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miércoles, 17 de septiembre de 2025

PELIGROSO MOMENTO SUBJETIVO: EL FIN DEL HUMANISMO

 


PELIGROSO MOMENTO SUBJETIVO: EL FIN DEL HUMANISMO

Toda la existencia ocurre en dos dimensiones: la material y la inmaterial. En estos dos planos transcurren las contradicciones esenciales que crean el espacio-tiempo a la naturaleza y a la sociedad. La una preexiste a la otra, a la que generó a través del humano. La primera puede existir independientemente de la segunda, pero no a la inversa, la sociedad no puede existir sin la naturaleza, aunque puede transformarla permanentemente, incluso destruir parte importante de ella, hasta las condiciones que permiten la propia vida. Aquí sonamos a un bemol de Enrique Dussel, porque el humano es en primera instancia biológico, es una mínima parte de la naturaleza como totalidad abarcadora de la existencia. Sin circulación sanguínea no hay cerebro que funcione, ni ideas que liberen. Y no por minúscula deja de ser la criatura más peligrosa y problemática de la Madre Natura. 

Naturaleza y sociedad (lo específicamente humano), se explican por lo permanente que es el movimiento, los cambios gestados por las contradicciones (dialécticas) rigen los hábitats “del cielo y la tierra”, las relaciones del humano con el entorno natural y entre sí, las relaciones sociales de producción, el Oikos-nomos, donde el trabajo creador sintetiza las características del humano como sujeto transformador del mundo material, creador/portador del inmaterial, generador del conocimiento, y actor (consciente o no) de la construcción societaria.

La espiral que tiene su punto de partida en la comunidad originaria, el espíritu gregario, la propiedad colectiva, es violentamente sacudida por la confrontación de otros que temen la diferencia superficial y sienten el poder de la apropiación de los bienes del otro y hasta de su persona. Estado nación etnocéntrico, esclavitud, imperios, feudalismo, capitalismo, imperialismo, y, en cada etapa, luchas de los oprimidos por su emancipación, guerras de invasión y resistencias de liberación. La espiral no se detiene, el humano no le da receso, ni las condiciones objetivas se aquietan solas. No se domestican los saltos de las fuerzas productivas, ni el afán de predominio de la categoría determinante del actual modelo civilizatorio: el capital.

Instituciones que fueron forjadas durante siglos por las fuerzas sociales que propugnaron en el mundo a favor de derechos, ciudadanía e igualdades (extraviadas), están siendo destruidas en estos momentos por poderes que se aferran a hegemonías impuestas en el pasado que parecen deshacerse, por instrumentos de esos poderes que pretenden erigirse superiores, herederos del mercantilismo con el que acumularon bienes (materiales e inmateriales) productores de riqueza, invadiendo, causando genocidios, colonizando, esclavizando y robando pueblos por todo el planeta.

Europa -a la cola de USA- ha asesinado la política, sustituyéndola por lobistas recaderos de las empresas transnacionales. Estados Unidos ha declarado -de hecho- el fin de la diplomacia. Israel -apoyado por los dos prenombrados- exterminó el humanismo. Tal es el caos del que intentan partir para recolonizar la humanidad, suprimiendo -con los veloces y eficaces nuevos medios de alienación- los sentimientos y la conciencia de una especie humana solidaria y no sumisa.

El ADN de la formación social dominante es la propiedad, con énfasis en la propiedad privada de los medios de producción a partir de la modernidad eurocentrada. El capital, que es la acumulación de esas propiedades en una elite violenta y engañosa, necesita que la población no propietaria, le sea servil, de manera que su fuerza de trabajo entre también en el inventario de lo apropiado por el entramado capitalista. De allí que el marxismo plantee que la historia de las sociedades se desarrolle según el principio de la lucha de clases: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días, es la historia de las luchas de clases”, dicen los autores del Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engels.

Obviamente, los debates sobre el contenido total del Manifiesto durante estos ciento setenta y siete años, han sido muchísimos y muy profundos; lo cierto es que más allá de los determinismos cuestionados al llamado “marxismo ortodoxo”, el aporte del paradigma marxista, el materialismo histórico, sigue siendo una herramienta relevante para el análisis de los procesos socioeconómicos en el devenir de los pueblos y en las relaciones geopolíticas que han predominado el ámbito internacional.

No queremos concentrar las ideas de esta disertación en las categorías del clásico análisis marxista (“condiciones objetivas” y “condiciones subjetivas”), que hemos usado en el movimiento revolucionario para debatir coyunturas y determinar -cual nigromantes- el despegue de la crisis revolucionaria, ese momento ideal donde se interceptan la curva descendente de las condiciones materiales de vida de las grandes mayorías trabajadoras con la curva ascendente de la toma de conciencia de clase y capacidad organizativa de ese pueblo y sus organizaciones políticas. También hemos incurrido en la pretensión de decretar el fin del imperialismo, como si se tratara de una pandemia controlada por una milagrosa inmunización global.

Estaríamos entrando en el concepto de “momento subjetivo” desarrollado por George Lukács, que se refiere al potencial transformador por excelencia de las condiciones subjetivas de las clases oprimidas en una sociedad históricamente determinada, que llevaría al pueblo a la acción revolucionaria autónoma para transformar las condiciones objetivas a su favor, fundando una sociedad justa e igualitaria. Este planteamiento fue calificado de “idealista”. La experiencia histórica demuestra que los estallidos populares no necesariamente derrocan el poder explotador establecido, hemos constatado casos en que, incluso, si no son masacrados por las fuerzas represivas del sistema, pueden llegar a ser manipulados por los laberínticos senderos del poder constituido. Bolívar decía: “El débil necesita una larga lucha para vencer; el fuerte, como en Waterloo, libra una batalla y desaparece un imperio.”

El asunto al que quiero invitarles a dirigir la mirada, es al hecho que nuestros enemigos, los imperialistas y las oligarquías capitalistas y terratenientes, por medio de sus aparatos ideológicos y la intelectualidad que les sirve, también ha estudiado estas teorías marxistas en todas sus versiones, como también las han infiltrado para tergiversarlas, a través de teóricos, medios de desinformación, oenegés, industria cultural y universidades, captadas y cooptadas vía financiamientos “generosos” e “inofensivas” convocatorias a becas y foros internacionales que son el deleite de muchos académicos.

