¿Qué se está cocinando en los vericuetos judiciales de Estados Unidos contra el Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores? ¿Hasta qué punto llegará la trama que se ensaña contra la soberanía de Venezuela, contra nuestra autodeterminación, nuestra inmunidad e integridad territorial?
Mucho de nuestro futuro como nación independiente se juega en el falso positivo montado por el gobierno de Donald Trump, delincuente de lesa humanidad, criminal de guerra, genocida, y un asqueroso etcétera de delitos innombrables confirmados en los expedientes del Cartel de Epstein.
No existe la más mínima garantía en un proceso que tiene su origen en una agresión militar contra un país soberano, el secuestro del Jefe de Estado y su esposa, y un saldo en víctimas fatales aún no precisado oficialmente, incluidos treinta y dos colaboradores cubanos caídos en la acción.
Esta sola premisa descalifica la patraña judicial.
Trump sigue refiriéndose al Presidente Maduro como “dictador”, “narcoterrorista”, “usurpador”, mientras utiliza un tono cínico y ofensivo al hablar de Venezuela, bloquean los pagos de los abogados defensores, y mueven tentáculos para insensibilizar a la opinión pública acerca del caso, una táctica psicológica para que cualquier desenlace le sea indiferente a la mayoría. La fiscalía como parte estatal, no considera al Presidente Maduro un funcionario público de Venezuela, por lo que objetan el pago de la defensa con fondos gubernamentales.
Desconocer para violentar su inmunidad. Deshumanizar para linchar impunemente.
Debe llamarnos la atención -a escasas horas de la audiencia pautada para este jueves 26 de marzo- la entrada en escena de voces entrometidas, como el ex canciller colombiano y fracasado aspirante presidencial, Luís Gilberto Murillo, ampliamente señalado como ficha del Departamento de Estado, quien vuelve con maliciosos chismes sobre el calichoso tema de las elecciones venezolanas del 28 de julio de 2024; y -más grave aún- el instantáneo comentario injerencista del presidente Petro, echándole leña al fuego (tal vez para levantar una humareda que distraiga de los terribles problemas que tienen por allá). Usar el adjetivo “adicto” rebota lo sustantivo del asunto desde su locus de enunciación.
Nada de esto es inocente en la geopolítica del oportunismo y la sumisión, donde dicta cátedra el que nos vetó en los BRICS y le restó importancia al secuestro del presidente Maduro: “esa no es la prioridad”, dijo.
Luz verde a la agresión gringa.
Digamos con José Artigas, “Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos”.
Pero hay pueblos pendientes de Nicolás y Cilia.
Desde nuestra hermana isla de Borinquen, el reconocido jurista Rafael Anglada López, experto en litigar en las “entrañas del monstruo”, ha publicado su visión del caso: “La preparación del juicio contra Nicolas Maduro y Cilia Flores. Trato de seguir diariamente el Docket del caso en Manhattan. Se habla fuera del Tribunal innumerables disparates, generados por la inteligencia enemiga y porque la opinión pública internacional no conoce los extremos de un juicio en lo penal en Estados Unidos. El próximo jueves 26 de marzo se llevará a cabo la primera vista judicial desde que los secuestraran en Caracas el 3 de enero y comparecieran esposados el 5 de enero en Manhattan. El 26 no es el juicio, ni tan siquiera "se conocerán" las evidencias en su contra. Hay cuatro asuntos inminentes. 1- Washington no quiere permitir que el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela le pague privadamente los honorarios profesionales a los abogados de Washington y Houston seleccionados por los acusados. La alternativa anunciada por la defensa es que el Tribunal archive las acusaciones, o les permita renunciar a dicha representación legal. Entonces el Tribunal les nombraría abogados seleccionados por el mismo Tribunal (a ganarse $177 la hora, dentro y fuera del Tribunal), aunque no tengan la confianza de los acusados; 2- se empezará a hablar de la entrega de la evidencia no testifical (todo excepto la identidad o lista de los testigos en su contra). La evidencia ahora se entrega electrónica, encriptada y así continuará hasta el final del juicio; 3- temprano se discutirá la llamada "inmunidad soberana de Jefe de Estado”. La Rama Ejecutiva no reconocía al gobierno Chavista y a Maduro, desde 2019. Lo reconoce ahora a partir de la presidenta designada, Delcy Rodríguez. El propio Tribunal había adjudicado, hace cinco años, que el gobierno de Maduro era un Estado "truhán" ("rogue State"). 4- Se tendrán que discutir las condiciones carcelarias en Brooklyn, celdas en solitaria de dos metros por tres metros, cada uno por separado. Cuando se ha dicho que ha habido "visitas conyugales" es falso, lo que ha habido, una vez, es una reunión relativamente corta tras cristales a prueba de balas. Nada que ver con una "visita conyugal" entre dos seres humanos, con la consabida intimidad. A menos que haya una solución política, por ejemplo, un canje, el juicio no será en 2026. Esta batalla va para largo.”
Medios nada amigos de la Revolución Bolivariana como France 24 reconocen que Nicolás está en condiciones de aislamiento, en una celda “diminuta” donde no entra el sol, y con apenas acceso muy limitado a internet y llamadas telefónicas, en una prisión donde hay detenidos altamente peligrosos…por lo que califican de vulnerable su seguridad. ¡Mucho guillo!
Estamos agradecidos por las muestras de afecto sincero expresadas por los valerosos combatientes iraníes y del eje de la resistencia contra el sionismo, así como de nuestra hermana Cuba (flagelada al extremo por el fascismo imperialista yanqui), y las manifestaciones de los movimientos solidarios alrededor del mundo que sostienen la más humanitaria de las causas: el antiimperialismo.
Estar pendientes de Nicolás es seguir creyendo en la posibilidad de una Patria libre e independiente.
Yldefonso Finol
Militante Bolivariano

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