sábado, 5 de septiembre de 2026

VENEZUELA: CARACTERIZACIÓN Y CONSECUENCIAS DEL RÉGIMEN NEOCOLONIAL

 


Venezuela: caracterización y consecuencias del régimen neocolonial

Desequilibrio mundial y fascismo global imperialista

Las condiciones materiales de existencia se han deteriorado para mil cien millones de personas que viven en la pobreza multidimensional. Los países antes colonizados, hoy dependientes y más los que enfrentan conflictos, llevan la peor parte. La desigualdad extrema del capitalismo global se refleja en la obscena paradoja que el 1 % más rico de la población mundial posee más recursos que el 90 % más pobre. África subsahariana y Asia meridional concentran el más alto porcentaje de la pobreza extrema (cerca del 80%).

El desmontaje del estado de bienestar y los derechos en Europa por el ascenso de corrientes políticas derechistas y fascistas, y sus imitadores en Latinoamérica y otras regiones del mundo, depauperan la existencia de las grandes mayorías trabajadoras, mermando la capacidad siempre menguada del poder adquisitivo del salario, y lanzando millones de personas a las economías informales para la incapacidad del aparato productivo y la sobreexplotación de los talentos empleados. El control monopólico de tecnologías con fines de maximización de las ganancias, arguyen razones irracionales sobre el carácter prescindible de la fuerza de trabajo.

América Latina y el Caribe es la zona donde la brecha de la desigualdad es abismal.  El 10% más rico de la población acapara el 34,2% de los ingresos totales, mientras que el 10% más pobre recibe apenas el 1,7%. El 10% más rico posee el 77% de la riqueza de la región, en contraste con el 50% más pobre que solo concentra el 1%. Las plagas socioeconómicas heredadas de la colonia siguen estando en las causas de este círculo vicioso de la pobreza estructural. Mercado laboral precarizado, bajo presupuesto en educación, saqueo de recursos por capitales extranjeros, subordinación ideológica al modelo neoliberal.

Mientras, el presupuesto de guerra de Estados Unidos alcanza la cifra de 1,15 billones de dólares para 2027, y ya asoman solicitudes extras por un monto similar.

La doctrina de seguridad del gobierno Trump empuja a gobiernos sumisos del continente a sumarse a una carrera militar (“Escudo de las Américas”), amarrada a compras estadounidenses y sujetos incondicionalmente a sus intereses geopolíticos. El proceso de decadencia respecto al papel de gendarme universal y gigante económico preponderante, frente al aumento comercial e inversionista de China y el poderío militar de Rusia, más la reciente complicación de la guerra contra Irán, han puesto en reversa la maquinaria imperialista estadounidense para reforzar su hegemonía en “el patio trasero”, hecho que tiene su clímax en la proliferación fraudulenta de gobiernos derechistas subalternos, y el bombardeo a Venezuela, golpe severo al mundo pluripolar, el multilateralismo y las luchas antifascistas.   

Entra en el análisis del momento histórico que vive la humanidad, la categoría del fascismo global imperialista; esto es, la apelación a concepciones venidas de la colonialidad, lo más rancio del imperialismo decadente, que colocan toda solución a los problemas sistémicos en la violencia hacia el otro: racismo, supremacismo, estigmatización, segregación, xenofobias, políticas agresivas contra la inmigración, aporofobias, recortes drásticos del gasto social, falaz reducción del Estado mientras se refuerza su carácter de aparato represor al servicio de las clases dominantes, cínico discurso moralista contra los derechos de las diversidades, utilización instrumental de creencias religiosas cooptadas como instrumentos de control social-territorial e ideologización de sectores más atrasados de la sociedad, manipulación de lo sensible y cognitivo a través de la concentración de capital en tecnologías de información y comunicación, en fin, el uso inescrupuloso de la violencia como forma de imponer el dominio de los monopolios y las elites políticas criminales del siglo XXI.

El núcleo duro del fascismo global imperialista lo conforman el imperialismo estadounidense y el sionismo internacional. Europa está allí, drenando la rusofobia a través del nazismo de Ucrania, con la OTAN de colchón, pero en un plano secundario, y cada vez más irrespetado por los capos gringos e israelíes. Alemania y Japón -las vueltas que da la tierra- se asoman de nuevo como socios con potencial de convertirse en piezas peligrosas para la paz internacional.

China y Rusia tienen que definir en muy corto plazo su doctrina geopolítica en el escenario de la guerra, y comunicarlo con una fuerte y clara declaración a los pueblos en resistencia antiimperialista, porque no basta regar inversiones por el planeta o atrincherarse en un territorio por muy grande que se sea. Estuvo muy bien el jaque a Trump que le dio Xi Jinping con la “Trampa de Tucídides”, pero hace falta más compromiso con las naciones pequeñas que enfrentan al fascismo global imperialista. No deben creerse inmunes por su portentoso desarrollo, con un entorno rodeado de conflictos de menor escala, pero que nada indica vayan a saciar la apetencia patológica de violencia y reacción para dominar que es el imperialismo anglosajón con su compinche sionista.

Irán ha dado un ejemplo moralizante a los pueblos en resistencia antiimperialista. Pero no podemos dejarlo solo. Es necesario un pronunciamiento disuasorio frente al humanicidio en marcha que lideran los capos del fascismo global imperialista.

 

El 3 de enero en la historia

Un ataque probable, previsible, previsto, perpetrado sin respuesta estatal. Se hizo dejación de las obligaciones constitucionales, y se mandó un grupo de personas al matadero, principalmente a los cooperantes cubanos (Un giño a Marco Rubio), y un grupo de efectivos de la FANB martirizados, a quienes se entregó arteramente a la sed de sangre de las bestias agresoras.  

Presidente secuestrado, país secuestrado. Gobierno encargado. Desmovilización de las fuerzas populares por decisión de la elite central-vertical. Plan de transición a la neocolonia, ejecutado con la mayor velocidad e informalidad de la historia. Y la más solícita sumisión interna. Discurso justificador de la situación neocolonial, a la que llaman “paciencia estratégica”. La intelectualidad burocratizada se ha apresurado a elaborar una narrativa de ficción sobre un supuesto “triunfo” de la “diplomacia de paz”, le bajaron volumen a la fanfarria antiimperialista, y han llegado a la desvergüenza de falsificar la Gesta Emancipadora para congraciarse con el agresor extranjero y su condominio en Miraflores.

La ex presidenta encargada concedió entrevista a todo trapo con el derechista Javier Negre (socio del feminicida y mafioso experto del fraude electoral Fernando Cerimedo), donde se refirió al presidente Nicolás Maduro como “el procesado debe demostrar la verdad”, reconociendo la jurisdicción extranjera, la negación de su inmunidad y validando el método criminal del secuestro; pero, además -señora abogada-, achacándole la carga de la prueba al acusado, mismo que la nombró vicepresidenta. También la ufana entrevistada recordó su ruptura con el Comandante Chávez (insinuó falta de respeto), y como la noche del 3 de enero estaba en un hotel en Margarita viendo en directo por pantallas de radares los aviones bombardeando Caracas. Algo parecido hacía Trump en ese mismo instante.

Estados Unidos enmarca en su retorno a la doctrina Monroe, el experimento de ataque militar contra Venezuela para imponer una gobernanza anómala, sin Orden Constitucional, ni legitimidad de origen, sólo mantenida por el control cedido a Washington de la política exterior, la administración de los recursos nacionales, y las reservas energéticas venezolanas; es decir, la entrega descarada de la soberanía nacional-popular.

Queda en el aire el enigma por la paradoja jurídico-política de tener secuestrado y en cautiverio al Presidente Constitucional, al que se le niega su inmunidad como Jefe de Estado violando el Derecho Internacional, pero sí se le concede dicho privilegio a la que fue su vicepresidenta nombrada a dedo, quien no ha sido electa por la ciudadanía, y tenía un plazo constitucional de 180 días de encargaduría (cumplido el 3 de julio), a quien los Estados Unidos -el país agresor, que nos ha “sancionado”, “bloqueado”, amenazado, coaccionado, y en pleno saqueo pirático de nuestros recursos- ha decidido mantener en Miraflores como “mandataria” a placer.

El 22 de julio de 2026, a solicitud del Departamento de Estado, el gobierno de Donald Trump solicitó, por medio del Departamento de Justicia, a una Corte de Estados Unidos en el Distrito Sur de Florida, que reconozca la inmunidad como jefe de Estado de un país extranjero a Delcy Rodríguez. Lo mismo que le negaron y violan cada día al Presidente Maduro.

 

Cronología de las gestiones del agresor ocupante en el país secuestrado

16 de enero de 2026: el director de la CIA, John Ratcliffe se reunió con la presidenta encargada, para tratar temas de cooperación en inteligencia. (Trajo las líneas para las reformas legislativas energéticas y mineras, algunas instrucciones de gobierno, y advertencias convincentes a la encargaduría)

31 de enero llegó Laura Dogu como encargada de negocios de Estados Unidos para abrir su Embajada en Caracas.

El 23 de abril llegó John Barrett a reemplazar a Dogu.

18-19 de febrero de 2026: el jefe del Comando Sur, el general Francis Donovan. El mismo realizó otra visita el 23 de mayo.

Marco Rubio anunció el 21 de mayo que la entonces presidenta encargada viajaría a la India. La tarea se cumplió del 3 al 7 de junio.

Los días 11-13 de febrero y recientemente el 2 de septiembre: el secretario de Energía, Christopher Wright, dictando la política petrolera de USA en tierra “conquistada” (“el botín”, según su presidente).

4-5 de marzo de 2026: El secretario del Interior, Douglas Burgum, llegó a Venezuela para “reunirse con el gabinete interino”.

 

Las precondiciones para entregar la Patria

La Asamblea Nacional aprobó en tiempo récord -de espaldas a la opinión nacional- la reforma a la Ley de Hidrocarburos para adaptarla a las exigencias del capital transnacional impuestas por los funcionarios del gobierno de Donald Trump.  

En la misma lógica de subordinación, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad la nueva Ley Orgánica de Minas el 9 de abril de 2026, en apenas un mes desde su primera discusión el 9 de marzo; celeridad atípica en un ente generalmente ocioso. El 16 de abril se promulgó para complacer al invasor extranjero (y socios lacayos).

El colmo del cipayismo legislativo quedó en evidencia al aprobar un Acuerdo de apoyo al supuesto “Convenio petrolero” entre el gobierno de Estados Unidos y el condominio instalado por los gringos en Miraflores sin conocer el texto del “Convenio” (que no existe). Irresponsabilidad que configura varios tipos delictivos, el más grave, traición a la Patria.

 

Lo peor

Normalizar lo peor. Discurso esperanzador “gracias” al cambio (al ataque gringo del 3E). Mutación simbólica. Acercamientos sumisos al alto mando agresor. La aberración sionista. Destrucción moral de un país. Justificar la agresión como el inicio de una época de bonanza. Seducción por el pragmatismo cobarde y avaro. Aferrarse al "condominio" otorgado por el invasor. Mentir sin vergüenza. Desmeritar el patriotismo. Falsificar la historia. Huir hacia un futuro de ficción. Estigmatizar la crítica. Asumir la agenda de la derecha y mutar a cipayos del fascismo global imperialista, en nombre de una difunta “revolución”. Doble crimen. Crimen infinito.

Ciertamente la situación implica muchos puntos críticos y la narrativa geopolítica sobre la soberanía, el impacto de las sanciones internacionales y los acuerdos de explotación de recursos naturales.

Violación de la Soberanía y Legalidad Internacional: la acción militar directa del 3 de enero de 2026 y el quiebre del principio de no injerencia y libre determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas.

Efecto Acumulativo de las Medidas Unilaterales: la secuencia iniciada desde la Orden Ejecutiva de 2015 (declaración de “amenaza inusual y extraordinaria”) y cómo las sanciones fiscales, corporativas y la congelación de activos en el extranjero afectaron directamente el tejido social y la capacidad económica de la nación.

Invalidez Jurídica de Contratos Extemporáneos e Ilegítimos: el otorgamiento de concesiones petroleras o de recursos energéticos a 25, 50 o 100 años, pactados bajo un régimen mezcla de protectorado y neocolonia, con el vicio de absoluta opacidad, retrotrae la época gomecista, por atajos antinacionales que nos devuelven desde la República Bolivariana a la Capitanía General de una “república bananera”; burlando el ordenamiento constitucional venezolano, que ordena que cualquier contrato de interés público nacional requiere el aval de los órganos legítimos y constitucionales del Estado para ser vinculante a largo plazo. ¿Dónde quedan la democracia participativa y protagónica? ¿La soberanía popular intransferible? ¿El poder constituyente originario? Todo tirado al cesto de basura por complacer al enemigo de la humanidad. Venezuela rematada a pedazos como una presa de cacería, el gobierno de Estados Unidos actuando como el bucanero ultrajando y saqueando, y el cipayismo feliz con sus sonrisas, abrazos y contubernio, unidos en alabanzas al dios dinero.

 

La entrega inválida

Desde el punto de vista del derecho público y el derecho internacional, comprometer el subsuelo y las reservas estratégicas bajo figuras gubernamentales transitorias (“interinas” le decían los gringos, ahora el Minci y demás burócratas felices con la invasión le dicen “presidenta”), carece de validez sustantiva en el tiempo, lo que genera una alta incertidumbre jurídica para cualquier corporación extranjera. En este caso, la garantía la da el imperialismo ocupante y la sumisión del interinato indefinido, lo que en sí mismo, constituye argumento de nulidad de fondo.

Cada vez más patriotas asumen la posición de desconocimiento del condominio apoyado por Estados Unidos que se ha instalado en Miraflores, alegando que la encargaduría perdió toda legalidad constitucional y legitimidad al momento de entregar la soberanía del país al fascismo global imperialista. No tiene facultad ni cualidad alguna para comprometer el futuro de la Patria un régimen neocolonial que no ha sido electo, pero peor aún, no cumple con los valores y principios de la CRBV y la Doctrina Bolivariana como soporte político-ideológico de nuestra existencia nacional.

Destrucción moral del modelo de resistencia antiimperialista que sembró Hugo Chávez, se impone por la pérdida de legalidad y legitimidad, la inconstitucionalidad e inmoralidad de un condominio neocolonial cuyo periodo de duración lo determina Estados Unidos, según la sumisión entreguista del petróleo, el gas, el oro, y, sobre todo, de la dignidad del país.

La Política Exterior está siendo dictada por la Casa Blanca desde Washington. Hemos dado la espalda a nuestra hermana Cuba, sometida a un genocidio a fuego lento plagado de sadismo y prepotencia por el nuevo mejor amigo de Miraflores. Estamos asociándonos con los humanicidas perpetradores del holocausto en Palestina. Ya usan nuestro petróleo como combustible de su maquinaria de muerte contra la gloriosa República Islámica de Irán, nuestra fraterna amiga. Les dan concesiones a los financistas del genocidio y perros de la guerra.

 

Tiempos de rebelión

El déficit de vanguardia revolucionaria es calamitoso. La erosión masiva de apoyo popular al condominio neocolonial es notoria. La reactivación de calle de los otrora guarimberos, los mismos que pidieron la invasión gringa, es evidente, vinieron con mucho dinero robado al país, pero amnistiados. Sus crímenes quedaron impunes. Preparan nuevos zarpazos. Se dejan ver algunos despechos por la larga luna de miel de sus patrones gringos con la gestora de Miraflores. Esta cohabitación antinatura podría prolongarse, según los cálculos electorales de Trump y los Maga, y de Marco Rubio con su tradicional proyecto neoconservador como pupilo de la mafia The Miami Boys trajeado actualmente de Secretario de Estado “America First”.

Hay que revisar el discurso del Secretario de Estado de USA, Marco Rubio, el 16 de julio de 2026 en Washington durante la Reunión Ministerial sobre la Resurgencia del Terrorismo Político, que congregó a voceros de diverso nivel de 65 países de Europa, Asia y América. Resumidamente: toda izquierda (comunistas, socialistas, progres, ecologistas, comeflores, indigenistas, bolivarianos, etc…) es terrorismo, o sea, enemigo a destruir.

La lucha del movimiento bolivariano en Venezuela hoy, es reivindicar el bolivarianismo como fuente de unidad y pensamiento revolucionario por excelencia, defender la vigencia de la Constitución Nacional de 1999, acumular fuerzas con el pueblo chavista antes que la usurpación neocolonial destruya desde dentro las fuerzas morales de la resistencia, y preparar las movilizaciones para recuperar la Revolución Bolivariana traicionada, y unirnos en la confrontación de la humanidad contra el flagelo del fascismo global imperialista.

¡En tiempos de rebelión anticolonial, el bolivarianismo nos convoca y une!

¡Viva la Patria Soberana!

¡Fuera yanquis de la Patria de Bolívar!

 

Yldefonso Finol   

Militante Bolivariano



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