Dicho esto, paso a exponer lo que motivó este texto.

Las condiciones subjetivas generales a nivel global son extremadamente peligrosas para la existencia humana (sobre las ambientales advirtió Fidel en 1992). Los imperialismos están “al borde de un ataque de nervios” (Pedro Almodóvar, 1988). Estamos claros que la conducta psicopolítica de las potencias occidentales tiene entre sus causas fundamentales las condiciones objetivas actuales, consistentes en la pérdida de la hegemonía y privilegios que amasaron tras las guerras inter imperialistas de comienzos del siglo XX, particularmente el engolosinamiento que les “enloqueció” al derrumbarse el campo socialista en la URSS y Europa del Este (“El Imperio del Mal”, en palabras de Ronald Reagan).

De ese deslave político como hecho concreto que generó unas condiciones objetivas y subjetivas desastrosas para las fuerzas populares contrahegemónicas, los imperialistas concluyeron erróneamente que podían imponer un régimen de explotación más voraz, inspirado en el credo neoliberal, que decretó el fin de las ideologías y de la historia. ¡Vaya enajenación del oráculo capitalista!

Lograron hacerlo en algunos países, “a sangre y fuego”. Pero no pudieron enjaular la globalización en el dogma del neoliberalismo; porque -además de partir de unas premisas absurdas-, la globalización se movió como creatura objetiva-subjetiva en el espacio-tiempo del desarrollo de las fuerzas productivas, demostrándose otra enésima vez que la historia continuaba como resultado de la sencilla vida común de los seres humanos y las inevitables contradicciones inmanentes al sistema capitalista, con el insoslayable componente ideológico que conlleva todo proceso social, por ende, toda acción humana.

En el ámbito internacional, la contradicción entre la autodeterminación de las naciones y la tendencia imperialista al expansionismo y el neocolonialismo (“explotados y explotadores), también le insufló combustible a la (“¿difunta”?) historia; hemos afirmado y lo reiteramos que, en esta etapa de los decadentes imperialismos, fracasada la globalización neoliberal de conformación mononuclear, el primer derecho humano es tener patria, porque esos que vendieron y siguen traficando una supuesta disminución o eliminación del Estado, son los que más fortalecen sus aparatos estatales con fines opresores, priorizando el gasto en los departamentos bélicos y conspirativos contra el pueblo trabajador de sus países y otros pueblos que no se doblegan al yugo foráneo.

Sin ninguna duda, el plan de recolonización de los territorios y la consiguiente apropiación de sus recursos, ha sido destruir Estados Nacionales por medio de la intriga y la violencia, valiéndose en muchos casos de mercenarios bajo la figura de contratistas con las que tercerizaron el negocio de las guerras de invasión. Un hito de esta práctica fue el descuartizamiento de Yugoslavia, la guerra de Kosovo, donde bombardearon a placer a la población serbia principalmente. Luego vinieron Irak, Libia, Siria, Sudán; es demasiado evidente el proyecto de desestructurar países y regiones para tomar sus riquezas por medio de pandillas armadas por las agencias de inteligencia y contrainteligencia de Estados Unidos, Inglaterra, y el Frankenstein de Asia Occidental y bisagra con África Nororiental: Israel.

Este engendro genocida enclavado en territorio ancestral palestino, que crearon con el propósito de mantener en jaque al mundo árabe y a Irán, que desde su gestación infestó la región de conflictos y violencia permanente, que las potencias imperialistas convirtieron en el más sofisticado engranaje militarista, con el arma atómica disponible en forma instantánea, la cual estuvo dispuesta a vender al régimen del apartheid en Suráfrica, es hoy una de las principales amenazas a la paz mundial y a la existencia de una “especie en extinción”.

Hace un siglo Lenin estableció cinco condiciones para definir al imperialismo como “fase superior del capitalismo”, aunque, en una de ellas no acertó, en la quinta que afirmaba: “ha terminado el reparto territorial del mundo entre las potencias capitalistas más importantes”. Pareciera no ser tan recomendable darle un uso tajante al participio pasado del verbo “terminar”, en el análisis de procesos históricos. Dos décadas después estalló la Segunda Guerra Mundial, los imperialismos se empeñaron en ese “reparto territorial”, los pueblos antes colonizados lucharon por la liberación nacional con experiencias exitosas (al influjo -entre otras- de las ideas leninistas), y todavía hoy continúa esa refriega planetaria por un mundo multicéntrico y pluripolar.

El tema que me jala a retomar el “momento subjetivo” es el esquema de valores que llevó a una parte de la humanidad a dominar y/o destruir a otros humanos, a quienes ni esa condición les reconoce. La superestructura moral que justifica la más vil y cruel opresión, los genocidios, el exterminio y el saqueo. Ese impulso “divino” que llevó a los primeros “colonos” ingleses a asesinar a millones de originarios del norte de Abya Yala, repitiendo lo que España hizo desde 1492, y que el fraile dominico Bartolomé de las Casas resumiera en conmovedor testimonio: “Mis ojos han visto estos actos tan extraños a la naturaleza humana, y ahora tiemblo mientras escribo.” [1]

Pero ese es el humano mi querido hermano Bartolomé.  

Estados Unidos se limita cada vez más a su rol de imperialismo bélico, mientras pierde terreno en su carácter de superpotencia económica y tecnológica. Esto tiene un impacto severo en el estado de ánimo de su población, convencida a lo largo de cinco siglos estar destinada por designios superiores a cumplir una misión encomendada por dios, tal como lo creyeron los invasores españoles y los nazis del Tercer Reich.

La ideología dominante, basada en exaltar y amoldar el ego, instaló una cosmovisión del egoísmo (individualismo), con el egocentrismo como pauta de ascenso social, y la egolatría como motor del etnocentrismo desde el cual se proyecta el odio a la diversidad humana, que sí es una condición cultural inmanente al desarrollo de sociedades nacionales.     

Dice Wilhelm Reich: “Nos han enseñado que la falsificación de los hechos y los enardecimientos por sugestión superficial conducen con certeza al descorazonamiento de las masas, desde que la férrea lógica del proceso histórico revela la realidad.” [2]

La elite hegemonista de Estados Unidos, Inglaterra y Europa, diseñaron y diseminaron campañas de rusofobia, islamofobia, sinofobia, xenofobia, aporofobia, en simultáneo con la promoción de políticas armamentistas, antiinmigrantes, neoliberales reduccionistas de la inversión social, recrudeciendo la represión a los movimientos sociales, eliminando derechos laborales, todo lo cual ha creado la crispación dentro de esos países y en el ámbito internacional, con el riesgo de guerras a gran escala pendiendo sobre la frágil coexistencia que “tiembla mientras escribo”.

Permítanme una pausa, no quise aburrirles. Por los momentos les dejo un fragmento de carta del cacique Powhatan al jefe de la invasión inglesa (“colonos”) John Smith: “He visto morir a dos generaciones de mi gente. Conozco la diferencia entre la paz y la guerra mejor que ningún otro hombre de mi país. ¿Por qué toman ustedes por la fuerza lo que pudieran obtener por vía pacífica? ¿Por qué quieren destruir a los que les abastecen de alimentos? ¿Que pueden ganar con la guerra? ¿Por qué nos tienen envidia?”.  

 

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano



[1] Bartolomé de las Casas citado por Howard Zinn en la Otra Historia de los Estados Unidos, edición digitalizada Universidad Madres de la Plaza de Mayo, p 10

[2] Wilhelm Reich: Psicología de masas. Editorial Ayuso, Madrid 1972, p 8

lunes, 2 de febrero de 2026

EL FASCISMO IMPERIALISTA GLOBAL CONTRA VENEZUELA

 


FASCISMO IMPERIALISTA GLOBAL: EL REINO DEL DESAMOR CONTRA LA INCLAUDICABLE REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

Introito

Inevitable apelar al acervo que guardo en mi alma repleta de canciones. Los versos proféticos del pesimismo tanguero enseñan mucho de la condición humana, indistintamente de los desfaces ideológicos y temporales que se atraviesan: “La indiferencia del mundo, que es sordo y es mudo…” (Enrique Santos Discépolo, tango Yira)

Había publicado el 17 de septiembre de 2025 el texto PELIGROSO MOMENTO SUBJETIVO: EL FIN DEL HUMANISMO, tema que deseo seguir desarrollando por la necesidad interior que me impulsa a compartir mis reflexiones, tal vez en busca de unos iguales para la resistencia que obliga nuestra dignidad bolivariana.

(https://yldefonsofinol.blogspot.com/2025/09/peligroso-momento-subjetivo-el-fin-del.html)

Y, aunque debería estar enfocado en la herida patriótica que nunca sanará después de la emboscada gringa del 3 de enero del año en curso, estoy pensado en Palestina, porque el genocidio “en vivo y directo” ejecutado por el sionismo contra la población indefensa en Gaza, y los planes banales del grupo Trump-Netanyahu de convertir la martirizada franja de esa ancestralidad árabe en un centro comercial turístico para la elite global, representan la más aberrante expresión de maldad y cinismo de la especie humana.

Para los perpetradores de tales crímenes imperdonables, la vida del otro es un estorbo para sus negocios. La avaricia y ambición de hegemonía los empuja a un juego macabro donde masacrar pueblos enteros, oprimir multitudes, desechar personas, destruir la convivencia, lucrarse de la guerra, subyugar al prójimo, son solo jugadas en la orgía de los capitalistas antropófagos y sus matones, proxenetas y siervos a sueldo.

La última vez que un premiado entregó su Nobel a otra persona, fue el escritor noruego Knut Hamsun, que le dio su presea al jefe propagandista nazi, Joseph Goebbels, en 1943. Ahora, una fascista subalterna, arrastrando sus carnes sin alma, regaló su -extraño- premio Nobel a otro nazi: su patrón imperialista. “La historia se repite, primero como tragedia, luego como farsa”, dijo Marx en El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852).

I

Nos conmovemos y hacemos propio el legado ético de José Martí: “El amor, madre, a la patria, no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca.”
(Fragmento del poema Abdala, 23 de enero de 1869)

La madrugada del 3 de enero, más de 150 aeronaves, incluyendo bombarderos, cazas, plataformas de inteligencia y vigilancia, fueron lanzadas desde veinte bases terrestres y marítimas contra Venezuela, según el general de la Fuerza Aérea Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. (Más algún arma desconocida, según se jactó Trump).

Par de meses antes, el imperialismo gringo desplegó en el Mar Caribe la IV Flota, con portaviones y submarinos nucleares, que involucran entre doce y quince mil efectivos militares (gubernamentales y contratistas privadas), haciendo puntería contra lanchas desarmadas de pescadores y marineros diversos, con el falaz argumento de la lucha contra el narcotráfico, 80% del cual les llega a sus calles (EEUU) por el Océano Pacífico, la mayoría proveniente del Ecuador fascistoide de Noboa Azin.

Pero la avasallante guerra cognitiva desarrollada por la transnacional antibolivariana, ya había impuesto el relato del “Cartel de los Soles” e imaginarias bandas delictivas con “millones” de integrantes “enviados” por Venezuela. Estigmatizaron una migración que ellos mismos provocaron.

Secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, dejando más de un centenar de héroes y mártires, cuya sangre regó la historia de sacrificios y epopeyas de nuestra estirpe bolivariana y martiana. Venezuela es hoy un país secuestrado, bajo el chantaje extorsivo de los asquerosos secuestradores. Su superioridad bélica no hace sino aumentar su minusvalía moral. Porque aquí no hay lugar para la claudicación y la rendición.

II

En un entorno adverso, por la presencia de gobiernos de derechas que son agentes sumisos del imperialismo (fascistas subalternos), y otros que se dicen “progresistas”, tibios y cobardes, se prestaron a aislarnos con desplantes y vetos, que le enviaban un mensaje fatal al enemigo estratégico de nuestros pueblos. Sin duda, esa correlación política dio luz verde a las pretensiones yanquis. Algunos llegaron a la complicidad cediendo su territorio como base para el lanzamiento del ataque del 3 de enero.

Nos toca resistir con toda la energía, la paciencia, la inteligencia, la estrategia, y con el mayor rencor contra el enemigo que mancilló nuestra Patria y que insistirá en recolonizarnos.

La reserva patriótica del pueblo bolivariano está herida, hay un dolor profundo, desasosiego, rabia contenida, perplejidad, indignación. Pero no nos engañemos, también hay gente atrapada por la pérdida de soberanía espiritual, producto de la guerra cognitiva, con una deformación malsana de su capacidad sentipensante, que es presa útil del plan enemigo.

