sábado, 31 de octubre de 2026

ALÍ PRIMERA: LA CANCIÓN HERMANA Y MILITANTE DE LA REVOLUCIÓN

 



Alí Primera: la Canción, militante y hermana de la Revolución.

En este tiempo de avanzada del fascismo global imperialista, el canto de Alí Primera es una escuela y trinchera de la lucha más humanitaria de la Humanidad: el antiimperialismo, antifascismo, antisionismo. Alí nos rearma con el amor liberador, que es la solidaridad concreta.

I

La canción es la expresión más sencilla y sincera del espíritu de los pueblos. A través del canto, generación tras generación, las diversas civilizaciones han dejado su rastro de sensibilidad en la humanidad contemporánea.

El pueblo añú del Lago Maracaibo tiene el arein: un impulso vital a la creación poética musical. Los wayúu de la Guajira cantan su jayeshi en la árida sabana. El yekuana entona su ademi en la húmeda selva. El complejo e inexplicable mundo de los sueños o la crónica cotidiana del humilde oficio del cazador, son motivos de inspiración del canto indígena, la canción originaria.

Así también, los momentos cruciales de la historia de las naciones, son cantados con esencias del corazón de los pueblos.

Nuestro “Gloria al bravo pueblo” antes que himno, fue la canción popular que insufló bríos a los soldados patriotas de la gesta independentista. “La Bayamesa”, canción marcial de los bravos mambíes, es hoy el glorioso Himno de la República de Cuba. “La Marsellesa” simboliza musicalmente a la Revolución Francesa. “La Internacional” es el canto unitario del proletariado mundial y coro ritual que cantamos los comunistas, igual que “O bella chao”.

La resistencia popular en la Guerra Civil Española nos legó un largo y hermoso repertorio de canciones espontáneas que la gente improvisó para ensalzar su causa y desenmascarar al enemigo. “La Tortilla” y “Carmela” son para muestra dos botones que han sido luego versionadas en diferentes latitudes y estilos.

Mención aparte y honorífica merece el cancionero de la Revolución Mexicana. “Nuestro México febrero 23”, “El 7 leguas”, y la inmortal y popularísima “Carabina 30-30”, han recorrido el mundo en las voces de las cantoras y los cantores indoamericanos, y sus músicas han inspirado a creadores de otras nacionalidades a colocarles letras diversas, siempre dentro del espectro del canto comprometido.

Y, qué decir de la magnífica producción musical de la Revolución Cubana.

 

También de son vive el hombre…

La humanidad le debe mucho a la Revolución Cubana. Ojalá algún día la historia recoja el aporte en sacrificios hechos por Cuba a la independencia de África. Independencia en todos los sentidos. Con la liberación de Angola y Namibia, la caída del Apartheit, la excarcelación y elección de Mandela, pero también graduando médicos, maestros, ingenieros, que luego han ido a servirles a sus pueblos con gran mística como se les formó en la Isla de la Dignidad.

Pero lo que le debemos más a Cuba, es su gigantesco acervo musical. De la “vieja trova” al estilo del maestro Carlos Puebla, hasta el original sonido de la Nueva Trova de Silvio y Pablo, la canción cubana ha abierto caminos de Revolución en todo el planeta.  “Tu querida presencia”, una sola de las varias canciones que Carlos Puebla hizo al Che, ha sido cantada en decenas de idiomas, pasando por el griego, el ruso, el francés, el polaco, el búlgaro, el italiano, el creole, el zulú, el vietnamita y el inglés.

La Canción con mayúsculas se hace militante y hermana de la Revolución. Adquiere vida propia y se transforma en instrumento de lucha y victoria. La Nueva Trova Cubana es el ejemplo más convincente de lo que decimos. El tradicional genio musical del Caribe se incorpora en una guitarra audaz y una voz metálica y original como la de Silvio Rodríguez, una de las mentes más brillantes del siglo XX y lo que va del XXI. Revolucionario irreductible que prefiere ser llamado el necio antes que “traicionar la gloria que se ha vivido”. Con él, Pablo Milanés (heredero del filing), Vicente Feliú (dragón que canta claro), Noel Nicola (la ternura y el ocaso), Lázaro García (nostalgia y espejo), Amaury Pérez (poesía y búsqueda), Sara González (fuerza y entraña), constituyeron y constituyen hoy un ejército ideológico, espiritual, más poderoso que toda la maquinaria tecnológica comunicacional del imperialismo. Cuando éste se empeñó en aislar, los muchachos de la Trova tejieron un indestructible puente de afectos en los corazones nuestroamericanos. Contra el amor no puede nadie.

 

El Sandinismo canta Revolución…

Otra Revolución que triunfa por las armas en nuestro continente es la Nicaragüense. El Frente Sandinista de Liberación Nacional agrupa a los patriotas nicas contra la corrupta dinastía de los Somoza, que es apoyada, por supuesto, por los Estados Unidos. El 19 de julio de 1979 la guerrilla revolucionaria derroca al tirano e instaura el gobierno popular.

La consigna sandinista es Patria Libre o Morir (PLOMO), pero además de plomo, los heroicos descendientes de Augusto César Sandino y Carlos Fonseca Amador, cantan a todo gañote la alegría de su lucha. Cabe recordar a Carlos Mejía Godoy y los de Palacaguina, que hicieron famosos temas como “El cristo de Palacaguina”, “Quincho Barrilete”, “Son tus perjúmenes”, “Clodomiro el ñajo”, “Monimbó”, “La flor de pino” y “Alforja campesina”. También Luís Enrique, el hermano menor de Carlos Mejía Godoy, tuvo su propio estilo y aportó temas gloriosos como “Juana”, “De la palabra vida”, “Eran treinta con él”, y muchas otras.

La canción sandinista estuvo siempre ahí donde el movimiento popular la necesitara. Incluso en la cárcel, de entre los horrendos barrotes de la dictadura pro-imperialista, brotó la poesía de un Tomás Borges quien junto a sus compañeros de la Dirección Nacional del Frente, cantó aquella bellísima canción al “Tayacán, vencedor de la muerte”, Carlos Fonseca.

Temas inolvidables que nos rememoran la emotividad de ver el despertar de la Revolución en Centroamérica: “No pasarán”, “Cuál es la consigna”, “Nicaragua, Nicaraguita”. Honor y gloria a la Patria de Sandino.

 

Chile de Violeta, Chile de Víctor…

Antes de Allende, durante Allende y después de Allende, la canción chilena labró mucha conciencia patriótica y revolucionaria. Violeta Parra y toda se estirpe cantando al pueblo trabajador, al campesinado, al estudiantado, llamando a lucha, invitando a mundo mejor.

Víctor Jara es un hito histórico en Nuestra América. ¿Quién lo duda? En su cuerpo martirizado se materializa la leyenda del Cristo crucificado. Su canción lastimera revela el dolor del humano humilde condenado a una pobreza cruel. Pero también convoca a rebelión. Responsablemente revolucionaria, la canción de Víctor Jara, es denuncia y construcción. Canta lo hermoso de los valores humanos populares (Si tuviera un martillo), ataca sin cuartel la vanidad de la burguesía (Las casitas del barrio alto); y reivindica la acción revolucionaria y el internacionalismo (Zamba al Che).

Con Víctor, muchos de su generación como Patricio “El Pato” Mans, excelente cantautor, los grupos Inti-ilimani, Quillapayún e Illapu, magníficos músicos al servicio de la causa socialista, crearon una cultura de la canción revolucionaria que traspasó la largurucha geografía chilena y recorrió toda Nuestra América incluida la de habla inglesa, y llegaron por fuerza del exilio a Europa, donde aún son referencia de todo cuánto tenga que ver con eso que allá llaman Latinoamérica.

 

Como el maíz…

En toda esta tierra que la voz indígena llama Abia Yala y que el Popol Vuh nos enseña fue poblada por “hombres de maíz”, la canción comprometida, necesaria, urgente, protesta, solidaria, en fin, la canción revolucionaria, ha tenido poderosos efectos generadores. Del Río Bravo al Estrecho de Magallanes, la canción es el fruto común de nuestra inmensa alma creadora.

Brasil tuvo a su malogrado Geraldo Vandré y tiene su Chico Buarque. Uruguay su Daniel Biglietti, su Zitarrosa, sus Olimareños. Argentina su Atahualpa Yupanki y Mercedes Sosa. Bolivia su Benjo Cruz.

Como el maíz, la papa, el tomate y los frijoles, la canción revolucionaria tiene raíces profundas en Nuestra América. Con ella nos hacemos montaraces guerreros de la Revolución o nos enternecemos en arrullos por la vida que vendrá. Con ella nos llenamos de conciencia y crecemos para la Patria Humanidad. Con ella nos elevamos para construir la República Humana de que nos habló Bartolomé de Las Casas. Parafraseando al Apóstol de Cuba, José Martí, digámosle a la canción lo que él le dijo al verso (que a los efectos, son lo mismo): “o nos condenan juntos, o nos salvamos los dos”.

 

II

Crisol de valores humanistas o la maravillosa aventura del canto revolucionario

Mi padre a los cuarenta años se interesó por Viet Nam y por las luchas de los afrodescendientes en Estados Unidos. Siendo obrero petrolero, había carecido de oportunidades para estudiar la geopolítica mundial o la sociología de la gran nación del norte. Entonces quiso leer el libro Raíces de Alex Halley y saber de Ho Chi Ming. Todo por un cartucho que Mamá adquirió en el centro de Maracaibo en uno de sus viajes a comprar telas e hilos. La carátula del enorme casete era anaranjada y negra, con la silueta de un torso soportando una guitarra y el rostro de un hombre de afro y bigotes espesos que cantaba. Era Alí Primera.

Papá, como millones de venezolanos humildes, conoció la geografía universal a través del canto de ese inmenso muchacho falconiano que escrutó en las luchas de los pueblos la exquisita mina de la solidaridad. Palabra más cristiana que cualquier oración religiosa, la predilecta de Jesús, ese sentimiento que nos mueve a actuar a favor de los demás porque no somos felices ante su necesidad. Alí fue maestro de la solidaridad. Militante a morir de su sensibilidad social que en términos revolucionarios no se conforma con lamentarse sino que compromete sus energías con la transformación social, arrancando de raíz las causas de la injusticia. Por eso Alí fue comunista desde temprana edad.

El Chile de Allende y Victor Jara (Canción para los valientes), la Nicaragua sandinista (Agua clara Nicaragua), El Salvador de Arnulfo Romero (Sombrero Azul), Uruguay (Canto Oriental), Bolivia (El Cantor de Bolivia), Cuba (Cuba es un paraíso), Colombia (La Guerra del Petróleo), Brasil (América Latina Obrera), Haití (La noche del jabalí), Puerto Rico (Borincana), todas las naciones hermanas fueron temas de sus canciones y destinos de su amor infinito y su atención. Alí no tuvo límites en su entrega y desprendimiento.

Como el cisne de Rubén Darío, Alí atravesó el pantano de la fama y salió límpido, puro, inmaculado de toda vanidad o avaricia. Los proxenetas de la farándula le tendían emboscadas multimillonarias y Alí las conjuraba llenándose de pueblo. Su mayor adicción era la de estar entre los humildes, su alfa y omega. Su secreto. Por eso cultivó como nadie la verticalidad de principios y la perseverancia, enseñándonos que quien abraza la causa del pueblo lo hace de una vez y para siempre.

Cuando nuestra historia patria se hundía en el doloroso abismo del olvido, la canción necesaria de Alí Primera se transfiguró en poderosa Canción Bolivariana para resucitar al Libertador en la esperanza de la buena gente de este país. Surgió el bolivarianismo como ideología de la posibilidad cierta de construir una nueva sociedad: la Patria Buena.

Cuando nuestros valores culturales patrios eran segregados por la dictadura de los malditos medios de alienación, Alí nos regaló aquel precioso tejido de canciones dedicadas a Luís Mariano Rivera, Pío Alvarado, César Rengifo, Armando Reverón, Sobeida La Muñequera y Armando Molero. Allí se detuvo un rato a beberse un trago de puesta de sol en la costa oeste de Paraguaná y nos dictó cátedra de poesía entre voces de Andrés Eloy Blanco y Aquiles Nazoa.

Cuando la avasallante cultura neoliberal del individualismo nos empujaba en masa al suicidio del amor, Alí emergió solemne de los desiertos océanos de la soledad, con una multitud de pájaros en la melena. Trajo enormes cestas de ternura, de amor por el terruño, por los recuerdos de la infancia y la amistad. Amor por la madre, por los hermanos, por las niñas y los niños, por la ciudad, por el poblado rural, por el paisaje, por la Vida.

Él nos advirtió del mal que nos azota: el imperialismo. Nos dijo cómo quitárnoslo de encima: con la Revolución. Nos enseñó el camino de esa nueva vida: el Socialismo. Es que Alí fue sobre todo maestro.

Por eso, al hablar de valores de la falconianidad que es hablar de valores de la venezolanidad, tenemos que hablar de Alí Primera. Hoy, reivindicar la obra de Alí, pasa por la difusión de sus valores intrínsecos: compromiso revolucionario, solidaridad militante, radicalidad principista, unidad del pueblo, concepción integral-universal de la Patria, revaloración de la cultura popular; y tenemos que partir del reconocimiento de las propias raíces del Padre Cantor, de la tierra, el vientre y el hábitat natural-cultural donde bebió la sabia primaria de su conversión en Precursor de la Revolución. Porque entre estos cardones y tunas, entre estos medanales y anchuroso mar, entre esta paradójica mezcla de tristeza y exuberancia, nació su abrazo eterno al compromiso revolucionario y su talento como creador. Y aquí tiene que venir la Patria toda a verse y reinventarse en la vida y el ejemplo de Alí. Ejemplo que no cesa de señalar los peligros que nos acechan desde afuera y desde adentro. Ejemplo que nos habla de cómo entregarse por completo a la lucha del pueblo con un desprendimiento absoluto hacia los privilegios.

Parafraseando a Fidel Castro, quien al recordar a Che Guevara dijo que quería que sus hijos fueran como él, digamos nosotros que si tuviéramos que escoger un ejemplo de cómo quisiéramos que fuesen nuestros hijos y los hijos todos de esta Patria, pues diríamos sin ninguna duda, que sean como Alí.

Alí Primera enseñó el bolivarianismo con sus canciones, cuando casi nadie en Venezuela se identificaba como militante bolivariano. Enseñó a todo el pueblo a decir Revolución (“Revolución temprana tenemos que hacer…”, “busquemos con alborozo el sol maravilloso de la revolución”), Patria (“La Patria es el hombre…”), Compatriota (“entonces ¿a qué vienen pequeño compatriota?”), Camarada (“Yo te digo camarada…”), imperialismo (“sé que hay un enemigo, es el imperialismo y a él lo venceré”), y hasta nos recordó que Bolívar era algo más que una moneda devaluada. Alí resucitó a El Libertador y nos llamó a todos a seguir sus pasos (“Bolívar, bolivariano, no es un pensamiento muerto…”).

Con su tenaz militancia en la solidaridad internacional, Alí bordó para los venezolanos un precioso pañuelo de luces con las luchas de los pueblos del mundo contra la explotación y el colonialismo: Mujer del Vietnam, La Noche del Jabalí, Sombrero Azul, Tonada de un pueblo amaneciendo, Canción para los valientes, Agua clara Nicaragua, entre otras muchas, eran canciones que al venezolano común lo formaban en la mejor escuela de temas mundiales: el internacionalismo proletario, que es estar del lado de los oprimidos en cualquier rincón del planeta.

Hoy, reivindicar la obra de Alí, pasa por la difusión de sus valores intrínsecos: compromiso revolucionario inquebrantable, solidaridad militante, radicalidad principista, unidad del pueblo ante todo, concepción integral-universal de la Patria, revaloración de la cultura popular. ¡Honor y gloria al Cóndor Cantor! ¡Comandante del Amor, Alí Primera!

 

 

 

Yldefonso Finol

jueves, 22 de octubre de 2026

PROCLAMA DE LA LEALTAD BOLIVARIANA A LA PATRIA en los 238 años del Natalicio de Rafael Urdaneta

 




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PROCLAMA DE LA LEALTAD BOLIVARIANA A LA PATRIA a 238 años del Natalicio del General en Jefe RAFAEL URDANETA

El 3 de enero de este año 2026 se concretó la artera agresión imperialista ansiada por la ultraderecha contra Venezuela, ordenada por el criminal de guerra Donald Trump, donde fue secuestrado el Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, se bombardeó el territorio de la República, masacrando más de un centenar de personas civiles y oficiales combatientes venezolanos y cubanos que resistieron heroicamente al cobarde invasor. 

Desde ese infausto día se nos ha impuesto un chantaje extorsivo que saquea nuestros recursos naturales de alto valor estratégico, mientras se tutela descaradamente la acción de las instituciones: estamos en presencia de un golpe de Estado transnacional con propósitos recolonizadores, la derogación de hecho de la Constitución Nacional, y la usurpación avasallante de todas las prerrogativas exclusivas de una Nación Soberana. 

Si esta inaceptable situación no bastase, hemos tenido que ser testigos indignados de la unánime complacencia que la clase política ofrece al agresor y violador de nuestra soberanía nacional-popular. Se han entregado las reservas petroleras en supuestos acuerdos que no son sino robos piráticos. Se pretende fijar una deuda externa que confisca el futuro del país por un siglo. Para colmo, este oprobioso entreguismo beneficia a lo peor de la humanidad, el cartel de la avaricia y el genocidio: el decadente imperialismo estadounidense más el sionismo internacional, núcleo duro del fascismo global imperialista.  

La guerra imperialista contra Venezuela, aplicada en su forma híbrida desde el inicio de la Revolución Bolivariana, además de provocar la destrucción de nuestro signo monetario y nuestro aparato económico, afectando severamente el nivel de vida de las mayorías trabajadoras, que había alcanzado niveles positivos los primeros tres lustros del siglo, fue acompañada de una campaña mediática de linchamiento de la venezolanidad, que buscó debilitar la cohesión patriótica del país, provocando la emigración masiva a la vez que desataron una agresiva xenofobia antivenezolana.

Dicha campaña tuvo como objetivo simbólico fundamental, horadar la imagen del Libertador Simón Bolívar y el bolivarianismo, contra el cual se han coaligado la derecha política mundial, la transnacional mediática, la industria editorial, logias del pensamiento neocolonial y proimperialista, conformando un bloque ideológico antibolivariano.

Desde los Estados Unidos se definió el bolivarianismo como objetivo a destruir en el Documento Santa Fe IV del año 2000, porque odian y temen el carácter emancipatorio de la Doctrina Bolivariana expresado en la concepción desarrollada por el Libertador Simón Bolívar sobre los asuntos fundamentales de la independencia nacional indoamericana, la creación de una nueva sociedad basada en la igualdad establecida y practicada, el surgimiento de gobiernos garantes del bien común, y la Geopolítica de la Liberación basada en la unión de las repúblicas hermanas en historia, para confrontar las amenazas recolonizadoras y alcanzar el Equilibrio del Universo como sistema de convivencia y estabilidad internacional.

 

Por estas razones, invocando el ejemplo de lealtad inmortal del General en Jefe Rafael Urdaneta, que, el 18 de mayo de 1813, actuando como Sargento Mayor, Comandante del Batallón Número 3º de la Unión, en el Ejército del Norte de la Nueva Granada, bajo las órdenes del Coronel Manuel Castillo, ante la insubordinación de este jefe y otros oficiales granadinos como el Sargento Francisco de Paula Santander, que ponían al borde del fracaso la operación que el Coronel Simón Bolívar, jefe de la expedición, se proponía avanzar sobre Mérida y Trujillo, la cual fue autorizada por el Presidente del Congreso de la Unión, Camilo Torres; el Teniente Coronel graduado Rafael Urdaneta tomó la iniciativa de dar un espaldarazo a la jefatura de Simón Bolívar y a la pertinencia de su plan para liberar a Venezuela. En consecuencia, manifestó: “General: si con dos hombres basta para emancipar la Patria, pronto estoy a acompañar a Usted.”

Fue éste el primer acto de postulación de Simón Bolívar al rango de líder político-militar de la naciente gesta independentista. Y Urdaneta vivó para honrar la palabra empeñada.

Rememorando que, en las complicadas dificultades que llevaron a la caída de la II República; Rafael Urdaneta, con su pericia militar y aplomo, y con suficiente información de inteligencia para deducir la derrota sufrida por nuestras fuerzas en el centro y oriente del país, emprende una retirada admirable desde San Carlos hacia la Nueva Granada, logrando conservar la fuerza bajo su mando y otras menores que se le sumaron en el camino. Enterado El Libertador de la hazaña de su compañero -que ya lo había sorprendido con la defensa a muerte que hizo de la sitiada Valencia, con 250 fusileros resistiendo varias embestidas de tres mil realistas- le expresó el 27 de octubre de 1814 desde Ocaña:

“Mi querido Urdaneta.

Con la más grande satisfacción he sabido que Usted ha salvado el ejército de Caracas con el cual podemos decir que ha salvado las esperanzas de la República; este servicio es grande: este servicio lo aprecio yo en tanto como la más grande victoria… yo le doy a Usted las gracias en nombre de Venezuela, que si vuelve a ser libertada deberá a Usted este beneficio.” Y así fue.

 

Apuntando que durante los primeros días de mayo de 1817, una nueva intentona de desconocer la jefatura de Simón Bolívar se convocó en la ciudad oriental de Cariaco; en esta peligrosa desestabilización, el General en Jefe Rafael Urdaneta vuelve a hacer gala de su lealtad bolivariana y sapiencia política; establecido en Barcelona, lo conminan a participar en la componenda, a lo que se opone radicalmente defendiendo la unidad de mando e influyendo con sus argumentos en el joven oficial Antonio José de Sucre, quien se unió al Prócer zuliano para fortalecer la posición de Bolívar que se hallaba completando la toma de Guayana, a la que entraron victoriosos.

 

Destacando que, en la crisis política provocada por el movimiento oligárquico conocido como “La Cosiata”, hace exactamente doscientos años, que degeneró en el antibolivarianismo venezolano, el General en Jefe Rafael Urdaneta, se mantuvo firme en su consecuente posición bolivariana, estando listo para asumir la defensa del proyecto emancipatorio en el terreno que fuese, siempre en sintonía disciplinada al lado de su compañero Libertador. Por esa razón Bolívar regresó a Venezuela desde el Perú entrando por el Zulia, para reunirse en Maracaibo con Urdaneta, previendo los posibles escenarios y coordinando la estrategia a seguir en tan complicada situación para la República. 

 

Resaltando que durante los gravísimos sucesos ocurridos en Bogotá la noche del 25 de septiembre de 1828, donde la traición criminal santanderista activó una conspiración para asesinar al Padre de Patria, al Genio de América Simón Bolívar, el General en Jefe Rafael Urdaneta, blanco también de los mercenarios, salió a las calles con un puñado de valientes patriotas, tomó la ciudad, desbarató a los complotados, los apresó, y ya pacificada la plaza, la entregó a su hermano de luchas El Libertador Presidente; también administró justicia proponiendo sanciones ejemplarizantes para los culpables del frustrado magnicidio. 

 

Reconociendo que en el peor momento para la gesta bolivariana, cuando El Libertador, agobiado por los quebrantos de su salud y las decepciones políticas con que las miserias humanas hirieron su espíritu, abandona el poder y se propone marchar lejos, el General en Jefe Rafael Urdaneta, aupado por los pueblos de Cundinamarca y otras regiones, y llevando hasta los límites su compromiso de vida con la causa bolivariana, toma el poder el 5 de septiembre de 1830 en Bogotá para que Bolívar regresase a retomar las riendas de la Patria que se desmoronaba.

 

Rescatando que más allá de la siembra del Libertador, acorralado por los enemigos, sin recursos y exiliado, cuando logra retornar a Venezuela, el General en Jefe Rafael Urdaneta no deja ni un instante de honrar la memoria de su compañero Simón Bolívar, reivindicando su nombre en la Patria natal donde había sido amargamente defenestrado, organizando la parada militar que recibe sus restos inmortales, y presidiendo las instituciones creadas para eternizar su legado.

 

En consecuencia,

Declaramos el 24 de octubre, Natalicio del General en Jefe Rafael Urdaneta, como el DÍA DE LA LEALTAD BOLIVARIANA A LA PATRIA, en conmemoración de la indestructible camaradería y entrega altruista a la emancipación, que siempre cultivaron El Libertador Simón Bolívar y el General en Jefe Rafael Urdaneta, ejemplo de valores universales para ésta y las nuevas generaciones de venezolanas y venezolanos.

En honor a este Día de la Lealtad Bolivariana a la Patria, reiteramos el juramento de luchar incansablemente hasta echar de nuestro país la canalla imperialista que mancilla nuestra soberanía y autodeterminación; derrotar a los lacayos indignos que se arrodillan ante los designios del enemigo, y extirpar de nuestras vidas la insolente injerencia y el tutelaje con que saquean el potencial energético y económico nacional, condicionando nuestra política interior y exterior a los nefastos intereses del fascismo global imperialista.  

En esta fecha histórica coincidente con la promulgación del Decreto de Quito de Simón Bolívar (24 de octubre de 1829), que inauguró el derecho nacionalista sobre las minas y demás recursos del subsuelo, reivindicamos el carácter soberano de la República en la propiedad, administración y usufructo de los ingresos por hidrocarburos, y la exclusiva jurisdicción nacional en la materia, por lo que cualquier acto ejecutivo o legislativo que desconozca estos principios recogidos en la Constitución de 1999, son nulos de toda nulidad y así lo haremos valer como Poder Constituyente Originario.

La Patria no se rinde ni se entrega, la Patria se ama y se defiende. La Revolución Bolivariana no claudica. ¡Fuera gringos de Venezuela!

Como dijera El Libertador al General en Jefe Rafael Urdaneta el 1° de enero de 1829: “Mucho tiempo ha, que nuestra divisa ha sido triunfar o morir”.   

¡Viva eternamente la lealtad bolivariana de Rafael Urdaneta!

 

Centro Antiimperialista Simón Bolívar

Grupo Rafael Urdaneta del Poder Originario

Yldefonso Finol

Daniel Rojas 

Lusbi Portillo

Douglas Querales

Wilmer Medina

Carmen Salazar

Numa Montero

Darwin Vázquez

Domingo Añez

Chaveto Parra

Alvis Amaya

Galois Pérez

Camilo Matute

Dulce Rojas Gil

Alirio Urdaneta

Cecilio Chávez

Mariángela Delgado

José Uriana

Luís Ortega

María García

Orlando Vegas

Raiza Martínez

Rafael Yepez

Ronald Reinoso

Rosa Mejías

Rosmy Aro

Teodoro Meléndez

Wilfredo Robertis

martes, 29 de septiembre de 2026

CON CUBA EN LA DISTANCIA


CON CUBA EN LA DISTANCIA

Darle la espalda a Cuba es hundirse en el fondo de la infamia, es renunciar a la palabra dignidad y enlodarse el espíritu en un para siempre que es mejor jamás imaginar.

En esta tierra gigante continente con archipiélago, como planetas con satélites y mares por universo, desdeñar a Cuba es una renuncia vergonzosa al horizonte.

Hoy que la batallas entre seres mitológicos se sientan a la mesa a convencer media humanidad que hay pueblos escogidos por un dios dinero que a todos asusta con su antropófago magnetismo, cómo renunciar al símbolo de nuestra más filosa defensa, la fuente de los versos que doblegan la monstruosidad.

La atalaya de esdrújulas inmortales que han alimentado la verdad eutópica para no desfallecer en los intentos utópicos: la ética de la épica, la mística artística de la política poética, el fúlgido oráculo en el púlpito dialéctico, las décadas titánicas de mártires tan prójimos.

Cuba que tiene todos los récords de resistencia al hegemón. El atrevimiento de traer a Bolívar y Martí al siglo XX para hacer temblar a los regatones norteños que tanto nos odian y temen.

Cuba que superó los cataclismos impredecibles y huracanes advertidos, intrigas y acechanzas que obligaron a saber vivir en el desvelo, a ser descubridores de los zarpazos, a tener las pupilas como un faro, y en la mente las lumbres eternas de la cubanía ancestral: las hazañas de la claridad.

Darle la espalda hoy es entregarse a la voracidad fatal de la nada.

Sin la codicia patógena de las bestias rubias que echó Sandino, la Isla brillaría como un rubí pulido por el amor infinito de sus crianzas. La envidia que se descarga en gusanos por Playa Girón y un sinnúmero de ataques terroristas, bendecidos por la plaga que pontifica falazmente sobre “derechos”. ¡Malnacidos engendros de Monroe y todos sus esclavistas padres violadores!

Siguen en sus vicios congénitos: torturar, dar latigazos, asesinar, ultrajar, masacrar, hacer daño, robar, saquear, siguen en lo mismo, con sus ridículas y satánicas capuchas blancas sobre la sulfurosidad de su Casa Blanca.

Esta es la situación, así está la marea, así se baten los vientos, estamos en el punto más riesgoso de la tormenta. Ceder al olvido frío, o arremolinarse en la fraternidad. Estirar la camaradería hasta donde indica la comuna sublime, o ser parte del adiós imperdonable.

El naufragio está en la rendición. El suicidio reside en la traición.

La vida con Cuba. El amor con Cuba. No hay bella melodía, ni delirio apasionado, ni maravilla, ni nada perdurable. Sólo con Cuba estamos completos. Mejor condenados con ella, que creerse salvados en la ignominia de apartarnos.

El tiempo, ese implacable devorador de lo impreciso, está al turno en el tablero. Se puede optar por la Gloria sólo accesible por la fuerza irresistible del amor, o venderse a la seducción de los verdugos: fascinación por lo atroz. El falso poder de cobardes piezas de cristal en un juego que mueve la avaricia.

Cuba tiene la poesía de su lado. Nadie ha podido salvarse sin un verso.


Yldefonso Finol

viernes, 25 de septiembre de 2026

NOCHE SEPTEMBRINA: TRAICIÓN ANTIBOLIVARIANA



 Imperialismo y Traición: a 198 años de la “Noche Septembrina”


A la media noche del 25 de septiembre de 1828 ocurrió aquél atentado contra El Libertador Simón Bolívar, conocido en la historia como “La Noche Septembrina”, en la casa donde pernoctaba en Bogotá, el Palacio San Carlos.

Era el tercer intento de asesinarlo a traición, y aunque una vez más fue frustrado el magnicidio, ya la salud -y el ánimo- del Padre de la Patria no volverían a recuperarse.

Los complotados, todos santanderistas, venían reuniéndose en logias que exaltaban el odio hacia Bolívar: el blanco de sus envidias y ambiciones. Vargas Tejada, uno de los pandilleros con ínfulas de letrado, declamó en secreto versos llamando a cortarle la cabeza y los pies al Libertador. Florentino González, otro muy activo en la trama, invocaba con deleite morboso la “impresión de terror que causase…la noticia de la muerte de Bolívar”.

Terroristas de entonces, sicarios de siempre, en la Colombia secuestrada por la oligarquía, que cultivó una cultura de la muerte como fuente de poder. Pero aquélla noche de oprobio, el pueblo bogotano no se dejó atemorizar; fue el primer “Bogotazo”, con la gente decente en las calles buscando vivo –y gritando ¡vivas!- a su Libertador.

El traidor mayor, encapotado, desde su poltrona (la fastuosa montura de sus deshonrosas conquistas) temblaba de miedo, de tan sólo escuchar el coro popular que cantaba la gloria inmarcesible del amado Bolívar.

Porque no existe margen alguno de duda sobre la autoría intelectual de aquél crimen: el cucuteño Francisco de Paula Santander, ya convertido en agente del naciente imperialismo estadounidense.

II

Los gobernantes de Estados Unidos combinaron diversas formas de oposición al proyecto emancipador latinoamericano; pasaron de la supuesta neutralidad, declarada desde el primer grito independentista, a la conspiración subrepticia para hacer fracasar el proyecto bolivariano; en ese plan confeccionaron el que -tal vez- fue su primer aparato de inteligencia y contrainteligencia, a través del establecimiento de agentes diplomáticos con instrucciones precisas de espiar al partido bolivariano y entorpecer sus acciones. Para ello no les fue difícil reclutar adeptos entre los traidores e intrigantes que acecharon a Bolívar.

Pudiéramos afirmar que, antes que El Libertador vislumbrara esa amenaza para nuestros pueblos, ya las elites políticas de Estados Unidos tenían claro que debían combatir -en las sombras- al genial ideólogo y guerrero por la independencia de la América mestiza. Los gringos no descuidaron un minuto la gesta bolivariana, ni menos ahorraron hipocresía y cinismo entorpeciéndola y mermándole su éxito y su gloria.

Los Estados Unidos convirtieron en política de Estado al más alto nivel, las acciones encubiertas contra la gesta de Simón Bolívar y sus camaradas. En ello se involucraron los secretarios de Estado y los propios presidentes de aquel peligroso país, haciéndole seguimiento minucioso a nivel continental, para lo cual inauguraron su sistema de inteligencia integrado por ministros plenipotenciarios, cónsules y otros funcionarios, comerciantes, y los infiltrados que lograban captar entre criollos envidiosos y avaros. 

Para esto, destinaron ingentes recursos que usaron para sobornar oficiales de varios países latinoamericanos, corrompiendo tropas, involucrando altos magistrados en sus negociados, repartiendo coimas, y usando sus redes mercantiles para envolver a los frágiles que se dejaban manosear por la inquina extranjera. 

La revisión de documentos, cartas y secuencias de hechos dramáticos de nuestra desintegración post independentista, nos llevaron a la conclusión que Santander no sólo fue un “súbdito” servil de la doctrina Monroe, por simpatía u oportunismo, sino que, llegó a enfilarse como agente activo del sistema de espionaje gringo que desestabilizó la unión bolivariana y consolidó su estrategia de atomizar al continente indoamericano. 

En términos coloquiales, podríamos afirmar que Estados Unidos dedicó su “batería pesada” contra Bolívar; nombres como John Quincy Adams, Henry Clay, James Monroe, Willian Harrison, Joel Poinsett, Willian Tudor, entre otros, todos de la alcurnia política de la nación norteña, aparecen involucrados en la trama dirigida a hacer fracasar el plan bolivariano, único que garantizaba la verdadera independencia y fortalecimiento de las nacientes repúblicas latinoamericanas.

Los “diplomáticos” gringos tejieron la telaraña en base a un objetivo geopolítico claro, cual era, impedir a toda costa el triunfo del ideario de unidad bolivariano. Joel Poinsett en México sembrando cizaña contra Bolívar, boicoteando el Congreso Anfictiónico; Anderson en Bogotá inmiscuyéndose en los asuntos internos, estuvo metido secretamente en el atentado al Libertador y la muerte de Sucre, fue expulsado de Colombia, siendo premiado en Estados Unidos con ascenso a General y electo Presidente; y William Tudor en Lima, el gran marionetero del cura Luna Pizarro y el general La Mar, que tanto daño hicieron a la Independencia continental. 

III 

Fueron muchos los tragos amargos que tuvo que deglutir Bolívar, para llegar a exclamar en carta al general Carlos Soublette, fechada en Caracas el 16 de marzo de 1827: “Ya no pudiendo soportar más la pérfida ingratitud de Santander, le he escrito hoy que no me escriba más porque no quiero responderle ni darle el título de amigo. Sepa Usted esto para que lo diga a quien corresponda. Los impresos de Bogotá tiran contra mí, mientras yo mando a callar los que tiran contra Santander. ¡Ingrato mil veces!”.

Bolívar había llegado a Bogotá el 14 de noviembre de 1826 en su primer retorno desde el Sur. La gestión de gobierno que encontró era un desastre. La producción de todos los bienes estaba por el suelo y las arcas públicas vacías. Los responsables de aquél desmadre eran los mismos que le habían negado insistentemente los recursos para la liberación de Ecuador, Perú y Bolivia. 

Buscando aminorar los conflictos intestinos en las patrias chicas que integraban su Colombia original, otorga amnistía a Páez el 1 de enero de 1827. Santander arrecia sus intrigas. Ordena alzamientos de tropas corrompidas, particularmente el de un sargento mala conducta de apellido Bustamante en Lima (“oficial muy oscuro”, lo describe Bolívar en carta a Rafael Urdaneta), emprendiéndola contra los oficiales venezolanos, que eran las instrucciones secretas del traidor mayor. Santander también promete a La Mar que Bogotá no interferirá en una invasión peruana contra Bolivia y el Ecuador.

Bolívar llegó a Puerto Cabello el 1 de enero de 1827, y también halló a Venezuela arruinada tal con la misma fórmula que antes encontró a Cundinamarca.

En el camino, desde Cartagena, el 18 de julio de 1827, al general Rafael Urdaneta, le decía: “Ya no queda duda acerca de lo que tanto hemos dudado con respecto a Santander. Ya está visto que Venezuela y yo somos su blanco”. También sabían que Santander había minado la administración pública en Bogotá, “sembrado todas las semillas del crimen y del mal”.

Hasta esa posibilidad terrible de intentarlo asesinar en Bogotá, estaba en las sospechas del entorno leal al Libertador; en Turbaco, el 30 de julio 1827, le escribe al Prócer maracaibero: “acabamos de recibir un oficial con pliegos de Bogotá de 19 del corriente, por los cuales hemos sabido que se tramaba allí una conjuración contra mí y mis amigos”.

Bolívar sabe las acciones que ya pululan en su contra, y le dice a Urdaneta: “Usted conoce las cosas y ha penetrado, desde muy temprano, las intrigas y perfidias de Bogotá…veremos por tierra el edificio de la patria derribado por la envidia”; con una dosis de sarcasmo, le confiesa: “Santander me ha felicitado por mi marcha y no me manifiesta ninguna oposición; pero ya Usted verá como sí se opone”.

Se estaba refiriendo a su nueva marcha hacia el sur, a enfrentar la traición de La Mar, azuzado por Luna Pizarro y el agente yanqui Willian Tudor, que pretendía retrotraer a Bolivia y Ecuador a un estado de postración al yugo oligárquico peruano.

Este largo y tortuoso viaje, distrajo gravemente las energías del Libertador que comenzaba a ejercer de estadista en la normalización de la vida republicana de su Colombia original, e insidió, por tanto, en el desencadenamiento de los caudillismos localistas que iban a asestar un golpe mortal del Proyecto Bolivariano.  

Bolívar y Urdaneta nunca llegaron a saber con certeza, que Santander era ya un agente encubierto de los Estados Unidos desde aquellos indignos días de su mensaje al Congreso de 1824; ni llegaron siquiera a sospechar el plan minucioso de seguirlos, espiarlos, y preparar al detalle, tanto las componendas de Santander y los peruanos Luna Pizarro y La Mar, como el vil asesinato del Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. 

“Cada día me parece más imprudente haber salvado a Santander; este hombre será la última ruina de Colombia; el tiempo lo hará ver…” 

El 15 de abril de 1830, la premonición volvió por sus fueros en letras del Gran Mariscal Sucre, diciéndole a Bolívar: “Veo delante de nosotros todos los peligros y todos los males de las pasiones exaltadas, y que la ambición y las venganzas van a desplegarse con todas sus fuerzas”.

IV

Al desenmascarar a Santander y sus compinches en Bogotá y Lima, sin proponérselo, Bolívar confrontó el plan conspirativo fraguado en la Secretaría de Estado y la mismísima Presidencia de los Estados Unidos. Pero esas victorias parciales, a veces fortuitas, intuitivas, no podían contener el avance del monstruo que se cernía sobre Nuestra América a plagarla de miseria en nombre de la libertad.

Un relato muy detallado de aquella noche sombría, lo dejó redactado la heroína ecuatoriana Manuela Sáenz, gran personalidad revolucionaria, merecedora de todas las glorias por una Latinoamérica digna y justa. Contra ella se desataron tempranamente las calumnias de una sociedad conservadora, pacata e hipócrita, que la estigmatizó por amar con libertad al Libertador, y sobre todo, por ser su leal seguidora y defensora. Esa noche Ella se convirtió en su Libertadora.


Yldefonso Finol

domingo, 20 de septiembre de 2026

La República que falta (Al hermano pueblo de Puerto Rico)

 


La República que falta

Ah, San Juan, quien paseara por tus viejas calles sorbiendo de a poco boleros de Hernández cantados por Pirela. ¿Por qué será que el Caribe de las islas le enamora a uno tan profundo así el corazón? La miel insular de la tarde es siempre una invitación a cantar. Será por eso que hay tal talento musical en cada boricua.

Tanto así será que Puerto Rico parió un trompetista estrella que hasta enseñó a Arturo Sandoval y fue capaz de hacer sonar ese tan sonoro instrumento de viento sin que los gringos lo pudieran oír. Esos acordes extraídos de unos pulmones perseguidos y ametrallados siguen sonando –pese a los proyectiles 9 milímetros- en 9 mil kilómetros casi rectangulares y 1126 kilómetros de costa besada por el Caribe y urgentemente requerida por la unidad indoamericana.

Filiberto Ojeda Ríos, comandante del Ejército Popular Boricua “Macheteros”, es uno de esos casos extraños de héroes multifacéticos e integrales que en Nuestra América son tan comunes. Hombre de acción ligado estrechamente a Cuba revolucionaria, Filiberto recoge la fibra raigal de aquellos patriotas puertorriqueños afiliados al Partido Revolucionario Cubano que fundara José Martí, los mismos que un domingo 22 de diciembre de 1895 se reunieran en el número 57, esquina calle 5 con Sexta Avenida, en New York, para tratar “asuntos de patriótica trascendencia”. Asistieron 59, entre ellos Juan de Mata Torreforte, sobreviviente del Grito de Lares, quien presentó la propuesta de Bandera Nacional. ¡Que bonita Bandera, si los yankis no la tuvieran!

Coincidencia, azar, casualidad o causalidad, el 23 de septiembre es la fecha del alzamiento patriótico boricua contra el colonialismo español en 1868, y el 23 de septiembre de 2005, las armas imperialistas del FBI encuentran al Comandante Filiberto Ojeda en el pueblo de Hormigueros y allí lo dejan desangrarse los desalmados esbirros imperialistas. Que miedo le tenían, que aún muerto sobre el pavimento lo miraban de lejos mientras se ajustaban sus chalecos antibalas.

