrino Pedro Ojeda. En las tres menciones correlaciona al lugar llamado por él “San Bartolomé” con el Cabo de la Vela, como punto de referencia en caso de extravío de los navegantes a su mando, a los cuales les instruye reunirse allí. Al sobrino, que debía ir en pos del carabelón “Santana”, le dice Ojeda: “si no lo encuentra en cabo Codera ni en puerto Flechado, donde me hirieron cierta gente, navegue hasta el lago de San Bartolomé, donde tomamos las indias en el viaje de 1499”.

Las precarias referencias de localización usadas por aquellos primeros invasores, se aferraban de cualquier accidente geográfico notable y de los sucesos ocurridos en ellos, para armar la bitácora de regreso y nuevos recorridos. Por eso Ojeda insiste en recordar esa playa del litoral donde tuvieron la primera batalla en Tierra Firme con la población originaria, “Puerto Flechado”, que la mayoría de los autores ubica cerca del actual Parque Nacional Morrocoy; y asienta ese golfo de “San Bartolomé” en el lugar donde raptaron a un grupo de muchachas, inaugurando la trata de personas, la violencia sexual contra la mujer y la esclavitud femenina en nuestro continente. ¡Vaya postal, “descubridor”!

Evidentemente no se interesó Ojeda en “su lago de seda” (como se ha vendido ridículamente en la poética colonizada) ni por la abundante agua dulce y alimentos, ni por las rutas que como pista de navegación se le abrían hacia tierras ricas en oro, maderas y demás frutos de la tierra. No. Apenas lo consideró un lugar de paso, una referencia para no perderse en los mares que conducían a su efímera y quimérica gobernación de Coquibacoa, y su fallida otra gobernación de Urabá, que iba desde el Cabo de la Vela al golfo homónimo. ¿Por qué “don Alonso” no incluyó al espectacular Lago en su invento de gobernación? ¿En qué quedó entonces el apego que el “descubridor” debía a su Lago, donde hasta una ciudad bautizaron los dictadores del siglo XX con su nombre, para cometer memoricidio sobre el genocidio de Paraute?  

No me interesa indagar en la biografía de los invasores. Me ocupa el proceso de dominación por el cual destruyeron a los pueblos indígenas y sus culturas por sobre un océano de muertes injustas y crueles, todo por saciar la avaricia infinita que se tradujo en acumulación originaria de capital para abrir cauces al mundo capitalista. Me preocupa que no hayamos sido capaces de independizarnos del yugo ideológico que representa aun hoy día el pensamiento pro colonial dominante. El opio alienante que se nos aparece hasta en la sopa.

Alonso de Ojeda no sólo fue un aventurero con mala energía, que hizo trampas a sus compañeros de conquista para ganar privilegios o algunos maravedíes más; fue un protagonista en el exterminio de los originarios de Haití, República Dominicana y otras islas caribeñas. Él fue uno de esos asesinos denunciados por los frailes Pedro de Córdova y Antonio Montesinos en 1511, que causaron la desaparición de la población autóctona en las Indias, como llamaban al archipiélago taíno. Sus propios colegas lo reportaron como agresor en varios juicios de residencia, sustanciando con sus testimonios el expediente de un criminal que no conoció límites morales en su afán de poder. Su periplo por las costas venezolanas, inauguró el derramamiento de nuestra sangre india, y a partir de su presencia por estos lares, descubrimos las cadenas de la esclavitud que oprimen por la espada y por la cruz.

 

Yldefonso Finol

martes, 18 de agosto de 2026

RÉQUIEM PARA ALEXANDER MARÍN


 

RÉQUIEM PARA ALEXANDER MARÍN

Reposa ya amigo solitario que desanudaste amarras terrenales.

Un pueblo sembrado en el pasado seguirá siendo tu hogar. Entre luces y sombras tu universo onírico se detendrá en el arenal, allí donde se recrea un nacimiento legendario, pero que realmente habitan espíritus raigales hospedados en vasijas milenarias de la trascendencia.

La vida encarcelada en el sistema del egoísmo nos lanzó como débiles semillas voladoras a merced del viento. Nos desperdigamos cada cual por una prisión de asfalto y hormigón sin la dulzura del retorno ni la salvación de materializar las nostalgias. El poderoso destino -algo que no existe pero que nos marca según una multitud de crédulos- descuartizó sin piedad la comuna originaria amasada de arcilla y sudor.