Es éste un tiempo de mucho diálogo, mucha conversación, mucha comunicación luminosa y constructiva, en todos los espacios, territoriales y sectoriales, en los hogares, vecindarios, centros de trabajo y estudio; masificar la reflexión guiados por el pensamiento del Libertador, no incurramos en el error de querer “normalizar” la peor coyuntura, la más sanguinaria afrenta como país soberano en lo que va del siglo XXI.   

III

Nuestra principal arma es la unidad. En primera instancia la unidad bolivariana como núcleo de la conducción esclarecida de la sociedad. Cerrar filas al lado de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez, leal y valiente compañera, en el objetivo fundamental de sostener la estabilidad, la gobernanza nacional, la soberanía nacional-popular, la territorialidad integral, los derechos ciudadanos y la prioritaria liberación del Presidente Maduro y la diputada Cilia Flores para que retornen a nuestra Patria sanos y salvos a seguir construyendo un futuro colectivo digno e irreversible.  

A los pueblos del mundo, especialmente a los hermanados en historia de la América mestiza y el Caribe (a Cuba nuestra vida si la requiere), agradecerles los múltiples y masivos gestos de solidaridad, y reiterar el llamado a la unión frente al proyecto de opresión que representa el fascismo imperialista global, el reino del desamor, encarnado en la repugnante figura del delincuente de lesa humanidad y criminal de guerra Donald Trump.

No perdamos de vista las pugnas inter-capitalistas e inter-imperialistas, y las antagónicas contradicciones de éstos y el surgimiento del mundo multipolar, cuyas tensiones pueden llevarnos a una conflagración de alcance planetario. Tampoco ignoramos la expresión xenófoba, racista y aporofóbica, de este nuevo fascismo en el propio territorio estadounidense, donde la represión brutal contra la población migrante -el enemigo interno- desenmascara la verdadera esencia odiadora y asesina del sistema.

En Venezuela seguiremos resistiendo con la mayor entereza como lo hicieron las huestes bolivarianas en todas las derrotas parciales que sufrieron, y tras las cuales, emergían con más bríos y fortaleza para lograr la Independencia. Desde entonces sabemos que somos “el pueblo de las dificultades” y que “el gran poder está en la fuerza irresistible del amor”.

¡Venceremos!

  

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano

miércoles, 7 de enero de 2026

PRIMERA CARTA AL PRESIDENTE NICOLÁS MADURO: FASCISMO VS BOLIVARIANISMO

 


PRIMERA CARTA AL PRESIDENTE NICOLÁS MADURO: FASCISMO CONTRA BOLIVARIANISMO

Proemio

Honores eternos a las heroínas y los héroes que cayeron enfrentando la invasión gringa que secuestró a Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y a su esposa, la Primera Combatiente Cilia Flores.

Será nuestro corazón un Panteón amoroso para regar la Gloria que alcanzaron mártires de la estirpe bolivariana y martiana. Nuestro abrazo fraterno y solidario a sus familiares.

A vos Nicolás, nuestra lealtad, hermandad y admiración por tu templanza ante la oprobiosa e ilegal circunstancia que te retiene, al igual que a Cilia. Estamos orgullosos de tener un Jefe de Estado tan digno y valiente. Millones de personas decentes del mundo te respaldan y nuestro pueblo dará la pelea por tu liberación y retorno a la Patria.

Tenéis el privilegio de estar combatiendo vos solo, junto a Cilia, en pleno territorio del enemigo, por todos los pueblos decorosos del mundo, blandiendo con extrema valentía la fuerza moral del bien.  

I

Sí es un enfrentamiento ideológico. No es sólo jurídico (que de por sí todo lo jurídico es político). No es sólo económico, por el petróleo (aunque toda agresión imperialista esconde una razón económica, porque se hace para robar y saquear los bienes estratégicos de riqueza de las naciones).

Lo que ha sucedido la madrugada del 3 de enero de 2026 no tiene precedentes. Puede sugerirnos semejanzas con otras invasiones, pero esta se realiza después de haber aplicado todas las formas de intervención imperialista por 25 años, incluyendo una guerra mutante y multiforme que jugó al quiebre económico, la implosión por carencias, la destrucción del poder adquisitivo, el desabastecimiento brutal, el experimento de un supuesto “gobierno” fantoche, el robo de activos venezolanos en el exterior, y magnicidios frustrados. Sólo faltaba la acción militar directa para secuestrar al Jefe del Estado.

El propósito ha sido el mismo: impedir el éxito del Proyecto Bolivariano que creyeron desaparecido desde el 17 de diciembre de 1830.

II

Quienes buscan hacer comparaciones, les invito a buscar en las primeras incursiones de la invasión hispana a nuestro continente con su archipiélago (Abya Yala o Nuestra América).

Los jefes invasores secuestraron a las cacicas y los caciques, a los piaches, en fin, el liderazgo comunitario, para exigir la mayor cantidad de oro como pago por liberarles. En el caso del welser Ambrosio Alfinger (alemán como Trump), lo hizo en los pueblos del norte zuliano, ribereño del Macomite (Río Limón) y en el lado occidental de la Sierra de Perijá hasta el Sur del Lago Maracaibo, hasta morir flechado por los guerreros barí, patriotas de su territorio que abarcaba los ríos y valles de esa región hasta lo que hoy llamamos el Catatumbo (Colombia y Venezuela).

Antes lo hicieron en las islas llamadas “indias”, Cuba, Borinquen, Quisqueya-Haití, Jamaica, Bahamas, Paraguachoa (Margarita) y Cubagua, y el oriente venezolano, lo hicieron por el Lago Maracaibo y la costa de la actual Colombia, hasta llegar a tierras altas, Bogotá (Jiménez de Quesada secuestró y quemó al zipa de los muiscas), y con Tenochtitlán (donde Hernán Cortés secuestró a los tlatoanis) y fueron a sur, al Perú (Pizarro secuestró al Inca Atahualpa), siempre con esa práctica bestial de secuestrar, ahorcar, quemar vivos (Ovando a Na’kaona o Anacaona), muchas veces bajo engaño, que querían dialogar, decían.