Como la “providencia divina” destinó a los Estados Unidos a ser amo y señor del Nuevo Mundo y más allá, la explosión del barco acorazado Maine, el 15 de febrero de 1898 en el puerto de La Habana, con la muerte de sus 266 tripulantes, sirvió de argumento para que el gobierno del presidente William Mc Kinley declarara la guerra al moribundo imperio español, produciéndose las siguientes consecuencias históricas: Estados Unidos frustra el proceso autónomo de independencia de Cuba que prácticamente estaba en su fase final, humilla a España mostrando al planeta su novel poderío, arranca a España, en el Tratado de París, las colonias de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y la isla de Guan.

Es contra esa oprobiosa condición neocolonial que se alza el Partido Nacionalista de Puerto Rico las primeras décadas del siglo XX con Pedro Albizu Campos a la cabeza. Patriota apasionado, encendido discurso, contagioso carisma, Pedro Albizu Campos llama desde el fuego de su alma revolucionaria al pueblo boricua a manifestarse soberanamente. Inspira con vibrar de plenas el corazón patriótico que late en cada puertoriqueño y promueve acciones audaces y contundentes contra el imperio yanqui. Atentado contra la residencia provisional del presidente estadounidense Harry Truman en el marco de la Insurrección Nacionalista de 1950 y Ataque al Congreso de estados Unidos en 1954.

La estratégica ubicación en el umbral oriental del Caribe, ha hecho que Puerto Rico sea usada por el imperialismo como base de infinidad de operaciones militares contra los pueblos del mundo y de Nuestra América en particular. Incluso, las naves gringas desplegadas a propósito del golpe fascista de abril de 2002 contra la Revolución Bolivariana, partieron del usurpado mar borincano. Ya antes lo hicieron para agredir la República Dominicana de Juan Bosh, la ultrajada Grenada de Maurice Bishop o para agregar más muerte a la sufrida Nueva Granada con el llamado Plan Colombia.

Recientes están los recuerdos de la tremenda lucha por la salida de la base militar Roosevelt Roads en la pequeña isla de Vieques. Gesta heroica que unió puertorriqueños de todas las tendencias progresistas y la solidaridad de las organizaciones pacifistas, ambientalistas y culturales de todo el mundo.

Es la hora de cantar fuerte desde todos los pueblos alzados contra el imperialismo, para que cese el colonialismo en El Caribe. Los escenarios diplomáticos tienen que servir para que los gobiernos soberanos de Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina, Uruguay, Nicaragua, Honduras, Cuba, Venezuela, y todos quienes se quieran sumar, reclamen la descolonización definitiva y la creación de una amplia zona de paz en el Caribe todo, mar de nuestros ancestros, musa de nuestros poetas y cantores, eros del cosmos amante y utopía concreta de la onírica libertad.

Con sones de Mapeyé, entre cuerdas de un cuatro del maestro Cristóbal Santiago tocado por Colon Sayas, con la privilegiada voz de Danny Rivera y el compromiso de Roy Brown, Puerto Rico resiste. En el ejemplo de Betances, Hostos, Albizu y Filiberto, Puerto Rico resiste. La salsa en el barrio de New York, la leyenda del Inquieto Anacobero sonando retador en todos los bares de nuestra inmensa y despechada geobohemia, es Puerto Rico que resiste. Y la décima popular, vehículo sencillo que los humildes blanden contra lo malo, que nos dice “No cambio la jibarita, ni guaracha y santurcera, por una rubia extrajera, no importa que sea bonita, tampoco nadie me quita, el astro que más destella, pues yo no cambio la estrella, que ondea por Borinquen, no me importa que me den, medio centenar por ella”. Es Puerto Rico que resiste. La República que falta.


Yldefonso Finol

(5 de octubre de 2008)

Congreso de los Pueblos en Resistencia Antiimperialista. Maracaibo, 25 de septiembre de 2026

 








CONGRESO DE LOS PUEBLOS EN RESISTENCIA ANTIIMPERIALISTA

“El imperialismo es la aberración de la contemporaneidad, la maldición de nuestro tiempo”. (Declaración del Primer Encuentro Antiimperialista de Nuestra América. Coro, agosto de 2006)

 

El antiimperialismo sigue siendo la causa más humanitaria de la humanidad. Su poder destructor, explotador, saqueador, depredador, manipulador, amenaza con liquidar lo poco de humanismo que languidece al paso triturador del individualismo idiotizante, así como la existencia misma de la especie humana. El humanicidio es una categoría que debemos comenzar a manejar ante la vertiginosa imposición de la artificialidad del espectro cognitivo-sensible, y del salto que el fascismo global imperialista ha dado desde la banalidad del mal a la fascinación por la atrocidad.

En la trinchera de la solidaridad, se han puesto en evidencia las enormes debilidades de los movimientos para dar respuestas concretas a casos urgentes como los de Cuba, Palestina, Irán, Líbano, que han dado lecciones de altísimo honor y valentía, sin que el acompañamiento internacional se muestre con la fuerza y la indignación que debieran. Lo decimos sin titubeos: hay un déficit de vanguardia revolucionaria que incide directamente en este debilitamiento de los movimientos de solidaridad.

El zarpazo imperialista contra la Revolución Bolivariana, consumado el 3 de enero, ha provocado una mutación antinatura en la conducta de le elite asociada con el gobierno agresor de los Estados Unidos, clausurando las otrora narrativas e iniciativas que la Doctrina Bolivariana dicta en materia de compromiso con los pueblos en lucha por su emancipación, más específicamente, en el espacio compartido de Abya Yala, Nuestra América. La anómala circunstancia ha puesto en evidencia un déficit crónico de vanguardia revolucionaria y el abandono de los valores y principios del bolivarianismo como pensamiento emancipatorio por excelencia del Socialismo Venezolano del Siglo XXI propugnado por el Comandante Hugo Chávez. 

El imperialismo, obligado por la avanzada de realidades geopolíticas pluripolares y por sus propias problemáticas productivas y contradicciones internas, ha escogido el camino de enyuntarse con el sionismo internacional en una carrera de violencia desenfrenada, imposición de gobiernos subalternos a través de fraudes electorales, y el chantaje guerrerista contra nuestros pueblos, es lo que hemos dado en calificar como el fascismo global imperialista, expresión de la decadencia de la hegemonía omnímoda que pregonaron ufanos tras la caída de la URSS y la experiencia socialista en Europa del Este; y que hoy califican de terrorismo a todo cuanto disienta de su corrompido modelo de opresión.  

El avance de China como potencia global tecnológica, comercial e inversionista; el poderío militar de Rusia, y el surgimiento de actores económicos como los BRICS, más las contundentes lecciones dadas por Irán en el ejercicio de su legítima defensa, que se han erigido inspiradoras del honor y el heroísmo de que son capaces los pueblos de convicciones profundas, pusieron en reversa la arrogancia estadounidense y el supremacismo bélico sionista que sólo es una creación de los capitales financieros provenientes del crimen transnacional de las mafias que estructuran este flagelo atroz.

La masacre del humanismo perpetrado en Gaza en vivo y directo ante la mirada inerme e insensible del mundo, la asfixia que con sadismo pretende doblegar la dignidad de la heroica Cuba, nuestra hermana, son motivos más que suficientes para tomar esta iniciativa. Queremos convocar voluntades con trayectoria de compromiso comprobado, para que, juntando esfuerzos, los más osados que seamos capaces de realizar, hagamos de la solidaridad una verdad más palpable y contundente: la fraternidad, el pacto de sangre con quienes resisten la bestialidad imperialista.

Esta convocatoria, libre de toda intención mezquina, politiquera, electorera, o de protagonismo pantallero; libre de toda dependencia de control burocrático; que no pretende anular las iniciativas existentes, ni subsumirlas a una nomenclatura aspiracional, busca ser un espacio de reflexión colectiva, de invención creativa de formas de lucha, y de encuentro fraterno para hacernos más fuertes.

Hasta esta primera convocatoria, contamos con la participación de reconocidos camaradas de varias partes de Venezuela, y de los siguientes países: Cuba, Palestina, Irán, Colombia, Argentina, Uruguay, Paraguay, Puerto Rico, México, República Dominicana, Ecuador, España.

Reservemos el viernes 25 de septiembre de 8 am a 3 pm para vernos en Maracaibo: un día para revitalizarnos y relanzar la solidaridad militante como arma efectiva que, desde el amor, construye victorias que se creían imposibles.