Fuimos una colmena de causalidades apedreada por el ayer que nos precedió, que domesticaba nuestro presente que ya no es. Fuimos irreverentes al hastío. Nos rebelamos contra eso que se mostraba intocable: la normalidad.

Y vos oficiabas la conversa eutópica describiendo alguna futurología con el cigarrillo como lápiz que trazaba bocetos etéreos en un rincón del mundo tejido de varas de mangle y esteras de enea.

Querías que toda la audiencia se enterara de esa noticia cultural que tal vez sólo a vos te importaba, pero la comunicabas con un cándido optimismo que hacía soñar a algunos muñecos de piedra. También le dabas vida -un poco de la tuya- en guiñoles precarios, a títeres de papel apelmazado con goma escolar y trapos desechados, como terminamos todos en algún recodo del camino global privatizado.

Entonces tu historia será lo que seamos capaces de sacar de las memorias. Habremos de hurgar en las vivencias compartidas, tratando de adivinar los colores y movimientos de aquellos días inasibles, intransferibles, insalvables, imposibles.

Habrá muchas versiones, la oralidad vecinal que te sobrevive irá colocando capas sobre capas de crónicas sin libelo que las compendie. Ni el moho ni las polillas tendrán morada o alimento. Sólo estará en el escenario de hamaca bajo un cují, el guion para ese monólogo que fue soliloquio, cuando debió estar colmado el aforo con las querencias que vos multiplicabas a fuerza de soledades.

Porque voz, Alexander Marín, compañero, hermano de la vida, congregabas la amistad en derredor, mientras tu energía sentipensante iba tras una cabellera de noche, en un cuerpo grácil, alto y delgado, que te imantaba y te hacía huidizo como un éter adormecedor. Esa muchacha que se instaló en tu mirada como iris de la melancolía.

Fuiste capaz de amar todos los tiempos, amar todas las gentes, sorteando, a veces con estoicismo, las emboscadas del desaliento. El pesimismo que atacaba cada flanco de tu andar, que parecía apoderarse irremisiblemente de la existencia, no venció tu obcecado optimismo que ver cada nuevo día el amanecer y lanzarte como buchón esperanzado a las aguas insospechadas de la cotidianidad. Tuviste ese poder cuando otros te creían débil. Es un enigma que quedará escondido en las hojas del libro que te llevaste entre las cejas.

Siempre te gustaron los libros, aunque tu naturaleza -como herencia ancestral- fue la oralidad. En los colegios que amaste, en el liceo que viviste intensamente, en la universidad que hiciste tuya, se escuchará el eco de alguno de tus relatos. La prensa extrañará el tecleo que hacía vibrar las cenizas esparcidas por las salas de redacción. Todo tras tu viaje será conjugado en pretérito pluscuamperfecto. A partir de ahora, nuestra pequeña historia de muchachada pueblerina que se atrevió a soñar, que retó a las injusticias que venían de lejos con su intocable carga de inevitabilidad, de designio divino, será contada con el tamiz nebuloso del olvido que no cesa de carcomer nuestra invisibilizada ancestralidad.

Contra la tristeza resistiremos. En ello dejaste un legado de lecciones, silentes, andantes, conmovedoras. Regalar sonrisas te cultivó afectos inesperados. Generosidad como proyecto de humanidad que parece derrotada en este tiempo de avaros y matones impunes. Dispararemos tu sencillez contra esos desalmados. Tu redención no vendrá del despacho de un burócrata. Tu liberación será la metralla de risas que un ejército de niñez multicolor regará como llovizna para apagar la hoguera sangrienta de los genocidas.

Del agua venimos y hacia el agua vamos. Allí está el mar, detrás del archipiélago que vimos como juguetes del ensueño desde nuestra orilla de río y lago. Somos de ese triángulo estuarino, delta que rompe espacios para crear paraísos de humedales, laguna de lunas, manglares de raíces acuáticas y aéreas, como nuestras ilusiones, paseando con los cangrejos que nos miran de reojo retrocediendo a la madriguera oscurita y fresca.

Así te imagino amigo del alma, en una canoa de un solo navegante, con una vela brevísima y traslúcida, dejándose llevar por los alisios al paraje de la creación inagotable. Te veo sonriente, como en una función de títeres, una obra de teatro, pintando un mural, disfrutando un recital de décimas, saludando los palafitos a tu izquierda, y escondiéndose, tras la línea colorada del horizonte, el sol que se acuesta en el ocaso, esperándote para leer tus poemas y abrazar tu corazón eternamente.

