miércoles, 25 de marzo de 2026

Pendientes de Nicolás

Pendientes de Nicolás 

¿Qué se está cocinando en los vericuetos judiciales de Estados Unidos contra el Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores? ¿Hasta qué punto llegará la trama que se ensaña contra la soberanía de Venezuela, contra nuestra autodeterminación, nuestra inmunidad e integridad territorial? 
Mucho de nuestro futuro como nación independiente se juega en el falso positivo montado por el gobierno de Donald Trump, delincuente de lesa humanidad, criminal de guerra, genocida, y un asqueroso etcétera de delitos innombrables confirmados en los expedientes del Cartel de Epstein. 
 No existe la más mínima garantía en un proceso que tiene su origen en una agresión militar contra un país soberano, el secuestro del Jefe de Estado y su esposa, y un saldo en víctimas fatales aún no precisado oficialmente, incluidos treinta y dos colaboradores cubanos caídos en la acción. Esta sola premisa descalifica la patraña judicial. Trump sigue refiriéndose al Presidente Maduro como “dictador”, “narcoterrorista”, “usurpador”, mientras utiliza un tono cínico y ofensivo al hablar de Venezuela, bloquean los pagos de los abogados defensores, y mueven tentáculos para insensibilizar a la opinión pública acerca del caso, una táctica psicológica para que cualquier desenlace le sea indiferente a la mayoría. La fiscalía como parte estatal, no considera al Presidente Maduro un funcionario público de Venezuela, por lo que objetan el pago de la defensa con fondos gubernamentales. 
Desconocer para violentar su inmunidad. Deshumanizar para linchar impunemente. 
Debe llamarnos la atención -a escasas horas de la audiencia pautada para este jueves 26 de marzo- la entrada en escena de voces entrometidas, como el ex canciller colombiano y fracasado aspirante presidencial, Luís Gilberto Murillo, ampliamente señalado como ficha del Departamento de Estado, quien vuelve con maliciosos chismes sobre el calichoso tema de las elecciones venezolanas del 28 de julio de 2024; y -más grave aún- el instantáneo comentario injerencista del presidente Petro, echándole leña al fuego (tal vez para levantar una humareda que distraiga de los terribles problemas que tienen por allá). Usar el adjetivo “adicto” rebota lo sustantivo del asunto desde su locus de enunciación. 
Nada de esto es inocente en la geopolítica del oportunismo y la sumisión, donde dicta cátedra el que nos vetó en los BRICS y le restó importancia al secuestro del presidente Maduro: “esa no es la prioridad”, dijo. Luz verde a la agresión gringa. 
Digamos con José Artigas, “Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos”. 
 Pero hay pueblos pendientes de Nicolás y Cilia. Desde nuestra hermana isla de Borinquen, el reconocido jurista Rafael Anglada López, experto en litigar en las “entrañas del monstruo”, ha publicado su visión del caso: “La preparación del juicio contra Nicolas Maduro y Cilia Flores. Trato de seguir diariamente el Docket del caso en Manhattan. Se habla fuera del Tribunal innumerables disparates, generados por la inteligencia enemiga y porque la opinión pública internacional no conoce los extremos de un juicio en lo penal en Estados Unidos. El próximo jueves 26 de marzo se llevará a cabo la primera vista judicial desde que los secuestraran en Caracas el 3 de enero y comparecieran esposados el 5 de enero en Manhattan. El 26 no es el juicio, ni tan siquiera "se conocerán" las evidencias en su contra. Hay cuatro asuntos inminentes. 1- Washington no quiere permitir que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela le pague privadamente los honorarios profesionales a los abogados de Washington y Houston seleccionados por los acusados. La alternativa anunciada por la defensa es que el Tribunal archive las acusaciones, o les permita renunciar a dicha representación legal. Entonces el Tribunal les nombraría abogados seleccionados por el mismo Tribunal (a ganarse $177 la hora, dentro y fuera del Tribunal), aunque no tengan la confianza de los acusados; 2- se empezará a hablar de la entrega de la evidencia no testifical (todo excepto la identidad o lista de los testigos en su contra). La evidencia ahora se entrega electrónica, encriptada y así continuará hasta el final del juicio; 3- temprano se discutirá la llamada "inmunidad soberana de Jefe de Estado”. La Rama Ejecutiva no reconocía al gobierno Chavista y a Maduro, desde 2019. Lo reconoce ahora a partir de la presidenta designada, Delcy Rodríguez. El propio Tribunal había adjudicado, hace cinco años, que el gobierno de Maduro era un Estado "truhán" ("rogue State"). 4- Se tendrán que discutir las condiciones carcelarias en Brooklyn, celdas en solitaria de dos metros por tres metros, cada uno por separado. Cuando se ha dicho que ha habido "visitas conyugales" es falso, lo que ha habido, una vez, es una reunión relativamente corta tras cristales a prueba de balas. Nada que ver con una "visita conyugal" entre dos seres humanos, con la consabida intimidad. A menos que haya una solución política, por ejemplo, un canje, el juicio no será en 2026. Esta batalla va para largo.” 
Medios nada amigos de la Revolución Bolivariana como France 24 reconocen que Nicolás está en condiciones de aislamiento, en una celda “diminuta” donde no entra el sol, y con apenas acceso muy limitado a internet y llamadas telefónicas, en una prisión donde hay detenidos altamente peligrosos…por lo que califican de vulnerable su seguridad. ¡Mucho guillo! 
Estamos agradecidos por las muestras de afecto sincero expresadas por los valerosos combatientes iraníes y del eje de la resistencia contra el sionismo, así como de nuestra hermana Cuba (flagelada al extremo por el fascismo imperialista yanqui), y las manifestaciones de los movimientos solidarios alrededor del mundo que sostienen la más humanitaria de las causas: el antiimperialismo. 
Estar pendientes de Nicolás es seguir creyendo en la posibilidad de una Patria libre e independiente. 

Yldefonso Finol 
Militante Bolivariano

domingo, 8 de marzo de 2026

DEFENSA DE NICOLÁS

 


DEFENSA DE NICOLÁS

No apelaré a los exánimes papeles del Derecho Internacional. Nicolás Maduro es un prisionero de guerra, tal cual él mismo se declaró en la primera -y única- comparecencia ante un tribunal yanqui. Él es el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, secuestrado junto a su señora esposa, la diputada Cilia Flores, durante una agresión armada, premeditada y alevosa, por parte del gobierno de Estados Unidos, resultando asesinadas una gran cantidad de personas, aún no precisada por la vocería oficial. Urgimos la publicación exacta de los nombres de las víctimas, héroes y mártires, de ese ataque criminal, a quienes debe erigirse un monumento en su honor para que ésta y las nuevas generaciones nunca las olviden, y sean recordadas con el dolor y la veneración merecida. Este crimen imperdonable debe ser procesado como acto terrorista y sus perpetradores materiales y autores intelectuales, ser juzgados legítimamente por nuestro Poder Judicial.

He allí una paradoja que por sí sola desmonta -por inmoral- el juicio que se le pretende seguir al Presidente Nicolás Maduro en una jurisdicción incompetente e invasiva, extraña e ilegítima, amañada y corruptora del derecho consuetudinario, de la doctrina y jurisprudencia del derecho desarrollado en el marco de las Resoluciones, Declaraciones, Convenciones y Estatutos de la Organización de Naciones Unidas; instancia necesaria, pero herida de muerte por la inutilidad en que la ha hundido la prepotencia de los fanáticos hegemonistas y extremistas que gobiernan Estados Unidos.

El primer argumento en defensa de Nicolás es la falta de autoridad moral de quienes le retienen y le pretenden juzgar. (Y no me detendré en debatir la podredumbre moral de esa sociedad imperialista-sionista que he calificado como la “Civilización Epstein”).

La violación de nuestra soberanía y la vulneración de la inmunidad del Jefe de Estado a través de un acto de guerra (no declarada formalmente, aunque ejecutada en versión multiforme desde hace dos décadas), desautoriza al país agresor que por atajos írritos se autoproclama agente perseguidor y verdugo antes que juez. Esto constituye un precedente peligrosísimo en el concierto de naciones, que descarrila las prácticas diplomáticas, el derecho de igualdad de los Estados soberanos, las elementales relaciones de convivencia pacífica, sustituyéndolas por la barbarie, esa que los filmes gringos llaman “ley del oeste”.

En los orígenes del agravio a la dignidad bolivariana, la mentira. La narrativa imperialista contra Venezuela se ensañó en la persona que encarna el proyecto emancipatorio construido por la Revolución Bolivariana: Nicolás Maduro, el elegido para continuar la obra del Comandante Chávez. Recordemos que vivimos un proceso de fascistización imperialista global, y que la primera arma del flagelo nazi-fascista (sionista) es la falsedad. Las acusaciones que repetidamente se han lanzado hacia el Presidente Maduro son todas calumniosas. Donald Trump, que actúa como dictador en su país y lo aspira hacer en todo el mundo, se refiere a nuestro Presidente como “dictador narcoterrorista”, y lo corean la transnacional mediática antibolivariana, los presidentes cipayos citados en Miami por el “emperador” mostaza (más algunos invisibles), y las derechas furibundas de todos lados.

Nicolás Maduro es un trabajador, persona humilde, decente y generosa. Nunca ha cometido ningún tipo de delito, ni siquiera alguna falta menor. Su trayectoria es fácil de conocer, porque desde joven hizo vida pública como activista social en las barriadas caraqueñas, donde practicó deportes, aprendió música que interpretó con sus amigos en agrupaciones juveniles, abrazó los ideales socialistas, participó en movimientos populares por reivindicaciones ciudadanas, levantó una familia, se hizo sindicalista, líder democrático, impulsó cambios que el país reclamaba por vías pacíficas, llegó a parlamentario, luego fue electo constituyente en 1999 y es uno de los padres de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Nicolás es un político dialogante, de buen talante y que gusta cultivar la amistad, como buen venezolano y bolivariano que es; lo demostró internacionalmente como Canciller, promoviendo escenarios de encuentro entre pueblos hermanos y en la consolidación de espacios multilaterales, donde prevalecieran la paz y la cooperación, la preeminencia de los Derechos Humanos y la preservación de la vida como valor supremo, en vez de las guerras y las odiosas discriminaciones que siguen teniendo adictos en los imperialismos y mentalidades neofascistas.

Como Presidente Constitucional, tuvo que enfrentarse a las sucesivas agresiones fraguadas por Estados Unidos, las oligarquías vecinas y la derecha pitiyanqui, que casi destruyeron nuestra economía con la guerra híbrida mutante que nos aplicaron desde el Decreto Obama, y llegaron a intentar todas las formas de violencia, incluido el magnicidio. Aún así, reconstruimos el tejido productivo y la asistencia social hacia los sectores más vulnerables, por encima de la maldad desplegada por nuestros enemigos: pandilla de ladrones vendepatria.

Nunca podrán mostrar una prueba ni un elemento de convicción serio de las acusaciones falaces que han proferido con el único propósito de estigmatizar a una persona inocente para liquidar al militante revolucionario que les estorbaba.

La opinión pública universal debe saber estas verdades. Estados Unidos ha cometido crimen de guerra contra Venezuela, como lo venía haciendo contra Cuba, y en macabra alianza con Israel en Palestina, Líbano y ahora en Irán.

Estados Unidos no tiene autoridad moral, ni legitimidad institucional, ni jurisdicción legal, ni razón política, para juzgar a Nicolás Maduro y Cilia Flores. Lo único que procede es retornarlos sanos y salvos a nuestra Patria, para retomar la digna normalidad que merecemos, en cumplimiento cabal de la Carta Magna.

El chantaje extorsivo, las dilaciones y manipulaciones del írrito proceso, el montaje de jugarretas con supuestos “juristas” lacayos en la CPI, la imposición del “plan de tres fases” de los corsarios yanquis, anuncian un tiempo de confrontaciones que pueden retrotraernos a dilemas de siglos pasados, sólo despejados por la claridad y el heroísmo de nuestros Libertadores.

 

Yldefonso Finol       

domingo, 1 de marzo de 2026

EL FASCISMO GLOBAL IMPERIALISTA: LA CIVILIZACIÓN EPSTEIN CONTRA LA HUMANIDAD

 


EL FASCISMO GLOBAL IMPERIALISTA: LA CIVILIZACIÓN EPSTEIN CONTRA LA HUMANIDAD

Lo que Hitler, Musolini, Franco, el Imperio japonés, y sus tentáculos, no lograron consumar en la primera mitad del siglo XX, lo están intentando imponer en la actualidad Estados Unidos e Israel con la complicidad de los imperialismos segundones de Inglaterra y Europa, las oligarquías lacayas y partidos ultraderechistas en todo el mundo.

Es el Fascismo Global Imperialista, que tiene del viejo nazi-fascismo románico y germánico, la motivación hegemonista imperial, expansionista, etnocéntrica, racista, y el uso de la mentira, los mitos colonialistas alienantes, el odio xenofóbico y aporofóbico, justificantes de la violencia terrorista como herramienta para alcanzar sus propósitos.

Un componente fundamental de la estrategia hegemónica de este Fascismo Global Imperialista es la guerra cognitiva-sensible, que llevan a cabo utilizando el vertiginoso desarrollo de las tecnologías comunicacionales en manos de sus monopolios. La transnacional mediática, el control de las redes antisociales, la industria cultural recolonizadora, el manejo conspirativo de la apropiación de datos personales, conforman un complejísimo entramado de dominación ideológica y manipulación psicopolítica que ha tenido como primera víctima el espíritu gregario, la solidaridad, los sentimientos empáticos, todo lo que hace virtuosa a la especie humana, convirtiendo multitudes en agentes de la avaricia del capital, seres sin capacidad de discernimiento, ensimismados en el más nefasto individualismo, desarraigados de las nociones de soberanía, identidad, humanidad.

¿Qué humanidad puede resultar de este proceso civilizatorio del oprobio y el desamor?

¿Qué mundo puede surgir de la impunidad con que Estados Unidos e Israel masacraron en Gaza los últimos reductos del humanismo?

¿Qué “sociedad de naciones” puede existir cuando todo el acervo del Derecho Internacional ha sido demolido por estos monstruos desalmados?

¿Quedará abolido el derecho a tener dignidad, porque hay que inclinar la cerviz ante los matones universales?

¿Todos los humanismos nacidos tras siglos de luchas y desarrollo de perspectivas emancipatorias, de fuentes religiosas o filosófico-políticas, como el cristianismo, el marxismo, el bolivarianismo, quedarán derogados ante la tiranía global del afán de codicia, el supremacismo, la megalomanía, el apartheid, el genocidio, el desprecio hacia la diversidad intrínseca a la condición humana?

¿Se confirmará que la democracia liberal burguesa no vacila en mutar a fascismo cuando de preservar o ampliar el predominio del capital se trata?

Lo vivimos en Venezuela durante los sucesos recordados como “El Caracazo” en febrero y marzo de 1989. La fascistización como mecanismo de exterminio de la disidencia y el reclamo popular.

Bien lo dijo Lenin: “en lo político, el imperialismo es una tendencia creciente a la violencia y la reacción”. Lo vivimos el 3 de enero cuando los gringos nos bombardearon asesinando a centenares de compatriotas para secuestrar al Presidente Maduro junto a su esposa Cilia Flores, y con ambos, al país entero, que ahora es rehén bajo el chantaje extorsivo de los criminales regatones del norte. Lo vive el generoso pueblo iraní, tan amigable y siempre solidario con la Venezuela Bolivariana, al cual abrazamos fraternalmente. Lo padece nuestra hermana Cuba, campeona del internacionalismo humanitario, a quien se pretende asfixiar con una guerra económica bestial.

Terribles precedentes para la humanidad que sobreviva, para esas nuevas generaciones condenadas a olvidar sus raíces, su épica, su honor nacional, so amenaza de perecer bajo las armas de lo más inmoral del género humano: el sionismo o civilización Epstein.

Los modelos educacionales neutrales, burocratizados hasta el hastío, la cultura farandulera, los discursos medias tintas, en países antes colonias, devenidos en dependientes estructurales, exportadores de materias primas, atados al extractivismo depredador, y cuyos talentos profesionales son robados por las metrópolis del capital monopólico, nos sentencian a la perpetuación del neocolonialismo expoliador y degradante. Es la fáctica e insalvable inviabilidad de ese espejismo enajenante que aún llaman “desarrollo”.

El Libertador Simón Bolívar (a quien no debe citársele falazmente), nos advirtió el 5 de agosto de 1829 lo que ya sabemos sobre Estados Unidos, “predestinados a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”; pero un día antes, allí mismo en Guayaquil, en carta a Mariano Montilla, sentenció que “un nuevo coloniaje será el patrimonio que leguemos a la posteridad”.

Nueve años atrás, el 27 de julio de 1820, desde su Cuartel General en Cúcuta, giró instrucciones al General Rafael Urdaneta sobre el trato que debía darse a los comisionados del jefe realista Pablo Morillo, quien buscó una negociación con Simón Bolívar: “Usted deberá notificar de parte de la República a los señores comisionados la voluntad del gobierno y el pueblo que por hacer desaparecer la mancha de ser español está pronto a desaparecer de la faz del mundo, y que sólo oirá con placer de parte de sus enemigos su eterno adiós. Esta es la conducta que deberá Usted seguir en el caso de no ser la misión conforme lo demandan los derechos y el respeto que han sabido inspirar las armas de la república a sus enemigos, a quienes jamás verá sino rendidos o solicitando paz”.

La Revolución Bolivariana es heredera de ese legado sagrado, así lo obliga el Artículo 1° de la Constitución Nacional. Nuestra solidaridad con los pueblos que luchan por su autodeterminación contra los empellones imperialistas, ha de ser invariable hacia nuestros hermanos en causa e historia. ¡Honor y Gloria a todos los héroes y mártires de esta resistencia irreductible e inclaudicable!

    

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano