Sobre el
“acuerdo” de filantropía petrolera creado por Trump para la Venezuela neocolonial
Introito
Hace 90
años de aquella gran huelga petrolera que obligó a la dictadura de López
Contréras a reconocer algunas reivindicaciones clasistas. Pero esa huelga fue
semilla del antiimperialismo nacional. Todavía hay trabajadores sin agua fría
en las recalentadas instalaciones petrolíferas de la Costa Oriental del Lago (“Perdóneme
Tío Juan”). No agradezca a Trump y Rubio por unos risibles “esfuerzos” que nos
avergüenza como estirpe luchadora. Agradezca a los pioneros de los sindicatos
rojos, al viejo Jesús Faría, a Pantaleón García, a Manuel Taborda, a José
Martínez Pozo, Isidro Valles, a esa gran heroína del proletariado venezolano e
internacional, poeta Olga Luzardo, fundadora del movimiento por la emancipación
de la mujer. ¿Ya sabe de los accidentes fatales que ocurrieron este año? ¿Y de
las víctimas? ¿Conoce Cabimas? Si Trump manda a hacer elecciones, tal vez los
veamos por aquí. ¿Qué dice la enviada del Departamento de Estado, la doctora
Figuera?
¿Ustedes
y sus equipos saben algo de petróleo? ¿Ustedes saben de los pueblos desplazados
forzosamente para darle las orillas del lago a los gringos? ¿Le contaron de la
subsidencia? ¿Sabe que tras siglo y pico de chupadera petrolera en la Costa Oriental
del Lago (“sucede algo que da dolor”) aún no existe una unidad de quemados? ¿Usted
ha escuchado la palabra Paraute?
Hace 56
años del Congreso Cultural Cabimas 70 contra la dependencia, el neocolonialismo
y el imperialismo, recobrando una vigencia urgente en las actuales
circunstancias. La “Nacionalización” chucuta acaba de cumplir 50 años, cuando
el CAP I afirmó: “desde hoy Venezuela es dueña de su petróleo”. Alí Primera
publicó su canción: “Ahora que el petróleo es nuestro, no quiero ver pordioseros,
enfermos sin hospitales y muchachos sin liceo. No lo digo por manía ni porque
me da la gana, pero el pueblo compañero tiene un hambre soberana”.
Si la
Patria cae en peligro de ser colonia gringa como todo indica, la huelga general
será nuestro Estrecho de Ormuz.
El extenso
acervo en derecho de hidrocarburos y minero que viene desde el Decreto de Quito
del Libertador Simón Bolívar del 24 de octubre de 1829, pasando por toda la doctrina
nacionalista desarrollada por brillantes patriotas como Salvador de la Plaza,
Domingo Maza Zabala, Gastón Parra Luzardo, Rodolfo Quintero, Héctor Malavé
Mata, Héctor Silva Michelena, Francisco Mieres, Mazhar Al-Shereidah, Álvaro
Silva Calderón, toda esa epistemología petrolera construida desde las raíces,
desde las vivencias y padeceres de un país, pero, sobre todo y principalmente,
de un pueblo, de la clase trabajadora petrolera y del resto que era marginada
en estratos más explotados y desatendidos para dividirnos grotescamente. Esto es
historia petrolera contemporánea de Venezuela, que la elite central-vertical
ignora, nunca la ha vivido a no ser desde los privilegios de la capital
colonial-capitalista.
¿Dónde
está el “acuerdo”? ¿Dónde se firmó? ¿Qué pasos constitucionales y legales se
dieron previamente para suscribirlo? Queremos verlo detalladamente. Queremos ver
el cuadro de la deuda externa rubro por rubro, país por país, saber quiénes son
los tenedores (y los cuchillos). ¿Quiénes se creen los que entregan el país? Ya
la Patria la desaparecieron. La Patria existe en el patriotismo, porque es un
mito sentipensante. La elite central-vertical fracasó en el modelo educativo
que hizo desaparecer la Patria. Sin conocer su historia y su geografía, sin
valorar sus manifestaciones culturales, no puede haber amor. Sin amor propio,
no hay patriotismo, que es el éter donde habita la Patria.
Ustedes,
los que ocupan Miraflores y la Asamblea Nacional, negociando a escondidas (enclaustrados
o por teléfono), no nos representan. Son usurpadores.
Inconstitucionalidad
in extremis
El anuncio
de este “acuerdo”, primero por Trump con sus intenciones electoreras, y luego
por su -más que agradecida- subalterna en Caracas, hicieron estallar en
astillas la frágil legitimidad que sostenía al “gobierno encargado”. Estuvo siempre
claro para el movimiento bolivariano, que el apoyo a la encargaduría más allá
de los 180 días de prórroga por ausencia temporal del Presidente Constitucional,
además de las causas anómalas de su secuestro, rapto, reclusión ilegal,
obedecía a una posición consecuente con la defensa de la Soberanía Nacional y a
una legitimidad revolucionaria de origen, como Poder Constituyente en resistencia
antiimperialista. Esto es, una decisión política, no sólo una razón jurídica.
Un seguimiento
de los hechos posteriores a la agresión criminal del 3 de enero, fue mostrando
señales de una sumisión nada cónsona con los valores y principios de la
Doctrina Bolivariana y las prácticas emancipatorias de la Revolución que fundó
Hugo Chávez.
Se impuso
desde Miraflores una verborrea, gestualidad, imagen, justificadora de lo que,
incluso, rebautizaron como “nueva época”. No faltaron los que de buena fe o por
meros intereses oportunistas, formularon teorías para excusar y/o respaldar el
extraño giro de la cúpula cada vez más pequeña y arbitraria.
Señales
que llegaron a la desvergüenza de convertir al país en escena de marketing para
los humanicidas sionistas, lo que en sí mismo es la complicidad con sus infinitas
atrocidades.
La Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, vigente por sus cláusulas de
protección explícitas y -principalmente- por su insuperable legitimidad de
origen en el Poder Constituyente Originario, establece en el Artículo 151°: “En los contratos de interés
público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los
mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una
cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre
dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes
contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República,
de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar
origen a reclamaciones extranjeras.
Un paraíso
para la voracidad del fascismo global imperialista. El supuesto “acuerdo” consuma
la traición del 3 de enero. Es inconsulto, tramposo, violatorio de la soberanía,
atentatorio contra la paz mundial.
La Asamblea
Nacional se deslegitimó al aprobar el proyecto de Ley de Hidrocarburos que
trajo el jefe de la CIA, al asumir el “plan de tres fases” de la Encargada de
Negocios gringa que deroga (en fantasía) la CRBV y el PLAN DE LA PATRIA, y las
demás directrices del Jefe del Comando Sur, el Secretario de Energía, el de
Guerra y el de Seguridad Interior, más un chorizo de indeseables acólitos de
Trump, que ha convertido a Venezuela en la “Isla Epstein” energética y
geopolítica de sus caprichos.
La historia
contrainsurgente
No saber
de Historia Patria es terreno propicio para colonizar. Para la entonces
presidenta encargada, titubeante (normal) al lado del jefe de la CIA, John
Ratcliffe, inauguró las referencias a nuestra relación de hermandad con Estados
Unidos: “Por ejemplo, era aniversario, en 1805 nuestro gran Francisco de
Miranda salió de Nueva York portando la Bandera de Venezuela en el Leander, la
primera Bandera de Venezuela…y desde allí nuestras relaciones han tenido
altibajos. Yo…las primeras horas lo dije: este ataque ha significado una mancha
en nuestra relación…” Mancha de sangre, mancha de humillación, ultraje, ciudadana.
¿Qué pensaría el Generalísimo y nuestro posterior salvador Alexander Petion?
Estados Unidos no ayudó en nada a Miranda. Y a Bolívar lo boicotearon, mandaron
a matarlo, mataron a Sucre. Sabotearon el Congreso Anfictiónico de Panamá. Cooptaron
a Santander y a Páez, que de adversarios los volvieron gemelos por la adicción
a la doctrina Monroe. Le arrebataron la mitad del territorio a la hermana
México. Se agarraron Cuba y Puerto Rico. Mataron a Sandino, a Gaitán y al Che
Guevara. Derrocaron a Arbens, a Juan Bosch, a Maurice Bishop, martirizaron a
Salvador Allende, esterilizaron a cientos de miles de mujeres indígenas en
Centroamérica y los Andes, son los patrocinadores del paramilitarismo con motosierras,
falsos positivos y fosas comunes, y ahora de los fraudes electorales para
imponer fascismos subalternos.
Esa misma
actitud mantuvieron, y aún la empeoraron, apoyando a la España colonialista
tras una farsante “neutralidad”. Desde el 10 de diciembre de 1810, los Estados
Unidos usaron el cinismo hacia nuestras repúblicas, como puede verse en la
resolución conjunta del Congreso: “los revolucionarios de Hispanoamérica
enfrentarían solos el poderío español y cuando hubieran alcanzado la
independencia, si la alcanzaban, los Estados Unidos concurrirían entonces a
exigirles lo que debía corresponderles. Como pago, accederían al reconocimiento”.
¿Le dice algo el caso de las goletas Tigre y Libertad?
El 29
de octubre de 1812, el antecesor de su amigo Marco Rubio, James Monroe,
sostuvo: “Los Estados Unidos se encuentran en paz con España y no pueden, con
ocasión de la lucha que esta mantiene con sus diferentes posesiones, dar ningún
paso que comprometa su neutralidad”.
¿Entonces
de dónde sacó ese cándido disparate del “hermanamiento” con Miranda? Luego hemos
visto afirmaciones historiográficas peores; de verdad, vergonzosas;
comparaciones propias de la xenofilia epistémica con el proceso de la
Revolución Rusa, sobre hechos previos a la toma del poder y a la creación de la
URSS; llegando al colmo degradante de falsificar episodios de la Gesta
Bolivariana. Todo para ser aceptados por el poder usurpador sostenido por
Washington. La xenofilia epistémica también trajo algunos despechos: “pensadores”
foráneos sacralizados en los templos de la intelectualidad capitalina, hoy
despedazados como ídolos de yeso porque no convalidan la fantasía oficial. ¡Sentido
pésame amistades ex grosfogelianas!
Pero el
control sobre parte del Ingreso Nacional permitido por Trump, sigue sirviendo
para repartir manjares cortesanos, muy insanos. Y la catatimia existe a favor
de la encargaduría sostenida por USA; como también existen el “Síndrome de
Estocolmo colectivo” y/o la sumisión traumática. Son padecimientos terribles
que ya se notan, a veces agresivos, entre gente nuestra. Algunas se muestran
más enérgicas en atacar a quien no se afilie al silencio decretado por la “orden
de operaciones”, que contra la mafia pirática que ya nos robó trece mil
millones de dólares del petróleo que asaltaron en el Caribe. “Orden Ejecutiva”,
mata órdenes inferiores. En ellos confían para las heroicas victorias de la
diplomacia obsequiosa.
“Silencio
en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme…”, los gringos atacan. Para
laureadas voces de la historia, nosotros ganamos, todo se dio a la perfección
según un plan que alguien tenía en secreto. Obligamos a los gringos a
bombardearnos por un ratico nomás, asesinar sobre todo cubanos, y, lo más
genial, los sentamos a empujones en la mesa diplomática. Pragmáticamente
conseguimos “estabilidad” y “felicidad”, andamos bailando por las calles bajo
una lluvia de dólares (“green papers” o lechugas en el mercado paralelo).
Como vencedores,
escribiremos lo que primero se le ocurra a alguien con frases rimbombantes. No nos
extrañe que alguna obra se presente en Broadway con guion de Trump-Rubio y
argumento de quién sabe…
Dónde
está la bolita o un ábaco urgente para Miraflores: aquí huele a azufre
El fracaso
del sistema educativo venezolano, una de nuestras peores tragedias, es muy
grave en historia; de allí viene la falta de patriotismo, que permitió
estólidamente la campaña de linchamiento moral de la venezolanidad. Pero no
ocurre sólo con nuestra inigualable y desperdiciada Historia Patria, donde
vemos a las altas esferas de “poder” reprobadas; ahora resulta que la crisis de
aprendizaje de matemáticas es catastrófica. Salvo en los sitios de apuestas, y
en algunas almas solitarias que amamos (¿maniáticamente?) los números, el común
tiene que apelar al comodín: calculadora, llamar a un funcionario de la
Embajada de USA, o tirarla a pegar.
Revisemos
la alocución sobre el “acuerdo” de los desacuerdos. Trump dice lo que le da la
gana, fríamente calculado en clave electoral. No es ese mi referente, ni las
redes enredadoras con un bojote de parlanchines a quienes no les paro bolas. Vamos
a lo dicho por la ex encargada de la presidencia, hoy en funciones que sólo
Washington determina.
El “acuerdo”
que pronto no recordaremos, por ser una ficción electoral para Estados Unidos y
una fantasía Hello Kity (a propósito de ser amigos de quien te bombardea) para
Venezuela, es una negociación a 25 años, que ofrece 65 mil millones de barriles
de petróleo de nuestras reservas s USA,
calculado al precio promedio del crudo Merey 16° API que ronda 65 dólares por
barril.
Entre malabares
hablan de 17 pozos estratégicos (activos ya o a corto plazo), y desarrollo de 8
campos verdes, donde hay que explorar y preparar las condiciones para producir
(mediano plazo). Afirman encaminarse a una producción de un millón y medio de
barriles diarios. La abogada Rodríguez Gómez soltó la cifra de
209.335.000.000,00 de ingresos para el país, sin precisar en qué lapso de
tiempo; agregó que Venezuela captaría 19 $ por barril (suponemos que vendido). Una
cuenta sencilla a partir de las cifras ofrecidas en la alocución, multiplicando
19 $ por un millón y medio de barriles/día por 365 días del año, da como
resultado: 10.402.500.000,00 de ingreso anual al país (mucho menos de lo que
nos robaron en tres meses de los barcos asaltados estilo Henry Morgan). La doctora
Rodríguez mencionó ingresos por 209.335.000.000,00 en los 25 años. Deberían ser
260.062.500.000,00. Hay 51 mil millones que se desaparecen en la exposición que
ya ha visto media humanidad.
Igual todo
esto es demagogia, lo concreto es raspar la olla: el pueblo que la tiene vacía
para comerse hasta los arrocitos quemados, y la burocracia corrupta que quiere
llevarse lo que quede por ahí, por si las dudas.
Ya afuera
del circo
Se atribuye
al economista Jonh Maynard Keynes la frase “en el largo plazo todos estamos
muertos”. La ilusión y las esperanzas nebulosas son un crimen si llevan la
intención de manipular a un pueblo necesitado, que lleva décadas de penurias
por la acción premeditada de quienes hoy se venden (y se reciben en las elites)
como “salvadores”.
Estos mismos
que se pasean por Miraflores sobre rojas alfombras (el rojo quedó para eso),
los que nos aplicaron más de mil medidas de guerra económica, los que nos
bombardearon, los que practicaron tiro al blanco con lanchas en el Caribe, los
que nos robaron barcos llenos de petróleo, los que asfixian a Cuba, los que
arman al humanicida sionista, los que explotaron las niñas de Minab y amenazan
volver a la edad de piedra a un país fraterno como Irán, los que impusieron la
Operación Cóndor en los 70, los que masacraron miles de campesinos y
trabajadores en las bananeras centroamericanas y colombianas, los que nos
declararon enemigos a muerte en el Documento Santa Fe IV y hoy sentencian como terrorismo
toda defensa de la justicia social, el ambiente, la soberanía, la autodeterminación;
¿alguien les cree capaces de alguna buena intención?
Las elecciones
de medio término gringas de noviembre, con encuestas favorables al partido demócrata,
y la aprobación de Trump en mínimos, no sólo ponen a los estrategas
republicanos a parir cualquier jugada que les mejore expectativas. Es cierto
que 65 mil millones de barriles es algo así como una cuarta parte de las reservas
gringas. Y la propia doctora Rodríguez le suma otras posibilidades con empresas
transnacionales. También en esta ribera del Arauca vibrador, se ha alborotado
la algarabía dolarfílica. Hay que opinar con cuidado porque se le echan encima
a uno a despotricarlo si se atreve a rozar al cordero de oro.
¿Dónde
está publicado el texto del “acuerdo”?
¡No
sean pendejos pinches gringos y chinches traganíquel!
Yldefonso
Finol
Militante
Bolivariano

excelente exposición de lo que esta pasando en nuestra patria
ResponderEliminarGracias compañero
EliminarTENEMOS QUE ORGANIZARNOS Y PINTAR CUANTA PARED EXISTA EN NUESTRAS CIUDADES Y PUEBLOS, RECHAZANDO LA PRESENCIA SIONISTAMERICANA DE NUESTRA PATRIA.
ResponderEliminarES LO MENOS QUE DEBEMOS HACER: BULLA QUE SE ESCUCHE Y SE VEA EN EL MUNDO ENTERO.
CONTRA LA DOCTRINA MONROE...
¡BOLIVARIANISMO!
100% de acuerdo hermano
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