 

Yldefonso Finol

domingo, 16 de agosto de 2026

PUEBLO BOLIVARIANO RECHAZA ACERCAMIENTO DEL GOBIERNO ENCARGADO CON ISRAEL

 


El Pueblo Bolivariano rechaza firmemente el acercamiento del gobierno encargado con los genocidas israelíes

 

Desde la resistencia antiimperialista en la República Bolivariana de Venezuela y la gente decente de todo el mundo, repudiamos cualquier intención del gobierno encargado de abrirle las puertas de la Patria del Libertador Simón Bolívar a la más sanguinaria maquinaria de muerte y degradación humana que conozca la historia contemporánea: el sionismo.  

Paradójico y extremadamente decepcionante, que la burocracia central, alejándose del sentimiento generalizado y la conciencia humanista, como también de los lineamientos bolivarianos en materia de política exterior, se preste a la maniobra del fascismo global imperialista que busca “lavarse” la imagen en el peor momento en que sus atrocidades han sido cometidas y mostradas con el mayor desparpajo y cinismo, sobre centenares de miles de víctimas fatales, masacradas por su tétrica maquinaria de muerte.

Las derechas latinoamericanas, los fascistas subalternos del imperialismo gringo, nuestros peores enemigos, son peones del sionismo genocida. ¿Se arrastrará a ese nivel de ignominia a la Patria de Bolívar y Chávez?

Pensamiento del Libertador Simón Bolívar

Febrero de 1824 en Pativilca, Bolívar caracteriza a estos genocidas que hoy día pretenden usar a Venezuela como experimento de marketing burlando la inteligencia y sensibilidad de nuestra ciudadanía; al referir las conductas avaras y egoístas de determinados compatriotas, no vaciló en afirmar: “son unos judíos que no piensan más que en el dinero”.

Entiéndase el término en el contexto de la época, sin que desvíe la intención hacia un asunto de religiones; evidentemente se refiere a una conducta social, que pensadores alemanes del siglo XIX, pertenecientes a familias de ese credo, llamaron “judaísmo práctico”. Sabemos que no son sinónimos judío y sionista. Pero son estos últimos quienes hacen uso fraudulento del chantaje religioso.

Eso lo practicaron los agentes gringos contra la Gesta Bolivariana. El “diplomático” William Henry Harrison lo escribió el 7 de septiembre de 1829: “El drama político de este país se apresura rápidamente a su desenlace. Obando (José María, arribista infiltrado por Santander) se encuentra en el campamento de Bolívar seduciendo a sus tropas. Córdova ha seducido al batallón que está en Popayán y se ha ido al Cauca y Antioquia, las cuales están maduras para la revuelta… Se distribuye dinero entre las tropas, sin que el gobierno tenga todavía conocimiento de estos movimientos.”

Alguien los cría, y el dios dinero los junta.

La Doctrina Bolivariana que rige los valores y principios de dan existencia a esta República -según nuestra Constitución de 1999-, señala claramente el repudio al colonialismo como su primer componente esencial.

Concepto fundamental de nuestra Doctrina Patria es el Equilibrio del Universo, asomado por vez primera en la Gaceta de Caracas del 31 de diciembre de 1813: “La ambición de las naciones de Europa (la que crearon el sionismo) lleva el yugo de la esclavitud a las demás partes del mundo, y todas estas partes del mundo debían tratar de establecer el equilibrio entre ellos y la Europa para destruir la preponderancia de la última. Yo llamo a esto el equilibrio del universo, y debe entrar en los cálculos de la política americana.”

En 1825, atento a las amenazas de una posible invasión contrarrevolucionaria por parte de las potencias imperiales (Santa Alianza) contra las nuevas repúblicas independizadas, Bolívar reiteró: “Debemos imitar a la Santa Alianza en todo lo que es relativo a la seguridad política. La diferencia no debe ser otra que la relativa a los principios de justicia. En Europa (la colonialista que creó el sionismo) todo se hace por la tiranía, acá por la libertad, la que ciertamente nos constituye enormemente superiores a tales aliados. Por ejemplo: ellos sostienen a los tronos, a los reyes; nosotros a los pueblos, a las repúblicas; ellos quieren la dependencia, nosotros la independencia.”