A ese tiempo de barbarie nos pretende retrotraer el fascismo imperialista, que es como decir, el cadáver insepulto del capitalismo neoliberal. Dividir, sembrar intrigas, cizaña, aprovechar superioridad técnica-militar, y la dispersión geopolítica de las “presas”: las naciones que buscan sojuzgar. Nunca olvidemos que la humanidad está en un momento subjetivo presto a la fascistización.

En Venezuela el “emperador” pedófilo quiere tenerte secuestrado para que le demos el petróleo y todo lo demás.

III

¡Triunfar!

Seguro, Nicolás, que estaréis recordando muchos pasajes de la vida del Libertador y las enseñanzas del Comandante Chávez, nuestros eternos guías.

En aquella ocasión siendo enero de 1824 en Pativilca, que Bolívar sufría lo que entre los montunos zulianos llamamos todavía un tabardillo (mezcla de fiebres, decaimiento, inapetencia y dolores de garganta, cabeza y articulaciones), a la pregunta del entonces diplomático Joaquín Mosquera: “¿Libertador y qué piensa hacer en ese estado en que se haya?”. Y Bolívar que estaba cabizbajo, se irguió atolondrado respondiendo con una inusitada reciedumbre: “¡Triunfar!”. Tal fue el susto del asustadizo Mosquera, que lo creyó enloquecido (error que cometió más de uno ante aquel guerrero genial e irreductible).

Te refiero este episodio, porque más de un opositor y muchos indecisos te creyeron loco cuando vieron tu entereza y hasta buen humor en el momento que te trasladaban en USA los gendarmes, y, sobre todo, cuando jugaste duro y audazmente en el Tribunal que te procesa espuriamente.  

IV

Trump es un fascista y siempre preferirá la violencia para destruir a quien no se le rindan a sus pies. Este peligroso hecho, coloca a la humanidad al borde de una nueva conflagración total, si el “emperador pedófilo” cree que China y Rusia le serán sumisos. Obviamente la Europa blanca está -así sea a regañadientes- con Estados Unidos.

Su doctrina contra Venezuela y contra Usted como nuestro líder, está en el Documento de Santa Fe IV del año 2000.

Documento de Santa Fe IV: el imperialismo al acecho del bolivarianismo 

Se trata del principal think tanks (conservador) del imperialismo en cuanto a las relaciones interamericanas, que sus propios integrantes consideraban el escudo de la seguridad del nuevo mundo y espada de la proyección del poder global de Estados Unidos, tal como titularon su primer documento de 1980.

Entre los aspectos más relevantes expuestos en los Documentos de Santa Fe se deben mencionar: 1) Instalación de gobiernos sumisos a los Estados Unidos 2) Imposición de reformas económicas neoliberales favorables a la inversión gringa y europea en detrimento del empresariado nacional, lo que se ha dado en llamar “consenso de Washington”, 3) Marginar los aportes de la intelectualidad crítica, aupando a la elite académica proimperialista con financiamientos, becas y premios, y 4) Usar las diversas excusas de intervención, como la supuesta lucha contra el narcotráfico que les permite incrementar su presencia militar y crear empresas de seguridad privadas que degeneran en grupos paramilitares contra las luchas populares y las opciones revolucionarias latinoamericanas.

Santa Fe IV prestó especial atención a la Patria Bolivariana, partiendo del diagnóstico de un país muy conocido por el imperialismo petrolero gringo desde comienzos del siglo XX y al que observaron sus más altos estadistas desde los días convulsos de la lucha por la Independencia: “Venezuela es un país paradójico. Es uno de los países productores de petróleo más importantes del mundo y, sin embargo, la mayoría de la población es muy pobre. En Venezuela, hace mucho que la industria petrolera está en manos del Estado y la riqueza que produce, en su mayor parte, ha sido absorbida por una gran cantidad de contratistas internacionales y un aparato administrativo inflado. Una gran clase gubernamental y comercial ha prosperado a la sombra de la industria petrolera, pero grandes sectores de la población general viven en la miseria, en terrenos ilegalmente ocupados, con comida, agua, atención sanitarias y educación inadecuadas. Durante muchos años, la política partidaria de Venezuela ha sido nominalmente democrática y blanda, y ha hecho poco por resolver los problemas socioeconómicos del país y de sus masas cada vez más alienadas.” [1]

Hay que leer completo y con mucha atención el manejo minucioso de la información que exhiben los tanques pensantes en Santa Fe IV: es la interpretación de las condiciones objetivas y subjetivas en el primer año del Tercer Milenio, no estaban reunidos con todos esos insumos precocinados por sus equipos asesores jugando al ahorcadito: “El gran héroe de Chávez es Simón Bolívar. Apoyándose en el bolivarismo, aspira a formar la Gran Colombia (Venezuela, Colombia, Panamá y Ecuador), probablemente como república socialista.” [2]

No en balde Santa Fe IV, desde su parte introductoria, repite con fruición la doctrina decimonónica que llevó a las “13 Colonias” a convertirse en el imperialismo yanqui: “En octubre de 1823 Monroe le envía un borrador de su mensaje al Congreso a Thomas Jefferson en Monticello y a James Madison en Montpellier, pidiéndoles su opinión. Ambos titanes respondieron de inmediato. Dijo Jefferson: El tema encarado en las cartas que nos envió es el más trascendente que he contemplado desde el de la Independencia. Aquel nos convirtió en una nación. Este ajusta nuestra brújula y señala el camino que debemos recorrer en el océano del tiempo que se abre ante nosotros, y no podríamos embarcarnos en condiciones más auspiciosas. También Madison acordó con la oposición a las maquinaciones de los europeos, por las declaraciones que hemos hecho a nuestros vecinos, nuestra simpatía por sus Libertades e Independencia, los profundos intereses que tenemos en mantener las más amigables relaciones con ellos. El 2 de diciembre de 1823, Monroe envió al Congreso su famoso mensaje, que desde entonces será llamado la Doctrina Monroe. Observando que los Estados Unidos ya habían establecido, o se hallaban en proceso de establecer relaciones diplomáticas con Colombia, Argentina, Chile y México, Monroe advirtió bruscamente a los europeos que la libertad de Sudamérica debía florecer: Nunca hemos tomado parte en las guerras de las potencias europeas por cuestiones relacionadas con ellas mismas, ni tiene que ver con nuestra política el hacerlo.” [3]

Para los autores del documento, nuevos enemigos desafiarían la hegemonía estadounidense: después de la estratégica China, “el castrista Chávez de Venezuela” y “el surgimiento de un militarismo izquierdista en los países andinos que finalmente está obteniendo un poco de atención por parte de los medios, en la medida en que el ‘bolivarismo’ se convierte en un grito de ataque de los comunistas y socialistas”. [4]

Los principales elementos geoestratégicos priorizados para la seguridad nacional de Estados Unidos en Santa Fe IV eran: 1) Control de los Estrechos Atlánticos. 2) Uso del Canal de Panamá (Trump no está inventando nada nuevo con su cháchara amenazante sobre Panamá), 3) Una ruta sureña, segura, alrededor del Cabo de Hornos, y 4) Seguridad de que los países del hemisferio no son hostiles a “nuestras preocupaciones de seguridad nacional”. Además, que los recursos naturales del hemisferio están disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales. Una Doctrina Monroe (otra vez), si quieren”.

La Generala Laura Richardson lo repitió insistentemente en diversas comparecencias ante los medios -en su dinámica diplomacia uniformada como jefa del Comando Sur- que los recursos naturales de América Latina como estratégicos para la seguridad nacional de su país, siempre acotando la confrontación con China y Rusia por la hegemonía geopolítica en la región: “¿Por qué es importante esta región? Con todos sus ricos recursos y elementos de tierras poco comunes, tienes el triángulo del litio, que hoy en día es necesario para la tecnología. El 60% del litio del mundo está en el triángulo de litio: Argentina, Bolivia, Chile… Tiene mucho que ver con la seguridad nacional y tenemos que intensificar nuestro juego…las reservas de petróleo más grandes, incluido el “crudo ligero y dulce descubierto frente a Guyana hace más de un año…31% del agua dulce del mundo en esta región…Amazonas, los pulmones del mundo”. [5]

Volvemos a las “caducas” lecturas leninistas: “Cuanto más desarrollado está el capitalismo, cuanto más sensible se hace la insuficiencia de materias primas, cuanto más ardua es la competencia y la busca de fuentes de materias primas en todo el mundo, tanto más encarnizada es la lucha por la adquisición de colonias.” [6]

El Documento expresa esta peligrosa vocación por revivir la guerra fría con todas las letras: “...la amenaza soviética ha desaparecido. No sólo nuestras fuerzas armadas se ven comprometidas por este cambio radical, también nuestra imagen de nosotros mismos. (...) Ahora que se ha superado la amenaza soviética, tenemos que reconstruir la nación. Pero sin ese peligro externo, nos puede faltar la identificación necesaria para salir adelante”. [7]

El enemigo externo es un elemento vital en la cosmovisión imperialista yanqui, es el mito cohesionador de la masa más apegada a eso que ellos llaman los valores tradicionales de Estados Unidos. Es, además, la categoría justificadora del enorme gasto militar que destina ese país, constituyendo un traspaso gigantesco de los dineros públicos de los contribuyentes al complejo militar industrial, y, a su vez, el gran garrote que blande el imperialismo como chantaje brutal contra la humanidad, especialmente contra los pueblos que mantiene controlados a través de su extendida red de bases y maniobras militares, espionaje e intervencionismo exacerbado.

Querido Camarada Presidente Nicolás Maduro: digamos en el idioma de los originarios añu del lago Maracaibo: Anii anú te ayé, karei kayawuori. Aquí estamos, como guerreros invencibles. 

Con nuestro amor fraterno y leales como Urdaneta, su Pueblo espera verlo regresar con Cilia tomados de la mano.

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano

 



[2] Idem

[3] Idem

[4] Eduardo Rivas: los condicionantes externos en los procesos de integración. El rol de los Estados Unidos de América ante los casos europeo y latinoamericano (2002).  https://www.eumed.net/libros-gratis/2007a/256/51.htm

[5] Diario Ciudad Caracas, 21 de enero 2023 https://www.ciudadccs.info/publicacion/4186-jefa-del-

[6] Lenin: El imperialismo fase superior del capitalismo. Editorial Progreso, Moscú (1989), pp 81-82

[7] Eduardo Rivas: los condicionantes externos en los procesos de integración. El rol de los Estados Unidos de América ante los casos europeo y latinoamericano (2002).  https://www.eumed.net/libros-gratis/2007a/256/51.htm

domingo, 28 de junio de 2026

Terremotos en Venezuela: duelo, solidaridad, historia y vigilia

 


Terremotos en Venezuela: duelo, solidaridad, historia y vigilia

Exordio

Un profundo dolor conmueve la fibra colectiva de la venezolanidad. Tristeza, conmoción, tribulación, duelo, expectación, anhelo de calma, súplica, resignación, solidaridad. Nos aturden las fuerzas destructoras desatadas. Nos movilizan los sentimientos de fraternidad, de conmiseración, de condolencia.

La tragedia parece ensañarse contra quienes ya sufrieron lo indecible. La incontenible destrucción revictimiza: Caracas 1967, La Guaira 1999. Venezuela.

Las ciencias deben ayudarnos a entender, porque el asombro, la duda, la incertidumbre, la incomprensión del fenómeno, las especulaciones entre nebulosas, atormentan, enajenan, desprevienen, acrecientan la indefensión. Las ciencias deben aliviar las lesiones. Las ciencias deben proyectar la reparación y la reconstrucción. Las ciencias deben acompañar el alivio del trauma, el procesamiento interior del azaroso ensañamiento que lastima. Digo las ciencias por decir la sabiduría acumulada por la humanidad que nos es accesible y que se pone al servicio de la vida, con amor.

Porque hay otros usos dados a las ciencias: para el mal, para el odio, para la avaricia, para el engaño, para la destrucción, para el sojuzgamiento.

Toda la sociedad nacional se aboca en cuerpo y alma a la solidaridad activa. El Estado debe ocuparse plenamente de las víctimas, de la coordinación institucional, la atención de urgencias, el rescate, la reubicación temporal, el orden público, la protección ciudadana integral, la dotación, la evaluación de daños, la proyección de acciones correctivas, la reconstrucción.

Lo reiteramos, aunque parezca obvio, porque hay quienes plantean la minimización del Estado, eliminando todo lo social, lo que mitiga la existencia de los explotados. Ese Estado gestor de facilidades para los capitales, privilegios para los privilegiados, represión para las mayorías trabajadoras, es el reflejo de una sociedad desigual, asimétrica, discriminadora, injusta, odiosa, que tarde o temprano muestra su esencia fascista, aunque se vista de fantasiosa democracia.   

