Elecciones
en Colombia: su impacto en Nuestra América
El domingo
31 de mayo hay elecciones presidenciales en Colombia; con absoluto respeto por su
soberanía y autodeterminación, debo expresar lo que considero serán las
consecuencias del resultado de la contienda para Venezuela y Nuestra América.
Se enfrentan
la opción de continuar un gobierno (mejorado tal vez) de cambios con vocación
social y en la onda de ampliar derechos ciudadanos, contra el retroceso a un
pasado (peor tal vez) de terrorismo estatal, violación masiva de Derechos
Humanos, entrega de soberanía, desprecio por la convivencia respetuosa con los
países vecinos. Es la disyuntiva terrible que vive la humanidad: el anhelo de
paz y justicia, versus el fascismo genocida. El pueblo colombiano conoce muy
bien, pagando un altísimo saldo en dolor, la frustración de ver imponerse el
régimen de las masacres, el exterminio, las fosas comunes, los falsos
positivos, el paramilitarismo. Fascismo subalterno puro y duro, subordinado a
los Estados Unidos, disfrazado de “democracia”, multiplicador de la miseria,
patrocinador del crimen transnacional como vía de lucro y opresión.
El candidato
de esa barbarie es un mafioso conocido y descarado, que llamó públicamente a asesinar
al presidente venezolano Nicolás Maduro.
https://albaciudad.org/2017/07/uribistas-piden-matar-a-maduro-por-yldefonso-finol/
Lo digo
de una vez sin tapujos: si la derecha fascista gana estas elecciones, intentará
hacer una guerra contra Venezuela.
https://diariovea.com.ve/los-matones-antivenezolanos-quieren-guerra/
¿Tienen
este escenario en la sala situacional de nuestro Gobierno? Atención FANB.
No hablaré
en esta nota de la situación de secuestro en que nos mantiene el patrón de los
canallas: el fascismo imperialista global de Donald Trump. Pero esta variable
jode demasiado.
Un triunfo
del delincuente que va de segundo en las encuestas, por alianza con la que va
de tercera, sería una amenaza para el pueblo colombiano y la región. El personaje
compite en narcisismo psicopático con Bukele. Seguro aspirará a liderar las
derechas sumisas: el panyanquismo.
Nuestra
Venezuela Bolivariana sería rodeada por estas hienas, y ya sabemos que Brasil
tiene otras prioridades geopolíticas, bajo la vieja doctrina del
sub-imperialismo que incubó la oligarquía, y el corolario hipócrita del lulaísmo,
fase superior del oportunismo megalómano.
Cuba y
Nicaragua tendrán un acérrimo enemigo en la Casa de Nariño, que moverá la
colita al patrón gringo con tal de una sobadita en el cogote.
El cartel
mundial neofascista sumará un actor importante, fuente de financiamiento para
cualquier maldad con el fondo monetario internacional de la cocaína.
Los países
pequeños que hace ratos son lavanderías de dólares con trazas blancas, se verán
acorralados por la virulencia de la violencia. Síntomas hay a la vista. Prepárense
para el peligro de ser estancias de la narcopolítica. Fascismo con drogas no es
pan y circo.
Nuestra
Patria Venezuela en su laberinto. La vuelta gringa al “patio trasero”, ese
gimnasio donde formó su musculatura original, donde se hizo imperialismo, ya
tomó la primera reserva de petróleo del mundo, quinta de gas, y un etcétera
largo como el Chile refascistizado.
México
lindo y querido, avanzando con su mayor reserva de riqueza: la dignidad, mientras
la “bestia rubia” acecha. Bolivia insurge para hacer honor a su nombre. Argentina
requiere desesperada algo de cordura para revivir. Honduras teledirigida por un
indultado de Trump, a la orden de Netanyahu. El sionismo infestándolo todo con el
dios dinero, su ritual de muerte, su maleficio infernal.
Deseamos
al pueblo de Colombia el mejor futuro posible, que abrió hace pocos años -por primera
vez en dos siglos- con unidad histórica, en el camino de que cesara “la
horrible noche”.
Que en
esta primera vuelta ganen los buenos, para que toda Colombia y Nuestra América
cantemos con alegría: “El bien germina ya”.
Yldefonso
Finol

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