Bolívar confronta a los opresores, a los que pretenden dominar con violencia a los pueblos, al capital transnacional convertido en aparato de guerra imperialista. El Libertador denuncia la abominación de la esclavitud y el genocidio que impusieron los invasores europeos contra los pueblos originarios del “Nuevo Mundo”. Siguiendo las lecturas de Bartolomé de Las Casas, les llama monstruos, tal como llamaría a los sionistas de la actualidad.

Esa voz libertadora la encarnó Hugo Chávez al romper relaciones con el ente genocida, asesino de niñas y niños, que exhibe y vocifera su degeneración con total impunidad. ¡Vergüenza es lo menos que despierta en la gente digna el despropósito de reanudar vínculos con los matones cleptómanos!

Es un crimen imperdonable asociarse con Israel: monstruo insaciable provocador de sufrimiento y muerte, maquinaria transnacional de guerra y depravación; no debe ser recibido en la Patria de Simón Bolívar, y debe ser expulsado de Naciones Unidas.

Recientemente se han visto desplegados símbolos de la organización terrorista israelí en eventos públicos en teatros y ciudades de nuestro país. No debe olvidarse que está planteada una tremenda lucha sensible-cognitiva y no se debe ceder espacio a fuerzas abiertamente enemigas de la paz y la convivencia, además, oficialmente la República Bolivariana de Venezuela ni siquiera tiene relaciones diplomáticas con el ente sionista. Sería una artera puñalada a la Revolución Bolivariana abrirle las puertas de la Patria a ese flagelo de la humanidad.  

Israel es un un aparato del crimen transnacional que usa todos los negocios ilícitos, desde el narcotráfico hasta el contrabando de armas, la especulación financiera sin controles, el comercio de órganos humanos, el genocidio, el etnocidio, el memoricidio, el ataque a población indefensa desarmada, el asesinato masivo de niñas, niños, adolescentes, mujeres, personas de la tercera edad, como la peor mezcla de darwinismo y maltusianismo que se le haya ocurrido a alguna mente endemoniada. Porque, además, no respeta el Derecho Internacional y no cumple las normas, principios y propósitos del organismo que le dio existencia: la devaluada ONU. ¡Vaya matricidio! El crimen que faltaba apuntar.

Esa maquinaria de guerra, lo mismo ha votado siempre en la ONU por bloquear a Cuba, que mandado matones a diseñar y ejecutar el exterminio de la Unión Patriótica, y fueron coroneles de su ejército mercenario a entrenar los paramilitares que dejaron cientos de miles de víctimas en Colombia. Son expertos en financiar ONGs y supuestas iglesias evangélicas pro sionistas, para penetrar sectores populares, con la complicidad de políticos y gobiernos vasallos de Estados Unidos.

Denunciamos a esta bestia fascista que no obedece a ninguna religión ni principio moral, sólo le interesan los negocios y -por supuesto- el más lucrativo de todos: las guerras colonialistas para apropiarse de las patrias y los recursos de los pueblos.

¡Repudiamos con toda la fuerza del Poder Originario la intención del gobierno encargado de abrir relaciones consulares o de cualquier otro tipo con los sionistas genocidas!

¡Fuera Israel de Venezuela, América Latina y la ONU!

¡Viva Palestina Viva, Libre y en Paz!

 

Palabras de un alemán de familia judía sobre el “judaísmo práctico”, germen del sionismo genocida, como parte terrorista del Fascismo Global Imperialista. [1]

“Pues bien, la emancipación de la usura y del dinero, es decir, del judaísmo práctico, real, sería la autoemancipación de nuestra época. Una organización de la sociedad que acabase con las premisas de la usura y, por tanto, con la posibilidad de ésta, haría imposible el judío. Su conciencia religiosa se despejaría como un vapor turbio que flotara en la atmósfera real de la sociedad. Y, de otra parte, cuando el judío reconoce como nula esta su esencia práctica y labora por su anulación, labora, al amparo de su desarrollo anterior, por la emancipación humana pura y simple y se manifiesta en contra de la expresión práctica suprema de la autoenajenación humana.”

“No es éste un hecho aislado. El judío se ha emancipado a la manera judaica, no sólo al apropiarse del poder del dinero, sino por cuanto que el dinero se ha convertido, a través de él y sin él, en una potencia universal, y el espíritu práctico de los judíos en el espíritu práctico de los pueblos cristianos. Los judíos se han emancipado en la medida en que los cristianos se han hecho judíos.”

