domingo, 28 de junio de 2026

Terremotos en Venezuela: duelo, solidaridad, historia y vigilia

 


Terremotos en Venezuela: duelo, solidaridad, historia y vigilia

Exordio

Un profundo dolor conmueve la fibra colectiva de la venezolanidad. Tristeza, conmoción, tribulación, duelo, expectación, anhelo de calma, súplica, resignación, solidaridad. Nos aturden las fuerzas destructoras desatadas. Nos movilizan los sentimientos de fraternidad, de conmiseración, de condolencia.

La tragedia parece ensañarse contra quienes ya sufrieron lo indecible. La incontenible destrucción revictimiza: Caracas 1967, La Guaira 1999. Venezuela.

Las ciencias deben ayudarnos a entender, porque el asombro, la duda, la incertidumbre, la incomprensión del fenómeno, las especulaciones entre nebulosas, atormentan, enajenan, desprevienen, acrecientan la indefensión. Las ciencias deben aliviar las lesiones. Las ciencias deben proyectar la reparación y la reconstrucción. Las ciencias deben acompañar el alivio del trauma, el procesamiento interior del azaroso ensañamiento que lastima. Digo las ciencias por decir la sabiduría acumulada por la humanidad que nos es accesible y que se pone al servicio de la vida, con amor.

Porque hay otros usos dados a las ciencias: para el mal, para el odio, para la avaricia, para el engaño, para la destrucción, para el sojuzgamiento.

Toda la sociedad nacional se aboca en cuerpo y alma a la solidaridad activa. El Estado debe ocuparse plenamente de las víctimas, de la coordinación institucional, la atención de urgencias, el rescate, la reubicación temporal, el orden público, la protección ciudadana integral, la dotación, la evaluación de daños, la proyección de acciones correctivas, la reconstrucción.

Lo reiteramos, aunque parezca obvio, porque hay quienes plantean la minimización del Estado, eliminando todo lo social, lo que mitiga la existencia de los explotados. Ese Estado gestor de facilidades para los capitales, privilegios para los privilegiados, represión para las mayorías trabajadoras, es el reflejo de una sociedad desigual, asimétrica, discriminadora, injusta, odiosa, que tarde o temprano muestra su esencia fascista, aunque se vista de fantasiosa democracia.   

Estamos atentos a las nociones del conocimiento geológico y sismológico que nos explican el comportamiento del cuerpo de la Tierra. Respetamos estos saberes y a quienes los comparten para ayudarnos a entender la ocurrencia de lo inevitable.

La Madre Natura tendrá siempre la última palabra. El humano, una criatura mayormente indiferente, problemática e ingrata, queda siempre a merced de la que es origen y destino, por mucha vanidad y poder que exhiba.   

 https://yldefonsofinol.blogspot.com/search?q=Momento+subjetivo  

II



Casuales causalidades de la Historia desde el 3 de enero de 2026

Los Estados Unidos, en su tiempo de descomposición como imperialismo decadente, se puso el traje de fascismo imperialista global, reculando hacia el Mare Nostrum y “patio trasero”, como ya lo indicaban los documentos de Santa Fe (tanque pensante republicano) a finales del siglo pasado. El informe-prognosis Santa Fe IV del año 2001 (Latinoamérica Hoy) definió al bolivarianismo -y a Chávez- como enemigo principal en el hemisferio.  

https://monteavilaeditores.com/wp-content/uploads/2025/06/El-fascismo-subalterno.-Yldefonso-Finol-Libro-digital.pdf

Bolívar es aclamado Libertador el 23 de mayo de 1813 en Mérida. El 23 de mayo de 2026, Estados Unidos simuló un falso simulacro de evacuación en su Embajada en Caracas, que resultó ser una bravuconada militar reeditando imágenes terroristas del 3 de enero. Ojo: simulacro por “posibles emergencias médicas o contingencias catastróficas”. Dicen por ahí: “piensa mal y acertarás”.

Asesinato de Sucre. El 3 de junio visitó Venezuela el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos. Realizó su primera visita oficial a Caracas, reuniéndose con altos cargos del gobierno.

Batalla de Carabobo 24 de junio. Dos terremotos de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter (un hecho inédito en tan breve lapso: 39 segundos) con ciento treinta y ocho réplicas hasta las 1:12 pm del 25 de junio, han sumido a Venezuela en una de las tragedias más espantosas de nuestra historia.

https://yldefonsofinol.blogspot.com/2026/05/sentido-llamado-bolivariano-dialogo.html

III



El placer por la atrocidad

La maldad está de moda. Mientras más desalmado y patán se venda un personaje, tendrá más “seguidores” y votantes. Latinoamérica laboratorio de psicopolítica del fascismo subalterno y población idiotizada.

