Ancestralidades
domingo, 24 de mayo de 2026
En el 204 aniversario de la Batalla de Pichincha comparto mi libro Simón Bolívar: relatos de vida y guerra
sábado, 23 de mayo de 2026
Bolívar es proclamado Libertador: Mérida 23 de mayo de 1813
Yldefonso Finol
(Fragmento del libro Simón Bolívar: relatos de
vida y guerra. Editorial Urgente, 2023)
Su espada puso en huida a los opresores, su magnanimidad
y verbo le granjearon el amor eterno de aquellos pueblos. Va liberando a su
paso poblados y espíritus. El 30 de diciembre está en Guamal, y en enero de
1813 llega a Ocaña, donde reorganiza y prepara su ejército para emprender la
ofensiva sobre la importante plaza de Cúcuta. En San Cayetano, a orillas del
río Zulia, se suman los refuerzos, entre los que viene un patriota maracaibero
de nacimiento y bogotano de insurrección, que pronto sería uno de los más
fieles camaradas de armas y amigo muy querido de Simón Bolívar: Rafael
Urdaneta. Cúcuta queda en manos bolivarianas en la célebre batalla del 28 de
febrero. Esta acción impidió que los realistas invadieran Cundinamarca y se
enseñorearan con la Nueva Granada.
Luego avanzan a San Antonio del Táchira. Pese a las
oposiciones de algunos intrigantes que ya comenzaban a envidiar el prestigio
del héroe venezolano, el presidente de la confederación de la Nueva Granada,
Camilo Torres, da su visto bueno al pedido hecho por Bolívar para seguir su
victoriosa campaña en territorio de Venezuela. Cuenta el caraqueño con 29 años
de edad cuando está por realizar una de sus grandes hazañas militares: la
Campaña Admirable. Los oficiales neogranadinos de apellidos Castillo y Santander
se inauguran como gérmenes del antibolivarianismo que años después sería clave
para truncar la verdadera independencia de Nuestra América. En el trance de
desconocer el mando y pretender insubordinar a las tropas contra Bolívar, se
produce el encuentro con Urdaneta, quien da un espaldarazo fundamental al líder
indiscutible del ejército: “General: si con dos hombres bastan para emancipar
la Patria, pronto estoy a acompañarlo”. Estos seres elevados por la energía de
la lealtad a los principios, vivieron para honrar la palabra que alguna vez
empeñaron a sus afectos y su causa.
En sus memorias, Urdaneta relata la actitud de los
intrigantes: “pero el Coronel Manuel Castillo, influyente entonces y jefe de
las armas del Estado de Pamplona, se opuso a la expedición y con él el Mayor
Santander, pretextando que el país quedaba indefenso si se alejaban sus
fuerzas; que Bolívar no era hombre para tamaña empresa y otra porción de
razones de localidad que redujeron el ejército casi a la disolución.
Removiéronse todos estos inconvenientes por la constancia del Libertador, por
la buena disposición del Gobierno, por la anterior incorporación de Urdaneta,
de Girardot, D'Eluyar y otros oficiales; y la división de Bolívar se puso en
marcha sin Santander y Castillo, y a pesar de la deserción que promovieron sus
diferencias”.
Valdés Vivó destaca la madurez militar alcanzada por
Bolívar, por eso de que “el arte de vencer se aprende en las derrotas”. Venido
de la experiencia fallida de la Primera República de Venezuela, sabe que el
mando dividido genera divisiones en la tropa, más cuando se interponen
localismos chovinistas. En el caso del coronel cartaginés Castillo, “la
división comenzó como discrepancias militares de índole técnica. Bolívar
defendía el plan de realizar un ataque conjunto sobre Cúcuta, donde estaba el
grueso de las tropas realistas, para controlar el camino a San Antonio, vía
lógica de invasión a Venezuela. Castillo, en cambio, prefería inmovilizar sus
tropas en una línea defensiva que protegiera simplemente a la Nueva Granada”.
Ese inmovilismo conservador fue en muchas ocasiones el mejor aliado de las
fuerzas colonialistas.
Desde esos días tan tempranos, comenzó la intriga a
filtrarse como polillas entre el maderamen independentista. Santander
–desertando por mezquindad junto a Castillo- al verse sustituido por Urdaneta
en la cadena de mando, engendró en sus adentros un odio perenne que lo llevó
hasta los últimos extremos del encono. Tampoco escatimó sigilo cuando tuvo que
soterrar sus ambiciones mostrándose lisonjero mientras planeaba los zarpazos
contra quienes lucieron un brillo glorioso por sus sobrados méritos y elevación
vocacional.
