viernes, 24 de abril de 2026

Venezuela, Nicolás y Estados Unidos

 


Venezuela, Nicolás y Estados Unidos

El monstruo pasa por una crisis, anda todo desatinado, pero sigue siendo poderoso, y lleva una presa muy apetecida atrapada en sus mandíbulas.

La República Bolivariana de Venezuela vive una situación extraña en todos los sentidos. La agresión imperialista del 3 de enero de este año, trastocó desde la institucionalidad hasta la cotidianidad, desde las posiciones políticas hasta los estados de ánimo. La soberanía ha sido ultrajada, muchas personas asesinadas, una herida patriótica nos lacera el alma, y un duelo latente se siente silente suspendido en el aire. Seguimos enterrando caídos (Honor y Gloria) mientras hay gentes buscando sacar provecho del trauma. También los hay huyendo hacia adelante, inventando justificaciones, evadiendo enfrentar la verdad, celebrando una “normalidad optimista” que más parece un atajo de regreso a etapas pretéritas.

Verdades tajantes: una parte de la población celebra la invasión (unos calladitos otros con descaro). La alienación no es cuento. El poder de la mentira, la saturación del tedio cibernético, el sicariato comunicacional, manidas “tradiciones” castrantes de la inteligencia, la base espiritual colonizada, más la emigración ideologizada que politiza sus rupturas afectivas según el hipnótico manual antibolivariano, suman una mala vibra fascistizante.

Es cierto que la elite que se considera “clase media”, “blancos”, “descendientes de españoles y otros europeos”, son los más amargados y felices a la vez. Tienen una expectativa arrolladora, sueñan con el exterminio de los “monos” chavistas. Pero que otros hagan la hoguera. En su intimidad, saben que no regresarán a este país “chusma”. Un grupito de esa especie pidió la invasión militar extranjera, como la María Machado, en complicidad con enemigos declarados de Venezuela: el mansito de Juan Manuel Santos, y Uribe Vélez, al que “le faltó tiempo” para matar varios miles de “venecos”.

Los escenarios inmediatos son azarosos. ¿Quién marca la agenda? La falta de una seria política de formación ideológica este cuarto de siglo dejó a la militancia bolivariana sin Bolívar. El mercado (el electoral en este caso) se encargó de crear un menjurje que nadie sabe de qué está hecho. No parece este el momento para dejar las luchas necesarias en las alitas blancas de los ángeles. Al fin, todos le rezan a la misma omnipresencia. Igual se persignan -y reverencian al cielo- el arquero y el que va a disparar el penalti. Los matones más matones del mundo hoy día dicen ser elegidos de dios. Los primeros en usar el manido mantra “el tiempo de dios es perfecto” fueron los neonazis de Tradición, Familia y Propiedad. Ahora lo repiten hasta los estalinistas criollos.

La que sí marca tiempos es la Constitución Nacional. ¿Cuál es el plan? Porque doy por hecho que no nos calaremos el que trajo la brevísima Doggu. ¿O sí?

Los agentes gringos están murmurando por el mundo sobre el 3 de julio. ¿Alguien de nuestra dirigencia pudiera hablarnos con sinceridad de estos asuntos? El pueblo bolivariano sigue sin respuestas (más allá de la pelazón diaria). El desaliento y la dispersión desandan.

La situación de Nicolás es muy preocupante, requeriría mucha más beligerancia de nuestra parte. Abogados conocedores del sistema gringo nos informan acerca de la llamada “segunda audiencia” de Nicolás y Cilia ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York: “1- Los acusados secuestrados el 3 de enero en Caracas quieren tener sus abogados privados. El gobierno Bolivariano de Venezuela ha afirmado, bajo juramento, que la ley en Venezuela los mandata a pagar los gastos legales de ambos acusados. La entidad Office of Foreign Assets Control (OFAC) del U.S. Department of the Treasury (Departamento de Hacienda) ha prohibido la transferencia de fondos, los abogados privadamente contratados de muy buena calidad y residentes en Washington DC y Houston, afirman que si no se les puede pagar solicitan permiso judicial para retirarse de la defensa de Nicolás y Cilia y que ambos acusados tiene derecho a la defensa legal de su preferencia. Se ha dicho que el derecho a tener una defensa legal pagada por el Tribunal está limitada a los ciudadanos de EEUU y contribuyentes al erario. Eso es incorrecto y totalmente falso, el fondo creado por la ley federal Criminal Justice Act (CJA) tiene centenares de millones de dólares disponibles particularmente para casos criminales complejos. Los fiscales federales dicen que no le pueden dar una orden a OFAC, ambos de la rama ejecutiva del gobierno federal. El juez federal Alvin K. Hellerstein le recuerda a la fiscalía que OFAC ya está permitiendo transacciones financieras para lo relativo al petróleo; pero pensar que el juez Hellerstein vaya a desestimar el caso contra Maduro y Flores si no se les permite el pago de abogados privados es sueño de pajaritos preñados. El juez se reservó el fallo y es obvio que cuando escriba una opinión judicial, va a estar adjudicando un choque entre la Rama Ejecutiva de Donald Trump y el derecho constitucional a no intervenir con el derecho a la defensa, preservado por la Quinta y Sexta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos. 2- La solicitud de la fiscalía para la confidencialidad del llamado "descubrimiento de prueba" ocurre todos los días y todavía hay cuatro co-imputados que no han sido arrestados (o secuestrados). 3- La orden para que se le realice un electrocardiograma a Cilia Flores la tienen que administrar con o sin orden judicial. 4- El presidente Donald Trump afirmó que quiere que le añadan acusaciones adicionales a Nicolás Maduro, lo cual generaría una Quinta Acusación Corregida, y ello continuaría atrasando el comienzo del juicio. 5- Seguramente mucha o casi toda la alegada evidencia va a ser tan confidencial que muy probablemente ejerzan la llamada "Classified Information Procedures Act" (CIPA) y esto va a ser muy lento, y probablemente toda la evidencia electrónica y encriptada. Este juicio no va comenzar en 2026 y seguramente será uno de los más largos en la historia judicial de los Estados Unidos.” (Rafael Anglada López, abogado y periodista, patriota boricua solidario con Venezuela)

La estrategia gringa es dilatar el proceso judicial con toda clase de artimañas, sumando otros cargos que no están en la acusación original, etcétera, y, ojo con esto: van a montar un expediente de deslegitimación de la inmunidad que asiste al Presidente Nicolás Maduro, manipulando la memoria institucional del CNE para simular un fraude electoral (el mismo que gritaron desde antes de las elecciones y después de éstas con la violencia criminal que los caracteriza y las víctimas indefensas que dejaron a su paso). Si lograsen imponer esta jugarreta, solicitarán cadena perpetua para Nicolás y la zamurada de picapleitos tarifados por The United States, aspiran embolsillarse una millonada llevando a Nicolás a la “justicia internacional”.

No sobra agregar que, el encabezado de la acusación original contra Nicolás señala el cargo de “narcoterrorismo corrupto y violento” a través del “Cartel de Los Soles”, artificio de una ficción made in CIA que el propio Departamento de Justicia de Estados Unidos desestimó, obviando toda referencia a esta hollywoodense organización “como grupo criminal formal y estructurado”; o sea, inexistente. Por eso el desespero de Trump para que inventen otros tipos delictivos que abulten la amañada acusación.  

Estas cosas hay que hablarlas con nuestro pueblo, de frente. No se hace pedagogía política ni con templetes ni con rosarios. Citando versículos bíblicos no le gana nadie a los “apóstoles” gringos. Ni nos van a respetar (geopolíticamente) por un juego de pelota, todo lo contrario, se lo apropian como un triunfo de su “cultura”.

Lo peor de toda esta situación desgraciada post 3E, es querer normalizarla. No podemos incurrir en la ingenuidad diplomática de llamar a los gringos “socios que dialogan como Estados de igual a igual”, cuando nos acaban de bombardear y amenazan sarcásticamente con volverlo a hacer; muchísimo menos decirles “amigos” a unos genocidas odiados con muchísimas razones por todos los pueblos del mundo, que se ufanan del complot nazisionista con Israel en la martirizada Palestina y la guerra injusta contra Irán, e intentan matar de mengua a nuestra hermana Cuba.   

Como constituyente de 1999, cierro con una propuesta concreta dirigida a nuestro Pueblo, a la Asamblea Nacional, y a la Sala Constitucional del TSJ:

Considerando

Que la actual ausencia forzosa del Presidente de la República Nicolás Maduro Moros, inédita en nuestra prolija y gloriosa Historia Republicana, temporalmente indeterminada, e indefinida en términos de Doctrina y Jurisprudencia, no tipificada en la Carta Magna por provenir de un ataque terrorista cometido por un gobierno extranjero contra nuestro país, durante el cual se secuestró al ciudadano Jefe de Estado y su señora esposa, la diputada a la Asamblea Nacional Cilia Flores,

Considerando

Que la situación anómala provocada por la injustificada agresión constituye un crimen de guerra contra un Estado soberano, y un pueblo pacífico, que vio morir en esta masacre más de un centenar de compatriotas y treinta y dos colaboradores internacionales del Gobierno venezolano, en un desproporcionado despliegue de armamento letal, sin precedentes en el siglo XXI latinoamericano y caribeño.

Considerando

Que el país experimenta un estado de excepción por conmoción exterior que exige la implementación de medidas extraordinarias para salvaguardar la soberanía, la vida de las personas, la integridad territorial, la paz interna y la garantía de los Derechos Humanos violentados por el agresor extranjero,

Acuerda

1.- Mantener a la ciudadana Vicepresidenta Delcy Rodríguez Gómez, como Presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, hasta tanto retorne al país, sano y salvo, el titular del cargo, Nicolás Maduro Moros.

2.- No realizar ningún tipo de proceso electoral mientras se sigan ejerciendo coerciones indebidas a la luz del Derecho Internacional contra nuestro país.

3.- Denunciar ante los organismos de justicia internacional habilitados en el marco de la Organización de Naciones Unidas, al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por crímenes de guerra contra el pueblo venezolano, en su condición de Comandante en Jefe de las fuerzas terroristas que agredieron a Venezuela el pasado 3 de enero de 2026.

La Historia tiene la palabra.

Yldefonso Finol       

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