Violador,
ladrón y ahora corsario: el presidente de Estados Unidos
Venezuela,
estamos en guerra con un gobierno carente de legalidad, honor y escrúpulos: una
pandilla de delincuentes internacionales.
Respecto
al involucramiento de Trump en el escándalo “Epstein”, está de sobra confirmada
su participación en violación sexual a menores de edad; tiene múltiples juicios
por corrupción (entre 2021-2024 cuando no era presidente), algunos esperando
por sentencia, aunque un juez lo encontró culpable en uno de los casos. Fue
acusado de haberse quedado con documentos confidenciales del gobierno durante
su primer periodo, pero ni llegó a juicio. Además de sus años como empresario
cuando fue acusado muchísimas veces de fraude en bienes raíces y proyectos urbanísticos.
Aunque actualmente es residente del estado de Florida, es de Nueva York y allí
era notorio como un charlatán.
El
incidente cobra particular relevancia al producirse en la ZEE venezolana,
espacio marítimo donde el país ejerce derechos soberanos sobre recursos
naturales hasta 200 millas náuticas desde su costa, constituye una
intromisión en nuestra jurisdicción y una violación flagrante a la soberanía
nacional de Venezuela.
No se
puede llamar piratería a la luz de las normas internacionales vigentes del mar.
La Convención
de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar en su Artículo 101° Definición
de la piratería. Constituye piratería cualquiera de los actos siguientes: a)
Todo acto ilegal de violencia o de detención o todo acto de depredación
cometidos con un propósito personal por la tripulación o los pasajeros de un
buque privado o de una aeronave privada y dirigidos: i) Contra un buque o una
aeronave en la alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos; ii) Contra
un buque o una aeronave, personas o bienes que se encuentren en un lugar no
sometido a la jurisdicción de ningún Estado; b) Todo acto de participación
voluntaria en la utilización de un buque o de una aeronave, cuando el que lo
realice tenga conocimiento de hechos que den a dicho buque o aeronave el
carácter de buque o aeronave pirata; c) Todo acto que tenga por objeto incitar
a los actos definidos en el apartado a) o en el apartado b) o facilitarlos
intencionalmente.
Se aproxima
más al caso que nos ocupa el Artículo 102° “Piratería perpetrada por un buque
de guerra”, pero tampoco encaja en el instrumento jurídico aplicable, porque
debe concurrir que, en ese “buque de Estado o una aeronave de Estado cuya
tripulación se haya amotinado”. Porque en
este caso quien ha estado al frente del cometimiento del asalto es el jefe de
Estado de las naves agresoras. El Artículo 103° (Definición de buque o aeronave
pirata), si deja claro que la embarcación para ejecutar el robo o la agresión,
entra en la condición de piratería: “Se consideran buque o aeronave pirata los
destinados por las personas bajo cuyo mando efectivo se encuentran a cometer
cualquiera de los actos a que se refiere el artículo 101. Se consideran también
piratas los buques o aeronaves que hayan servido para cometer dichos actos
mientras se encuentren bajo el mando de las personas culpables de esos actos.”
Correspondería
con mayor exactitud la categoría “corsario”, por estar actuando bajo una
bandera determinada al servicio de un Estado identificado, pero este término
entró en desuso con la visión amplia de la Convención de la ONU sobre el
derecho del mar.
La fuerza
movilizada por Estados Unidos en el Caribe frente a Venezuela es la más grande
de la historia. No llega solamente el portaviones nuclear de última generación Gerard
Ford, con más de 70 aviones de combate y, 3 destructores misilísticos. La cantidad
de personal militar puede estar entre 10 y 14 mil efectivos contando grupos de
apoyo logístico y técnico.
Hasta el
evento con el barco petrolero, los gringos habían atacado mortalmente pequeñas
lanchas de pescadores con un salgo general aproximado de 80 víctimas mortales,
cuyos familiares reclaman justicia por tratarse de personas humildes.
Esta vez
se lanzaron con todo a robarse este barco cargado de petróleo que según lo ha
verbalizado el presidente Trump sin ruborizarse, se lo apropiarán. La escalada de
la agresión busca posicionar a la decadente potencia mundial en una tiranía
continental al servicio de un capo mafioso. Venezuela es la presa en la mira
por sus recursos energéticos y mineros, pero también porque constituye la vanguardia
de la dignidad antiimperialista y anticolonialista, junto a Cuba y Nicaragua.
Recordemos
que previamente el asesino Trump dio una ridícula orden de cierre del cielo
venezolano. No hay que subestimar la capacidad de maldad de este bicho de
cloaca.
He allí
un escenario que, ante la gravedad de los hechos y el descaro del enemigo, no
podemos soslayar: tomando en cuenta el supremacismo que define la personalidad
de Trump y su equipo, el fracaso del modelo económico estadounidense del siglo
XXI, el coqueteo abierto con la fascistización de la sociedad, la
deshumanización de la política laboral, migratoria y social, y los avances fraudulentos
de las derechas y oportunismos sumisos en varios países vecinos, que estos
delincuentes teniendo -como casi la tienen- bloqueada a Venezuela, se vayan a
tirar una carambola con Cuba o Nicaragua.
Nosotros
no abandonamos las vías diplomáticas y las exigencias en los entes
multilaterales, especialmente en Naciones Unidas, pero el enemigo desprecia
ambos espacios.
Estamos
en guerra, ya no sólo en el campo cognitivo y las diversas formas de la guerra
mutante a la que nos enfrentamos hace un cuarto de siglo. Hay que acelerar las
medidas internas respecto a espionajes y colaboraciones “espontáneas”, con
énfasis en zonas fronterizas y capital.
No estamos
enfrentados a un Estado institucional y formal, se trata del poder mafioso de
ideología fascista que controla la Casa Blanca. El bolivarianismo debe
activarse a nivel mundial para detener estos saqueos y crímenes.
Yldefonso
Finol

La solidaridad internacional activa pareciera estar metida en sus propios asuntos y tímida para dar una prueba
ResponderEliminarEl descaro de los ladrones ladronazos en su apogeo, Poeta
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