“Más aún, el señorío práctico del judaísmo sobre el mundo cristiano ha alcanzado en Norteamérica la expresión inequívoca y normal de que la predicación del evangelio mismo, de que la enseñanza de la doctrina cristiana, se ha convertido en un artículo comercial, y el mercader quebrado que comerciaba con el evangelio se dedica a sus negocios, como el evangelista enriquecido.”

“El judaísmo se ha mantenido al lado del cristianismo, no sólo como la crítica religiosa de éste, no sólo como la duda incorporada en el origen religioso del cristianismo, sino también porque el espíritu práctico judío, porque el judaísmo, se ha mantenido en la misma sociedad cristiana y ha cobrado en ella, incluso, su máximo desarrollo. El judío, que aparece en la sociedad burguesa como un miembro especial, no es sino la manifestación específica del judaísmo de la sociedad burguesa. El judaísmo no se ha conservado a pesar de la historia, sino por medio de la historia. La sociedad burguesa engendra constantemente al judío en su propia entraña. ¿Cuál era, de por sí, el fundamento de la religión judía? La necesidad práctica, el egoísmo.”

“El dinero es el celoso Dios de Israel, ante el que no puede legítimamente prevalecer ningún otro Dios. El dinero humilla a todos los dioses del hombre y los convierte en una mercancía. El dinero es el valor general de todas las cosas, constituido en sí mismo. Ha despojado, por tanto, de su valor peculiar al mundo entero, tanto al mundo de los hombres como a la naturaleza. El dinero es la esencia del trabajo y de la existencia del hombre, enajenada de éste, y esta esencia extraña lo domina y es adorada por él. El Dios de los judíos se ha secularizado, se ha convertido en Dios universal. La letra de cambio es el Dios real del judío. Su Dios es solamente la letra de cambio ilusoria. La concepción que se tiene de la naturaleza bajo el imperio de la propiedad y el dinero es el desprecio real, la degradación práctica de la naturaleza, que en la religión judía existe, ciertamente, pero sólo en la imaginación.”

“El cristianismo es el pensamiento sublime del judaísmo, el judaísmo la aplicación práctica vulgar del cristianismo, pero esta aplicación sólo podía llegar a ser general una vez que el cristianismo, como la religión ya terminada, llevase a términos teóricamente la autoenajenación del hombre de sí mismo y de la naturaleza. Sólo entonces pudo el judaísmo imponer su imperio general y enajenar al hombre enajenado y a la naturaleza enajenada, convertirlos en cosas venales, en objetos entregados a la servidumbre de la necesidad egoísta, al tráfico y la usura. La venta es la práctica de la enajenación. Así como el hombre, mientras permanece sujeto a las ataduras religiosas, sólo sabe objetivar su esencia convirtiéndola en un ser fantástico ajeno a él, así también sólo puede comportarse prácticamente bajo el imperio de la necesidad egoísta, sólo puede producir prácticamente objetos, poniendo sus productos y su actividad bajo el imperio de un ser ajeno y confiriéndoles la significación de una esencia ajena, del dinero.”

 

 Yldefonso Finol (Responsable)

Neida Atencio

Douglas Querales

Diego Silva Silva

Alexis Toledo (Uruguay)

Daniel Rojas

Nini Bracho

Gonzalo Ollarves

Carmen Salazar

Nemias Bracho Paz

Numan Montero

Gretsy Atencio

Lusbi Portillo

Pedro Muñiz (Puerto Rico)

Roberto Deibe (Argentina)

Lenin Valera

María Zambrano

Alvis Amaya

Galois Pérez

Darwin Vázquez

Eduardo Ballan (España)

Estela Mendoza

Lenin Pérez

Wilmer Medina

Adelis Nava

Camilo Morón

Carmen Balza

César Arraez

Morelis Gonzalo



Se puede suscribir el pronunciamiento enviando un mensaje con su nombre a los comentarios



[1] Carlos Marx: Sobre la cuestión judía (Otoño de 1843)

sábado, 15 de agosto de 2026

¿Por qué Telesur afirma tajantemente que USA no puede provocar terremotos?

 




¿Por qué Telesur afirma tajantemente que USA no puede provocar terremotos?

No soy de los que inventan o creen en “teorías conspirativas”. Pero defiendo el derecho de quienes optan por tenerlas; más, si se trata de hipótesis sobre la capacidad de perpetrar atrocidades el imperialismo. En esa materia vale aquello de “piense mal y acertará”.
Por mi parte prefiero intentar acercarme a las ciencias, las cuestiones verificables y, especialmente, a las enseñanzas de la Historia.
Pero Telesur se lanza cual oficina de prensa de una institución especializada en tecnologías de guerra para exonerar a USA. Muy extraño, superficial e inapropiado comportamiento.
Un paneo de historia contemporánea podría apuntar a tomarse más en serio las sospechas. Pudieron -como hacen hoy día hasta famosos académicos- consultar la “brutalidad” artificial; si, artificial como ciertas lluvias.

La siembra de nubes es una técnica de manipulación climática que busca aumentar la lluvia o la nieve dispersando sustancias químicas —como yoduro de plata, sal o hielo seco— en la atmósfera para acelerar la condensación del agua.
Estados Unidos usó la técnica de la siembra artificial de nubes como un arma climática durante la guerra de Vietnam en una operación secreta llamada Operación Popeye.
La Operación Popeye
“Aviones militares dispersaron toneladas de yoduro de plata en las nubes entre 1966 y 1972. El propósito principal fue alargar e intensificar la temporada de lluvias del monzón. Buscaban inundar caminos y convertir las rutas de suministro enemigas en lodazales intransitables. Se operó principalmente sobre la ruta Ho Chi Minh en Vietnam, Laos y Camboya.”

Armas submarinas "en pleno desarrollo".
Los estudios sobre armas que emplean ondas en entornos acuáticos se centran principalmente en las ondas de choque generadas por explosiones submarinas y en la propagación acústica (sonars y armas acústicas). Estas investigaciones analizan cómo viaja la energía a través del agua para dañar cascos de barcos, estructuras navales o tejido humano.
El control del espacio submarino es el nuevo eje de la pugna hegemónica global. Las potencias buscan dominar los cables de datos de fibra óptica, los gasoductos, los nódulos minerales del fondo oceánico y las rutas de disuasión nuclear, transformando las profundidades marinas en un teatro crítico de confrontación geoestratégica e inteligencia militar.
“Infraestructura Crítica y Datos
Cables submarinos: Transportan más del 95% de las comunicaciones mundiales y el tráfico financiero diario.
Vulnerabilidad: Su interrupción o pinchazo físico colapsa economías enteras en segundos.
Dominio: Controlar los puntos de entrada y reparación otorga poder de veto sobre la información global.
Recursos Naturales y Energía
Minería de profundidad: Extracción de tierras raras, cobalto y níquel en los fondos abisales.
Hidrocarburos: Oleoductos y gasoductos en plataformas continentales disputadas.
Autonomía: La escasez terrestre empuja a los Estados a asegurar reservas minerales marinas exclusivas.
Disuasión y Guerra Submarina
Submarinos nucleares: Plataformas móviles invisibles de segundo golpe atómico.
Cartografía acústica: Mapeo secreto del lecho marino para rastrear flotas enemigas y ocultar las propias.
Guerra asimétrica: Uso de drones submarinos y sistemas de sabotaje a gran profundidad.”

Y si está tan tajantemente comprobado -como se afirma en Telesur- que no se pueden provocar terremotos, ¿por qué existe una Convención de la ONU desde 1978 que toca el asunto?


Convención de la ONU sobre la Prohibición del Uso de Técnicas de Modificación Ambiental para Fines Militares u Hostiles (ENMOD): adoptada en 1977, esta convención prohíbe el uso de técnicas de modificación ambiental con la intención de causar daños extensos, duraderos o graves al medio ambiente, para fines militares u hostiles. Esto incluye la manipulación del clima y los ecosistemas.

La Convención ENMOD es el tratado de la ONU que prohíbe usar la naturaleza como arma de guerra. Se firmó en 1977 y entró en vigor en 1978.
Son puntos claves de la Convención ENMOD:

Objetivos generales: Prohibir el uso militar de técnicas para modificar el medio ambiente, y evitar daños graves o duraderos en la Tierra, el clima o el agua.
Prohibiciones específicas explícitas:
Cambiar el clima o las lluvias a propósito.
Causar terremotos o maremotos con tecnología.
Destruir capas de hielo o alterar los ríos de forma hostil.

Opinión de la Cruz Roja Internacional

“El Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra introduce una norma específica que prohíbe el empleo de métodos o medios bélicos que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen, daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural. El Protocolo también prohíbe los ataques contra el medio ambiente como represalias. El Estatuto de Roma de 1998, por el cual se establece la Corte Penal Internacional, tipifica como crimen de guerra ocasionar daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente, al infringirse el principio de proporcionalidad. Entre otras normas específicas, se encuentra la prohibición de destruir tierras agrícolas e instalaciones hídricas para infligir daños a la población civil.”

“Uno de los principales motivos de preocupación del CICR es que la escasez de recursos hídricos se utilice como arma contra la población civil. La contaminación o destrucción de fuentes de agua puede tener consecuencias graves para la salud y la supervivencia de comunidades enteras. Asimismo, la comunidad internacional aprobó la Convención de 1976 sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares u otros fines hostiles (más conocida como “Convención ENMOD”). Este instrumento contempla todas las técnicas que tienen por objeto alterar “mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales la dinámica, la composición o estructura de la Tierra. Los Estados Partes se comprometen a no utilizar técnicas de modificación ambiental que podrían tener “efectos vastos, duraderos o graves, como medios para producir destrucciones, daños o perjuicios a otro Estado Parte”.

¿Alguien imaginó que Estados Unidos lanzaría dos bombas atómicas sobre un Japón ya derrotado, causando daños terribles a la población indefensa en dos ciudades? ¿El imperialismo miente y acumula secretos de guerra como parte de su comportamiento ordinario o, por el contrario, es transparente y sincero con la humanidad por sus valores de honestidad y altruismo?

Coincidencia

Estados Unidos nos infectó nuestro Mar Caribe desde 2025 con una flota monstruosa que incluye submarinos de selecta tecnología destructiva.

Recientemente ese país tan pacífico y amigable, casi inofensivo, realizó maniobras navales en el Pacífico panameño, ahí cerquita del Chocó colombiano.

Telesur debió al menos recordar al Che Guevara: “Ni tantito así”.

Duden compañeros de Telesur, que, en este caso, “dudar” no es traicionar.
Vaya mi solidaridad con los compañeros “conspiranoicos”, no dejen de pensar y buscarle la quinta pata al gato, que más de una verdad nació de esas búsquedas tan necesarias y atrevidas como vilipendiadas.

 

Yldefonso Finol

martes, 11 de agosto de 2026

Fidel líder ejemplar (décimas)

 


Fidel líder ejemplar

Viviste en la austeridad

Practicaste la humildad

Hasta en tu sino estelar

Te negaste a disfrutar

De las “mieles del poder”

No te preocupó tener

Lujos, fortuna y dinero

Porque tu apego es sincero

A la lucha y al deber.


Fidel ejemplo latente

Te siguen los más osados

El Che, con vos hermanado

Raúl, de tu sangre hirviente

Sois modelo viviente

Para nuestra juventud

Por cultivar la virtud

Por cosechar la amistad

Por dar solidaridad

Te sigue la multitud.


Fidel tu esfuerzo venció

Tus sueños fructificaron

En los pueblos germinaron

Causas que tu amor sembró

El mundo reconoció

Tú lucha antiimperialista

Tu estatura de estadista

Tu verbo y tu reflexión

Tu martiana condición

Tu convicción socialista.


Fidel estrella brillante

De este cielo solidario

Astro revolucionario

Que ilumina rutilante

De la humanidad gigante

En la lucha y el saber

Cuanto quisiera tener

Años para regalarte

En la vida eternizarte

Que volvieras a nacer.



Centenario de Fidel (Décimas)

 


Fidel en tu Centenario
Cuba siempre resistiendo
Con tu guía combatiendo
Al imperio mercenario
Tu ser revolucionario
Se multiplica en millones
Tus martianos batallones
En eterno Baraguá
Cuba no se entregará
Y vencerá a los felones.
II
Siglo de tu nacimiento
Siglo que mira tu gloria
Siglo que narra tu historia
Siglo que es un sentimiento
Genio de tu pensamiento
Iluminando profundo
Con tu discurso fecundo
Inmune a mancha y estigma
Fidelista paradigma
Con fieles en todo el mundo.
III
Siglo de retos inmensos
En un mundo atribulado
Con el humano extraviado
Rotos todos los consensos
Los agravios son intensos
Se imponen los homicidas
Los sionistas genocidas
Destrozaron Palestina
Su población extermina
Acabando con sus vidas.
IV
En tu cien aniversario
La situación es extrema
El decadente sistema
Es fascismo sanguinario
Imperialismo corsario
Un impune saqueador
Un global explotador
Tal como lo advertiste
Cuando ante el mundo dijiste
Capitalismo es terror.


Yldefonso Finol 

jueves, 6 de agosto de 2026

Bolívar un 6 de agosto en Perú, hace 202 años

 


Bolívar un 6 de agosto en Perú, hace 202 años

Pampas de Junín. Narran algunos de los presentes, que, luego de pasar revista a las tropas, “los oficiales leyeron a los cuerpos la siguiente Proclama del Libertador”:

“¡Soldados! Vais a completar la obra más grande que el cielo ha encargado a los hombres: la de salvar un mundo entero de la esclavitud.

¡Soldados! Los enemigos que debéis destruir se jactan de catorce años de triunfos: ellos, pues, serán dignos de medir sus armas con las vuestras, que han brillado en mil combates.

¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria, y aun la Europa liberal os contempla con encanto, porque la libertad del Nuevo Mundo es la esperanza del Universo. ¿La burlaréis? ¡No! ¡No! ¡No! Vosotros sois invencibles.”

¡Qué lenguaje más sublime e inspirador era capaz de utilizar el venezolano Simón Bolívar, para invocar energías liberadoras que le venían de su delirio en Casacoima!

Ni las trabas burocráticas maquinadas por el intrigante rastrero que desgobernaba en la vicepresidencia en Bogotá; ni las jugadas ruines del ocioso Congreso que tributaba al traidor mayor; ni los enredos rocambolescos peruanos del cobarde Riva Agüero y luego del inservible Torre Tagle (y del José de la Mar y el cura Luna Pizarro y un etcétera laberíntico que llega hasta Dina Boluarte y Keiko Fugimori); ni el tabardillo en Pativilca; nada, nada, nada, detuvo aquella pasión instintiva y almática que Bolívar sintió por Perú. Allá fue el hijo de las Negras Hipólita y Matea a cantar sus versos piloneros rimados con el verbo ¡Triunfar!   

Dice el testimonio del Coronel irlandés Francisco O’Connor: “Las cargas de nuestros llaneros hacían temblar la tierra, mientras en el cielo de Junín brillaba radiante la estrella de Bolívar, la estrella de la victoria. Esta es la relación fiel y exacta de la célebre batalla de Junín que yo presencié con sangre fría y sin perturbarme un momento, mientras otros la han relatado tan mal que yo al leer las narraciones no sabía a qué acción se referían”.

Desde Huancayo el 15 de agosto de 1824, nueve días después de la victoria, Bolívar declaró al pueblo peruano: “La campaña que debe completar vuestra libertad ha empezado bajo los auspicios más favorables. El ejército del general Canterac ha recibido en Junín un golpe mortal, habiendo perdido, por consecuencia de este suceso, un tercio de sus fuerzas y toda su moral. Los españoles huyen despavoridos abandonando las más fértiles provincias… Bien pronto visitaremos la cuna del Imperio peruano y el templo del Sol. El Cuzco tendrá en el primer día de su libertad más placer y más gloria que bajo el dorado reino de sus Incas.”

La campaña militar siguió sus gloriosos destinos, Bolívar legó a Sucre dar la estocada final al Imperio Hispano, y entre el 5 y 7 de diciembre estaba en Lima, no celebrando, ni descansando, no, estaba convocando la más genial invención de la geopolítica de la liberación que concibió: el Congreso Anfictiónico de Panamá.

El bolivarianismo de hoy, debe enfilarse tenazmente en salvar la humanidad de la nueva esclavitud, sabiendo que la paz sólo es hija de la victoria: es la única esperanza de alcanzar, con nuestra libertad, el Equilibrio del Universo.

No permitamos que caraduras y mentes blandas falsifiquen el sagrado legado de Simón Bolívar; ni que fariseos manoseadores crean que el pueblo son cardúmenes perdidos en río revuelto.

El enemigo está con el catalejo y el cañón en la cresta del cerro.

Armémonos de Bolívar. Recordemos las palabras de un prestigiado jefe realista respecto de nuestro Libertador: “Él es la Revolución”.

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano