miércoles, 20 de mayo de 2020


Escenario post Gedeón: Venezuela contra la delincuencia internacional
Introito
Muchas frases me asaltan la mente para identificar esta coyuntura:
-       Trump y el fin de la diplomacia: jaque mate al multilateralismo
-       Vuelve el pirata Henry Morgan al Caribe: el robo del oro de Venezuela por Inglaterra
-       Gringos (e ingleses) metidos a fondo en la narco-invasión Gedeón: zamuros humanitarios cuidando el filete de los hambrientos
-       Holmes Trujillo: de operador político del Cartel de Cali en los 80’ a “ministro de la defensa” del portaviones de la cocaína universal
-       Juan Guaidó: el virus que Hernán Cortez inoculó a Tenochtitlán (pero cuando ya teníamos los anticuerpos)
-       La “izquierda” de España. ¿Ser o no ser? Falta de identidad política o la nostalgia por el imperio náufrago.
-       ¿Podremos? Melancolía por Caracas o el chantaje de la “república pija de Salamanca”…en fin, que me sobran titulares para esa pobre “madrastra” manejada por flemáticos acólitos de aquél clérigo gálico que tan enfático y categórico pedía: “no me saquen de la incertidumbre que me confundo”.
I
El debate sobre Venezuela en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas realizado por solicitud de la Federación Rusa el miércoles 20 de mayo de 2020, ha puesto en el tapete de la opinión pública mundial la realidad de un país soberano asediado y en lucha de resistencia contra el crimen internacional institucionalizado por Estados Unidos y sus socios como Inglaterra y lacayos como Colombia.
La mediocre intervención de la representante del gobierno gringo en la sesión es elocuente para quienes sabemos de su cinismo y cobardía. “No nos hagan perder el tiempo”, dijo la desaliñada señora.
Por razones de religión familiar, tradición y superstición no voy a decir la palabra con que me provoca calificar a todas estas monstruosidades involucradas en la confabulación contra Venezuela. Pero…no hay maleficio terrible en los millones de años de existencia humana que no les desee. Punto.
Para dejar las cosas claritas en estas primeras líneas, debo precisar que: en la denominada “operación Gedeón”, consistente en preparar desde territorio colombiano una incursión mercenaria contra Venezuela, que preveía el asesinato del liderazgo gubernamental, así como la facilitación a la entrada de mayores fuerzas bélicas para tomar el control del país con un ejército privado extranjero etc… etc… etc…(es decir, una mortandad sin límites porque el mundo sabe que el pueblo chavista nunca nos quedaremos de brazos cruzados ante afrentas semejantes); ha quedado superlativamente evidenciada la participación del gobierno de los Estados Unidos y su sirviente colombiano, por lo que, en términos jurídicos, han incurrido en graves violaciones del Derecho Internacional.
¿Y qué es una violación más para una manada de sádicos?
II
La confesión de Holmes Trujillo, sempiterno operador político de los carteles de la droga, premiado con los cargos de Canciller (de la cocaína) y ahora ministro de la defensa del narco-estado colombiano, amenazando a quienes en el intestino de la fuerza armada hubiesen filtrado información de “Gedeón” hacia Venezuela, es lo que en psicología llaman un “acto fallido”…qué podíamos esperar de un gobierno fallido en un país que en lo púnico que ha tenido éxito es en descuartizar seres humanos vivos y bajarse la ropa interior para que un gringo (aberrado) satisfaga sus bestialidades viscerales.
Toda aberración se quedó pequeña para lo que es capaz el gobierno uribista de Iván Duque: darle la mayor responsabilidad sobre víctimas de la violencia en el organigrama gubernamental al hijo del jefe paramilitar Jorge 40.
El “muchacho”, admirador de su “apá”, beneficiario de las fortunas robadas a familias destruidas por la motosierra de su “apá”, encarna hoy la verdad más honda de ese país tan martirizado como abstraído, tan ultrajado por sus captores oligarcas e imperialistas como “estocolmizado”, narcotizado, paranoicotizado, cartelizado, bobaliconizado como Colombia.
III
Es cierto que “el patrón de estos canallas” (como dice el poema gaucho) es Estados Unidos, pero indigna que un vecino (que debería ser hermano) se preste a tanta canallada. Se nota la envidia, el complejo de inferioridad. El resentimiento (por los favores recibidos).
Un ministro de defensa “autodelatándose”, tres lanchas desatadas en “una noche loca”, un concierto “humanitario” con muertos por burundanga, estafas, corrupción, desérticos desertores y robos robóticos, todo en un solo precio su merced…
Venezuela debe considerar seriamente, en el marco del más límpido razonamiento jurídico, declarar a Colombia como un Estado hostil, problemático, inamistoso, truculento, mafioso, gansteril, molesto, tramposo, ladrón, asesino, pirático, corsario, proxeneta, piojoso, garrapatoso, sifilítico, truhan, malamañoso, malagente, malagradecido…y desalmado (como la abuela de la cándida Eréndira)
Menos mal que a esas pestes le tenemos el antídoto desde hace dos siglos: el bolivarianismo (o bolivarismo como le gustaba al bogotano Indalecio Liévano Aguirre)
IV
Me pregunto yo, ingenuamente, ¿habrá algo peor que un mal vecino como éste que nos ha tocado tener para nuestra desgracia?
Y, sí, si lo hay.
Nada peor que la pandilla de miserables de espíritu que en mala hora obtuvieron gratuitamente la cédula venezolana pero que vivieron para venderle su alma a una plaga llamada dólar.
Algo malo debe pasarles.
Como que lleguen a nuestros puertos unos hermosos barcos iraníes full de gasolina o que la Venezuela decente se decida mandarlos a freír monos en Miami eternamente.

Yldefonso Finol
Militante Bolivariano  

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