Tras los terremotos con sus terribles secuelas humanas, el genocida pedófilo Trump casi inmediatamente ordenó acciones de sus agencias en Venezuela. Envió al “humanitario” Comando Sur junto a efectivos de “otros países aliados”: léase sionistas mercenarios. También se ha jactado que roba millones de barriles de petróleo que le reportan miles de millones de dólares; cínicamente ha dicho en una alocución que “en Venezuela la gente está feliz balando en la calle”. Esta bestia rubia que planea un lujoso resort sobre los escombros y el genocidio de Gaza, trascendió la banalidad del mal para crear el placer por la atrocidad: el culto Epstein-Netanyahu.  

Muy conveniente al plan de tres (fases) siglos (“no bastan”) yanqui, los daños severos en el aeropuerto internacional Simón Bolívar.

Terrible situación para nuestra familia pueblo venezolano. Ahora los gringos vendrán con su “ayuda humanitaria”. Vivimos un momento de inmenso dolor, consternación, duelo, tristeza, pero de los nazisionistas que masacran niñas, niños, mujeres, ancianas, hombres desarmados, madres, padres, abuelos, con burla y humillación, con torturas físicas y morales, sin piedad ni arrepentimiento, no debemos aceptar ni los “buenos días”. Sería prestarnos a ser pañuelo para las manos de la raza genocida que tiene al mundo al borde de su absoluta destrucción, esa plaga que ha destruido el humanismo para satisfacer su mito expansionista, su innata crueldad y avaricia patológica, su sed de sangre y riqueza material.

IV



Tecnologías de la muerte para esclavizar y saquear

Los imperios utilizaron las tecnologías desconocidas por los pueblos originarios para oprimirlos, esclavizarlos, exterminarlos. Los arcabuces, cañones, espadas, armaduras, barcos, son parte de esa superioridad bélica que precede la invasión.

Hernán Cortez contagió de viruela a la gente de Tenochtitlán, método copiado por los puritanos ingleses con las mantas infestadas que “dieron” a los originarios del norte de Abya Yala. La guerra bacteriológica, química, biológica, viene de aquellas vívidas lejanías.

La maldad es el arma de destrucción masiva colonial por excelencia. Los que invadieron Abya Yala a partir de 1492, perpetraron: Asalto por sorpresa a comunidades donde habían sido recibidos amigablemente, secuestrando y ultrajando a mujeres jóvenes. Rapto a traición de personas de las comunidades para someterlas a trabajos forzosos. Secuestro de líderes, caciques y sabios de las comunidades para requerir pagos en oro bajo amenaza de asesinarles y echarlos a los perros como presa de cacería. Apresamiento de grupos de personas que llevaban encadenadas por el cuello, llegando a cortar la cabeza a quien cayese desmayado por cansancio o debilidad. Encierro de familias enteras en sus bohíos que eran quemadas vivas para sembrar el terror en los vecinos de modo que salieran desesperados en busca de oro. Desmembramiento del cuerpo de un cacique, sabio o líder estirando con la tracción de cuatro caballos desde los cuales les amarraban piernas y brazos. Empalamiento: tortura cruelísima y técnica de ejecución que consistía en clavar en un madero de punta afilada el cuerpo de una persona hasta hacerle morir de dolor y desangramiento. Alancear: este maltrato, muy típico de las crueldades hispanas, combinaba el tormento a la víctima y la diversión de los victimarios, cuando estos perseguían sobre sus caballos a la persona a quien iban punzando con sus lanzas hasta hacerles perecer. Arrastre de cuerpos humanos tirados por un caballo cuyo jinete obligaba a correr a toda velocidad para causar más daño a la víctima. Echar personas a las jaulas de perros rabiosos y hambrientos para que las descuartizaran a mordidas. Cortar la lengua a la persona antes de ejecutarla por garrote o en la horca. Decapitar con espada o con hacha a un líder delante de toda su comunidad. Prenderle fuego a la persona condenada para que todo el pueblo presencie el sufrimiento de la víctima. Secuestro permanente de hijos e hijas como tortura psicológica y castigo emocional a las madres y familias. Extracción de población de su lugar de residencia y traslado forzoso a sitios distantes para ser desarraigados y sometidos a esclavitud o servidumbre. Amputación de manos o piernas como castigo por negarse a cumplir algún trabajo forzoso. Canibalismo cometido por los invasores contra personas de las comunidades originarias.

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En la actualidad estas prácticas atroces se han sofisticado y multiplicado, pero la crueldad es el signo de las razas supremacistas.

V



Historia contemporánea mínima para curarnos el exceso de ingenuidad

La tragedia más grande para un pueblo es la amnesia colectiva; es el memoricidio como engaño masivo continuado que se encarga de falsificar la historia con fines hegemónicos.

El uso de armas biológicas, químicas y climáticas por parte de Estados Unidos está bastante confirmado y documentado. Pero faltan muchas cosas por revelar. El secreto es parte del proceso de esas aberrantes prácticas. Sin entrar a paranoias conspiradoras -que no critico- basta con preguntarnos: si hace casi ochenta años iniciaron una carrera por dominar el espacio extraterrestre, ¿por qué no lo iban a hacer con la masa del subsuelo, más previsible, más accesible, más conocida, más controlada? Sólo en la industria de los hidrocarburos y la minería han desarrollado técnicas e instrumentos altamente sofisticados de exploración, detección satelital, diagnósticos milimétricos, ubicación precisa de minerales, y, por supuesto, apropiación, extracción y -literalmente- explotación. Esto lo vemos a diario en el ámbito armamentístico. Radiaciones, nanochips, drones, espionaje cibernético global, infinita acumulación y procesamiento de datos, lo inimaginable en manos de criminales universales depravados.   

Siguiendo el trabajo de William Blum (El Estado Villano, Ed. Abril. La Habana, 2005), entre finales de los 40’ y comienzos de la década de 1950 en las Bahamas un equipo conjunto británico-gringo-canadiense esparció bacterias peligrosas que dejaron miles de animales muertos, no se conoce si humanos, porque el experimento fue ultrasecreto. Durante el mismo periodo en la población canadiense de Winnipeg, los estadounidenses diseminaron sulfuro de zinc-cadmio como ensayo de arma química, provocando diversas enfermedades con síntomas alarmantes.

En 1952 se detectaron en China y Corea indicios de este tipo de ataques bioquímicos, y se convocó a un Comité Científico Internacional conformados por suecos, franceses, ingleses, italianos, soviéticos, y brasileños. El informe final concluyó: “Los pueblos de Corea y China han sido realmente el objetivo de armas bacteriológicas usadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos con una gran variedad de métodos para el mismo propósito”. Previamente, en 1951, el Secretario de Defensa ordenó “debe lograrse en el menor tiempo posible la disposición real para el uso ofensivo de armas biológicas”.

Estados Unidos lanzó 72 mil galones de napalm por día sobre Corea en 1952. Aún en 1966-1967 rociaron Agente Naranja sobre 23607 acres en la frontera “desmilitarizada” entre las dos Coreas. En Vietnam, década del 60’, los yanquis lanzaron miles de toneladas de herbicidas sobre tres millones de acres, con las sustancias más tóxicas conocidas hasta entonces, altamente cancerígenas, que afectaron directamente al menos a dos millones de personas. También probaron dispositivos con cianuro y arsénico. En Laos lanzaron gas sarín en 1970.

Panamá toda fue un laboratorio del terror bioquímico estadounidense desde los 40’ hasta los 90’. Pruebas con gas mostaza, VX, sarín, hidrógeno-cianuro en minas, cohetes y granadas. En la invasión de diciembre de 1989 la aldea Pacora fue bombardeada con elementos que quemaban la piel y provocaban diarreas mortales.

En Cuba contaminaron envíos de azúcar con diversos químicos para afectar la economía de la isla desde 1962, año en que también contagiaron miles de pavos con la enfermedad Newcastle. La CIA desplegó tecnologías futuristas de modificación climática para dañar cosechas azucareras y campos de cultivo cubanos. Sembraron nubes de cristales causando terribles inundaciones en lugares no agrícolas, mientras causaban aridez en terrenos de vocación agroalimentaria. En 1971 con mercenarios anticomunistas introdujeron la fiebre porcina africana: hubo que sacrificar medio millón de cerdos para impedir la proliferación generalizada de la enfermedad. La agencia de la ONU para estos asuntos declaró: “el suceso más alarmante del año”. La primera epidemia de dengue hemorrágico en el hemisferio la provocó Estados Unidos en Cuba en 1981 con más de trescientos mil casos. Los experimentos para provocar contagios masivos a través del Aedes aegypti venían desde 1959. En 1996, en pleno “periodo especial”, un avión del Departamento de Estado que pidió permiso para sobre volar territorio cubano rumbo a Colombia, soltó la plaga Thrips Palmi para destruir sembradíos de diversos vegetales alimenticios. Los reclamos de Cuba fueron ignorados, pese a haber comprobado su denuncia ante organismos internacionales. Documentos desclasificados a comienzos del presente siglo han develado programas de la CIA contra las plantas. Ya hemos visto que las plagas son ellos mismos: los imperialistas.

Se ha acuñado el término “legado tóxico” para referir la estela de daños ambientales dejados en casi todo el mundo por las bases y maniobras militares gringas. En Guam contaminaron el agua potable. Vertieron cientos de toneladas de toxinas peligrosas en la Bahía de Subic, Filipinas. En Alemania filtraron con sustancias cancerígenas fuentes de balnearios. Lanzaron toneladas de humo de carbón sulfuroso en el aire de Europa Central. Y cada día echan millones de galones de albañales crudos en los océanos.

Son los de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, el bombardeo a las niñas de Minag, los que ultrajaron la Venezuela Bolivariana el 3 de enero con un guion que prolonga ese maldito día hasta este instante en que lloramos a nuestras víctimas, este año que debe parir un nuevo bolivarianismo sin perdón ni olvido.

Yldefons Finol  

    

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