Este traidor que boicoteó desde dentro el proyecto
bolivariano y que planificó el intento de magnicidio en septiembre de 1828, es
el mismo que el 3 de junio de 1819 le escribió desde Tame a Bolívar: “! Gloria
inmortal al Protector de la Nueva Granada, al Benemérito hijo de la tierra de
Colón! V. E. ha dado ya la salud a aquel infortunado país y ha preparado la de
Venezuela por la cual tanto se ha fatigado. El proyecto de V. E. de que me ha
impuesto el coronel Lara es el proyecto que arrancará a Fernando el cetro de la
parte de la América que posee”.
Adular era para este prototipo de Judas, sólo una forma
más de vivir su envidia y su enfermiza ambición personalista.
Contra toda obstrucción y para dicha de la Venezuela
andina, el 23 de mayo entra triunfante en Mérida el compatriota que por primera
vez –y para siempre- fue llamado “Libertador”. El ejército de Bolívar gana
importantes apoyos, con adhesiones valiosísimas como la del insigne Vicente
Campo Elías, más contribuciones que fortalecieron la logística y la moral de la
tropa.
El recorrido por los páramos de líquenes y frailejones,
con la custodia estoica de los cinco picos de nieves perpetuas, va confirmando
–sin embargo- la demencia de un enemigo sanguinario, que ha regado de mártires,
miseria, miedo, atraso y desolación, los más recónditos parajes de la patria.
La tortura se aplica por igual al luchador por la libertad que a su mujer y sus
hijos. Los fusilamientos de pueblos enteros, sin mediar juicio ni pesquisa,
mantienen bajo un régimen de terror a la población civil indefensa. Los
informes confirman en Bolívar la imagen genocida que vio retratada en la
lectura del cronista justiciero Bartolomé de Las Casas. Había que detener al
bárbaro con la fuerza necesaria para persuadirle de cesar en su carnicería.
Arrancarle los colmillos a la fiera en combate cuerpo a cuerpo con la
determinación de vencerle o dejar la vida en el intento.
Las atrocidades cometidas por la dictadura de Monteverde
mantienen bajo régimen de terror a la población. El 8 de junio de 1813, Bolívar
dice en Mérida: “Las víctimas serán vengadas, los verdugos serán exterminados.
Nuestra bondad se agotó ya, y puesto que nuestros opresores nos fuerzan a una
guerra mortal, ellos desaparecerán de América y nuestra tierra será purgada de
los monstruos que la infestan. Nuestro odio será implacable y la guerra será a
muerte…”
Se sube al cenit de la historia la contradicción
fundamental: emancipación nacional o dominación colonial. Y, con Brito Figueroa
podemos decir que lo más creador en Bolívar es precisamente su odio a toda
dominación colonial.
Para poner las cosas en su lugar, el 15 de junio dicta en
Trujillo el Decreto de Guerra a Muerte contra los realistas. Los detractores de
ayer y hoy han usado esta decisión para crear una “leyenda negra” con Bolívar,
así como se le calumnió con la supuesta pretensión de coronarse monarca, cuando
nada aborrecía más que la usurpación de la soberanía popular que genera la peor
de las desigualdades entre los humanos.
Lecuna, Parra Pérez, Brito Figueroa, entre otros,
consideran que esta medida extrema no fue un capricho ni la bravuconada de una
psique perturbada como se han empeñado en tergiversar los resentidos
antibolivarianos; esa legislación de efectos político-militares severos,
todavía en 1819, cuando Bolívar se acerca a Bogotá tras el triunfo de Boyacá,
puso en fuga al virrey Sanamo, quien la creía vigente, siendo que su autor la
había derogado a inicios de la Campaña de Oriente y Guayana.
Brito Figueroa resalta las condiciones propias de una
guerra que encerraba profundas luchas clasistas: “Tampoco fue el Decreto de
Guerra a Muerte el que impuso la crueldad y la desolación en Venezuela en 1813;
ambas fueron expresiones de la intensa lucha de clases –que de una manera sorda
y silenciosa había fermentado en la sociedad colonial- y que la lucha por la
Independencia, con la consecuente incorporación de la clase terrateniente a los
combates por la creación de la nacionalidad, sacó a flote. Instrumento de una
causa justa, que no crueldad de Simón Bolívar, fue la promulgación del Decreto
de Trujillo”.
