miércoles, 13 de mayo de 2020

El comando ge-ge-ge: Guaidó-Gudró-Gedeón*

I
Guaidó contrató a "Gudró"
Un experto mercenario
Para un show tipo corsario
Que muy chimbo le salió.
Él dice que no firmó
Con su cara de mamón
Si jota jota Rendón
Confirmó lo del contrato
No es la firma un garabato
Es prueba del plan Gedeón.
II
Hay que ser muy miserable
Estúpido y mentecato
Para firmar un contrato
Con propósito execrable
Un tipo tan detestable
Un gusano criminal
Traidor del suelo natal
Se entrega a los extranjeros
Para violar por sus fueros
La inmunidad nacional.
III
En la frustrada invasión
Se unieron todos los males
Galería de criminales
En macabra exposición
Colombia como anfitrión
Y fiel siervo imperialista
Al comando terrorista
Colmó en droga y en moneda
Y lo paseó en "doble rueda"
De un duque santanderista.
IV
En Chinácota y Guajira
Cúcuta y Cundinamarca
Los enviados de la parca
Organizaron la gira
Ahora dicen que es mentira
Pero todo los delata
Porque de meter la pata
Ya la pata tienen coja
Envidian a "Barba roja"
En eso de ser pirata.
V
Lo dijo Alcalá Cordones
Cuando el arsenal le hallaron
Los de la DEA lo llevaron
A casa de sus patrones
Colombia cual portaviones
Se presta para el ataque
Queriendo poner en jaque
La Patria Venezolana
Pero no nos da la gana
Ni que lo quiera Mandrake.
VI
Por ensuciarse las manos
Duque y todo el gabinete
Corrieron hasta un retrete
Como si fueran marranos
De los gringos cortesanos
Mandaderos proxenetas
Se atapusaban las jetas
Con la fanfarronería
Que a Nicolás tumbaría
Un grupo de marionetas.
VI
Guaidó, "Gudró", Gedeón
El "Comando Jejejé"
Y por Duque le agregué
La cuarta ge de Guasón
Que ocupó en la invasión
De "paras", narcos y pranes
Dejando que unos patanes
Pusieran en evidencia
Su grotesca incompetencia
Junto a un cartel de rufianes.

*Yldefonso Finol*
Guerrero del Arein Anú
Arein Karei kayagüori

martes, 12 de mayo de 2020

Elegía para tararear en tiempos de cuarentena

Mirando al mundo tenso y encerrado
La humanidad inquieta y alarmada
Veo en el aire azul y despejado
El vuelo de gaviotas en bandada.

Veo la luz del cielo en el ocaso
Pálida y a la vez provocativa
Siento su leve roce en mi regazo
Como tierna caricia que me aviva.

No desperdiciaré mi tiempo inerte
En la alarma que al encierro obliga
Yo te invito a no dejar vencerte
Por el tedio, la angustia y la fatiga.

Voy al libro, al verso, a la guitarra
Escribiré una crónica del día
Descargaré el miedo que me amarra
Con rimas iré armando mi elegía.

Por doquier hay penas y pesares
Pero anhelamos ver pasar la nube
Amanecer con ferias y cantares
Y un sol que nace nuevo cual querube.

Que se espante el virus y la gripe
Que se aleje el despecho y la duda
Que venga victorioso León Felipe
En canción desesperada de Neruda.

Quiero que pase ya la mala racha
Que se dé el finiquito a la pandemia
Para que celebremos con guaracha
El beso de Aznavour con la Bohemia.

Pido salud y paz para la gente
Menos para el avaro y agiotista
A esos que la carroña pestilente
Consuma en el escenario pesimista.

Sigo la muchedumbre femenina
Que reclama con razón hoy sus derechos
Con desnudez que al agresor fulmina
Con ráfagas de amor desde sus pechos.

Las sigo y soy una de ellas
Puteada por la macha sociedad
Que siglos de machismo, más que huellas
Heridas infringió en su humanidad.

Ya basta –insisto en mis pregones-
De falocracia y miedo patriarcal
Que cesen las absurdas religiones
De imponer su dogma irracional.

Ahora vuelvo a invocación serena
Que inspiró mi amante poesía
Para obsequiarla a la gente buena
Cual rauda nave rumbo a la utopía.

Envío ecos de tango gardeliano
Desde una pampa verde y extendida
Una cueca, un joropo, un son cubano
Un himno por la Patria redimida.

Al siervo de la gleba una cantata
Un guapango a la clase proletaria
Un corrido que hable de Zapata
Un cante hondo por la Pasionaria.

De Maracaibo una gaita de antaño
Que cuente de petróleo y de piratas
La poesía de María Calcaño
Andando en piel de indios de alpargatas.

Caribe un sol inmenso en sanaciones
Irradiando gratuitas energías
Y el Camarón palmeando sus canciones
Que vayan por bolero o bulerías.
Desde los Andes cóndores y llamas
Nos invitan a vivir con altura
Alimentando siempre nuestras almas
Con el néctar que riega la ternura.

Estar en cuarentena confinado
Bajo sombras de injusta sociedad
Me confirman no estar equivocado
Si lucho hasta el final por la igualdad.

Hasta aquí la elegía del encierro
Que no logra encerrar mi libertad
Mi espíritu no se frena ante el hierro
Vuela a cantar al mundo su hermandad.


Yldefonso Finol

lunes, 11 de mayo de 2020

Tres tristes lanchas tras tres tétricos trogloditas
I
Tres lanchas cual caravelas
Por calaveras guiadas
Con tres armas artilladas
Van sin remos y sin velas
Dicen que los centinelas
En eso que pestañaron
A las naves extrañaron
Se fueron como alma en pena
Sólo un canto de sirena
Entre la selva escucharon
II
Son tres lanchas desatadas
Que al Orinoco emigraron
Las muy ingenuas bogaron
Hacia las aguas erradas
Desertaron bien armadas
O los mohanes barbudos
Les deshicieron los nudos
Como fantasmas del llano
Pescándolas con la mano
Bolivarianos Escudos.
III
Es muy raro que a un marino
Se le desaten los nudos
Como que le queden crudos
Topochos al campesino
Más fácil se ve un cochino
Haciendo de presidente
Decir ridículamente
Toda ridícula excusa
Que ni gente muy obtusa
Se la cree sinceramente.
IV
Tres lanchas de artillería
No se dejan al garete
Sin capitán ni grumete
Cual pieza de utilería
Porque es de piratería
Usar los falsos señuelos
Envenenados anzuelos
Conocidos por brulotes
Que como humeantes potes
Ensayan ciertos pilluelos.
V
Lo peor, fueron halladas
A orillas venezolanas
Donde lucían tan veganas
Cual si fueran hechizadas
Nadaban acongojadas
Temiendo que las pirañas
Les comieran las entrañas
Y de pronto los caimanes
Les infringieran desmanes
En esas aguas extrañas.
VI
Acepten mis versos "Lanchas"
Es que ya hace dos centurias
Otras lanchas tan espurias
Pretendieron a sus anchas
Venir a burlar mis canchas
Bolívar en Angostura
Les descubrió la conjura
Y las puso en decomiso
Porque entraron sin permiso
Y eso es falta de cultura.
VII
Con toda serenidad
Quiero hacer una pregunta
Que le llegue por presunta
A cualquier autoridad
Si las lanchas en verdad
Vinieron sin intención
¿Se le hará la petición
De tornarlas a su sino
A algún gobierno interino
Puesto por el dios Gedeón?.
VIII
Por necio pregunto yo
Si en Nariño el marranito
Entre gritos de ¡maldito!
Se las pedirá a Guaidó
O a ese gringo el tal "Gudró"
Que en Colombia coronaron
Cuando felices firmaron
El contrato mercenario
Que fantasmas de corsario
En el Meta desmadraron.

*Yldefonso Finol*

domingo, 3 de mayo de 2020


Venezuela: experimentos de mitología imperialista (en tiempos de pandemia)
I
Odeón es un sarao. Un lugar para la bohemia. Para el canto. Ciertamente sería un nombre raro para una acción terrorista. Desconcierta a cualquiera. Como canto de sirena. Gedeón en cambio parece perfecto para la incursión de una fuerza que procura mostrarse más fuerte de lo que realmente es, porque además su autor se cree un “guerrero fuerte”, que presume la audacia de atacar por la noche y crear tal confusión entre su enemigo, que podría poner a esos contrarios a pelear entre ellos. Odiseo es otra cosa.
Odisea del Desierto llamaron los estadounidenses la intervención militar contra Libia para derrocar a Muamar el Gadafi y destruir el Estado nación sólido, estable y justo, que costó a ese pueblo medio siglo construir. Odiseo llamaron también (los gringos segurito) a la trama de falsedades montadas para asesinar al líder de las FARC Alfonso Cano mientras éste se movilizaba en pro de viabilizar caminos a la paz en Colombia.
Odiseo en la mitología griega representa el campeón del engaño, el estratega del Caballo de Troya, aquel que sólo teme –como dice Francisco Amín- perder a uno de sus hombres. Por eso EEUU y la OTAN no combaten cuerpo a cuerpo. Optaron por bombardear. Prefieren poner a pelear a otros, a los que considera desechables, como a los afros y “latinos”, antes que a sus rubios muchachos. Luego privilegian echar a la arena a los esclavos, si, como Roma a los gladiadores. Para eso el neoliberalismo recomienda las “contratistas” militares, privatizar la guerra, “tercerear” la soldadesca.
Pero, perdón, que estos no son ni soldados ni nada, estos mercenarios a lo sumo alcanzarán en sus miserables existencias el grado de piratas decadentes.
II
Los Estados Unidos han experimentado con Venezuela todas las formas de intervención desarrolladas en su ya dilatada –y caduca- trayectoria injerencista. Repasemos lo dicho en 2006 en nuestro libro La Falacia Imperialista de los Derechos Humanos (Colección Alfredo Maneiro. Ministerio del Poder Popular para la Cultura)
-       Intervención militar directa. Sería la “opción” blandida por Dolnald Trump -y aún no aplicada- para poner a Guaidó de “presidente”; aunque solapadamente la intentaron en diciembre de 1999 cuando el deslave trágico de La Guaira so pretexto de “ayuda humanitaria”, y luego lo adobaron de revuelta militar criolla en abril de 2002. El patrón prefiere usar los mandaderos.
-       Acciones Encubiertas. “Con este término se designa al conjunto de actividades clandestinas que el gobierno de los Estados Unidos, a través de la Agencia Central de Inteligencia, sus agregados militares y consejeros políticos, así como otros funcionarios diplomáticos o ejecutivos empresariales, realiza con propósitos de espionaje y contraespionaje”. Estas han sido permanentes.
-       Incursión con ejército mercenario. En esta categoría entran acciones como la proyectada desde la finca Daktari en 2004 y ésta reciente de La Guaira.
-       Cerco diplomático. “Esta forma de intervención con guante de seda, puede perseguir el aislamiento internacional de un gobierno molesto a los intereses de Estados Unidos o el simple chantaje para obligarle a ceder en un asunto particular”. Para el caso venezolano se activó esta forma de intervención con mucha intensidad a través de la OEA y el Cartel de Lima.
-       Boicot económico. En pleno empeño por destruir el Proyecto Bolivariano, los delincuentes imperialistas (en una primera fase) han sido implacables en atacar la moneda nacional y el abastecimiento para provocar la más inverosímil hiperinflación y macro-devaluación sostenidas, pasando en esta etapa al bloqueo de cuentas, apropiación de activos, y aplicación de chantajes económicos violatorios del derecho internacional en todas sus variantes.
-       Fomento del militarismo. La instalación de bases militares, ejecución de maniobras y ejercicios belicistas en zonas vecinas son prácticas imperialistas clásicas que buscan amedrentar los pueblos insumisos y coaccionar gobiernos que se dejen. “Para el imperio industrial militar de los Estados Unidos es vital tener un mercado activo en la región donde colocar sus impresionantes excedentes, en gran medida constituido por chatarra tecnológica que es vendida con más o menos facilidades de pago según el grado de compromiso que el gobierno de turno tenga con Washington”.
-       Campañas de opinión. En nuestro caso hemos caracterizado esta modalidad como “linchamiento moral de la venezolanidad” dirigido a destruir no sólo la imagen política del Gobierno de Venezuela, sino incluso a desmoralizar al gentilicio venezolano con miras a minar la estima, sembrar el desarraigo como precondición del exterminio del Estado Nación. Imposición anímica del “caos constructivo” que tan claramente han explicado los historiadores Luís Prieto y Juan Romero.
-       Mediación por ONG. Proliferaron múltiples organizaciones fantasmas en las dos décadas de Gobierno Bolivariano que se apoderaron cual plagiarios espirituales el concepto de “sociedad civil”. Se trata de un entramado de agentes encubiertos y opositores acomodados que acceden a financiamientos externos, generalmente venidos de la USAID y la NED, y en otra escala de los parapetos socialdemócratas, liberales y democristianos de Europa. Puro mercenarismo encopetado, con cara de “yo no fui”, manipuladores compulsivos de términos como “democracia” y “derechos humanos”.
III
Recapitulemos la diversidad de doctrinas de guerra que EEUU lleva a cabo contra la República Bolivariana de Venezuela, siguiendo la clasificación propuesta por el Mayor General de Ejército Nacional Bolivariano Pascualino Angiolillo Fernández:
-       Teoría de la Inteligencia Estratégica para la Política Exterior Norteamericana, atribuida a Sherman Kent y Robert Kohane, consistente en el despliegue de la inteligencia estratégica “para la obtención veraz y oportuna de datos” que soporten la estrategia exterior imperialista. 
-       Teoría de los Estados villanos o forajidos, con patrañas muy gringas como “ejes del mal” y otros pretextos para cazar incautos. 
-       Teoría de la Legítima Defensa, que justifica “Guerras Preventivas”, muy al estilo colonial, ante potenciales “amenazas”. Bajo esta óptica surgen hipótesis absurdas del tipo: “Gadafi planea bombardear objetivos civiles, entonces bombardeemos antes nosotros”. Algo así como “asesinarte” para evitar que “te mueras”.
-       Teoría de la “Causa Justa”, se argumenta que el estado objetivo ha realizado acciones que van en contra de los intereses de los ciudadanos norteamericanos, por tanto la acción guerrerista está justificada. Todas estas últimas son variantes de los Estados Forajidos y con nuevas aproximaciones como la siguiente. 
-       Teoría de la Responsabilidad de Proteger, “para justificar intervenciones militares bajo la bandera de ayuda humanitaria”. Esta “vocación” le viene a los yanquis de su “destino manifiesto” y su rol de “gendarme global”.
-       Teoría del Poder Duro, Suave e Inteligente de Joseph Nye. Para decirlo en criollo: es la combinación del garrote y la zanahoria, según la ocasión (para no aludir el refrán que usa un excelente programa de televisión).
-       La Teoría del Caos Constructivo.  Desarrollada por el influyente teórico de la geopolítica Zbigniew Brzezinsky. Consiste en introducir “variables perturbadoras” en la aparente normalidad del país para desarticular la cotidianidad, sobre todo en los ámbitos socioeconómicos, institucionales y psicosociales. El caos (recuerden la serie Superagente 86) disloca al sistema para hacerlo vulnerable y bajo el espejismo del “cambio” tomar el “control”.
-       El Estado fallido. Ubiquémonos en el manual del “Golpe Suave” o de las mal llamadas “revoluciones de colores” de Gene Sharp.
-       La Teoría de los Nenúfares. Manipulación de catástrofes naturales para invadir “humanitariamente”. Ya citábamos el amague de 1999 en la tragedia lluviosa de La Guaira. Pero anotemos la llegada de miles de tropas gringas a Haití tras el terrible terremoto.
-       La Guerras Híbridas. Son combinaciones de algunas de las variantes anteriores.
Permítanme agregar un nuevo género no previsto por las clasificaciones revisadas: la Guerra Mutante. Entendemos por Guerra Mutante la cualidad camaleónica del conflicto que una potencia o coalición imperialista desata contra un país soberano donde se lleva a cabo un modelo sociopolítico contradictor de sus intereses hegemónicos, y que tiene la particularidad de combinar todas las formas de intervención con diferentes graduaciones según las circunstancias específicas de la coyuntura y de la correlación de fuerzas internacionales, tanto en el plano diplomático como militar.
Esta modalidad es la aplicada por Estados Unidos y la Unión Europea contra Venezuela.
IV
Decía al comienzo de este artículo que estos desquiciados mercenarios que se han prestado al juego monroísta (y santanderista) de derrocar el Gobierno Bolivariano, a lo sumo pueden aspirar ser calificados como piratas decadentes. Es así. Pero aún la asociación de corsarios “Hermandad de la Costa” que pululaba en la isla La Tortuga durante el siglo XVII y acechaba toda existencia “normal” en los mares caribeños, tenía unos códigos bravíos y se arriesgaba al punto de simbolizarse sin un ojo ni una pierna.
Aquellos bucaneros que inspiraron leyendas marinas como miedos terrenales, que sacaron canciones de almas tan enternecidas como la de Joan Manuel Serrat, que le provocaron mil noches de lectura a Luís Britto y regalaron un antológico personaje a Johnny Depp, eran cualitativamente superiores de espíritu a los pitiyanquis rabiosos que se lanzan cual lobos desfigurados contra su propia gente.
Jean Dei Nau “El Olonés”, Francois Granmont, Henry Morgan, Enrique Gerald, entre otras alimañas, saqueaban a los españoles enemigos de sus países de origen (Francia, Inglaterra, Holanda) y el botín lo compartían con la tripulación según rígidas normas jerárquicas que siempre preveían la alícuota del reino al que tributaban en el corso.
Estos bribones de utilería (Guaidó el primero y más bellaco) saquean al país del cual tienen nacionalidad, le sirven a un imperio extranjero, carecen de la más mínima lealtad con sus acólitos, y se roban el botín para su avaro y exclusivo beneficio, dejando hambrientos e indefensos, tirados en la primera playa que consigan desierta, a los bucaneros anónimos.
Son peores que aquellos piratas de bandera negra y cadavérica. No merecen la honra de un cadalso, ni un contrincante viril y digno, ni una mediocre crónica de sucesos.
Les dejo sí, sobre la mesa, la posibilidad adivinada por el poeta León De Greiff en el Relato de Sergio Stepansky, para sumarse voluntariamente a la inmerecida necrópolis de los nadie: “cambio mi vida por lámparas viejas, o por su plato de lentejas...o por dos huequecillos minúsculos -en las sienes- por donde se me fugue, en grises podres, la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres”.

Yldefonso Finol
Historiador Bolivariano
Cronista de Maracaibo