Con un fraterno abrazo,

Por la coordinación convocante:

GRUPO RAFAEL URDANETA DEL PODER ORIGINARIO

Yldefonso Finol (Responsable)

Domingo, 6 de septiembre de 2026

A 211 años de la Carta de Jamaica

En el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá

En el Centenario del Natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz

sábado, 5 de septiembre de 2026

VENEZUELA: CARACTERIZACIÓN Y CONSECUENCIAS DEL RÉGIMEN NEOCOLONIAL

 


Venezuela: caracterización y consecuencias del régimen neocolonial

Desequilibrio mundial y fascismo global imperialista

Las condiciones materiales de existencia se han deteriorado para mil cien millones de personas que viven en la pobreza multidimensional. Los países antes colonizados, hoy dependientes y más los que enfrentan conflictos, llevan la peor parte. La desigualdad extrema del capitalismo global se refleja en la obscena paradoja que el 1 % más rico de la población mundial posee más recursos que el 90 % más pobre. África subsahariana y Asia meridional concentran el más alto porcentaje de la pobreza extrema (cerca del 80%).

El desmontaje del estado de bienestar y los derechos en Europa por el ascenso de corrientes políticas derechistas y fascistas, y sus imitadores en Latinoamérica y otras regiones del mundo, depauperan la existencia de las grandes mayorías trabajadoras, mermando la capacidad siempre menguada del poder adquisitivo del salario, y lanzando millones de personas a las economías informales para la incapacidad del aparato productivo y la sobreexplotación de los talentos empleados. El control monopólico de tecnologías con fines de maximización de las ganancias, arguyen razones irracionales sobre el carácter prescindible de la fuerza de trabajo.

América Latina y el Caribe es la zona donde la brecha de la desigualdad es abismal.  El 10% más rico de la población acapara el 34,2% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre recibe apenas el 1,7%. El 10% más rico posee el 77% de la riqueza de la región, en contraste con el 50% más pobre que solo concentra el 1%. Las plagas socioeconómicas heredadas de la colonia siguen estando en las causas de este círculo vicioso de la pobreza estructural. Mercado laboral precarizado, bajo presupuesto en educación, saqueo de recursos por capitales extranjeros, subordinación ideológica al modelo neoliberal.

Mientras, el presupuesto de guerra de Estados Unidos alcanza la cifra de 1,15 billones de dólares para 2027, y ya asoman solicitudes extras por un monto similar.

La doctrina de seguridad del gobierno Trump empuja a gobiernos sumisos del continente a sumarse a una carrera militar (“Escudo de las Américas”), amarrada a compras estadounidenses y sujetos incondicionalmente a sus intereses geopolíticos. El proceso de decadencia respecto al papel de gendarme universal y gigante económico preponderante, frente al aumento comercial e inversionista de China y el poderío militar de Rusia, más la reciente complicación de la guerra contra Irán, han puesto en reversa la maquinaria imperialista estadounidense para reforzar su hegemonía en “el patio trasero”, hecho que tiene su clímax en la proliferación fraudulenta de gobiernos derechistas subalternos, y el bombardeo a Venezuela, golpe severo al mundo pluripolar, el multilateralismo y las luchas antifascistas.   

Entra en el análisis del momento histórico que vive la humanidad, la categoría del fascismo global imperialista; esto es, la apelación a concepciones venidas de la colonialidad, lo más rancio del imperialismo decadente, que colocan toda solución a los problemas sistémicos en la violencia hacia el otro: racismo, supremacismo, estigmatización, segregación, xenofobias, políticas agresivas contra la inmigración, aporofobias, recortes drásticos del gasto social, falaz reducción del Estado mientras se refuerza su carácter de aparato represor al servicio de las clases dominantes, cínico discurso moralista contra los derechos de las diversidades, utilización instrumental de creencias religiosas cooptadas como instrumentos de control social-territorial e ideologización de sectores más atrasados de la sociedad, manipulación de lo sensible y cognitivo a través de la concentración de capital en tecnologías de información y comunicación, en fin, el uso inescrupuloso de la violencia como forma de imponer el dominio de los monopolios y las elites políticas criminales del siglo XXI.

El núcleo duro del fascismo global imperialista lo conforman el imperialismo estadounidense y el sionismo internacional. Europa está allí, drenando la rusofobia a través del nazismo de Ucrania, con la OTAN de colchón, pero en un plano secundario, y cada vez más irrespetado por los capos gringos e israelíes. Alemania y Japón -las vueltas que da la tierra- se asoman de nuevo como socios con potencial de convertirse en piezas peligrosas para la paz internacional.

China y Rusia tienen que definir en muy corto plazo su doctrina geopolítica en el escenario de la guerra, y comunicarlo con una fuerte y clara declaración a los pueblos en resistencia antiimperialista, porque no basta regar inversiones por el planeta o atrincherarse en un territorio por muy grande que se sea. Estuvo muy bien el jaque a Trump que le dio Xi Jinping con la “Trampa de Tucídides”, pero hace falta más compromiso con las naciones pequeñas que enfrentan al fascismo global imperialista. No deben creerse inmunes por su portentoso desarrollo, con un entorno rodeado de conflictos de menor escala, pero que nada indica vayan a saciar la apetencia patológica de violencia y reacción para dominar que es el imperialismo anglosajón con su compinche sionista.

Irán ha dado un ejemplo moralizante a los pueblos en resistencia antiimperialista. Pero no podemos dejarlo solo. Es necesario un pronunciamiento disuasorio frente al humanicidio en marcha que lideran los capos del fascismo global imperialista.

 

El 3 de enero en la historia

Un ataque probable, previsible, previsto, perpetrado sin respuesta estatal. Se hizo dejación de las obligaciones constitucionales, y se mandó un grupo de personas al matadero, principalmente a los cooperantes cubanos (Un giño a Marco Rubio), y un grupo de efectivos de la FANB martirizados, a quienes se entregó arteramente a la sed de sangre de las bestias agresoras.  

Presidente secuestrado, país secuestrado. Gobierno encargado. Desmovilización de las fuerzas populares por decisión de la elite central-vertical. Plan de transición a la neocolonia, ejecutado con la mayor velocidad e informalidad de la historia. Y la más solícita sumisión interna. Discurso justificador de la situación neocolonial, a la que llaman “paciencia estratégica”. La intelectualidad burocratizada se ha apresurado a elaborar una narrativa de ficción sobre un supuesto “triunfo” de la “diplomacia de paz”, le bajaron volumen a la fanfarria antiimperialista, y han llegado a la desvergüenza de falsificar la Gesta Emancipadora para congraciarse con el agresor extranjero y su condominio en Miraflores.

La ex presidenta encargada concedió entrevista a todo trapo con el derechista Javier Negre (socio del feminicida y mafioso experto del fraude electoral Fernando Cerimedo), donde se refirió al presidente Nicolás Maduro como “el procesado debe demostrar la verdad”, reconociendo la jurisdicción extranjera, la negación de su inmunidad y validando el método criminal del secuestro; pero, además -señora abogada-, achacándole la carga de la prueba al acusado, mismo que la nombró vicepresidenta. También la ufana entrevistada recordó su ruptura con el Comandante Chávez (insinuó falta de respeto), y como la noche del 3 de enero estaba en un hotel en Margarita viendo en directo por pantallas de radares los aviones bombardeando Caracas. Algo parecido hacía Trump en ese mismo instante.

Estados Unidos enmarca en su retorno a la doctrina Monroe, el experimento de ataque militar contra Venezuela para imponer una gobernanza anómala, sin Orden Constitucional, ni legitimidad de origen, sólo mantenida por el control cedido a Washington de la política exterior, la administración de los recursos nacionales, y las reservas energéticas venezolanas; es decir, la entrega descarada de la soberanía nacional-popular.

Queda en el aire el enigma por la paradoja jurídico-política de tener secuestrado y en cautiverio al Presidente Constitucional, al que se le niega su inmunidad como Jefe de Estado violando el Derecho Internacional, pero sí se le concede dicho privilegio a la que fue su vicepresidenta nombrada a dedo, quien no ha sido electa por la ciudadanía, y tenía un plazo constitucional de 180 días de encargaduría (cumplido el 3 de julio), a quien los Estados Unidos -el país agresor, que nos ha “sancionado”, “bloqueado”, amenazado, coaccionado, y en pleno saqueo pirático de nuestros recursos- ha decidido mantener en Miraflores como “mandataria” a placer.

El 22 de julio de 2026, a solicitud del Departamento de Estado, el gobierno de Donald Trump solicitó, por medio del Departamento de Justicia, a una Corte de Estados Unidos en el Distrito Sur de Florida, que reconozca la inmunidad como jefe de Estado de un país extranjero a Delcy Rodríguez. Lo mismo que le negaron y violan cada día al Presidente Maduro.

 

Cronología de las gestiones del agresor ocupante en el país secuestrado

16 de enero de 2026: el director de la CIA, John Ratcliffe se reunió con la presidenta encargada, para tratar temas de cooperación en inteligencia. (Trajo las líneas para las reformas legislativas energéticas y mineras, algunas instrucciones de gobierno, y advertencias convincentes a la encargaduría)

31 de enero llegó Laura Dogu como encargada de negocios de Estados Unidos para abrir su Embajada en Caracas.

El 23 de abril llegó John Barrett a reemplazar a Dogu.

18-19 de febrero de 2026: el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan. El mismo realizó otra visita el 23 de mayo.

Marco Rubio anunció el 21 de mayo que la entonces presidenta encargada viajaría a la India. La tarea se cumplió del 3 al 7 de junio.

Los días 11-13 de febrero y recientemente el 2 de septiembre: el secretario de Energía, Christopher Wright, dictando la política petrolera de USA en tierra “conquistada” (“el botín”, según su presidente).

4-5 de marzo de 2026: El secretario del Interior, Douglas Burgum, llegó a Venezuela para “reunirse con el gabinete interino”.

 

Las precondiciones para entregar la Patria

La Asamblea Nacional aprobó en tiempo récord -de espaldas a la opinión nacional- la reforma a la Ley de Hidrocarburos para adaptarla a las exigencias del capital transnacional impuestas por los funcionarios del gobierno de Donald Trump.  

En la misma lógica de subordinación, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la nueva Ley Orgánica de Minas el 9 de abril de 2026, en apenas un mes desde su primera discusión el 9 de marzo; celeridad atípica en un ente generalmente ocioso. El 16 de abril se promulgó para complacer al invasor extranjero (y socios lacayos).

El colmo del cipayismo legislativo quedó en evidencia al aprobar un Acuerdo de apoyo al supuesto “Convenio petrolero” entre el gobierno de Estados Unidos y el condominio instalado por los gringos en Miraflores sin conocer el texto del “Convenio” (que no existe). Irresponsabilidad que configura varios tipos delictivos, el más grave, traición a la Patria.

 

Lo peor

Normalizar lo peor. Discurso esperanzador “gracias” al cambio (al ataque gringo del 3E). Mutación simbólica. Acercamientos sumisos al alto mando agresor. La aberración sionista. Destrucción moral de un país. Justificar la agresión como el inicio de una época de bonanza. Seducción por el pragmatismo cobarde y avaro. Aferrarse al "condominio" otorgado por el invasor. Mentir sin vergüenza. Desmeritar el patriotismo. Falsificar la historia. Huir hacia un futuro de ficción. Estigmatizar la crítica. Asumir la agenda de la derecha y mutar a cipayos del fascismo global imperialista, en nombre de una difunta “revolución”. Doble crimen. Crimen infinito.

Ciertamente la situación implica muchos puntos críticos y la narrativa geopolítica sobre la soberanía, el impacto de las sanciones internacionales y los acuerdos de explotación de recursos naturales.

Violación de la Soberanía y Legalidad Internacional: la acción militar directa del 3 de enero de 2026 y el quiebre del principio de no injerencia y libre determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.

Efecto Acumulativo de las Medidas Unilaterales: la secuencia iniciada desde la Orden Ejecutiva de 2015 (declaración de “amenaza inusual y extraordinaria”) y cómo las sanciones fiscales, corporativas y la congelación de activos en el extranjero afectaron directamente el tejido social y la capacidad económica de la nación.

Invalidez Jurídica de Contratos Extemporáneos e Ilegítimos: el otorgamiento de concesiones petroleras o de recursos energéticos a 25, 50 o 100 años, pactados bajo un régimen mezcla de protectorado y neocolonia, con el vicio de absoluta opacidad, retrotrae la época gomecista, por atajos antinacionales que nos devuelven desde la República Bolivariana a la Capitanía General de una “república bananera”; burlando el ordenamiento constitucional venezolano, que ordena que cualquier contrato de interés público nacional requiere el aval de los órganos legítimos y constitucionales del Estado para ser vinculante a largo plazo. ¿Dónde quedan la democracia participativa y protagónica? ¿La soberanía popular intransferible? ¿El poder constituyente originario? Todo tirado al cesto de basura por complacer al enemigo de la humanidad. Venezuela rematada a pedazos como una presa de cacería, el gobierno de Estados Unidos actuando como el bucanero ultrajando y saqueando, y el cipayismo feliz con sus sonrisas, abrazos y contubernio, unidos en alabanzas al dios dinero.

 

La entrega inválida

Desde el punto de vista del derecho público y el derecho internacional, comprometer el subsuelo y las reservas estratégicas bajo figuras gubernamentales transitorias (“interinas” le decían los gringos, ahora el Minci y demás burócratas felices con la invasión le dicen “presidenta”), carece de validez sustantiva en el tiempo, lo que genera una alta incertidumbre jurídica para cualquier corporación extranjera. En este caso, la garantía la da el imperialismo ocupante y la sumisión del interinato indefinido, lo que en sí mismo, constituye argumento de nulidad de fondo.

Cada vez más patriotas asumen la posición de desconocimiento del condominio apoyado por Estados Unidos que se ha instalado en Miraflores, alegando que la encargaduría perdió toda legalidad constitucional y legitimidad al momento de entregar la soberanía del país al fascismo global imperialista. No tiene facultad ni cualidad alguna para comprometer el futuro de la Patria un régimen neocolonial que no ha sido electo, pero peor aún, no cumple con los valores y principios de la CRBV y la Doctrina Bolivariana como soporte político-ideológico de nuestra existencia nacional.

Destrucción moral del modelo de resistencia antiimperialista que sembró Hugo Chávez, se impone por la pérdida de legalidad y legitimidad, la inconstitucionalidad e inmoralidad de un condominio neocolonial cuyo periodo de duración lo determina Estados Unidos, según la sumisión entreguista del petróleo, el gas, el oro, y, sobre todo, de la dignidad del país.

La Política Exterior está siendo dictada por la Casa Blanca desde Washington. Hemos dado la espalda a nuestra hermana Cuba, sometida a un genocidio a fuego lento plagado de sadismo y prepotencia por el nuevo mejor amigo de Miraflores. Estamos asociándonos con los humanicidas perpetradores del holocausto en Palestina. Ya usan nuestro petróleo como combustible de su maquinaria de muerte contra la gloriosa República Islámica de Irán, nuestra fraterna amiga. Les dan concesiones a los financistas del genocidio y perros de la guerra.

 

Tiempos de rebelión

El déficit de vanguardia revolucionaria es calamitoso. La erosión masiva de apoyo popular al condominio neocolonial es notoria. La reactivación de calle de los otrora guarimberos, los mismos que pidieron la invasión gringa, es evidente, vinieron con mucho dinero robado al país, pero amnistiados. Sus crímenes quedaron impunes. Preparan nuevos zarpazos. Se dejan ver algunos despechos por la larga luna de miel de sus patrones gringos con la gestora de Miraflores. Esta cohabitación antinatura podría prolongarse, según los cálculos electorales de Trump y los Maga, y de Marco Rubio con su tradicional proyecto neoconservador como pupilo de la mafia The Miami Boys trajeado actualmente de Secretario de Estado “America First”.

Hay que revisar el discurso del Secretario de Estado de USA, Marco Rubio, el 16 de julio de 2026 en Washington durante la Reunión Ministerial sobre la Resurgencia del Terrorismo Político, que congregó a voceros de diverso nivel de 65 países de Europa, Asia y América. Resumidamente: toda izquierda (comunistas, socialistas, progres, ecologistas, comeflores, indigenistas, bolivarianos, etc…) es terrorismo, o sea, enemigo a destruir.

La lucha del movimiento bolivariano en Venezuela hoy, es reivindicar el bolivarianismo como fuente de unidad y pensamiento revolucionario por excelencia, defender la vigencia de la Constitución Nacional de 1999, acumular fuerzas con el pueblo chavista antes que la usurpación neocolonial destruya desde dentro las fuerzas morales de la resistencia, y preparar las movilizaciones para recuperar la Revolución Bolivariana traicionada, y unirnos en la confrontación de la humanidad contra el flagelo del fascismo global imperialista.

¡En tiempos de rebelión anticolonial, el bolivarianismo nos convoca y une!

¡Viva la Patria Soberana!

¡Fuera yanquis de la Patria de Bolívar!

 

Yldefonso Finol   

Militante Bolivariano