domingo, 10 de enero de 2021

ZULIA BICENTENARIO: LA NOVENA ESTRELLA

 


Zulia Bicentenario: la Novena Estrella

Llegó la hora: la Novena Estrella en La Bandera Nacional representando al Zulia es una vieja deuda que debe ser saldada.

Introito y Petitorio

Coincide el inicio del año 2021 en que conmemoramos al Zulia Bicentenario, con el rescate de la Asamblea Nacional para las causas justas que clama la Patria. El espíritu inclusivo y dialogante con que se dio apertura al Período Legislativo, con la presidencia del Doctor Jorge Rodríguez, augura un nuevo escenario parlamentario que desde ya ha despertado esperanzas en la población, superada como está la etapa de un vergonzoso experimento de destrucción nacional por la saliente diputación que pasará a la historia como un maloliente “Caballo de Troya”, infestado de polillas y gusanos.

Son muchas y muy delicadas las tareas del nuevo Poder Legislativo. Economía, gobernanza, bienestar social, defensa de la soberanía, lucha contra la corrupción y la ineficiencia, estabilidad política, son retos de enorme dimensión que requieren un trabajo tenaz y abnegado por parte de la representación nacional.

No pretendemos distraer esas prioridades. Pero si queremos recordar que gran parte de la guerra mutante que libramos contra los imperialismos y enemigos cercanos, se desarrolla en el plano de lo simbólico. No han faltado las campañas de linchamiento contra la venezolanidad y las insanas maniobras de desmembramiento del territorio patrio, todo para intentar destruir el Proyecto Bolivariano.

Es en ese tenor que me atrevo a pedir, muy respetuosamente, se inicie el proceso legislativo para reformar parcialmente la Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela, a fin de elevar la antigua “Provincia de Maracaibo”, el actual Estado Zulia, al azul de nuestro Pabellón Nacional. Dicha reforma sería puntualmente en el Artículo 3º de la mencionada Ley.

Esta propuesta recoge un sentimiento colectivo muy sentido, que los bardos zulianos han pregonado desde antaño en la prolija creación artística de la descendencia del pueblo del Cacique Nigale y del Prócer Rafael Urdaneta.

Tiene total pertinencia como respuesta a las voces agoreras que fanfarronean la pesadilla secesionista. La formulamos, además, no para la diatriba, sino para la justicia y la participación; para potenciar y fortalecer la unidad nacional. La planteamos con tono sereno, solidario, fraterno, aunque con argumentos contundentes.

Esperamos sea acogida en este año 2021 de gran significación histórica. El Zulia celebra triple Bicentenario: Pronunciamiento por la Independencia y adhesión indestructible a la República; Primera visita triunfal del Libertador, y nacimiento del topónimo Zulia para nuestra entidad político-territorial.

El Padre de la Patria, Simón Bolívar, en su Carta de Jamaica, pensó en Maracaibo como capital de ese nuevo país soberano que él soñaba crear. Grata fecha la del 28 de enero de 2021 para que el Presidente Nicolás Maduro designase por ese día a Maracaibo como Capital de la República, y que la directiva de la Asamblea Nacional, por solicitud de nuestra amplia representación parlamentaria, iniciase la reforma parcial de la Ley para incluir la Novena Estrella para el Zulia Bicentenario.   

 

Sustento legal

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

Artículo 8º. La bandera nacional con los colores amarillo, azul y rojo; el himno nacional Gloria al bravo pueblo y el escudo de armas de la República son los símbolos de la patria. La ley regulará sus características, significados y usos.

 

Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela

Artículo 3º. La Bandera Nacional se inspira en la que adoptó el Congreso de la República en 1811. Está formada por los colores amarillo, azul y rojo, en franjas unidas, iguales y horizontales en el orden que queda expresado, de superior a inferior y, en el medio del azul, ocho estrellas blancas de cinco puntas, colocadas en arco de círculo con la convexidad hacia arriba. La Bandera Nacional que usen la Presidencia de la República y la Fuerza Armada Nacional, así como la que se enarbole en los edificios públicos nacionales, estadales y municipales, deberá llevar el Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela en el extremo de la franja amarilla cercano al asta. La Bandera Nacional usada por la Marina Mercante sólo llevará las ocho estrellas

 

Sinopsis nocional

El Zulia es una región de esas que Mariategui señala de tener “raíces más antiguas que la nación misma” y de no nacer “del estatuto político de un Estado”. Lo es desde el punto de vista de su biología geográfica. Esta condición viene dada por la existencia misma del Lago Maracaibo (14 mil km2). Miremos el mapa y constatemos que el territorio del actual estado Zulia corresponde a la región natural del Lago Maracaibo. Está el Lago como inmenso corazón de agua, rodeado por la fértil planicie que bañan más de cien ríos y caños, y delimitada por las serranías que cierran el universo lacustre por oriente Ciruma, al sur los Andes, y en occidente Perijá. El norte es el mero vientre donde nace el mar Caribe con el Golfo de Venezuela (también llamado de Maracaibo hasta el siglo XVII) entre las penínsulas de Paraguaná y La Guajira.

El espacio ambiental derivado determina la existencia de una vegetación y una fauna específicas, así como de fenómenos paisajísticos particulares, tales como el estuario que se forma del contacto con el mar en el estrecho donde vigila el archipiélago añú, y las grandes desembocaduras del sur barí, con las Ciénegas de Juan Manuel de Aguas Blancas y Aguas Negras y el enigmático rayo del Catatumbo.  

Esta región contó con un poblamiento pluricultural y multilingüe desde tiempos inmemoriales, con catorce mil años de presencia humana original. La invasión europea tardó una centuria en enseñorearse y la resistencia indígena se prolongó hasta la década del sesenta del siglo pasado, cuando aún el pueblo barí se enfrentaba al despojo de sus territorios por parte de las empresas petroleras y los terratenientes criollos; y todavía en el siglo XXI, aun con los grandes logros de la Revolución Bolivariana, el pueblo caribe yukpa ofrendó la vida del cacique Sabino Romero en tenaz lucha por rescatar sus tierras.

La población colonial no desarrolló desde sus inicios apego a otro centro político que no fuera España misma. La inestable ocupación del territorio por la lucha de los originarios, y los posteriores devaneos del gobierno imperial, que desmembró a Maracaibo de Venezuela para fundirlo con Mérida y La Grita, con sujeción a Santa Fe de Bogotá, crearon la necesidad de la autosuficiencia frente al distanciamiento de las autoridades coloniales. La posición geográfica de Maracaibo imposibilitaba ejercer la gobernabilidad desde cualquiera de los centros políticos implementados por la Colonia.

Paralelamente, se fue generando una simbiosis cultural diferenciada que tiene aún en el voceo su más fuerte expresión de resistencia. Que el pueblo zuliano haya asumido culturalmente una posición regionalista, es sólo la consecuencia dialéctica de su proceso histórico y sociocultural. Las gaitas de Ricardo Aguirre (La Grey Zuliana y Maracaibo Marginada) o Bernardo Bracho (Cabimas La Cenicienta) en la década del sesenta, recogían el sentir de un pueblo que veía salir de su suelo y sudor toda la riqueza que se dilapidaba en el país, mientras se acumulaban las carencias locales. Luego en los 70s y 80s, el Padre Cantor Alí Primera nos regaló Perdóneme Tío Juan, Coquivacoa y Tía Juana, para solidarizarse con esos sentimientos populares, y aún su infinita generosidad nos legó pos mortem El Lago y su gente, “porque sin Lago no hay puerto ni gente de Maracaibo”.

La razón les asistía a nuestros queridos cultores populares: del Zulia salía el petróleo que aportaba el 70% de los ingresos fiscales y el 80% de las divisas que entraban al país; el 75% de la producción de leche y el 60% de la producción de carne; una tercera parte de los huevos y pollos, y casi todo el carbón. A cambio, los índices de pobreza sobresalían por encima de la media nacional, mientras en el centro capitalino florecían las grandes autopistas y la Falcón-Zulia era condenada a ser una carretera rural, a pesar de estar en Paraguaná la mayor refinería del país.

Ese reclamo justo no puede ser estigmatizado para descalificarlo. Porque la justicia distributiva también debe tomar en cuenta el sacrificio que hace una región por la grandeza nacional, cuando sus activos naturales se desgastan o destruyen, como en el caso del Lago de Maracaibo. ¿Acaso no ha sido la industria petrolera, antes gringa, luego nacionalizada, el gran verdugo del Lago? “No es el palafito lo que está matando todo lo que hay en él”.

La corruptocracia que desgobernó al país en la IV República, decidió en Caracas clavarle al Lago las torres eléctricas esas que crean peligros innecesarios, afean el paisaje y asesinan especies típicas de peces y aves migratorias; esas misma elite centralista decidió entregar las tierras de los indígenas Barí y Yukpa a las transnacionales del carbón; esa elite antinacional despedía cientos de trabajadores petroleros y petroquímicos mientras llenaba las ociosas oficinas de Chuao de vagos con influencia y privilegios. Esos que colocaban figurones de la burguesía en puestos claves, y financiaban sus tropelías con dineros de la Nación, verbigracia la señora Mendoza de los cheques para Primero Justicia.  Los mismos que orquestaron el Golpe fascista de abril del 2002 y el “paro petrolero”.

Reivindicamos el verdadero regionalismo. Si cada ciudadano ama y –por tanto- trabaja por su región, el país se crece en poder y amor patrio. No hay nada más desmotivador que la falta de autoestima. Pero el verdadero regionalismo es patriótico y revolucionario, y, por esencia, profundamente antiimperialista. Porque regionalismo es nacionalismo; es decir, “soy orgulloso de ser maracucho, más venezolano que la arepa”.

Este regionalismo se nutre de los trabajadores petroleros que en la década del treinta del siglo pasado despertaron las luchas clasistas en Venezuela. Del primer triunfo socialista en las elecciones estadales de 1989 cuando le hicieron fraude a Luís Hómez. Del primer triunfo de una gobernadora socialista como Lolita Aniyar en 1993. De la primera Rectora de una universidad autónoma, mujer honesta y de izquierda, como Imelda Rincón. Del primer triunfo electoral dado por pueblo alguno de Venezuela a los alzados del 4 de febrero en las elecciones estadales de 1995.

Y, más allá, adentrados en la historia, nuestro regionalismo se alimenta de las luchas de nuestros pueblos indígenas encarnados en la figura del cacique Nigale, ignorado por la historia y la educación oficiales centralistas de la IV República. Porque aquí en el Lago la guerra de resistencia contra la invasión europea duró más de cien años, desde el 24 de agosto de 1499 al 23 de junio de 1607, y eso no se enseña en las escuelas. Porque es mentira la conseja de que el Zulia llegó tarde a la guerra de independencia; allí estuvieron desde los primeros días patriotas como Urdaneta, a quien Bolívar llamó el más leal de sus soldados, y desde 1799 se gestaron insurrecciones de contenido patriótico-popular.

En el Zulia nació el nombre de Venezuela y se selló su independencia con la Batalla Naval. Hablamos de vos y cantamos gaitas. Somos mayoría bolivariana. En el referéndum revocatorio de 2004 quedó claro, y en las sucesivas victorias obtenidas por el movimiento bolivariano en la región, hasta el día de hoy.

Es necesario generar un nuevo patriotismo Zulia con el rango telúrico de Nigale y Urdaneta. Resulta inaceptable, que bajo la mediocre manipulación de unos íconos trillados y manidas frases hechas, repetidas como letanías plañideras, la derecha ideológica se apropie del discurso regionalista. Denunciamos esa falsa zulianidad mayamera. El falso regionalismo que se jacta del mantra “lago, china y puente”, pero sucumbe a la seducción del imperialismo prestándose a traicionar la Patria con ridículas apetencias separatistas, aceptando la tutoría de la oligarquía colombiana, la más acechante enemiga histórica de la zulianidad, que ha ambicionado desmembrar Venezuela para clavarle los colmillos a nuestro Lago y nuestro Golfo de Venezuela. ¡Traidores a la Patria, es lo que son!   

Lo regional, como parte de lo nacional, debe convertirse en fuerza de resistencia a la globalización neoliberal. Atrincherarnos en los valores de nuestro específico, fortalece nuestra personalidad colectiva, acendra el sentido de pertenencia y potencia la posibilidad de reinventarnos originales al renombrar nuestro cosmos sentipensante desde lo genuinamente raigal.

Pero, por encima de cualquier reivindicación regionalista, está claro que lo estratégico de nuestra revolución viene dado por su carácter antiimperialista y anticapitalista; es decir, por la construcción del socialismo y de una nueva humanidad.

Contrario al carácter servil del caudillismo local impuesto desde la Colonia, que despreciaba la historia, la cultura, la economía y las reivindicaciones sociales regionales, el movimiento revolucionario recorrió desde tiempos añejos el camino del rescate y fortalecimiento de la cultura popular en las regiones y localidades, como vehículo para la unidad y la movilización por  sus más ansiados reclamos.

Recordemos que hace cincuenta años aconteció el impactante Congreso Cultural Cabimas 70, donde la izquierda revolucionaria se convocó para debatir los paradigmas de la transformación civilizatoria y trazar estrategias comunes de vinculación al movimiento de masas en pos de construir una fuerza que fuera alternativa al traidor Pacto de Punto Fijo. Eran los días del apogeo del movimiento literario que propugnaba, desde la izquierda política-ideológica, la irrupción de un lenguaje directo que no por panfletario dejaba de cultivar una nueva estética, que tiene en lo popular-revolucionario y en la irreverencia hacia las falsas poses de la cultura elitista, las fuentes inspiradoras de su búsqueda creativa. Eran los días del maracuchismo-leninismo.

En 1977 el Movimiento de los Poderes Creadores del Pueblo Aquiles Nazoa, política de masas impulsada por el PRV-RUPTURA, realiza en Maracaibo el Encuentro de la Cultura Popular Armando Molero, reivindicando en la figura del cantor de Maracaibo Florido, toda la acción creadora de los humildes que sueñan un mundo mejor. Fue ese un evento de impacto político que sumó voluntades hasta el momento dispersas. El trabajo ideológico experimentó un impulso interesante a partir del movimiento cultural comprometido con la revolución en casi todas las poblaciones del estado Zulia.

El mismo movimiento tomó la iniciativa de organizar en octubre de 1979 el Primer Encuentro Nacional Indígena en Paraguaipoa (Frente al Mar en wayúunaiki), al que acudieron representantes de varias comunidades nacionales y de otros países, así como luchadores sociales e intelectuales solidarios con las luchas de los pueblos indígenas. Este evento, absolutamente original y pionero, echó las bases del movimiento indígena que luego se manifestó entusiasta y firme en la explosión constituyente, alcanzando las históricas conquistas que recoge nítidamente la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Estos eventos prenombrados, y particularmente este último de los pueblos indígenas, sí constituyeron aportes sustanciales a la conformación de la genuina zulianidad. Qué puede ser más zuliano que la reivindicación de nuestra condición indígena originaria, nuestra condición pluricultural y multilingüe.

Es propicio apuntar que el Cantor del Pueblo, Alí Primera, Precursor de la Revolución Bolivariana, comprendió tan oportunamente la pertinencia de estas convocatorias, que, el 12 de octubre de aquel 1979, se presentó espontáneamente en Paraguaipoa a dejar fiel testimonio de su compromiso, cantando Un guarao, Coquivacoa, Canción mansa para un pueblo bravo; y fue él quien recogió y dio continuidad organizativa a los frutos del Encuentro Armando Molero, al punto de llegar a establecer en la casa de Josefina, viuda de Molero, su puesto de comando, desde donde dirigió la Canción Solidaria y la Canción Bolivariana, verdaderos hitos culturales en la historia de la Revolución venezolana y latinoamericana.

La militancia revolucionaria de este tiempo, tiene la tarea impostergable de renombrarse desde la identidad regional construyendo el discurso de la nueva venezolanidad, que no es otra que la bolivariana.

 

Nueve razones para incluir una novena estrella en la Bandera Nacional en representación del Zulia

Estas son las nueve razones por la Novena Estrella:

1)    Esa Novena Estrella es el Cacique Nigale, jefe de la resistencia de los originarios habitantes de la región Maracaibo, el Pueblo Añú, que ha sido invisibilizado por la historia oficial tradicional, aquellos que libraron la Primera Batalla de Maracaibo en noviembre de 1573 expulsando a los españoles que la habían invadido desde el Reino de la Nueva Granada, y aun en 1607 ofrendaron sus últimas fuerzas por la dignidad de esta patria; son las flechas de los guerreros barí, que en el Catatumbo dieron de baja al Primer Gobernador de Venezuela, el alemán Ambrosio Alfinger, para que Europa supiera que en esta tierra sagrada nunca nos rendiríamos. Es la Estrella Indígena de los anú, barí, sapreyes, wayúu, y yukpas.

2)    Esa estrella es el General en Jefe Rafael Urdaneta Farías: la República Bolivariana de Venezuela está en deuda con Urdaneta. El Libertador, además de tenerle como su más fiel amigo, lo designó con las honrosas titulaciones de El Brillante, Salvador de La Patria, Eje de sus Operaciones Militares, entre otras sublimes menciones.

3)    Esta Novena Estrella es el nombre de Venezuela: es un hecho sumamente conocido, que el nombre de la Patria viene del modo de vida acuático de nuestra ancestralidad añú en el Lago Maracaibo.

4)    Es el Pronunciamiento independentista del 28 de enero de 1821 que provocó el fin del armisticio con España e hizo posible la Batalla de Carabobo. Destáquese que esta operación tuvo por cerebro al General en Jefe Rafael Urdaneta, quien a las órdenes del Libertador Simón Bolívar, hizo uso de su prestigioso liderazgo para atraerse a las fuerzas patrióticas de Maracaibo, tomando la plaza sin derramamiento de sangre y declarando adhesión a la República fundada en Angostura, con la adición de la condición democrática, pionera en la política suramericana. Doblemente meritoria esta liberación, porque se efectuó con un movimiento endógeno de gran apoyo popular, que no requirió movilizar unidades militares desde otras regiones, sólo los doscientos hombres venidos desde Gibraltar la noche del 27, sin que hubiese necesidad de usar sus armas.

5)    Es el triunfo definitivo sobre el enemigo realista en la Batalla de Maracaibo. Tanto en tierra como en el Lago, el ejército realista y su poderosa flota, fueron destruidos por las fuerzas revolucionarias comandadas por el General Manuel Manrique y el Almirante José Padilla. Dentro de dos años conmemoraremos el Bicentenario de estas gloriosas páginas de la gesta patriótica bolivariana.

6)    Es la Capitulación y expulsión del último Capitán General español en tierra venezolana. Esta lectura es poco común. La historiografía tradicional acostumbró a ver la Capitulación de Morales como parte de la historia regional del Zulia, pero éste fue un acontecimiento de impacto nacional y valor continental, toda vez que marcó la plena gobernabilidad republicana sobre todo el territorio nacional, y la consolidación de una soberanía que por primera vez estaba libre de la injerencia de ejércitos extranjeros, desde los días de la invasión europea en el siglo XVI.

7)    Esa Novena Estrella es la participación de la mujer en la Independencia,  encarnada en las heroínas y mártires Ana María Campos y Domitila Flores, símbolos de la mujer revolucionaria que enfrentó -y aún enfrenta- con valentía al opresor imperialista.

8)    Esa Novena Estrella servirá para inmortalizar la primera visita de Simón Bolívar a Maracaibo el 30 de agosto de 1821, después de Carabobo y antes de partir a liberar el sur, y su última estadía en Venezuela, a donde entró por el Departamento Zulia y se hospedó en Maracaibo tres noches y una en Los Puertos de Altagracia.

9)    Esta Novena Estrella servirá para conmemorar el Bicentenario del Zulia, creado como gran Departamento de la República el 2 de octubre de 1821.

Pido el apoyo de todas las buenas voluntades del Zulia y Venezuela para esta justa y oportuna solicitud. Espero prontos pronunciamientos de las instituciones estadales y municipales en respaldo de la Novena Estrella.

 

Yldefonso Finol

Constituyente de 1999

Cronista de Maracaibo  

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