Estamos atentos a las nociones del conocimiento geológico y sismológico que nos explican el comportamiento del cuerpo de la Tierra. Respetamos estos saberes y a quienes los comparten para ayudarnos a entender la ocurrencia de lo inevitable.

La Madre Natura tendrá siempre la última palabra. El humano, una criatura mayormente indiferente, problemática e ingrata, queda siempre a merced de la que es origen y destino, por mucha vanidad y poder que exhiba.   

 https://yldefonsofinol.blogspot.com/search?q=Momento+subjetivo  

II



Casuales causalidades de la Historia desde el 3 de enero de 2026

Los Estados Unidos, en su tiempo de descomposición como imperialismo decadente, se puso el traje de fascismo imperialista global, reculando hacia el Mare Nostrum y “patio trasero”, como ya lo indicaban los documentos de Santa Fe (tanque pensante republicano) a finales del siglo pasado. El informe-prognosis Santa Fe IV del año 2001 (Latinoamérica Hoy) definió al bolivarianismo -y a Chávez- como enemigo principal en el hemisferio.  

https://monteavilaeditores.com/wp-content/uploads/2025/06/El-fascismo-subalterno.-Yldefonso-Finol-Libro-digital.pdf

Bolívar es aclamado Libertador el 23 de mayo de 1813 en Mérida. El 23 de mayo de 2026, Estados Unidos simuló un falso simulacro de evacuación en su Embajada en Caracas, que resultó ser una bravuconada militar reeditando imágenes terroristas del 3 de enero. Ojo: simulacro por “posibles emergencias médicas o contingencias catastróficas”. Dicen por ahí: “piensa mal y acertarás”.

Asesinato de Sucre. El 3 de junio visitó Venezuela el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. Realizó su primera visita oficial a Caracas, reuniéndose con altos cargos del gobierno.

Batalla de Carabobo 24 de junio. Dos terremotos de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter (un hecho inédito en tan breve lapso: 39 segundos) con ciento treinta y ocho réplicas hasta las 1:12 pm del 25 de junio, han sumido a Venezuela en una de las tragedias más espantosas de nuestra historia.

https://yldefonsofinol.blogspot.com/2026/05/sentido-llamado-bolivariano-dialogo.html

III



El placer por la atrocidad

La maldad está de moda. Mientras más desalmado y patán se venda un personaje, tendrá más “seguidores” y votantes. Latinoamérica laboratorio de psicopolítica del fascismo subalterno y población idiotizada.

Tras los terremotos con sus terribles secuelas humanas, el genocida pedófilo Trump casi inmediatamente ordenó acciones de sus agencias en Venezuela. Envió al “humanitario” Comando Sur junto a efectivos de “otros países aliados”: léase sionistas mercenarios. También se ha jactado que roba millones de barriles de petróleo que le reportan miles de millones de dólares; cínicamente ha dicho en una alocución que “en Venezuela la gente está feliz balando en la calle”. Esta bestia rubia que planea un lujoso resort sobre los escombros y el genocidio de Gaza, trascendió la banalidad del mal para crear el placer por la atrocidad: el culto Epstein-Netanyahu.  

Muy conveniente al plan de tres (fases) siglos (“no bastan”) yanqui, los daños severos en el aeropuerto internacional Simón Bolívar.

Terrible situación para nuestra familia pueblo venezolano. Ahora los gringos vendrán con su “ayuda humanitaria”. Vivimos un momento de inmenso dolor, consternación, duelo, tristeza, pero de los nazisionistas que masacran niñas, niños, mujeres, ancianas, hombres desarmados, madres, padres, abuelos, con burla y humillación, con torturas físicas y morales, sin piedad ni arrepentimiento, no debemos aceptar ni los “buenos días”. Sería prestarnos a ser pañuelo para las manos de la raza genocida que tiene al mundo al borde de su absoluta destrucción, esa plaga que ha destruido el humanismo para satisfacer su mito expansionista, su innata crueldad y avaricia patológica, su sed de sangre y riqueza material.

IV



Tecnologías de la muerte para esclavizar y saquear

Los imperios utilizaron las tecnologías desconocidas por los pueblos originarios para oprimirlos, esclavizarlos, exterminarlos. Los arcabuces, cañones, espadas, armaduras, barcos, son parte de esa superioridad bélica que precede la invasión.

Hernán Cortez contagió de viruela a la gente de Tenochtitlán, método copiado por los puritanos ingleses con las mantas infestadas que “dieron” a los originarios del norte de Abya Yala. La guerra bacteriológica, química, biológica, viene de aquellas vívidas lejanías.

La maldad es el arma de destrucción masiva colonial por excelencia. Los que invadieron Abya Yala a partir de 1492, perpetraron: Asalto por sorpresa a comunidades donde habían sido recibidos amigablemente, secuestrando y ultrajando a mujeres jóvenes. Rapto a traición de personas de las comunidades para someterlas a trabajos forzosos. Secuestro de líderes, caciques y sabios de las comunidades para requerir pagos en oro bajo amenaza de asesinarles y echarlos a los perros como presa de cacería. Apresamiento de grupos de personas que llevaban encadenadas por el cuello, llegando a cortar la cabeza a quien cayese desmayado por cansancio o debilidad. Encierro de familias enteras en sus bohíos que eran quemadas vivas para sembrar el terror en los vecinos de modo que salieran desesperados en busca de oro. Desmembramiento del cuerpo de un cacique, sabio o líder estirando con la tracción de cuatro caballos desde los cuales les amarraban piernas y brazos. Empalamiento: tortura cruelísima y técnica de ejecución que consistía en clavar en un madero de punta afilada el cuerpo de una persona hasta hacerle morir de dolor y desangramiento. Alancear: este maltrato, muy típico de las crueldades hispanas, combinaba el tormento a la víctima y la diversión de los victimarios, cuando estos perseguían sobre sus caballos a la persona a quien iban punzando con sus lanzas hasta hacerles perecer. Arrastre de cuerpos humanos tirados por un caballo cuyo jinete obligaba a correr a toda velocidad para causar más daño a la víctima. Echar personas a las jaulas de perros rabiosos y hambrientos para que las descuartizaran a mordidas. Cortar la lengua a la persona antes de ejecutarla por garrote o en la horca. Decapitar con espada o con hacha a un líder delante de toda su comunidad. Prenderle fuego a la persona condenada para que todo el pueblo presencie el sufrimiento de la víctima. Secuestro permanente de hijos e hijas como tortura psicológica y castigo emocional a las madres y familias. Extracción de población de su lugar de residencia y traslado forzoso a sitios distantes para ser desarraigados y sometidos a esclavitud o servidumbre. Amputación de manos o piernas como castigo por negarse a cumplir algún trabajo forzoso. Canibalismo cometido por los invasores contra personas de las comunidades originarias.

