Venezuela:
caracterización y consecuencias del régimen neocolonial
Desequilibrio
mundial y fascismo global imperialista
Las condiciones
materiales de existencia se han deteriorado para mil cien millones de personas
que viven en la pobreza multidimensional. Los países antes colonizados, hoy
dependientes y más los que enfrentan conflictos, llevan la peor parte. La desigualdad
extrema del capitalismo global se refleja en la obscena paradoja que el 1 % más
rico de la población mundial posee más recursos que el 90 % más pobre. África subsahariana
y Asia meridional concentran el más alto porcentaje de la pobreza extrema
(cerca del 80%).
El desmontaje
del estado de bienestar y los derechos en Europa por el ascenso de corrientes
políticas derechistas y fascistas, y sus imitadores en Latinoamérica y otras
regiones del mundo, depauperan la existencia de las grandes mayorías
trabajadoras, mermando la capacidad siempre menguada del poder adquisitivo del
salario, y lanzando millones de personas a las economías informales para la
incapacidad del aparato productivo y la sobreexplotación de los talentos
empleados. El control monopólico de tecnologías con fines de maximización de
las ganancias, arguyen razones irracionales sobre el carácter prescindible de
la fuerza de trabajo.
América
Latina y el Caribe es la zona donde la brecha de la desigualdad es abismal. El 10% más rico de la población acapara el
34,2% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre recibe apenas el
1,7%. El 10% más rico posee el 77% de la riqueza de la región, en contraste con
el 50% más pobre que solo concentra el 1%. Las plagas socioeconómicas heredadas
de la colonia siguen estando en las causas de este círculo vicioso de la
pobreza estructural. Mercado laboral precarizado, bajo presupuesto en
educación, saqueo de recursos por capitales extranjeros, subordinación
ideológica al modelo neoliberal.
Mientras,
el presupuesto de guerra de Estados Unidos alcanza la cifra de 1,15 billones de
dólares para 2027, y ya asoman solicitudes extras por un monto similar.
La doctrina
de seguridad del gobierno Trump empuja a gobiernos sumisos del continente a
sumarse a una carrera militar (“Escudo de las Américas”), amarrada a compras
estadounidenses y sujetos incondicionalmente a sus intereses geopolíticos. El proceso
de decadencia respecto al papel de gendarme universal y gigante económico
preponderante, frente al aumento comercial e inversionista de China y el
poderío militar de Rusia, más la reciente complicación de la guerra contra
Irán, han puesto en reversa la maquinaria imperialista estadounidense para
reforzar su hegemonía en “el patio trasero”, hecho que tiene su clímax en la proliferación
fraudulenta de gobiernos derechistas subalternos, y el bombardeo a Venezuela,
golpe severo al mundo pluripolar, el multilateralismo y las luchas
antifascistas.
Entra en
el análisis del momento histórico que vive la humanidad, la categoría del
fascismo global imperialista; esto es, la apelación a concepciones venidas de
la colonialidad, lo más rancio del imperialismo decadente, que colocan toda
solución a los problemas sistémicos en la violencia hacia el otro: racismo,
supremacismo, estigmatización, segregación, xenofobias, políticas agresivas
contra la inmigración, aporofobias, recortes drásticos del gasto social, falaz
reducción del Estado mientras se refuerza su carácter de aparato represor al
servicio de las clases dominantes, cínico discurso moralista contra los
derechos de las diversidades, utilización instrumental de creencias religiosas
cooptadas como instrumentos de control social-territorial e ideologización de
sectores más atrasados de la sociedad, manipulación de lo sensible y cognitivo
a través de la concentración de capital en tecnologías de información y comunicación,
en fin, el uso inescrupuloso de la violencia como forma de imponer el dominio
de los monopolios y las elites políticas criminales del siglo XXI.
El
núcleo duro del fascismo global imperialista lo conforman el imperialismo
estadounidense y el sionismo internacional. Europa está allí, drenando la
rusofobia a través del nazismo de Ucrania, con la OTAN de colchón, pero en un
plano secundario, y cada vez más irrespetado por los capos gringos e israelíes.
Alemania y Japón -las vueltas que da la tierra- se asoman de nuevo como socios
con potencial de convertirse en piezas peligrosas para la paz internacional.
China y
Rusia tienen que definir en muy corto plazo su doctrina geopolítica en el
escenario de la guerra, y comunicarlo con una fuerte y clara declaración a los
pueblos en resistencia antiimperialista, porque no basta regar inversiones por
el planeta o atrincherarse en un territorio por muy grande que se sea. Estuvo
muy bien el jaque a Trump que le dio Xi Jinping con la “Trampa de Tucídides”, pero
hace falta más compromiso con las naciones pequeñas que enfrentan al fascismo
global imperialista. No deben creerse inmunes por su portentoso desarrollo, con
un entorno rodeado de conflictos de menor escala, pero que nada indica vayan a
saciar la apetencia patológica de violencia y reacción para dominar que es el
imperialismo anglosajón con su compinche sionista.
Irán ha
dado un ejemplo moralizante a los pueblos en resistencia antiimperialista. Pero
no podemos dejarlo solo. Es necesario un pronunciamiento disuasorio frente al
humanicidio en marcha que lideran los capos del fascismo global imperialista.
El 3
de enero en la historia
Un
ataque probable, previsible, previsto, perpetrado sin respuesta estatal. Se
hizo dejación de las obligaciones constitucionales, y se mandó un grupo de
personas al matadero, principalmente a los cooperantes cubanos (Un giño a Marco
Rubio), y un grupo de efectivos de la FANB martirizados, a quienes se entregó arteramente
a la sed de sangre de las bestias agresoras.
Presidente
secuestrado, país secuestrado. Gobierno encargado. Desmovilización de las
fuerzas populares por decisión de la elite central-vertical. Plan de transición
a la neocolonia, ejecutado con la mayor velocidad e informalidad de la
historia. Y la más solícita sumisión interna. Discurso justificador de la
situación neocolonial, a la que llaman “paciencia estratégica”. La intelectualidad
burocratizada se ha apresurado a elaborar una narrativa de ficción sobre un
supuesto “triunfo” de la “diplomacia de paz”, le bajaron volumen a la fanfarria
antiimperialista, y han llegado a la desvergüenza de falsificar la Gesta
Emancipadora para congraciarse con el agresor extranjero y su condominio en
Miraflores.
La ex
presidenta encargada concedió entrevista a todo trapo con el derechista Javier Negre
(socio del feminicida y mafioso experto del fraude electoral Fernando Cerimedo),
donde se refirió al presidente Nicolás Maduro como “el procesado debe demostrar
la verdad”, reconociendo la jurisdicción extranjera, la negación de su
inmunidad y validando el método criminal del secuestro; pero, además -señora
abogada-, achacándole la carga de la prueba al acusado, mismo que la nombró
vicepresidenta. También la ufana entrevistada recordó su ruptura con el
Comandante Chávez (insinuó falta de respeto), y como la noche del 3 de enero
estaba en un hotel en Margarita viendo en directo por pantallas de radares los
aviones bombardeando Caracas. Algo parecido hacía Trump en ese mismo instante.
Estados
Unidos enmarca en su retorno a la doctrina Monroe, el experimento de ataque
militar contra Venezuela para imponer una gobernanza anómala, sin Orden
Constitucional, ni legitimidad de origen, sólo mantenida por el control cedido
a Washington de la política exterior, la administración de los recursos
nacionales, y las reservas energéticas venezolanas; es decir, la entrega
descarada de la soberanía nacional-popular.
Queda en
el aire el enigma por la paradoja jurídico-política de tener secuestrado y en
cautiverio al Presidente Constitucional, al que se le niega su inmunidad como
Jefe de Estado violando el Derecho Internacional, pero sí se le concede dicho privilegio
a la que fue su vicepresidenta nombrada a dedo, quien no ha sido electa por la
ciudadanía, y tenía un plazo constitucional de 180 días de encargaduría
(cumplido el 3 de julio), a quien los Estados Unidos -el país agresor, que nos ha
“sancionado”, “bloqueado”, amenazado, coaccionado, y en pleno saqueo pirático de
nuestros recursos- ha decidido mantener en Miraflores como “mandataria” a
placer.
El 22
de julio de 2026, a solicitud del Departamento de Estado, el gobierno de Donald
Trump solicitó, por medio del Departamento de Justicia, a una Corte de Estados
Unidos en el Distrito Sur de Florida, que reconozca la inmunidad como jefe de
Estado de un país extranjero a Delcy Rodríguez. Lo mismo que le negaron y
violan cada día al Presidente Maduro.
Cronología
de las gestiones del agresor ocupante en el país secuestrado
16 de
enero de 2026: el director de la CIA, John Ratcliffe se reunió con la
presidenta encargada, para tratar temas de cooperación en inteligencia. (Trajo
las líneas para las reformas legislativas energéticas y mineras, algunas
instrucciones de gobierno, y advertencias convincentes a la encargaduría)
31 de
enero llegó Laura Dogu como encargada de negocios de Estados Unidos para abrir
su Embajada en Caracas.
El 23
de abril llegó John Barrett a reemplazar a Dogu.
18-19
de febrero de 2026: el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan. El
mismo realizó otra visita el 23 de mayo.
Marco
Rubio anunció el 21 de mayo que la entonces presidenta encargada viajaría a la
India. La tarea se cumplió del 3 al 7 de junio.
Los
días 11-13 de febrero y recientemente el 2 de septiembre: el secretario de
Energía, Christopher Wright, dictando la política petrolera de USA en tierra
“conquistada” (“el botín”, según su presidente).
4-5 de
marzo de 2026: El secretario del Interior, Douglas Burgum, llegó a Venezuela
para “reunirse con el gabinete interino”.
Las precondiciones
para entregar la Patria
La Asamblea
Nacional aprobó en tiempo récord -de espaldas a la opinión nacional- la reforma
a la Ley de Hidrocarburos para adaptarla a las exigencias del capital
transnacional impuestas por los funcionarios del gobierno de Donald Trump.
En la
misma lógica de subordinación, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la
nueva Ley Orgánica de Minas el 9 de abril de 2026, en apenas un mes desde su
primera discusión el 9 de marzo; celeridad atípica en un ente generalmente
ocioso. El 16 de abril se promulgó para complacer al invasor extranjero (y
socios lacayos).
El
colmo del cipayismo legislativo quedó en evidencia al aprobar un Acuerdo de
apoyo al supuesto “Convenio petrolero” entre el gobierno de Estados Unidos y el
condominio instalado por los gringos en Miraflores sin conocer el texto del
“Convenio” (que no existe). Irresponsabilidad que configura varios tipos
delictivos, el más grave, traición a la Patria.
Lo
peor
Normalizar
lo peor. Discurso esperanzador “gracias” al cambio (al ataque gringo del 3E).
Mutación simbólica. Acercamientos sumisos al alto mando agresor. La aberración
sionista. Destrucción moral de un país. Justificar la agresión como el inicio
de una época de bonanza. Seducción por el pragmatismo cobarde y avaro.
Aferrarse al "condominio" otorgado por el invasor. Mentir sin
vergüenza. Desmeritar el patriotismo. Falsificar la historia. Huir hacia un
futuro de ficción. Estigmatizar la crítica. Asumir la agenda de la derecha y
mutar a cipayos del fascismo global imperialista, en nombre de una difunta “revolución”.
Doble crimen. Crimen infinito.
Ciertamente
la situación implica muchos puntos críticos y la narrativa geopolítica sobre la
soberanía, el impacto de las sanciones internacionales y los acuerdos de
explotación de recursos naturales.
Violación
de la Soberanía y Legalidad Internacional: la acción militar
directa del 3 de enero de 2026 y el quiebre del principio de no injerencia y
libre determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.
Efecto
Acumulativo de las Medidas Unilaterales: la secuencia iniciada
desde la Orden Ejecutiva de 2015 (declaración de “amenaza inusual y
extraordinaria”) y cómo las sanciones fiscales, corporativas y la congelación
de activos en el extranjero afectaron directamente el tejido social y la
capacidad económica de la nación.
Invalidez
Jurídica de Contratos Extemporáneos e Ilegítimos: el otorgamiento de
concesiones petroleras o de recursos energéticos a 25, 50 o 100 años, pactados
bajo un régimen mezcla de protectorado y neocolonia, con el vicio de absoluta
opacidad, retrotrae la época gomecista, por atajos antinacionales que nos
devuelven desde la República Bolivariana a la Capitanía General de una “república
bananera”; burlando el ordenamiento constitucional venezolano, que ordena que cualquier
contrato de interés público nacional requiere el aval de los órganos legítimos
y constitucionales del Estado para ser vinculante a largo plazo. ¿Dónde quedan
la democracia participativa y protagónica? ¿La soberanía popular intransferible?