El General Rafael Urdaneta, testigo de excepción como
protagonista de todo ese período, anota en sus crónicas dos consecuencias del
Decreto de 1813: “que los españoles, sabiendo que encontraban una muerte cierta
se acobardarían, como sucedió, y que los criollos engrosarían las filas de
Bolívar, como era necesario”; para concluir con nítida lógica militar: “Los
resultados de la ocupación de Caracas justificaron la medida
exuberantemente”.
Ese 31 de julio, con la Batalla de Taguanes en los llanos
que se estrechan hacia los valles centrales, la victoria le abre el camino de
retorno a su lar natal. El 6 de agosto Bolívar entra triunfante en Caracas
culminando la que se conocería como Campaña Admirable, partera de la Segunda
República de Venezuela. Guerra a Muerte es lo que se impone desde los
resentimientos hacia las clases propietarias criollas, bajo la fachada de una
guerra social que involucra a mucho pueblo aún no convencido de la necesidad y
la posibilidad de zafarse al poder colonial. La causa independentista deberá
lidiar simultáneamente contra el ejército regular español y las castas
desposeídas del llano acaudilladas por el canario José Tomás Boves.
Bolívar está dichoso en su Caracas. El 14 de octubre la municipalidad lo nombra Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y le ratifica el título -antes aclamado en Mérida- de Libertador.
Yldefonso Finol
viernes, 22 de mayo de 2026
Repudiemos con absoluto fervor bolivariano el desgraciado "simulacro" imperialista
La palabra
tragicómico la crearon los maltratadores. Siempre desprecié a la gente que se
burla del sufrimiento de otras personas. Los fascistas potenciales tienen esa actitud
cruel y cínica. ¡Qué mezcla tan desgraciada! Es la condición mínima para ser colonialista,
fascista, nazista, sionista. Es un ministro israelí agrediendo y burlándose de
las integrantes de la flotilla solidaria con el pueblo palestino. Es un
prototipo del aparato genocida, no es una excepción extremista. Lo son todos
esos criminales sionistas desde hace ocho décadas. Esos que celebran con champán
el ultraje de los presos, la tortura a una anciana o a una niña, la pena de
muerte para Palestina entera, la amenaza de retrotraer a Irán a la “Edad de
Piedra”. Es Uribe Vélez llamando “apache” a Iván Cepeda, si, Uribe el que
ordenó bombardear Ecuador y se disfrazó de “Cruz Roja” con fines bélicos. El que
quiso invadir Venezuela, y fue complacido por Trump con la complicidad del
fascismo subalterno criollo.
Cínico
y cruel que quienes ya sobrevolaron para masacrar, “pidan autorización” para
una simulación. Simular evacuaciones quienes ya secuestraron. Prepararse para “situaciones
médicas o contingencias catastróficas” quienes ya las provocaron en contra
nuestra el 3 de enero, y aún nos amenazan con agravarlas. Todavía hay
compatriotas con lesiones no sanadas, duelos en plena aflicción, y la herida en
el alma de la Patria que no cerrará nunca. Esta bofetada a la dignidad de una
estirpe libertadora es intolerable.
Ninguna
disposición del Derecho Internacional nos obliga a aceptar la presencia de
naves extranjeras, mucho menos de un país que nos acaba de agredir, un país
enemigo. No hay privilegio ni inmunidad diplomática que estipule tal sarcasmo. Si
apelaran a la Convención de Viena deberían devolver de inmediato al Presidente
Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela que mantienen secuestrado,
mientras nos chantajean y extorsionan como lo que son: criminales de guerra,
con menos códigos que los piratas de siglos pasados.
Más paradójico
cuando somos nosotros como pueblo quienes deberíamos estar preparándonos para
enfrentar “contingencias catastróficas” provocadas por el gobierno fascista de
Estados Unidos. Reivindiquemos nuestra gloriosa Historia Patria, no permitamos
que se manosee y falsifique para “justificar” lo que la degrada.
He aquí
una lección de Diplomacia Bolivariana, de las instrucciones del Libertador
cuando el jefe invasor Pablo Morillo inició los acercamientos para las
negociaciones que llevaron al Armisticio y Tratado de Regularización de la
Guerra suscritos en Santa Ana de Trujillo a finales de noviembre de 1820:
“Simón
Bolívar, al General de División Rafael Urdaneta. Cuartel General del Rosario de
Cúcuta, a 27 de julio de 1820.
Señor
General:
Anunciándome
el general Morillo haber destinado a mi Cuartel General dos comisionados para
tratar conmigo sobre arreglos, de que nada se indica de un modo explícito sino
con una ambigüedad muy notable; y siendo muy probable que estos señores
comisionados lleguen por momentos a la línea del mando de Usted; deberá Usted
observar las siguientes prevenciones con respecto a Usted y a ellos.
Tercero:
Les manifestará Usted las órdenes que tiene de no permitirles pasar a mi
Cuartel General sino en el caso de que la misión de que vienen encargados sea
conducente al reconocimiento de la República independiente, o de ser este
reconocimiento la base de su negociación.
Cuarto:
Usted deberá notificar de parte de la República a los señores comisionados la
voluntad del gobierno y el pueblo que por hacer desaparecer la mancha de ser colonia
está pronto a desaparecer de la faz del mundo y que sólo oirá con placer de
parte de sus enemigos su eterno adiós.
Esta
es la conducta que deberá Usted seguir en el caso de no ser la misión conforme
lo demandan los derechos y el respeto que han sabido inspirar nuestras armas a
sus enemigos, a quienes jamás verá sino rendidos o solicitando Paz.” [1]
Palabra
del Libertador. Honor y Gloria.
Repudiemos
con toda nuestra energía patriótica la maniobra imperialista y todo cuanto
venga de esa canalla, que, parafraseando a Bolívar: “aborrezco de tal modo que
no quisiera que se dijera que un venezolano hacía nada como ellos.”
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano
jueves, 21 de mayo de 2026
TODAS LAS VOLUNTADES BOLIVARIANAS CON CUBA
República Bolivariana de Venezuela, 21 de mayo de 2026
Pronunciamiento de Movimientos y Colectivos Militantes de la Solidaridad
TODAS LAS VOLUNTADES BOLIVARIANAS CON CUBA
Desde la Venezuela Bolivariana, tierra del General José Miguel Barreto, héroe de la guerra independentista de Cuba, y de Carlos Aponte, internacionalista caído combatiendo junto a Antonio Guiteras en El Morrillo de Matanzas, queremos expresar nuestro más enérgico repudio a las amenazas de un ataque militar contra el pueblo cubano, proferidas por el gobierno fascista de Donald Trump.
Este año 2026 que conmemoramos el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panama convocado por El Libertador Simón Bolívar, se hace urgente concretar el objetivo último de la iniciativa: blindar la existencia independiente de nuestras repúblicas, consolidando nuestros derechos como pueblos autodeterminados y gobiernos soberanos.
El viejo asedio imperialista contra Cuba, reforzado con saña en tiempos recientes, pretende asfixiar al pueblo que se atrevió a resistir la mitad del siglo XX y este cuarto del XXI, y que lo seguirá haciendo como se ha evidenciado en las masivas movilizaciones preparatorias de la defensa nacional y las posiciones inclaudicables expresadas por el presidente Miguel Diaz-Canel Bermúdez junto al liderazgo histórico de la Revolución Cubana.
Al bloqueo de casi siete décadas han agregado un criminal chantaje internacional para impedir el acceso a insumos energéticos y todas las importaciones alimentarias y sanitarias que requiere la población cubana. Es un deber impostergable de las naciones dignas exigir el retiro de la flota militar estadounidense que infesta nuestro Mar Caribe, que ha asesinado a capricho centenares de personas señaladas arbitrariamente de narcotraficantes, ha robado al estilo pirático barcos cargados de petróleo venezolano, y -en un gravísimo precedente hemisférico este siglo- han atacado el pasado 3 de enero la República Bolivariana de Venezuela, secuestrando nuestro Presidente Constitucional Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. ¡Honor y Gloria a los Héroes y las Heroínas que cayeron en la cobarde emboscada imperialista! ¡Libertad inmediata y retorno a nuestra Patria para el Presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores!