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En la actualidad estas prácticas atroces se han sofisticado y multiplicado, pero la crueldad es el signo de las razas supremacistas.

V



Historia contemporánea mínima para curarnos el exceso de ingenuidad

La tragedia más grande para un pueblo es la amnesia colectiva; es el memoricidio como engaño masivo continuado que se encarga de falsificar la historia con fines hegemónicos.

El uso de armas biológicas, químicas y climáticas por parte de Estados Unidos está bastante confirmado y documentado. Pero faltan muchas cosas por revelar. El secreto es parte del proceso de esas aberrantes prácticas. Sin entrar a paranoias conspiradoras -que no critico- basta con preguntarnos: si hace casi ochenta años iniciaron una carrera por dominar el espacio extraterrestre, ¿por qué no lo iban a hacer con la masa del subsuelo, más previsible, más accesible, más conocida, más controlada? Sólo en la industria de los hidrocarburos y la minería han desarrollado técnicas e instrumentos altamente sofisticados de exploración, detección satelital, diagnósticos milimétricos, ubicación precisa de minerales, y, por supuesto, apropiación, extracción y -literalmente- explotación. Esto lo vemos a diario en el ámbito armamentístico. Radiaciones, nanochips, drones, espionaje cibernético global, infinita acumulación y procesamiento de datos, lo inimaginable en manos de criminales universales depravados.   

Siguiendo el trabajo de William Blum (El Estado Villano, Ed. Abril. La Habana, 2005), entre finales de los 40’ y comienzos de la década de 1950 en las Bahamas un equipo conjunto británico-gringo-canadiense esparció bacterias peligrosas que dejaron miles de animales muertos, no se conoce si humanos, porque el experimento fue ultrasecreto. Durante el mismo periodo en la población canadiense de Winnipeg, los estadounidenses diseminaron sulfuro de zinc-cadmio como ensayo de arma química, provocando diversas enfermedades con síntomas alarmantes.

En 1952 se detectaron en China y Corea indicios de este tipo de ataques bioquímicos, y se convocó a un Comité Científico Internacional conformados por suecos, franceses, ingleses, italianos, soviéticos, y brasileños. El informe final concluyó: “Los pueblos de Corea y China han sido realmente el objetivo de armas bacteriológicas usadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos con una gran variedad de métodos para el mismo propósito”. Previamente, en 1951, el Secretario de Defensa ordenó “debe lograrse en el menor tiempo posible la disposición real para el uso ofensivo de armas biológicas”.

Estados Unidos lanzó 72 mil galones de napalm por día sobre Corea en 1952. Aún en 1966-1967 rociaron Agente Naranja sobre 23607 acres en la frontera “desmilitarizada” entre las dos Coreas. En Vietnam, década del 60’, los yanquis lanzaron miles de toneladas de herbicidas sobre tres millones de acres, con las sustancias más tóxicas conocidas hasta entonces, altamente cancerígenas, que afectaron directamente al menos a dos millones de personas. También probaron dispositivos con cianuro y arsénico. En Laos lanzaron gas sarín en 1970.

Panamá toda fue un laboratorio del terror bioquímico estadounidense desde los 40’ hasta los 90’. Pruebas con gas mostaza, VX, sarín, hidrógeno-cianuro en minas, cohetes y granadas. En la invasión de diciembre de 1989 la aldea Pacora fue bombardeada con elementos que quemaban la piel y provocaban diarreas mortales.

En Cuba contaminaron envíos de azúcar con diversos químicos para afectar la economía de la isla desde 1962, año en que también contagiaron miles de pavos con la enfermedad Newcastle. La CIA desplegó tecnologías futuristas de modificación climática para dañar cosechas azucareras y campos de cultivo cubanos. Sembraron nubes de cristales causando terribles inundaciones en lugares no agrícolas, mientras causaban aridez en terrenos de vocación agroalimentaria. En 1971 con mercenarios anticomunistas introdujeron la fiebre porcina africana: hubo que sacrificar medio millón de cerdos para impedir la proliferación generalizada de la enfermedad. La agencia de la ONU para estos asuntos declaró: “el suceso más alarmante del año”. La primera epidemia de dengue hemorrágico en el hemisferio la provocó Estados Unidos en Cuba en 1981 con más de trescientos mil casos. Los experimentos para provocar contagios masivos a través del Aedes aegypti venían desde 1959. En 1996, en pleno “periodo especial”, un avión del Departamento de Estado que pidió permiso para sobre volar territorio cubano rumbo a Colombia, soltó la plaga Thrips Palmi para destruir sembradíos de diversos vegetales alimenticios. Los reclamos de Cuba fueron ignorados, pese a haber comprobado su denuncia ante organismos internacionales. Documentos desclasificados a comienzos del presente siglo han develado programas de la CIA contra las plantas. Ya hemos visto que las plagas son ellos mismos: los imperialistas.

Se ha acuñado el término “legado tóxico” para referir la estela de daños ambientales dejados en casi todo el mundo por las bases y maniobras militares gringas. En Guam contaminaron el agua potable. Vertieron cientos de toneladas de toxinas peligrosas en la Bahía de Subic, Filipinas. En Alemania filtraron con sustancias cancerígenas fuentes de balnearios. Lanzaron toneladas de humo de carbón sulfuroso en el aire de Europa Central. Y cada día echan millones de galones de albañales crudos en los océanos.

Son los de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, el bombardeo a las niñas de Minag, los que ultrajaron la Venezuela Bolivariana el 3 de enero con un guion que prolonga ese maldito día hasta este instante en que lloramos a nuestras víctimas, este año que debe parir un nuevo bolivarianismo sin perdón ni olvido.

Yldefons Finol