Ancestralidades
jueves, 14 de mayo de 2026
miércoles, 13 de mayo de 2026
ODA A TRUMP (ELEVADA A LA MENOS UNO)
ODA
A TRUMP (ELEVADA A LA MENOS UNO)
Oh
depredador que superaste al rey Midas
Quiero
exaltar tu dantesco pensamiento
Cerebro
que emana incesante el excremento
Cómo
he de atreverme a escribir en verso
Que
tu reinado mítico es el reino de lo inverso
Que
donde posas tus plantas cercenas vidas.
Nadie
te supera en excesiva intemperancia
Pues
brillas como en la noche un bombardeo
Millones
rezan por tu eterno viaje con Morfeo
Que
te abstraigas del mundo en dorada barca
Esa
que comanda la invencible diosa Parca
Al
averno donde perenne tu alma sea rancia.
Expectante
la insomne grey de los mortales
Tus
ideas que asombran al magno pensamiento
Debe
postrarse a tu hercúlea pose el ser jumento
Y con
apasionada entrega dé un ósculo al insano
Lugar
que en tus designios expusiste ufano
Antes
que podamos celebrar tus funerales.
Yldefonso
Finol
Un
bolivariano del estado Zulia (último de los 24 en orden alfabético), de la
resistente, insurgente e irreductible República Bolivariana de Venezuela
sábado, 9 de mayo de 2026
PROCLAMA DE RAFAEL URDANETA ANTES DE LIBERAR A CORO
PROCLAMA
DE RAFAEL URDANETA ANTES DE LIBERAR A CORO
Si
queremos entender la profundidad de la ética militar bolivariana, tenemos que
estudiar, letra por letra, la Proclama de Rafael Urdaneta el 10 de mayo, antes
de entrar triunfantes a la muy realista ciudad de Coro. Iba al frente de su
División que constituyó en Maracaibo en tres meses, reuniendo dos mil
efectivos, un tercio del ejército que peleó en aquella gloriosa Batalla de
Carabobo.
Les
habla por su solo nombre que ya por entonces es un icono de la República,
encarnación de los valores que se pregonaban para una nueva ciudadanía
emancipada y virtuosa:
“Soldados:
el pueblo de Coro que vais a ocupar es uno de los que forman el Departamento de
Venezuela en la gran República de Colombia. Este pueblo, que ha servido
fielmente a los agentes de la tiranía, acaba de ser evacuado a discreción de
nuestras armas; y los mandatarios españoles, en premio de sus importantes
servicios, han puesto el sello a las angustias de los corianos, dejando minado
el depósito de pólvora, que en su explosión ha arruinado edificios y sepultado
inocentes.
Soldados:
los habitantes de Coro son nuestros hermanos; es preciso enjugar sus lágrimas;
es preciso que vuestra conducta desmienta las imputaciones con que el enemigo
ha intentado desacreditaros en su fuga. Que se convierta en amistad cualquier
sentimiento de venganza que pudiera inspiraros el recuerdo de los acerbos
dolores que este país ha causado a la República, y que los habitantes de Coro
reciban de vosotros el trato dulce y benéfico que debían esperar de sus últimos
amos.
Soldados:
el robo y toda especie de vejación a los vecinos os es absolutamente prohibido.
Ningún individuo del ejército tiene facultad de tomar nada ajeno. El que lo
hiciere con infracción de este artículo, y de los bandos generales del
ejército, será castigado con la última pena.” (Cuijima, mayo 10 de 1821. Rafael
Urdaneta, del Orden de Libertadores, General de División de los Ejércitos de la
República, y Comandante en Jefe de la Guardia del Libertador Presidente).
Esta
es la Doctrina Bolivariana en lo militar, encarnada por el primero y más fiel bolivariano.
Virilidad marcial contra el enemigo imperialista, sin despreciar la diplomacia
política; disciplina férrea en el ejército junto a magnanimidad en las
victorias; regularización de la guerra y respeto a la dignidad humana en todo
trance: son valores fundamentales de la doctrina militar practicada en toda su
carrera por Rafael Urdaneta.
En la
actual grave crisis de identidad patriótica que padecemos, reafirmarnos en nuestra
épica originaria y republicana, siguiendo el ejemplo de heroísmo de nuestras
Libertadoras y Libertadores, es un arma poderosa contra la nulidad y el
naufragio que se nos pretende imponer.
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano
miércoles, 29 de abril de 2026
MARACAIBO, 30 DE ABRIL DE 1821: SALIDA DE LA DIVISIÓN URDANETA RUMBO A CARABOBO
Maracaibo
30 de abril de 1821: salida de la División Urdaneta rumbo a Carabobo
La
liberación de Maracaibo el 28 de enero de 1821 tuvo un poderoso impacto en el
desenlace de la Guerra de Independencia. El pronunciamiento independentista del
Cabildo y el Gobernador de la Provincia de Maracaibo, bajo la dirección del
General Rafael Urdaneta, significó la toma de una plaza determinante que fue
epicentro de los gloriosos sucesos del año 1821. No sólo fue que la acción
desencadenara en la ruptura del Armisticio y el reinicio de las hostilidades
entre los dos ejércitos, si no que abrió cauce a la consolidación de la fuerza
decisiva que Bolívar quería reunir en el centro occidente del país, habiendo
empujado al enemigo al ruedo valenciano, con la franja oriental hasta Caracas
distraída en resistir al irresistible Bermúdez.
En la
visión totalizante del Libertador, el campo de batalla esos días era toda
Venezuela, una fracción del mapa que rondaba en su mente: todo el continente y
el archipiélago colonizado por España.
Entre
los efectos positivos de la incorporación de Maracaibo a la causa bolivariana,
podemos destacar:
- Acceso
a los inmensos recursos de que disponía esta gobernación, incluidos
equipamientos militares, personal apto para el ejército, alimentación para las
tropas, y capacidad financiera que hasta ese momento estuvo en manos enemigas.
- Control
de los pasos terrestres desde y hacia Maracaibo, y la navegabilidad por el Lago
y Golfo de Venezuela, lo que permitió la movilización de importantes
contingentes que fueron sumados a la Campaña de Carabobo, como los Húsares de
la Guardia más el Batallón Rifles que se trajeron de Santa Marta.
- Conformación
del nuevo Batallón Maracaibo con ciudadanos residentes en la región que se
presentaron al llamado de Urdaneta, completando la División que el Prócer
zuliano conduciría, más el Batallón Tiradores que estratégicamente había movido
en bongos desde Gibraltar la noche del 27 de enero para proteger a los nuevos
republicanos de posibles represalias realistas, y los Húsares de la Guardia y
el Batallón Rifles que traería por mar y tierra desde Santa Marta.
- En
las fuerzas enemigas que ocupaban plazas cercanas como Coro y Carora, la
noticia afectó amargamente sus ánimos, por la sorpresa de tan audaz acción en
medio del Armisticio y por el prestigio militar del jefe del movimiento, el
General Rafael Urdaneta, un nombre consagrado a lo largo de once años de guerra
en los campos de batalla de la Nueva Granada y Venezuela.
- Por
el contrario, los focos patrióticos que resistían en esas comarcas afectas al
colonialismo, sintieron un inmenso aliciente de renovar sus bríos, esperanzados
en los aires libertarios que se anunciaban, aumentando las adhesiones ante la
inminente posibilidad de triunfo independentista; como ocurrió en la península
de Paraguaná con las milicias conducidas por la heroína Josefa Camejo, conocida
de Urdaneta desde 1814, y con quien logró mantener contacto a través de
mensajeros clandestinos.
- Un
inmenso territorio quedaba a merced de las armas nacionales: todo el occidente
venezolano, el control de acceso al macizo andino, la costa atlántica
neogranadina y la cuenca del estuario maracaibero.
No
menos significativa resultó la buena nueva de poderse abrir Maracaibo a la
libertad de expresión de las ideas republicanas con la llegada de la primera
imprenta patriótica de manos del Capitán francés Andrés Roderick, primer
impresor del Correo del Orinoco y editor del Gobierno Bolivariano en Angostura,
quien se estableció en la ciudad puerto haciendo posible la publicación el 9 de
junio de 1821 del pionero periódico zuliano El Correo Nacional. Su primer
redactor fue José Demetrio Lossada, de familia comprometida con la causa
independentista.
El
Libertador sabía todo esto, por ello encomendó a su leal compañero iniciar sin
demoras la liberación del occidente venezolano, con Coro como plaza inmediata.
Las órdenes precisas fueron expedidas el 12 de abril.
Pero,
incluso, desde el 8 de marzo, Urdaneta había sido investido de autoridad para
“recibir y conceder protección decididamente a cualquier pueblo, distrito o
Provincia que siga el ejemplo de Maracaibo y se acoja a nuestras banderas
implorándolas después de haber adjurado y desconocido el Gobierno
español”.
Tal
fue el caso de Coro en coordinación con Josefa Camejo y la milicia de Paraguaná
que declaró su adhesión a la República el 3 de mayo.
Desde
Barinas, el 12 de abril de 1821, Bolívar imparte instrucciones por medio del
ministro Pedro Briceño Méndez: “Si Usted, pues, emprende su marcha el 28 del
corriente sin falta, y acelerándola lo posible liberta a Coro de paso y se
adelanta sobre Barquisimeto, es casi seguro que hallará muy poca o ninguna
resistencia, porque no habrá tenido tiempo el enemigo de desengañarse y conocer
nuestro objeto, para impedirlo. Su Excelencia ha combinado sus operaciones de
manera de entretener al enemigo y conservarlo en su error; pero como
operaciones de pura diversión no es fácil sostenerlas por mucho tiempo con un
gran cuerpo sin descubrir el fin, es de temer que, si no realiza Usted el
proyecto en doce o quince días, se frustre y se vea Usted en la necesidad de
desistir de él, y el ejército carezca de esa división el día de la batalla.
Convencido Usted de la justicia de esas observaciones, no debe perder un instante
en abrir la campaña y en adelantarla. Tanto en Coro como en el Occidente,
procurará Usted levantar cuerpos de caballería y montarlos bien, aunque sea en
mulas, porque es probable que el enemigo destaque sobre Usted algún regimiento
de esta arma, que no podrá resistir el solo escuadrón de Cazadores a caballo.
También están destinados a servir en esa división los Tenientes Coroneles J. J.
Flores y León Ferrer. Este último servirá a Usted útilmente en Coro por ser
natural de allí. Si libertada Coro creyese Usted conveniente encargar del
gobierno de aquel Departamento al señor Coronel Juan Escalona, lo hará Usted o
lo empleará en su Estado Mayor según convenga o se necesite.”
Tan
vital le era esta División Urdaneta a la victoria de Carabobo, que el propio
Libertador realiza varias acciones de diversión ante fuerzas del enemigo en
plazas del llano occidental de importancia menor, para que mirasen hacia otro
lado y no a la ruta que recorrería la División que salió de los Puertos de
Altagracia el 1º de mayo hacia el Ancón de Iturre vía Coro.
Uno de
los asuntos que ocupó grandemente la atención del Libertador fue cómo se debía
unir la división del General Rafael Urdaneta al Ejército. Se evaluaron todas
las opciones, principalmente dos, la de ir por el lago vía Trujillo-Guanare, y
la de tomar todo el Occidente comenzando por la Provincia de Coro y seguir por
Carora-Barquisimeto. Ésta última fue la decidida. La salida desde Maracaibo
ocurrió el 30 de abril, aunque Vicente Lecuna, en su Crónica Razonada de las
Guerras de Bolívar, la ubica el 1 de mayo.
II
La
victoria patriota en la Provincia de Maracaibo el 28 de enero, corrió como
pólvora en las cercanías. Las noticias pusieron en alerta y carrera a los
realistas de Coro que en medio del Armisticio –violándolo- habían tomado el
puerto altagraciano. En un primer momento reaccionaron con ánimo combativo; de
hecho, habían movido alguna fuerza adicional hacia Casigua, pero en la medida
que supieron que Urdaneta formaba una División que tomaría esa ruta, comenzaron
a correrse hacia el este, previendo una huida hacia el centro costero del país,
donde dominaban.
Por
eso la orden superior era muy clara: “Que el deseo y objeto principal de Su
Excelencia es que ocupe Usted a Coro a la mayor brevedad, emprendiendo sus
operaciones el día 28 del corriente sin falta.”
De
manera que la marcha por Coro (y no por Trujillo a través del Lago como se
pensó en un primer momento), no fue un movimiento al estilo diversión, sino una
marcha de campaña para batir a un enemigo con trescientos años de dominio
exclusivo en esa plaza, fuertemente apertrechada y enraizada en la población la
tradición realista, con un puerto como la Vela que era punto de fácil
comunicación con Puerto Cabello, por donde podrían generarse invasiones
sorpresivas que complicaran por la retaguardia la marcha de los dos mil
efectivos de la División Urdaneta.
En
otra carta del 16 de abril, Briceño Méndez le había enviado a Urdaneta “una
lista… de los sujetos que notoriamente son conocidos por adictos a la República
en el Departamento de Coro. Ella puede servir a Usted de conocimiento para sus
operaciones y para saber las personas en quienes puede depositar alguna
confianza. Usted hará de ella el uso que convenga.”
¿Qué
operaciones debió concretar Urdaneta desde el 28 de enero, para lograr en tres
meses organizar su División, equipándola para la enorme misión que tenían por
delante?
Estableció
el 28 de abril como fecha tope para el reinicio de hostilidades, Urdaneta ya
había tomado ventaja organizando la División conformada por las siguientes
fuerzas: el Batallón Tiradores que había venido en bongos desde Gibraltar el 27
de enero; el Batallón Rifles y los Húsares de la Guardia que habían de
trasladarse desde Santa Marta; y el nuevo Batallón Maracaibo, creado tras la
liberación del 28 de enero con residentes de la región, que logró reunir y
entrenar en tiempo récord a 700 jóvenes guerreros.
La
ruta de la División Urdaneta fue así: desde el 28 comenzó a mover tropas al
lado oriental de la costa lacustre, saliendo completos (menos el Batallón
Rifles) el 30 de abril de Maracaibo a los Puertos de Altagracia; toda una
masiva operación náutica que contó con el entusiasta apoyo del pueblo añú del
estuario maracaibero; luego, el día primero de mayo, tomaron rumbo a Coro,
siguiendo el tradicional camino caribeño. Con la vanguardia sorprende un
destacamento enemigo en Cumarigure y otro en San Félix. Avanzando hacia
Casigua, puso en retirada dos columnas dirigidas por los comandantes realistas
Farías (que a finales de julio se pasa al bando patriota) y Miyares.
El
esfuerzo de la tropa bolivariana era supremo, toda vez que carecían de medios
de transporte suficientes para la pesada carga que debían trasladar. La marcha
fue particularmente lenta por tener que llevar en hombros gran parte del
armamento, alimento y demás implementos militares.
Pacientemente
y con esa voluntad especial que despiertan las causas justas y la pertenencia a
una fuerza victoriosa, el personal estaba altamente moralizado, entre otras
razones por la prestigiosa carrera que orlaba a su Jefe, el Brillante Rafael
Urdaneta. El efecto en el bando enemigo era inverso: verse asediados por una
fuerza precedida del laureado General les mermaba toda ilusión de triunfo.
Resultado previsible: huida de las fuerzas realistas hacia Puerto Cabello y
Valencia.
La
hueste independentista sigue por Seque y Zazárida a Mitare, donde arribaron el
9 de mayo. Mientras, en la península de Paraguaná, las milicias se sublevan
derrotando en Baraived al enemigo el 3 de mayo. Resuena con turas en
los alisios el nombre de la heroína Josefa Camejo, militante temprana de la
causa republicana desde su primera juventud. Esta comandanta revolucionaria
estaba en contacto con los agentes clandestinos de Urdaneta, a quien conoció viniendo
ella entre la población civil desplazada desde Barinas en alguno de los tramos
de la retirada de 1814 hacia Nueva Granada, a quienes Urdaneta guio y dio
protección.
Todo
el camino de Los Puertos de Altagracia hasta Coro estaba infestado de fuerzas realistas
regulares y guerrilleras. Pasando por Urumaco hubo que destinar al Coronel
Briceño a combatir una guerrilla leal a la Corona española en Pedregal; ya
estando en Coro la División Urdaneta, tocó enviar a Rangel contra esa misma
pandilla realista de Pedregal y al Capitán Gómez contra otra en Mitare.
A
cuatro leguas de Coro recibió Urdaneta una comisión compuesta de los señores
Presbítero Mariano Talavera, Antonio Urbina y José María Miyares, asegurándole
que la ciudad acababa de ser evacuada por las tropas españolas, que se habían
retirado con dirección a Puerto Cabello, por la costa, y que ellos en
representación de la ciudad de Coro, venían a ofrecer su sometimiento al
Gobierno de la República.
Rafael
Urdaneta entra el día 11 a Coro, luego de recibir en Mitare la delegación
coriana que -como era de esperarse- resignaba la ciudad a su mando. Los jefes
enemigos Sánchez Lima y Esteban Díaz, huyeron con su guarnición, no sin antes
hacer explotar el polvorín con 90 quintales de explosivos que causaron graves
daños, con saldo de numerosos muertos y heridos. Las columnas paraguaneras se
ofrecieron para perseguirles. Urdaneta instruyó que lo hiciesen sólo hasta el
pueblo San Juan de Tocuyo, porque en adelante correrían demasiado riesgo de
ponerse a tiro de los enemigos de Puerto Cabello.
La
ciudadanía no se sumó mayoritariamente a los independientes, y muchos
connotados realistas prefirieron apartarse a sus hatos y playas durante la
ocupación patriota, retornando tras la salida de la División de Urdaneta el 28
de mayo rumbo a Carora. En Pedregal se le unieron los del Batallón Rifles,
rezagados por escaramuzas que debieron enfrentar en la Guajira contra indígenas
wayúu que apoyaban a los españoles. En Coro quedó al mando el Capitán Juan de
Escalona, por muy poco tiempo.
El
propósito principal de la acción de Urdaneta se había logrado: libertar Coro y
obligar al enemigo a retirarse hacia el centro del país; así, al llegar a
Carora con su División de dos mil efectivos bien formados, todo el occidente
quedaba en poder del Gobierno de la República, y Bolívar había logrado armar
perfectamente su estrategia de forzar un combate magno, donde dos ejércitos iban
a decidir, en el tablero de la gloria, la conclusión de la guerra.
Desde
el Oriente, por donde sale el sol en nuestro territorio Esequibo, el impetuoso
General José Francisco Bermúdez, ha llegado hasta Caracas el 14 de junio, de
modo que el dominio colonial quedó reducido a la central comarca valenciana y
su puerto. Esta operación ordenada por Bolívar se conoce como “Diversión de
Bermúdez”, consistente en ocupar al enemigo por ese flanco a fin de distraer y
desgastar sus fuerzas, para asestarle con más rigor la derrota en el escenario
escogido para la batalla final.
Bermúdez,
que por su personalidad tuvo episodios problemáticos para la causa bolivariana,
saldó resultados excedentes en esta campaña fundamental de la Patria; bien
pudiera llamársele el último Libertador de Caracas.
III
En las
Memorias de Urdaneta encontramos testimonio fresco de que aquella campaña para
liberar a Coro “tuvo su mayor dificultad en la falta absoluta de bagajes y
trasportes”, al extremo que los pertrechos fueron llevados en hombros de la
tropa, y hasta los más altos oficiales hubieron de ceder sus caballos y marchar
a pie. “Los enemigos con infracción del armisticio habían situado en Casigua
una división al mando del Comandante Bernardo Miyares, el cual había hecho
ocupar el pueblo de Altagracia, perteneciente a Maracaibo, por una columna al
mando de Francisco María Farías, la cual replegó luego que los patriotas se
movieron. En el hato de San Pedro (Camanigure) y en el río de Matícora,
sorprendieron los patriotas dos destacamentos enemigos, haciendo prisionero al
primero con su Comandante y derrotado el segundo que era de caballería, mandado
por don Juan Agustín Oberto, cuyo hijo Rudesindo, que después fue patriota,
quedó prisionero. La derrota de este destacamento fue bastante para que Miyares
con su división evacuase a Casigua y se retirase a Coro por diferentes caminos.
Los patriotas siguieron su marcha sin obstáculos, recibiendo muestras de
adhesión de los pueblos del tránsito y sin causarles la menor extorsión, antes
bien, pagando todo cuanto se tomaba para las tropas, para que recibiesen una
impresión favorable del Ejército Libertador, pues era la primera vez que en
aquella comarca entraban patriotas.” Se narra en este compendio fundamental de
nuestra Historia Patria, que “Paraguaná se había libertado por sí solo al
llegar Urdaneta a Coro, bajo la dirección del Teniente de milicias de allí
mismo, Segundo Primera…animados heroicamente por la señora Josefa Camejo.
Mientras se completaba la incorporación de los cantones de la serranía y se
organizaban tropas en la provincia, recibió Urdaneta órdenes de Bolívar para
marchar con las fuerzas de su mando para reunírsele en San Carlos, con el
objeto de hacer allí la asamblea del ejército, con el cual debía darse una
batalla general, que decidiese de la suerte de Venezuela.”
Al
partir de la ciudad del medanal, la vieja Todariquiva del Manaure, el General
Rafael Urdaneta, designó Gobernador de Coro al Coronel Juan Escalona, quien
había salido de una peligrosa clandestinidad de siete años en Caracas, pasando
de Curazao a Maracaibo para ponerse a las órdenes de Urdaneta; allí le dejó
para defensa de la provincia, algunos oficiales, un nuevo batallón que se creó
en Cumarebo, “las milicias de la Sierra al mando de Bonalde y autorización para
levantar cuantas tropas pudiera”.
En
Pedregal se les unió el Batallón Rifles, después que los venidos por tierra
tuvieron que combatir con los indígenas aliados a los realistas en Río Hacha, y
resolver la complicada entrada por la barra de Maracaibo la parte que vino en
barcos.
Pese a
la artera jugarreta del francés Inshauspe, que rebeló nuevas guerrillas
realistas en la zona de Mitare y Pedregal, la División no se pudo detener en
esta escaramuza porque “las órdenes que Urdaneta había recibido de Bolívar eran
tan urgentes que debía cumplirlas, aunque se volviese a perder la provincia de
Coro, pues la división que tenía ascendía a 2.000 hombres de buena infantería,
que harían suma falta en la batalla general que el Libertador pensaba dar a los
españoles. Dejó, por tanto, a Escalona encargado del mando y conservación de la
provincia, hasta la decisión de la campaña. Escalona se vio en mil
dificultades, porque la provincia toda se le sublevó; más él no abandonó su
territorio y sostuvo acciones de importancia hasta que más adelante fue
relevado del mando.”
IV
¿Por
qué Bolívar asciende a Urdaneta el 6 de junio, 18 días antes de la Batalla de
Carabobo?
Dejemos
que sea El Libertador Simón Bolívar quien dé la respuesta desde San Carlos el 6
de junio: “Los importantes servicios que el señor General de División Rafael
Urdaneta ha prestado a la República en esta campaña, completando la libertad de
las Provincias de Maracaibo y Coro, lo hacen acreedor al inmediato ascenso de
General en Jefe de los ejércitos de Colombia. Él sirve en el empleo actual
desde el año de 1814: constantemente ha estado en campaña y en todas ocasiones
ha manifestado su absoluta consagración a la República y virtudes militares que
le han merecido siempre la estimación pública y la confianza del Gobierno.”
Esto
conceptos serán reiterados con creces al enterarse El Libertador de la
enfermedad del General Urdaneta, que lo obligó a permanecer bajo cuidados
médicos y delegar el mando de la División en el Coronel José Antonio Rangel,
filósofo convertido en combatiente patriota meritorio desde muy joven.
Al
efecto dice El Libertador a través de Briceño Méndez: “Está en mi poder el
oficio de Usted fecha de 8 del corriente en que participa haber entregado el
mando de la división al señor Coronel Rangel, por no ser posible a Usted
continuar al frente de ella. Su Excelencia el Libertador a quien he instruido
de todo, me manda que, al acusar a Usted el recibo de aquella nota, le dé las
más repetidas gracias por los importantes servicios que ha prestado Usted a la
República en esta campaña, libertando dos Provincias que por su situación y
recursos han sido los firmes apoyos de nuestros enemigos en las épocas
anteriores. En recompensa ha sido Usted propuesto al Congreso General para el
ascenso a General en Jefe. Su Excelencia ha visto con todo el sentimiento que deben
inspirarle los padecimientos de Usted, no sólo por ellos mismos, sino por la
falta que hace Usted en el ejército y en la campaña. S. E. desea que se dedique
Usted exclusivamente a procurar su restablecimiento y por si el estado le
permitiere ocupar algunos momentos en el servicio de la República, está Usted
autorizado para disponer en el Occidente todo lo que juzgue conveniente,
principalmente en la parte militar y en lo relativo a asegurar la tranquilidad
del país y su perfecta pacificación.”
Tal
era la confianza que se había cultivado entre aquellos dos compañeros desde los
arriesgados días de la Campaña Admirable.
El 11
de junio se le instruye al Coronel Rangel: “Últimamente, en atención al mal
estado de la salud del señor General Urdaneta, y a los sucesos que han tenido
los enemigos en San Felipe, ha dispuesto Su Excelencia el Libertador que el
señor Coronel Carrillo con el batallón Maracaibo y con la columna del señor
Coronel Gómez, marche a batir aquellas fuerzas. Usted le entregará el Batallón
con las municiones que necesite en el momento que él se presente a Usted con
esta orden… Con este mismo fin es que me manda Su Excelencia ordene a Usted que
luego que entregue al señor Coronel Carrillo el Batallón Maracaibo, continúe
Usted su marcha hacia este Cuartel General con el resto de la División por la
montaña del Altar... En Barquisimeto debe Usted dejar todos los enfermos que
traiga la División desde Carora hasta allí, y además los estropeados o cansados
que puedan atracarse o agravarse en la marcha hasta aquí.” (San Carlos: junio
11 de 1821).
Efectivamente,
en San Felipe, bajo las órdenes del Coronel Cruz Carrillo, el Batallón
Maracaibo, renombrado con el honorífico título de “Brillante”, integrado por
700 zulianos, combatió al realista Coronel Tello, impidiendo que esa fuerza
enemiga llegase a la Batalla de Carabobo, y haciendo así posible la
superioridad bélica que determinó nuestra victoria en ese glorioso campo. Estos
hijos de la Tinaja del Sol (Marakai’mbo) inspiraron los versos del poeta Udón
Pérez que son Himno para el pueblo zuliano:
En la
defensa olímpica
de los
nativos fueros
tus
hijos sus aceros
llevaron
al confín;
ciñendo
lauros múltiples
los
viste, con arrobo
del
Lago a Carabobo,
del
Ávila a Junín;
y en
Tarqui y Ayacucho
vibraron
su clarín.
El
Coronel Rangel, en sus funciones de suplir a Urdaneta durante la enfermedad,
cumpliendo tareas como Comandante del Occidente, murió en Maracaibo en
septiembre de aquel año de 1821. Bastante le debe el país a este insigne
merideño, cuyo sepulcro, junto al de otros héroes como el cojedeño Manuel Manrique
y el cubano José Rafael de las Heras, deberían constituir templos de
peregrinación patriótica, y no fosas olvidadas en el anonimato más insolente.
El
triunfo en Carabobo lo vino a celebrar Bolívar en Maracaibo. Durante 19 días de
jolgorio popular, recostado en hamacas a la sombra de cujíes y cocoteros, El
Libertador pensó una vez más sus siguientes pasos, diseñando detalles del plan
visionado en el trance de Casacoima que lo llevaría hasta la cumbre del Potosí,
tan nítidamente planteado en sus predictivas proclamas.
La
Campaña de Occidente que liberó Maracaibo (Zulia), Coro (Falcón), Carora y
Barquisimeto (Lara), San Felipe (Yaracuy), y antes el sur lacustre andino, es
un capítulo menospreciado por la elitista historiografía oficial de la
República desde las hegemonías centralistas del siglo XIX, que despreciaron
todo aquello que recordara al Simón Bolívar revolucionario y al primer bolivariano
de todos los tiempos, el General en Jefe de la lealtad infinita, el Brillante Rafael
Urdaneta.
Las autoridades
estadales y municipales de las entidades involucradas, son parte de ese olvido,
como productos (víctimas) de una pésima formación en Historia Patria.
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano
viernes, 24 de abril de 2026
Venezuela, Nicolás y Estados Unidos
Venezuela,
Nicolás y Estados Unidos
El
monstruo pasa por una crisis, anda todo desatinado, pero sigue siendo poderoso,
y lleva una presa muy apetecida atrapada en sus mandíbulas.
La República
Bolivariana de Venezuela vive una situación extraña en todos los sentidos. La agresión
imperialista del 3 de enero de este año, trastocó desde la institucionalidad
hasta la cotidianidad, desde las posiciones políticas hasta los estados de
ánimo. La soberanía ha sido ultrajada, muchas personas asesinadas, una herida
patriótica nos lacera el alma, y un duelo latente se siente silente suspendido en
el aire. Seguimos enterrando caídos (Honor y Gloria) mientras hay gentes buscando
sacar provecho del trauma. También los hay huyendo hacia adelante, inventando justificaciones,
evadiendo enfrentar la verdad, celebrando una “normalidad optimista” que más
parece un atajo de regreso a etapas pretéritas.
Verdades
tajantes: una parte de la población celebra la invasión (unos calladitos otros
con descaro). La alienación no es cuento. El poder de la mentira, la saturación
del tedio cibernético, el sicariato comunicacional, manidas “tradiciones”
castrantes de la inteligencia, la base espiritual colonizada, más la emigración
ideologizada que politiza sus rupturas afectivas según el hipnótico manual
antibolivariano, suman una mala vibra fascistizante.
Es cierto
que la elite que se considera “clase media”, “blancos”, “descendientes de
españoles y otros europeos”, son los más amargados y felices a la vez. Tienen una
expectativa arrolladora, sueñan con el exterminio de los “monos” chavistas. Pero
que otros hagan la hoguera. En su intimidad, saben que no regresarán a este
país “chusma”. Un grupito de esa especie pidió la invasión militar extranjera,
como la María Machado, en complicidad con enemigos declarados de Venezuela: el
mansito de Juan Manuel Santos, y Uribe Vélez, al que “le faltó tiempo” para
matar varios miles de “venecos”.
Los escenarios
inmediatos son azarosos. ¿Quién marca la agenda? La falta de una seria política
de formación ideológica este cuarto de siglo dejó a la militancia bolivariana
sin Bolívar. El mercado (el electoral en este caso) se encargó de crear un
menjurje que nadie sabe de qué está hecho. No parece este el momento para dejar
las luchas necesarias en las alitas blancas de los ángeles. Al fin, todos le
rezan a la misma omnipresencia. Igual se persignan -y reverencian al cielo- el arquero
y el que va a disparar el penalti. Los matones más matones del mundo hoy día
dicen ser elegidos de dios. Los primeros en usar el manido mantra “el tiempo de
dios es perfecto” fueron los neonazis de Tradición, Familia y Propiedad. Ahora lo
repiten hasta los estalinistas criollos.
La que
sí marca tiempos es la Constitución Nacional. ¿Cuál es el plan? Porque doy por
hecho que no nos calaremos el que trajo la brevísima Doggu. ¿O sí?
Los agentes
gringos están murmurando por el mundo sobre el 3 de julio. ¿Alguien de nuestra
dirigencia pudiera hablarnos con sinceridad de estos asuntos? El pueblo
bolivariano sigue sin respuestas (más allá de la pelazón diaria). El desaliento
y la dispersión desandan.
La situación
de Nicolás es muy preocupante, requeriría mucha más beligerancia de nuestra
parte. Abogados conocedores del sistema gringo nos informan acerca de la
llamada “segunda audiencia” de Nicolás y Cilia ante el Tribunal Federal del
Distrito Sur de Nueva York: “1- Los acusados secuestrados el 3 de enero en
Caracas quieren tener sus abogados privados. El gobierno Bolivariano de
Venezuela ha afirmado, bajo juramento, que la ley en Venezuela los mandata a
pagar los gastos legales de ambos acusados. La entidad Office of Foreign Assets
Control (OFAC) del U.S. Department of the Treasury (Departamento de Hacienda) ha
prohibido la transferencia de fondos, los abogados privadamente contratados de
muy buena calidad y residentes en Washington DC y Houston, afirman que si no se
les puede pagar solicitan permiso judicial para retirarse de la defensa de
Nicolás y Cilia y que ambos acusados tiene derecho a la defensa legal de su
preferencia. Se ha dicho que el derecho a tener una defensa legal pagada por el
Tribunal está limitada a los ciudadanos de EEUU y contribuyentes al erario. Eso
es incorrecto y totalmente falso, el fondo creado por la ley federal Criminal
Justice Act (CJA) tiene centenares de millones de dólares disponibles
particularmente para casos criminales complejos. Los fiscales federales dicen
que no le pueden dar una orden a OFAC, ambos de la rama ejecutiva del gobierno
federal. El juez federal Alvin K. Hellerstein le recuerda a la fiscalía que
OFAC ya está permitiendo transacciones financieras para lo relativo al petróleo;
pero pensar que el juez Hellerstein vaya a desestimar el caso contra Maduro y
Flores si no se les permite el pago de abogados privados es sueño de pajaritos
preñados. El juez se reservó el fallo y es obvio que cuando escriba una opinión
judicial, va a estar adjudicando un choque entre la Rama Ejecutiva de Donald
Trump y el derecho constitucional a no intervenir con el derecho a la defensa,
preservado por la Quinta y Sexta Enmienda de la Constitución de Estados
Unidos. 2- La solicitud de la fiscalía para la confidencialidad del
llamado "descubrimiento de prueba" ocurre todos los días y todavía
hay cuatro co-imputados que no han sido arrestados (o secuestrados). 3- La
orden para que se le realice un electrocardiograma a Cilia Flores la tienen que
administrar con o sin orden judicial. 4- El presidente Donald Trump afirmó
que quiere que le añadan acusaciones adicionales a Nicolás Maduro, lo cual
generaría una Quinta Acusación Corregida, y ello continuaría atrasando el
comienzo del juicio. 5- Seguramente mucha o casi toda la alegada evidencia
va a ser tan confidencial que muy probablemente ejerzan la llamada
"Classified Information Procedures Act" (CIPA) y esto va a ser muy
lento, y probablemente toda la evidencia electrónica y encriptada. Este
juicio no va comenzar en 2026 y seguramente será uno de los más largos en la
historia judicial de los Estados Unidos.” (Rafael Anglada López, abogado y
periodista, patriota boricua solidario con Venezuela)
La estrategia
gringa es dilatar el proceso judicial con toda clase de artimañas, sumando
otros cargos que no están en la acusación original, etcétera, y, ojo con esto: van
a montar un expediente de deslegitimación de la inmunidad que asiste al
Presidente Nicolás Maduro, manipulando la memoria institucional del CNE para
simular un fraude electoral (el mismo que gritaron desde antes de las
elecciones y después de éstas con la violencia criminal que los caracteriza y
las víctimas indefensas que dejaron a su paso). Si lograsen imponer esta jugarreta,
solicitarán cadena perpetua para Nicolás y la zamurada de picapleitos tarifados
por The United States, aspiran embolsillarse una millonada llevando a Nicolás a
la “justicia internacional”.
No sobra
agregar que, el encabezado de la acusación original contra Nicolás señala el
cargo de “narcoterrorismo corrupto y violento” a través del “Cartel de Los
Soles”, artificio de una ficción made in CIA que el propio Departamento de
Justicia de Estados Unidos desestimó, obviando toda referencia a esta hollywoodense
organización “como grupo criminal formal y estructurado”; o sea, inexistente. Por
eso el desespero de Trump para que inventen otros tipos delictivos que abulten
la amañada acusación.
Estas cosas
hay que hablarlas con nuestro pueblo, de frente. No se hace pedagogía política
ni con templetes ni con rosarios. Citando versículos bíblicos no le gana nadie
a los “apóstoles” gringos. Ni nos van a respetar (geopolíticamente) por un
juego de pelota, todo lo contrario, se lo apropian como un triunfo de su “cultura”.
Lo peor
de toda esta situación desgraciada post 3E, es querer normalizarla. No podemos
incurrir en la ingenuidad diplomática de llamar a los gringos “socios que
dialogan como Estados de igual a igual”, cuando nos acaban de bombardear y
amenazan sarcásticamente con volverlo a hacer; muchísimo menos decirles “amigos”
a unos genocidas odiados con muchísimas razones por todos los pueblos del mundo,
que se ufanan del complot nazisionista con Israel en la martirizada Palestina y
la guerra injusta contra Irán, e intentan matar de mengua a nuestra hermana
Cuba.
Como constituyente
de 1999, cierro con una propuesta concreta dirigida a nuestro Pueblo, a la
Asamblea Nacional, y a la Sala Constitucional del TSJ:
Considerando
Que la
actual ausencia forzosa del Presidente de la República Nicolás Maduro Moros, inédita
en nuestra prolija y gloriosa Historia Republicana, temporalmente indeterminada,
e indefinida en términos de Doctrina y Jurisprudencia, no tipificada en la
Carta Magna por provenir de un ataque terrorista cometido por un gobierno
extranjero contra nuestro país, durante el cual se secuestró al ciudadano Jefe
de Estado y su señora esposa, la diputada a la Asamblea Nacional Cilia Flores,
Considerando
Que la
situación anómala provocada por la injustificada agresión constituye un crimen
de guerra contra un Estado soberano, y un pueblo pacífico, que vio morir en
esta masacre más de un centenar de compatriotas y treinta y dos colaboradores
internacionales del Gobierno venezolano, en un desproporcionado despliegue de
armamento letal, sin precedentes en el siglo XXI latinoamericano y caribeño.
Considerando
Que el
país experimenta un estado de excepción por conmoción exterior que exige la
implementación de medidas extraordinarias para salvaguardar la soberanía, la vida
de las personas, la integridad territorial, la paz interna y la garantía de los
Derechos Humanos violentados por el agresor extranjero,
Acuerda
1.-
Mantener a la ciudadana Vicepresidenta Delcy Rodríguez Gómez, como Presidenta
encargada de la República Bolivariana de Venezuela, hasta tanto retorne al país,
sano y salvo, el titular del cargo, Nicolás Maduro Moros.
2.- No
realizar ningún tipo de proceso electoral mientras se sigan ejerciendo
coerciones indebidas a la luz del Derecho Internacional contra nuestro país.
3.-
Denunciar ante los organismos de justicia internacional habilitados en el marco
de la Organización de Naciones Unidas, al presidente de los Estados Unidos,
Donald Trump, por crímenes de guerra contra el pueblo venezolano, en su
condición de Comandante en Jefe de las fuerzas terroristas que agredieron a
Venezuela el pasado 3 de enero de 2026.
La Historia
tiene la palabra.
Yldefonso
Finol
miércoles, 25 de marzo de 2026
Pendientes de Nicolás
¿Qué se está cocinando en los vericuetos judiciales de Estados Unidos contra el Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores? ¿Hasta qué punto llegará la trama que se ensaña contra la soberanía de Venezuela, contra nuestra autodeterminación, nuestra inmunidad e integridad territorial?
domingo, 8 de marzo de 2026
DEFENSA DE NICOLÁS
DEFENSA
DE NICOLÁS
No apelaré
a los exánimes papeles del Derecho Internacional. Nicolás Maduro es un
prisionero de guerra, tal cual él mismo se declaró en la primera -y única-
comparecencia ante un tribunal yanqui. Él es el Presidente de la República
Bolivariana de Venezuela, secuestrado junto a su señora esposa, la diputada
Cilia Flores, durante una agresión armada, premeditada y alevosa, por parte del
gobierno de Estados Unidos, resultando asesinadas una gran cantidad de
personas, aún no precisada por la vocería oficial. Urgimos la publicación exacta
de los nombres de las víctimas, héroes y mártires, de ese ataque criminal, a
quienes debe erigirse un monumento en su honor para que ésta y las nuevas
generaciones nunca las olviden, y sean recordadas con el dolor y la veneración merecida.
Este crimen imperdonable debe ser procesado como acto terrorista y sus
perpetradores materiales y autores intelectuales, ser juzgados legítimamente
por nuestro Poder Judicial.
He allí
una paradoja que por sí sola desmonta -por inmoral- el juicio que se le
pretende seguir al Presidente Nicolás Maduro en una jurisdicción incompetente e
invasiva, extraña e ilegítima, amañada y corruptora del derecho
consuetudinario, de la doctrina y jurisprudencia del derecho desarrollado en el
marco de las Resoluciones, Declaraciones, Convenciones y Estatutos de la
Organización de Naciones Unidas; instancia necesaria, pero herida de muerte por
la inutilidad en que la ha hundido la prepotencia de los fanáticos hegemonistas
y extremistas que gobiernan Estados Unidos.
El primer
argumento en defensa de Nicolás es la falta de autoridad moral de quienes le
retienen y le pretenden juzgar. (Y no me detendré en debatir la podredumbre
moral de esa sociedad imperialista-sionista que he calificado como la “Civilización
Epstein”).
La violación
de nuestra soberanía y la vulneración de la inmunidad del Jefe de Estado a
través de un acto de guerra (no declarada formalmente, aunque ejecutada en
versión multiforme desde hace dos décadas), desautoriza al país agresor que por
atajos írritos se autoproclama agente perseguidor y verdugo antes que juez. Esto
constituye un precedente peligrosísimo en el concierto de naciones, que
descarrila las prácticas diplomáticas, el derecho de igualdad de los Estados
soberanos, las elementales relaciones de convivencia pacífica, sustituyéndolas
por la barbarie, esa que los filmes gringos llaman “ley del oeste”.
En los
orígenes del agravio a la dignidad bolivariana, la mentira. La narrativa
imperialista contra Venezuela se ensañó en la persona que encarna el proyecto
emancipatorio construido por la Revolución Bolivariana: Nicolás Maduro, el
elegido para continuar la obra del Comandante Chávez. Recordemos que vivimos un
proceso de fascistización imperialista global, y que la primera arma del
flagelo nazi-fascista (sionista) es la falsedad. Las acusaciones que
repetidamente se han lanzado hacia el Presidente Maduro son todas calumniosas. Donald
Trump, que actúa como dictador en su país y lo aspira hacer en todo el mundo,
se refiere a nuestro Presidente como “dictador narcoterrorista”, y lo corean la
transnacional mediática antibolivariana, los presidentes cipayos citados en
Miami por el “emperador” mostaza (más algunos invisibles), y las derechas
furibundas de todos lados.
Nicolás
Maduro es un trabajador, persona humilde, decente y generosa. Nunca ha cometido
ningún tipo de delito, ni siquiera alguna falta menor. Su trayectoria es fácil
de conocer, porque desde joven hizo vida pública como activista social en las
barriadas caraqueñas, donde practicó deportes, aprendió música que interpretó
con sus amigos en agrupaciones juveniles, abrazó los ideales socialistas,
participó en movimientos populares por reivindicaciones ciudadanas, levantó una
familia, se hizo sindicalista, líder democrático, impulsó cambios que el país
reclamaba por vías pacíficas, llegó a parlamentario, luego fue electo constituyente
en 1999 y es uno de los padres de la Constitución de la República Bolivariana
de Venezuela.
Nicolás
es un político dialogante, de buen talante y que gusta cultivar la amistad,
como buen venezolano y bolivariano que es; lo demostró internacionalmente como
Canciller, promoviendo escenarios de encuentro entre pueblos hermanos y en la consolidación
de espacios multilaterales, donde prevalecieran la paz y la cooperación, la
preeminencia de los Derechos Humanos y la preservación de la vida como valor
supremo, en vez de las guerras y las odiosas discriminaciones que siguen
teniendo adictos en los imperialismos y mentalidades neofascistas.
Como Presidente
Constitucional, tuvo que enfrentarse a las sucesivas agresiones fraguadas por
Estados Unidos, las oligarquías vecinas y la derecha pitiyanqui, que casi
destruyeron nuestra economía con la guerra híbrida mutante que nos aplicaron
desde el Decreto Obama, y llegaron a intentar todas las formas de violencia,
incluido el magnicidio. Aún así, reconstruimos el tejido productivo y la
asistencia social hacia los sectores más vulnerables, por encima de la maldad
desplegada por nuestros enemigos: pandilla de ladrones vendepatria.
Nunca podrán
mostrar una prueba ni un elemento de convicción serio de las acusaciones falaces
que han proferido con el único propósito de estigmatizar a una persona inocente
para liquidar al militante revolucionario que les estorbaba.
La opinión
pública universal debe saber estas verdades. Estados Unidos ha cometido crimen
de guerra contra Venezuela, como lo venía haciendo contra Cuba, y en macabra
alianza con Israel en Palestina, Líbano y ahora en Irán.
Estados
Unidos no tiene autoridad moral, ni legitimidad institucional, ni jurisdicción
legal, ni razón política, para juzgar a Nicolás Maduro y Cilia Flores. Lo único
que procede es retornarlos sanos y salvos a nuestra Patria, para retomar la
digna normalidad que merecemos, en cumplimiento cabal de la Carta Magna.
El chantaje
extorsivo, las dilaciones y manipulaciones del írrito proceso, el montaje de jugarretas
con supuestos “juristas” lacayos en la CPI, la imposición del “plan de tres
fases” de los corsarios yanquis, anuncian un tiempo de confrontaciones que
pueden retrotraernos a dilemas de siglos pasados, sólo despejados por la
claridad y el heroísmo de nuestros Libertadores.
Yldefonso
Finol