En su doble moral, el imperialismo que se lucra del crimen transnacional, instrumentaliza la supuesta lucha contra las drogas para intervenir en Latinoamérica mientras suelta narcotraficantes convictos; desde sus portaviones practica tiro al blanco con lanchas de pescadores y bombardea nuestras ciudades matando personas a placer, ha montado una patraña inquisitoria contra el Comandante Raúl Castro, ejemplar combatiente por el decoro y la justicia, líder querido por su pueblo, honorable estadista respetado en todo el mundo por su carácter patriótico, su modestia y su honestidad.
La mafia judicial gringa que engavetó el expediente Epstein, con millones de pruebas incriminatorias del pederasta de la Casa Blanca, que ha protegido terroristas de la peor calaña, que es cómplice y reo del sionismo genocida, no tiene ni jurisdicción ni autoridad para juzgar a Nicolás o cuestionar la inmaculada trayectoria de Raúl.
Es hora de hacer realidad la Proclama de Bolívar al Ejército de Rafael Urdaneta en Ocaña el 12 de noviembre de 1814: “Para nosotros la Patria es América”, pensamiento que se proyectó en el Correo del Orinoco del 24 de octubre de 1818: “Individuos de una misma familia, Ciudadanos de un mismo pueblo, nos degradamos cuando vulneramos esa unidad… poco habríamos hecho si no aspirásemos a la emancipación de todo el hemisferio.”
Adquiere mayor relevancia la Doctrina Bolivariana que toca insistentemente las conciencias de Nuestra América, recordándonos que “sólo la unión nos falta para concluir la obra de nuestra regeneración”, y que, de no cumplirse este sagrado principio, “un nuevo coloniaje será el patrimonio que leguemos a la posteridad”. Nunca dejaremos de reiterar el dictamen antiimperialista que nos legó El Libertador el 5 de agosto de 1829 en Guayaquil: “los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”.
Decimos con Bertolt Brech: “Nuestras derrotas lo único que demuestran
es que somos pocos los que luchan contra la infamia. Y de los espectadores, esperamos que al menos se sientan avergonzados”.
¿Qué debemos hacer por Cuba? Respondamos con Martí: “Verso, nos hablan de un dios, a donde van los difuntos: verso, o nos condenan juntos, ¡o nos salvamos los dos!”.
Centro Nacional Antiimperialista Simón Bolívar
Movimiento Nacional de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba
Movimiento Cultural Cabimas Crea
Colectivo Artístico Social Antaru
Medio de Investigación Histórica y Opinión Ensartaos
Frente Literario Olga Luzardo
Cátedra Libre José Martí de La Universidad del Zulia
Grupo de Música Popular “Entre Versos y Cuerdas”
Grupo de Teatro Casa del Sol
Sociedad Homo et Natura
Asociación de Colombianas y Colombianos en Venezuela
Colectivo Estrella de 5 Puntas
Comunicaciones Emancipatorias Ancestralidades
Grupo Rafael Urdaneta del Pueblo Organizado
Teatro Mambrú
Colectivo La Novena Estrella
miércoles, 20 de mayo de 2026
Ser fruto rojo entre la sequía que nubla la visión y la herida de arriesgarse a vencer el espejismo
Ser fruto rojo entre la sequía que nubla la visión y la herida de arriesgarse a vencer el espejismo
Las piedras triangulares aplanadas forman una alfombra de enigmas sobre la tierra seca
Sólo tu mente afilada sabrá la historia que viene en esos restos de un mundo perdido
Cómo impedir que la nube de un Zeus artificial secuestre tu espíritu para hacerlo romo
La máscara del albedrío quiere eternizar las rejas paralizantes
Dónde se perdió la ruta del río que trajo estas arenas de no se sabe dónde
Éstas que fueron barro de las formas míticas en el parto ancestral del que venimos
Cuando formamos el anudamiento almático del gentilicio olvidamos honrar las raíces
La asoleada soledad nos ha empujado a esta aridez espinosa que nos ahoga
Las punzadas ya no encuentran sangre que verter sobre el olvido
Sanar es volver a esa tierra de piedras filosas que espantaron espectros de la noche
Ser fruto rojo en la sequía que nubla la visión y las heridas de atreverse a vencer los espejismos.
Yldefonso Finol
domingo, 17 de mayo de 2026
DONALD TRUMP: LA BESTIA DEL BULLYING Y EL BULLSHIP CONTRA VENEZUELA
Donald
Trump: la bestia del bullying y el bullship
Punto
previo reiterante: soy de los que estamos convencidos que el imperialismo es
una tendencia a la reacción y la violencia, por lo tanto, no se puede
confiar en ellos ni tantito así, porque, además, son tan cínicos hijos
de cloacas, que están predestinados a plagarnos de miserias en nombre de la
libertad. Hemos dicho.
En
el caso de Estados Unidos, la dictadura del capital adquirió forma de
bipartidismo, mascarada que se encarga de procesar el engaño colectivo de la
democracia burguesa representativa, con alternancia de estilos, pero sin variar
la esencia opresora y hegemonista del sistema. La historia del posicionamiento
imperialista de ese país, es la historia de agresión y despojo de las naciones
originarias y las repúblicas dependientes latinoamericanas y caribeñas. Tal es
el par dialéctico que encierra el proceso en que aún nos debatimos.
Donald
Trump es la expresión del fascismo imperialista global, asociado a vertientes
atroces como el sionismo israelí, para el ejercicio del terrorismo deshumanizante
explícito, y las derechas lacayas que representan el fascismo subalterno,
destructoras de los derechos sociales, y legitimadoras de la cultura de la
sumisión y el supremacismo racial eurocéntrico-anglosajón. Personajes como
Javier Milei en Argentina o la española Díaz Ayuso son dos muestras
nauseabundas de esta categoría.
El
delito transnacional es una necesidad del fascismo imperialista global.
Indultar a un narcotraficante asesino convicto, como Juan Orlando Hernández,
mientras se bombardea a Venezuela y secuestran al presidente Maduro junto a su
esposa Cilia Flores, para juzgarlos con acusaciones falaces, descubre el fariseísmo
inmoral de ese sistema podrido. Al primero lo soltaron para que saliera a ejecutar
una operación criminal internacional auspiciada por una “junta de rabinos”. A
Nicolás lo raptaron para que no siguiera conduciendo el proceso emancipatorio
venezolano, actor clave en la construcción del mundo multipolar (Equilibrio del
Universo) y motor indispensable de la liberación latinoamericana y caribeña.
Trump
juega con Venezuela como el maltratador con su víctima. Se muestra ufano viendo
en directo los bombardeos del 3 de enero. Ofende nuestro gentilicio con
epítetos de toda índole. Denigra de nuestra fisonomía e idiosincrasia como
condimento del plan recolonizador; constantemente manifiesta su menosprecio
hacia lo indígena, afro, hasta lo hispano que forzosamente es parte del
mestizaje de Nuestra América. Llega al colmo ofensivo de equipararse con el
Libertador y especular sobre “su liderazgo” en el país. Un guion burlesco
supremacista contra lo más sagrado de nuestra Historia Patria y el espíritu
colectivo que sustenta la nacionalidad.
Preocupa
mucho que no haya habido respuestas de indignación, salvo algunas voces
individuales, que -extrañamente- parecieran molestar la priorizada armonía
diplomática.
Mientras
la presidenta encargada Delcy Rodríguez hablaba en La Haya sobre la defensa del
territorio venezolano del Esequibo, el mafioso pederasta Trump publicó un mapa
de Venezuela amputándole nuestra Guayana Esequiba, con la mancheta “Estado 51”
y todo manchado con la bandera yanqui. La “anexión” burlona amerita un enérgico
comunicado (más viril que los que emitimos ante los despropósitos del
gobernante guyanés), el llamado a consultas del Encargado de Negocios en
Washington, y una movilización masiva en todas las capitales de municipios del
país rechazando el inaceptable irrespeto del presidente gringo, esa bestia
ególatra adicto al maltrato y las sandeces, al que Xi Jinping despellejó en dos
minutos de numen marxista maoísta.
El
pueblo bolivariano sufre la peor parte de toda esta anómala pesadilla. Tenemos una
herida en el alma patriótica que queremos vengar, con la madurez para entender
los tiempos históricos y las realidades objetivas. Pero no hemos recibido
explicaciones convincentes de la dirigencia, mientras nuestros enemigos saben
todo al detalle, nos espían descaradamente, controlan aspectos exclusivos de la
gobernanza de la República, y son recibidos mimosamente. El pueblo bolivariano no
es objeto manipulable por un puñado que “piensa” y “negocia” por toda la
Patria. Estamos atrapados entre las partidistas “órdenes de operaciones” y las
invasoras “órdenes ejecutivas”. La pérdida de base social alarma. ¡Rectifiquemos
pues! En la teoría leninista del partido, en tiempos de dificultades deben
abrirse las puertas para que entren los más resteados y abnegados. Fue muy
fácil crecer en tiempos de vacas gordas, de relajo y cadivismo. Agradable
alimento para oportunismos y arribismos. La lista de casos es tan grande como
la desvergüenza y el daño causado. Y faltan.
