domingo, 7 de junio de 2026

¿Dónde está Bolívar hoy?



¿Dónde está Bolívar hoy?

En la Nueva Granada. Si. Ya atravesó las anegadas llanuras del Apure, del Arauca y el Casanare, con su Ejército Libertador convertido en fábula acuática donde acechan las grandes constrictoras, los caimanes con mandíbulas de acero y los cardúmenes de pirañas; los guerreros avanzan entre depredadores llevando en sus hombros el arsenal que debe rebatir los muros que impiden la eutopía. Les espera el Ande con sus enhiestas pendientes, donde todo peso se acrecienta hasta el dolor, donde el frío no secará las humedades del andar anfibio que quedó atrás, pero si entumecerá los ánimos, los músculos, los huesos…hasta hacer crujir la voluntad, y quebrar las fuerzas como frágiles ramitas secas del solitario vegetal del páramo.

Pero Él se detiene a asistir un parto, socorre los desmayos, aplica curas ancestrales al soroche, atiende al lesionado, arenga los bríos, y entona cantos patrióticos para reanimar la tropa adormecida por la fatiga y el ahogo. La marcha sufre los rigores de los paisajes, se impregna de esos contrastes del espacio geográfico que ahora aman con más pasión, porque se lo tragaron con los ojos llorosos, les permeó la piel agrietada, sangrante, los inhalaron vía pulmonar hasta sembrarlo en el alma. Así vencieron en Pantano de Vargas y Boyacá. El virrey con sus cómplices corruptos y asesinos huyó despavorido. La Nueva Granada fue libre del colonialismo. Una señora al ver a Bolívar entrando a Bogotá montado en su caballo, corrió a abrazarse de su figura delgada pero poderosa, se saludaron como viejos amigos y ella le dijo en tono jocoso, con ese humor tan afilado del pueblo cundinamarqués: “Volviste fantasma”. En el ecograma se podían percibir los latidos del corazoncito de Colombia en el vientre de la Historia.

II

“Colombia es el corazón del mundo”, dice el presidente Petro, y de pronto a uno le suena un poco chauvinista, lo que por sí mismo no desmerita la afirmación; es normal que un patriota, más siendo líder de opinión y estadista, exalte las condiciones de su país con las mejores construcciones semánticas, aunque pueda parecer exagerado.

Pero Gustavo Petro no exagera: en las circunstancias particulares tan graves que vive la humanidad, a punto de perderse su propia existencia por la masacre de todas las perspectivas del humanismo perpetrada por el sionismo en Palestina, trasmitida en vivo y directo ante la “indiferencia del mundo que es sordo y es mudo”, una “voz que clame en el desierto” por la vida es, sin duda, el corazón del mundo.

Ese corazón late en el pecho que es Nuestra América, Nuestra Abya Yala continente y archipiélago, amenazada de muerte por el fascismo imperialista global que ejerce el gobierno estadounidense de Donald Trump, para imponer la “civilización Epstein”, usando sus aberrados subalternos, cipayos, mercenarios, sociópatas narcisistas. Los santanderistas que fracasaron en “la noche septembrina” han publicado en la prensa que matarán a Sucre: “puede que Obando haga con Sucre lo que no pudimos hacer con Bolívar”. Hay gente adicta a la necrofilia trajeada de narcopolítica. El deslumbre por los matones. La seducción por el abismo de Berruecos. No más “sangre derramada, que es petróleo para el yanqui” (y sus secuaces). Cantemos con Nando Marín: “Yo quiero que el mundo sea más pequeño y estar cerquita del cielo para jugar con el sol…yo quiero cambiar la guerra por paz y amor”.  

El 21 de junio ese corazón será defendido por Bolívar, con su Ejército Libertador como espada y escudo del pueblo colombiano, encarnado en uno de sus mejores hijos, el valiente y brillante Iván Cepeda.

III

Bolívar está en su amada Bolivia. Marcha al lado de Juana Azurduy. Sucre y Tupac Katari toman las alturas. Si el pueblo sabe su historia, sabrá también hacerla con sus propias manos, mirando el futuro, moldeándolo a sus anhelos. Recordáis “¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad que, al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor”. La jauría fascista subordinada y neocolonial pretende desatar una masacre contra el bravo pueblo boliviano. ¡Alerta indómita Indoamérica! ¡Cese la represión contra la clase trabajadora y los movimientos sociales originarios en Bolivia!  

IV

Bolívar está en México como ciudadano honorario tomando un baño de sol azteca, en vigilia por la dignidad que celebra con Lucas Alamán, Benito Juárez, Pancho Villa, Emiliano Zapata coreando Carabina 30-30 en la Cuarta Transformación.

V

Simón Bolívar está en Perú. Conoce las perversiones de la oligarquía y los laberintos de la política ociosa e intrigante. Se enamora del Perú: “Los monumentos de piedra, las vías grandes y rectas, las costumbres inocentes y la tradición genuina, nos hacen testigos de una creación social de la que no tenemos idea, ni modelo ni copia. El Perú es original en los fastos de los hombres”. Se la juega con el pueblo peruano, y vencen.

VI

El Libertador está en Cuba. Se ha conmovido con las palabras que le ofrendó José Martí. Se ha admirado de la proeza que han hecho los patriotas cubanos. Se presentó voluntario para resistir junto a Fidel y Raúl, las criminales intenciones de los regatones del norte, esa canalla que tanto desprecia por su infame conducta hacia nuestros pueblos, a los que ha plagado de miserias en nombre de su falaz y prostituida estratagema de la libertad.

VII

Bolívar está vigilante en Nicaragua, donde ha conocido a su hijo Augusto César Sandino. Han hablado de Carlos Fonseca y Tomás Borges. Bolívar se siente muy emocionado al llegar con ellos a la plaza repleta de combatientes alegres, donde Daniel y Rosario los invitan a ocupar un sitio de honor en la tarima presidencial. La multitud grita con brío: ¡Patria libre o morir!

VIII

Simón mira desde el Chimborazo con el amor de Manuela Sáenz la resistencia creciente del Ecuador profundo, y supervisa -esta vez personalmente- el desarrollo del Congreso Anfictiónico de Panamá. Hoy como nunca antes urge construir el Equilibrio del Universo, con la unidad de Nuestra América y los pueblos en resistencia contra la ambición de Estados Unidos y Europa, y su engendro sionista.

IX

En Venezuela, Bolívar ha perdido la plaza de nuestro arsenal. Está herido de Patria, encolerizado. Protesta la capitulación del alto mando. Decide recomenzar. Vuelve “sin pedir perdón, ni olvido”, decreta la Guerra a Muerte. “Dicen que viene caliente por nuestro comportamiento, al dejar caer su espada, y también su pensamiento”. Los pueblos lo aclaman Libertador. Las derrotas dividen y las divisiones traen derrotas. Ciclo vicioso. Se salva de sus propios compatriotas. Recompone fuerzas por uno que nunca lo abandonó: Urdaneta. Diciembre 1814, en Ocaña: “Para nosotros la Patria es América”. Las bestias se han enseñoreado en Venezuela. Secuestraron el país. “El velo se ha rasgado; ya hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas; se han roto las cadenas; ya hemos sido libres, y nuestros enemigos pretenden de nuevo esclavizarnos”.

Pero por aquí anda Bolívar, nunca se nos va del todo, o sabe estar simultáneamente donde se le requiere. Porque despierta con el pueblo, porque tiene mucho por hacer. Por aquí anda compañeros: “como el cocuyo en el aire, como la luna en el médano, como el potro en el Escudo, y el tricolor en el cielo”.

 

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano


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