SEGUNDA
CARTA A NICOLÁS: LOS PODERES CREADORES DEL PUEBLO
Introito
En
el palafito de mi comadre y camarada Leida Rodríguez vive con ella su hijo Leo,
pescador desde niño, portador excepcional del humor y la sabiduría que
caracteriza al pueblo añú del Lago Maracaibo, como a la gran mayoría del pueblo
trabajador venezolano, ese mismo en el que creía Aquiles Nazoa, autor original
de la magnífica frase-verso, aunque el discurso oficial ha creado confusiones
otorgándole a otra persona la autoría del texto más colectivo y discutido de la
Constitución: su Preámbulo.
En
octubre de 2013 comencé la aventura -a tientas- de grabar videos con testimonios
del pueblo añú, lo hice particularmente porque llegué a la conclusión que el
discurso visual le había ganado la carrera al escrito, y no habíamos logrado hacer
notar la presencia del pueblo primero y único en habitar estas aguas, que
seguía resistiendo sin voz, la invisibilidad a que lo condenó la colonia, la
república oligárquica centralista y el imperialismo petrolero.
En
ese amado rancho, donde alguna vez cantó Alí Primera, conspiró Alí Rodríguez,
hizo campaña José Vicente, grabamos a Leida y su familia. Todas las vivencias
narradas fueron bellas, conmovedoras. Al tocarle el turno a Leo, los presentes
estábamos boca abierta, piel erizada y ojos llorosos. Leo nos hizo reír con
anécdotas fantasiosas, pero cuando habló en serio, dejando de lado su risa
pícara, yo le apunté “Leo vos habláis de Chávez en presente”, y él apenas me
vio de reojo sin detener su elocuente fabla: “Es que Chávez está vivo, él no
murió, se convirtió en una idea; y como él luchó por las ideas de Bolívar,
ahora nosotros tenemos que luchar por las de él”. Se hizo un profundo silencio
y las miradas de aprobación, asombro, admiración, acierto, se mezclaron como señales
de lucha en la brisa lacustre que batía palmas y hamacas en los palafitos del
Moján.
I
Este
enero de 2026 que pone a prueba toda nuestra venezolanidad, nuevamente Leo
Rodríguez, el hijo de mi comadre y camarada Leida, vuelve con sus sorprendentes
“ocurrencias”, esas que hacen realidad lo que de maravilloso, epopéyico y
legendario ha tenido nuestra historia en plena ebullición de insurgencia: “Los
gringos vinieron a secuestrar un villano, y se encontraron con un héroe”. Tal cual,
Leo, así lo está constatando en el mundo toda persona con un hálito de
decencia.
Cierta
filosofía china (bastante que leímos a Mao en el rancho desde el cual Leo me
envió el audio citado) enseña que no se puede esculpir la madera podrida. ¿Qué espantapájaros
puede sacarse del Cartel de Epstein?
Nicolás
Maduro se formó en las luchas estudiantiles que reclamábamos -junto al pueblo
patriota- la plena nacionalización del petróleo, no la “chucuta” que impusieron
con los contratos de asistencia tecnológica y comercialización para eternizar
la dependencia de las transnacionales.
II
Nicolás
comenzó militando en el movimiento político RUPTURA donde orábamos “la línea
justa es luchar hasta vencer”, él supo desde entonces con Argimiro Gabaldón que
“el camino es duro, pero es el camino”, y que “somos la alegría y la vida en tremenda
lucha contra la tristeza y la muerte”. Por cierto, es el PRV-RUPTURA quien
primero activa el carácter insurgente del legado del poeta Nazoa al constituir
el Movimiento de los Poderes Creadores del Pueblos Aquiles Nazoa, y también fue
aula de los primeros debates sobre el Árbol de las Tres Raíces, reivindicando
siempre a Bolívar, Rodríguez y Zamora como fuentes de nuestro paradigma insurreccional.
Nicolás pasó a la Liga Socialista, organización paridora de valiosos cuadros
revolucionarios como José Zabala, Marelis Pérez, y el mártir Jorge Rodríguez, a
quien asesinaron torturándolo para eliminar un esperanzador liderazgo de nuevo
tipo, desmoralizarnos y enlutar a toda la Patria Buena.
Como
muchacho urbano, Nicolás se la juega en la corredera -y a veces el encierro- de
la lucha clandestina, la organización comunitaria, las inquietudes culturales,
los esfuerzos formativos, el estudio de las teorías revolucionarias y de
nuestra historia, sin dejar de asumir el combate reivindicativo y las peleas
patrióticas generales en la calle. Destaca por su modestia, su disciplina, su
camaradería, su don de buena gente, eso que los presentes en el tribunal donde espuriamente
lo juzgan percibieron apenas entró sereno saludando sin resentimiento ni altivez,
pero con sobrado decoro y valentía, tranquilo y sin nervios como venezolano de madera
fina que es.
No
diré más, porque hoy no soy su biógrafo, y su desempeño como sindicalista, parlamentario,
Canciller, Presidente son del conocimiento público, aunque seguro se pueden
construir muchos contenidos historiográficos contemporáneos siguiendo sus pasos
de conductor de la República Bolivariana de Venezuela bloqueada,
desestabilizada, atacada de todas las formas que el imperialismo sabe para
derrocar un gobierno no sumiso a su avaricia. De la pérdida del Comandante
Eterno Hugo Chávez, pasando por el infame “Decreto Obama” y la guerra mutante
que nos aplicaron, Nicolás dio lecciones de ser un Jefe de Estado íntegro,
inteligente, democrático al extremo, y fiel al pueblo de Bolívar, nuestra
reserva moral contra toda adversidad.
Sólo
quería compartirles lo dicho por Leo, un pescador artesanal añú de la Tinaja
del Sol (Maracaibo), porque su razón y su verbo vienen de muy adentro nuestra
historia de resistencia ancestral, y allí hay más sabiduría que en la raza
mercenaria que nos acecha, que nos atacaron a traición, luego de instalar la
narrativa del “villano” y ahora tienen entre rejas a un héroe, que los pueblos
reclaman sea liberado y retornado a su Patria de Libertadores.
Yldefonso
Finol
Maracaibo,
12 de enero 2026
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