domingo, 9 de octubre de 2022

TEÓRGIDO RINCÓN: LUCHADOR AÑÚ POR LA PATRIA BUENA

 


TEÓRGIDO RINCÓN

Teórgido Elí Rincón nació en la población El Moján, municipio Mara del estado Zulia, en la República Bolivariana de Venezuela, el 23 de enero de 1961.

Hijo de una humilde y numerosa familia de pescadores, su madre María Eligia Rincón y su padre Telemago Paz, eran descendientes directos del pueblo añú originario de la Cuenca del Maracaibo.

Su infancia la pasó en el barrio Nazaret, como se llama la comunidad palafítica del Moján autóctono. Comenzó sus primeros estudios en la escuela cercana a su barrio, también llamada Nazaret, terminó la primaria en la escuela Sixto de Vicente, y comenzó el bachillerato en el liceo Hugo Montiel Moreno en la capital marense.

Teórgido Rincón, conocido cariñosamente como “Teo” o “Machito” por sus familiares y amistades, era el tercero de siete hermanos, cinco varones y dos hembras, fue un adolescente inquieto, recio, trabajador y sensible. Realizaba labores de ayudantía en la faena pesquera para la manutención del hogar. Participaba en las actividades comunitarias tradicionales y asumió tempranamente luchas reivindicativas, tanto en su barrio como en los quehaceres estudiantiles.

A mediados de la década de los setenta, se había instalado en un palafito del barrio Nazaret una célula del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) bajo la fachada de Casa de la Cultura Popular. En esa sede se comenzó un trabajo político vinculado a las necesidades más notorias de la población. Lo primero que se hizo fue implementar una jornada de alfabetización, ya que había muchas personas adultas sin esta elemental formación. Simultáneamente, se inició un intenso movimiento cultural con la creación de diversos grupos en las artes del teatro de calle, títeres, danzas folclóricas, decimistas, y la edición del periódico El Proletario, elaborado totalmente en forma manual con la técnica de la batea.

Teo fue de los primeros muchachos del barrio en incorporarse a aquél proyecto de concienciación y organización popular, que conjugaba su activismo con la Unión de Jóvenes Marenses que era un colectivo de vinculación del movimiento juvenial a las luchas ciudadanas en el municipio Mara, y el Comité Estudiantil Pro Asamblea (CEPA), expresión de la militancia abstencionista que no participaba en las tradicionales elecciones de centros de estudiantes por considerarlos mediatizados.

La organización política que canalizaba la presencia pública del PRV fue el Movimiento Político RUPTURA, con el periódico de igual nombre, a través del cual se difundían las líneas tácticas y estratégicas del partido. Teórgido formó parte de RUPTURA como joven comprometido y fue madurando una posición cada vez más sólida hasta hacerse un cuadro con liderazgo en el seno de la organización.

Por este tipo de compromisos, fue trasladado a la ciudad de Maracaibo, donde continuó sus estudios en la Escuela Técnica Industrial ubicada en Sierra Maestra. En esa institución educativa Teórgido descolló como líder estudiantil, tanto como representante de sus compañeros de estudio, como agitador de las masas empobrecidas del sur de la capital zuliana, donde las carencias de servicios públicos y el abandono gubernamental en general eran causa de un gran malestar social.

Por su entrega y combatividad el sistema lo sometió a persecución, impidiéndole continuar su formación profesional.

Llegada la década de los ochenta, ante la división de los jefes del PRV, Teórgido opta por seguir la línea oficial dentro de la organización que la lidera el legendario jefe guerrillero Douglas Bravo. Es cuando se traslada a la ciudad de Cabimas, apoyado por sus leales compañeros, partícipes de la misma posición, María Álvarez y Ender Fula.

Fue así como Teórgido Rincón, el Teo, el Machito del barrio añú del Moján originario, se hizo cabimero de vivencia, luchas y corazón.

II

En Cabimas Teórgido se involucró rápidamente con las luchas sociales. Entre las actividades económicas de manutención, casi siempre en el comercio informal y el emprendimiento en el área alimentaria, lo más importante era ser consecuente con las aspiraciones que los marginados de la Venezuela “saudita”, los cordones de excluidos en las ciudades petroleras, tuvieran acceso a derechos humanos esenciales.

Su personalidad enérgica y rebelde, lo llevó a movilizarse por otras partes del país, contribuyendo siempre al debate por una alternativa revolucionaria para la Patria. Anduvo con Alí Primera en las iniciativas unitarias del Padre Cantor y en eventos de trascendencia como las Canciones Solidarias y la Canción Bolivariana, evento mago con el cual Alí convocó al país y al continente a retomar el bolivarianismo como camino emancipatorio antiimperialista.

Junto al dirigente social de Cabimas Douglas Querales y su hermano Pedro, a María Álvarez y Ender Fula, y una pléyade de personas luchadoras, mantuvieron incólume una vanguardia patriótica en toda la Costa Oriental del Lago Maracaibo, aupando al movimiento obrero de conciencia clasista y el movimiento cultural que se aferraba a la creación de espacios libertarios e igualitarios en una mejor sociedad.

En esa perspectiva se atrevieron a rescatar para el pueblo humilde aquellos derechos que el sistema bipartidista negaba a las mayorías. Uno de ellos sin duda, la vivienda, una de las carencias más sentidas de aquellos tiempos injustos.

El proyecto de El Golfito no sólo fue la recuperación de tierras urbanas por vía de la acción popular organizada, sino que, más allá de la mera ocupación del terreno, se concebía como la semilla de un nuevo paradigma civilizatorio que asumía la reivindicación social como construcción colectiva de nuevas relaciones humanas basadas en la solidaridad, la autodeterminación, la corresponsabilidad, conceptos que más luego formaron parte del proceso constituyente que dio origen a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Entender la comunidad con un sentido holístico, integral e integrador, implicaba la concepción de la autonomía ciudadana como elemento básico de la redención y el conocimiento como sendero de la formación del nuevo republicano pensado por Simón Rodríguez y su discípulo Simón Bolívar, Nuestro Libertador. Por ello la escuela debía ser toda la comunidad. El barrio como escenario para compartir saberes y gestar aprendizajes para alcanzar los más altos estadios de conciencia humanista, ecologista y transformadora.

Es así que desde el primer momento se implementan acciones comunitarias para darle vida a esa utopía: “la escuela es el barrio”. Visión perseverante de la profesora María Álvarez, por demás pionera que el propio Maestro Prieto Figueroa llegó a alabar como modélica. Esta fue una de las causas justas a las que Teórgido Rincón consagró sus esfuerzos como bastión fundamental del liderazgo social emergente en la Cabimas de los ochenta.

Líderes nacionales como José Vicente Rangel y regionales como Luís Hómez dieron su concurso en pro de esta lucha emblemática en los anales de la historia revolucionaria en el Zulia.

Teórgido asumió también el combate en espacios electorales en llave con Douglas Querales, llegando a ocupar responsabilidades en la estructura institucional del municipio en representación de la izquierda cabimense.

Llegado el tiempo insurgente del 4 de Febrero de 1992, el llamado de la Patria contó con Teórgido Rincón entre los revolucionarios civiles que arriesgaron sus vidas por el despertar del pueblo bolivariano. Él es uno de esos héroes anónimos que escribieron la historia con los mayores sacrificios sin ser apenas reconocidos.

Por eso el recuerdo amoroso de quienes le conocimos y tuvimos el honor de luchar a su lado, debe ser llama eterna que lo consagre entre las páginas inmortales de las batallas de la Venezuela profunda por su libertad y su felicidad.  

El resto de la década de los noventa, Teórgido, junto al grueso de la militancia revolucionaria de la región, trabajó tesoneramente en la consolidación de un nuevo sindicalismo en la clase trabajadora petrolera y otras ramas industriales en la Costa Oriental del Lago, como parte de la estrategia de cuajar una fuerza revolucionaria capaz de tomar el poder y comenzar los cambios radicales que la Patria reclamaba.

Se sumó con entusiasmo a la campaña electoral presidencial al lado del Comandante Hugo Chávez y al Proceso Constituyente convocado por éste para refundar la República.

En varios municipios del Zulia, incluido su pueblo natal El Moján, hizo campaña por el Referéndum Consultivo del 25 de abril de 1999 para convocar la Asamblea Constituyente, luego para obtener el triunfo de elegir todos los Constituyentes por el estado, y la aprobación del pueblo el 15 de diciembre de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

A comienzos del año 2001, su salud se había deteriorado en gran medida como consecuencia de una vida de exclusión, sacrificios, y precondiciones circulatorias incapacitantes. El 5 de julio de ese año, mientras trabajaba como vendedor informal en la población de Encontrados, municipio Catatumbo del estado Zulia, sufrió una crisis; en pleno traslado al Hospital de Mérida, fallecía ese gran luchador y buen compañero que fue Teórgido Rincón.

Sus restos fueron sepultados en el cementerio del Moján, donde a su entristecida familia se sumaron multitud de camaradas venidos de muchos lugares de la Patria.

Honor y gloria en su memoria.

 

Yldefonso Finol

Historiador Bolivariano

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