La
paradoja es doblemente cruel: somos un país secuestrado por el fascismo
imperialista bajo chantaje extorsivo, y a la vez, vivimos chantajeados sin
derecho a discutir la gravísima vulneración de nuestra soberanía, menos a
criticar y ¡ay de aquel que se atreva a dudar! No se puede dudar -por ejemplo- si
el 3 de enero hubo o no complicidad criolla con los agresores extranjeros. Aunque
la duda parezca mínimamente razonable, y en un balance serio de tan grave
suceso, por lo menos debería entrar en el análisis de inteligencia y
contrainteligencia (que no es sinónimo de brutalidad, para aclararle a los “influencers”).
La
duda como cuestionamiento es, en las ciencias y la filosofía, el origen de los
hallazgos, el móvil de las hipótesis, el camino de las certezas, del saber
profundo, del conocimiento humano a través de la historia. No se resuelve la
duda desdeñándola. Se resuelve con argumentos y creando convicciones. Se dictan
sentencias previas contra estos atributos intrínsecos a la condición humana: la
condena: estigmatización, descalificación, exclusión, humillación, descrédito. Hay
personas que se lucran en el oficio de verdugos comunicacionales. Lanzan compañeros
a la hoguera con un lenguaje que desenmascara ignorancias arrogantes. El castigo
fue la reacción inquisidora que quemó vidas, pero no pudo evitar que
florecieran las verdades entre las cenizas.
Lo
genuinamente revolucionario es la crítica; el chisme es una práctica miserable.
Esa cosa entre lo farandulero y lo morboso que llaman “influencer” es obra de
la decadencia moral y cultural de la civilización carroñera que le conviene al
imperialismo. Siembran cizaña y dividen, exacerban esnobismos individualistas y
pretenden chispear odio desde el estercolero donde pululan. ¡Adiós libros,
adiós debate entre iguales, adiós análisis político, adiós estudio de la historia
y el pensamiento bolivariano! ¡Viva la mediocridad!
Resistámonos
al reino de Trump. Abramos y elevemos el debate entre camaradas, es la vía más
sana para identificar las diferencias y fortalecer la unidad. La militancia
bolivariana sabrá encausar las energías hacia la acumulación de fuerzas y la
preparación para próximos retos. No se puede seguir aparentando “normalidad” y
muchísimo menos pregonando expectativas economicistas de un optimismo ilusorio.
Eso desmoviliza y desencanta. Engaña. “La verdad pura y limpia…es el mejor modo
de persuadir”, dice Bolívar, fundamento constitucional de la República.
¡Cuidado
con jugar a la ruleta sin sentir el malestar que se contiene en la penosa
cotidianidad de los humildes!
Hoy
que recordamos al poeta constituyente de nuestra nacionalidad Aquiles Nazoa,
honremos los Poderes Creadores del Pueblo, dejemos de lado el “que si patatín
que si patatán”, y recitemos con Argimiro Gabaldón: “No permitas que tu dolor
se esconda, oblígalo a salir desnudo a que combata…”
Las
derrotas desmoralizan y dividen, peor si no se canalizan sabiamente. Todo repliegue
o -incluso- retirada, debe hacerse con unas pautas conocidas por los
combatientes (no a ciegas o por mero autoritarismo del mando), única forma de
garantizar unidad y disciplina, evitando dispersión, confusión y desaliento. Las
Proclamas del Libertador dan lecciones en estos asuntos, si hasta entonaba
canciones patrióticas en las marchas para animar la tropa. Recordemos los
inicios de la Campaña Admirable y el fin de la Segunda República. No podemos
permitir que esto llegue a un punto de distanciamiento y desconfianza como el
que se vivió en 1828, cuando Bolívar afirmó el 14 de diciembre: “Yo lo temo
todo de los que están fuera como de los que están dentro”.
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano







