La palabra
tragicómico la crearon los maltratadores. Siempre desprecié a la gente que se
burla del sufrimiento de otras personas. Los fascistas potenciales tienen esa actitud
cruel y cínica. ¡Qué mezcla tan desgraciada! Es la condición mínima para ser colonialista,
fascista, nazista, sionista. Es un ministro israelí agrediendo y burlándose de
las integrantes de la flotilla solidaria con el pueblo palestino. Es un
prototipo del aparato genocida, no es una excepción extremista. Lo son todos
esos criminales sionistas desde hace ocho décadas. Esos que celebran con champán
el ultraje de los presos, la tortura a una anciana o a una niña, la pena de
muerte para Palestina entera, la amenaza de retrotraer a Irán a la “Edad de
Piedra”. Es Uribe Vélez llamando “apache” a Iván Cepeda, si, Uribe el que
ordenó bombardear Ecuador y se disfrazó de “Cruz Roja” con fines bélicos. El que
quiso invadir Venezuela, y fue complacido por Trump con la complicidad del
fascismo subalterno criollo.
Cínico
y cruel que quienes ya sobrevolaron para masacrar, “pidan autorización” para
una simulación. Simular evacuaciones quienes ya secuestraron. Prepararse para “situaciones
médicas o contingencias catastróficas” quienes ya las provocaron en contra
nuestra el 3 de enero, y aún nos amenazan con agravarlas. Todavía hay
compatriotas con lesiones no sanadas, duelos en plena aflicción, y la herida en
el alma de la Patria que no cerrará nunca. Esta bofetada a la dignidad de una
estirpe libertadora es intolerable.
Ninguna
disposición del Derecho Internacional nos obliga a aceptar la presencia de
naves extranjeras, mucho menos de un país que nos acaba de agredir, un país
enemigo. No hay privilegio ni inmunidad diplomática que estipule tal sarcasmo. Si
apelaran a la Convención de Viena deberían devolver de inmediato al Presidente
Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela que mantienen secuestrado,
mientras nos chantajean y extorsionan como lo que son: criminales de guerra,
con menos códigos que los piratas de siglos pasados.
Más paradójico
cuando somos nosotros como pueblo quienes deberíamos estar preparándonos para
enfrentar “contingencias catastróficas” provocadas por el gobierno fascista de
Estados Unidos. Reivindiquemos nuestra gloriosa Historia Patria, no permitamos
que se manosee y falsifique para “justificar” lo que la degrada.
He aquí
una lección de Diplomacia Bolivariana, de las instrucciones del Libertador
cuando el jefe invasor Pablo Morillo inició los acercamientos para las
negociaciones que llevaron al Armisticio y Tratado de Regularización de la
Guerra suscritos en Santa Ana de Trujillo a finales de noviembre de 1820:
“Simón
Bolívar, al General de División Rafael Urdaneta. Cuartel General del Rosario de
Cúcuta, a 27 de julio de 1820.
Señor
General:
Anunciándome
el general Morillo haber destinado a mi Cuartel General dos comisionados para
tratar conmigo sobre arreglos, de que nada se indica de un modo explícito sino
con una ambigüedad muy notable; y siendo muy probable que estos señores
comisionados lleguen por momentos a la línea del mando de Usted; deberá Usted
observar las siguientes prevenciones con respecto a Usted y a ellos.
Tercero:
Les manifestará Usted las órdenes que tiene de no permitirles pasar a mi
Cuartel General sino en el caso de que la misión de que vienen encargados sea
conducente al reconocimiento de la República independiente, o de ser este
reconocimiento la base de su negociación.
Cuarto:
Usted deberá notificar de parte de la República a los señores comisionados la
voluntad del gobierno y el pueblo que por hacer desaparecer la mancha de ser colonia
está pronto a desaparecer de la faz del mundo y que sólo oirá con placer de
parte de sus enemigos su eterno adiós.
Esta
es la conducta que deberá Usted seguir en el caso de no ser la misión conforme
lo demandan los derechos y el respeto que han sabido inspirar nuestras armas a
sus enemigos, a quienes jamás verá sino rendidos o solicitando Paz.” [1]
Palabra
del Libertador. Honor y Gloria.
Repudiemos
con toda nuestra energía patriótica la maniobra imperialista y todo cuanto
venga de esa canalla, que, parafraseando a Bolívar: “aborrezco de tal modo que
no quisiera que se dijera que un venezolano hacía nada como ellos.”
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano


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