¿El poder constituyente originario? Todo tirado al cesto de basura por
complacer al enemigo de la humanidad. Venezuela rematada a pedazos como una
presa de cacería, el gobierno de Estados Unidos actuando como el bucanero
ultrajando y saqueando, y el cipayismo feliz con sus sonrisas, abrazos y contubernio,
unidos en alabanzas al dios dinero.
La entrega
inválida
Desde
el punto de vista del derecho público y el derecho internacional, comprometer
el subsuelo y las reservas estratégicas bajo figuras gubernamentales
transitorias (“interinas” le decían los gringos, ahora el Minci y demás
burócratas felices con la invasión le dicen “presidenta”), carece de validez
sustantiva en el tiempo, lo que genera una alta incertidumbre jurídica para
cualquier corporación extranjera. En este caso, la garantía la da el
imperialismo ocupante y la sumisión del interinato indefinido, lo que en sí
mismo, constituye argumento de nulidad de fondo.
Cada
vez más patriotas asumen la posición de desconocimiento del condominio apoyado
por Estados Unidos que se ha instalado en Miraflores, alegando que la
encargaduría perdió toda legalidad constitucional y legitimidad al momento de
entregar la soberanía del país al fascismo global imperialista. No tiene
facultad ni cualidad alguna para comprometer el futuro de la Patria un régimen
neocolonial que no ha sido electo, pero peor aún, no cumple con los valores y
principios de la CRBV y la Doctrina Bolivariana como soporte político-ideológico
de nuestra existencia nacional.
Destrucción
moral del modelo de resistencia antiimperialista que sembró Hugo Chávez, se
impone por la pérdida de legalidad y legitimidad, la inconstitucionalidad e
inmoralidad de un condominio neocolonial cuyo periodo de duración lo determina
Estados Unidos, según la sumisión entreguista del petróleo, el gas, el oro, y,
sobre todo, de la dignidad del país.
La
Política Exterior está siendo dictada por la Casa Blanca desde Washington. Hemos
dado la espalda a nuestra hermana Cuba, sometida a un genocidio a fuego lento
plagado de sadismo y prepotencia por el nuevo mejor amigo de Miraflores. Estamos
asociándonos con los humanicidas perpetradores del holocausto en Palestina. Ya usan
nuestro petróleo como combustible de su maquinaria de muerte contra la gloriosa
República Islámica de Irán, nuestra fraterna amiga. Les dan concesiones a los
financistas del genocidio y perros de la guerra.
Tiempos
de rebelión
El déficit
de vanguardia revolucionaria es calamitoso. La erosión masiva de apoyo popular
al condominio neocolonial es notoria. La reactivación de calle de los otrora
guarimberos, los mismos que pidieron la invasión gringa, es evidente, vinieron
con mucho dinero robado al país, pero amnistiados. Sus crímenes quedaron
impunes. Preparan nuevos zarpazos. Se dejan ver algunos despechos por la larga
luna de miel de sus patrones gringos con la gestora de Miraflores. Esta
cohabitación antinatura podría prolongarse, según los cálculos electorales de Trump
y los Maga, y de Marco Rubio con su tradicional proyecto neoconservador como
pupilo de la mafia The Miami Boys trajeado actualmente de Secretario de Estado “America
First”.
Hay
que revisar el discurso del Secretario de Estado de USA, Marco Rubio, el 16 de
julio de 2026 en Washington durante la Reunión Ministerial sobre la Resurgencia
del Terrorismo Político, que congregó a voceros de diverso nivel de 65 países
de Europa, Asia y América. Resumidamente: toda izquierda (comunistas, socialistas,
progres, ecologistas, comeflores, indigenistas, bolivarianos, etc…) es terrorismo,
o sea, enemigo a destruir.
La lucha
del movimiento bolivariano en Venezuela hoy, es reivindicar el bolivarianismo
como fuente de unidad y pensamiento revolucionario por excelencia, defender la
vigencia de la Constitución Nacional de 1999, acumular fuerzas con el pueblo
chavista antes que la usurpación neocolonial destruya desde dentro las fuerzas
morales de la resistencia, y preparar las movilizaciones para recuperar la
Revolución Bolivariana traicionada, y unirnos en la confrontación de la
humanidad contra el flagelo del fascismo global imperialista.
¡En
tiempos de rebelión anticolonial, el bolivarianismo nos convoca y une!
¡Viva
la Patria Soberana!
¡Fuera
yanquis de la Patria de Bolívar!
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano






