sábado, 15 de agosto de 2026

¿Por qué Telesur afirma tajantemente que USA no puede provocar terremotos?

 




¿Por qué Telesur afirma tajantemente que USA no puede provocar terremotos?

No soy de los que inventan o creen en “teorías conspirativas”. Pero defiendo el derecho de quienes optan por tenerlas; más, si se trata de hipótesis sobre la capacidad de perpetrar atrocidades el imperialismo. En esa materia vale aquello de “piense mal y acertará”.
Por mi parte prefiero intentar acercarme a las ciencias, las cuestiones verificables y, especialmente, a las enseñanzas de la Historia.
Pero Telesur se lanza cual oficina de prensa de una institución especializada en tecnologías de guerra para exonerar a USA. Muy extraño, superficial e inapropiado comportamiento.
Un paneo de historia contemporánea podría apuntar a tomarse más en serio las sospechas. Pudieron -como hacen hoy día hasta famosos académicos- consultar la “brutalidad” artificial; si, artificial como ciertas lluvias.

La siembra de nubes es una técnica de manipulación climática que busca aumentar la lluvia o la nieve dispersando sustancias químicas —como yoduro de plata, sal o hielo seco— en la atmósfera para acelerar la condensación del agua.
Estados Unidos usó la técnica de la siembra artificial de nubes como un arma climática durante la guerra de Vietnam en una operación secreta llamada Operación Popeye.
La Operación Popeye
“Aviones militares dispersaron toneladas de yoduro de plata en las nubes entre 1966 y 1972. El propósito principal fue alargar e intensificar la temporada de lluvias del monzón. Buscaban inundar caminos y convertir las rutas de suministro enemigas en lodazales intransitables. Se operó principalmente sobre la ruta Ho Chi Minh en Vietnam, Laos y Camboya.”

Armas submarinas "en pleno desarrollo".
Los estudios sobre armas que emplean ondas en entornos acuáticos se centran principalmente en las ondas de choque generadas por explosiones submarinas y en la propagación acústica (sonars y armas acústicas). Estas investigaciones analizan cómo viaja la energía a través del agua para dañar cascos de barcos, estructuras navales o tejido humano.
El control del espacio submarino es el nuevo eje de la pugna hegemónica global. Las potencias buscan dominar los cables de datos de fibra óptica, los gasoductos, los nódulos minerales del fondo oceánico y las rutas de disuasión nuclear, transformando las profundidades marinas en un teatro crítico de confrontación geoestratégica e inteligencia militar.
“Infraestructura Crítica y Datos
Cables submarinos: Transportan más del 95% de las comunicaciones mundiales y el tráfico financiero diario.
Vulnerabilidad: Su interrupción o pinchazo físico colapsa economías enteras en segundos.
Dominio: Controlar los puntos de entrada y reparación otorga poder de veto sobre la información global.
Recursos Naturales y Energía
Minería de profundidad: Extracción de tierras raras, cobalto y níquel en los fondos abisales.
Hidrocarburos: Oleoductos y gasoductos en plataformas continentales disputadas.
Autonomía: La escasez terrestre empuja a los Estados a asegurar reservas minerales marinas exclusivas.
Disuasión y Guerra Submarina
Submarinos nucleares: Plataformas móviles invisibles de segundo golpe atómico.
Cartografía acústica: Mapeo secreto del lecho marino para rastrear flotas enemigas y ocultar las propias.
Guerra asimétrica: Uso de drones submarinos y sistemas de sabotaje a gran profundidad.”

Y si está tan tajantemente comprobado -como se afirma en Telesur- que no se pueden provocar terremotos, ¿por qué existe una Convención de la ONU desde 1978 que toca el asunto?


Convención de la ONU sobre la Prohibición del Uso de Técnicas de Modificación Ambiental para Fines Militares u Hostiles (ENMOD): adoptada en 1977, esta convención prohíbe el uso de técnicas de modificación ambiental con la intención de causar daños extensos, duraderos o graves al medio ambiente, para fines militares u hostiles. Esto incluye la manipulación del clima y los ecosistemas.

La Convención ENMOD es el tratado de la ONU que prohíbe usar la naturaleza como arma de guerra. Se firmó en 1977 y entró en vigor en 1978.
Son puntos claves de la Convención ENMOD:

Objetivos generales: Prohibir el uso militar de técnicas para modificar el medio ambiente, y evitar daños graves o duraderos en la Tierra, el clima o el agua.
Prohibiciones específicas explícitas:
Cambiar el clima o las lluvias a propósito.
Causar terremotos o maremotos con tecnología.
Destruir capas de hielo o alterar los ríos de forma hostil.

Opinión de la Cruz Roja Internacional

“El Protocolo I adicional a los Convenios de Ginebra introduce una norma específica que prohíbe el empleo de métodos o medios bélicos que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen, daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural. El Protocolo también prohíbe los ataques contra el medio ambiente como represalias. El Estatuto de Roma de 1998, por el cual se establece la Corte Penal Internacional, tipifica como crimen de guerra ocasionar daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente, al infringirse el principio de proporcionalidad. Entre otras normas específicas, se encuentra la prohibición de destruir tierras agrícolas e instalaciones hídricas para infligir daños a la población civil.”

“Uno de los principales motivos de preocupación del CICR es que la escasez de recursos hídricos se utilice como arma contra la población civil. La contaminación o destrucción de fuentes de agua puede tener consecuencias graves para la salud y la supervivencia de comunidades enteras. Asimismo, la comunidad internacional aprobó la Convención de 1976 sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares u otros fines hostiles (más conocida como “Convención ENMOD”). Este instrumento contempla todas las técnicas que tienen por objeto alterar “mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales la dinámica, la composición o estructura de la Tierra. Los Estados Partes se comprometen a no utilizar técnicas de modificación ambiental que podrían tener “efectos vastos, duraderos o graves, como medios para producir destrucciones, daños o perjuicios a otro Estado Parte”.

¿Alguien imaginó que Estados Unidos lanzaría dos bombas atómicas sobre un Japón ya derrotado, causando daños terribles a la población indefensa en dos ciudades? ¿El imperialismo miente y acumula secretos de guerra como parte de su comportamiento ordinario o, por el contrario, es transparente y sincero con la humanidad por sus valores de honestidad y altruismo?

Coincidencia

Estados Unidos nos infectó nuestro Mar Caribe desde 2025 con una flota monstruosa que incluye submarinos de selecta tecnología destructiva.

Recientemente ese país tan pacífico y amigable, casi inofensivo, realizó maniobras navales en el Pacífico panameño, ahí cerquita del Chocó colombiano.

Telesur debió al menos recordar al Che Guevara: “Ni tantito así”.

Duden compañeros de Telesur, que, en este caso, “dudar” no es traicionar.
Vaya mi solidaridad con los compañeros “conspiranoicos”, no dejen de pensar y buscarle la quinta pata al gato, que más de una verdad nació de esas búsquedas tan necesarias y atrevidas como vilipendiadas.

 

Yldefonso Finol

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