lunes, 31 de agosto de 2026

Sobre el "acuerdo" de filantropía petrolera creado por Trump para la Venezuela neocolonial

 


Sobre el “acuerdo” de filantropía petrolera creado por Trump para la Venezuela neocolonial

Introito  

Hace 90 años de aquella gran huelga petrolera que obligó a la dictadura de López Contréras a reconocer algunas reivindicaciones clasistas. Pero esa huelga fue semilla del antiimperialismo nacional. Todavía hay trabajadores sin agua fría en las recalentadas instalaciones petrolíferas de la Costa Oriental del Lago (“Perdóneme Tío Juan”). No agradezca a Trump y Rubio por unos risibles “esfuerzos” que nos avergüenza como estirpe luchadora. Agradezca a los pioneros de los sindicatos rojos, al viejo Jesús Faría, a Pantaleón García, a Manuel Taborda, a José Martínez Pozo, Isidro Valles, a esa gran heroína del proletariado venezolano e internacional, poeta Olga Luzardo, fundadora del movimiento por la emancipación de la mujer. ¿Ya sabe de los accidentes fatales que ocurrieron este año? ¿Y de las víctimas? ¿Conoce Cabimas? Si Trump manda a hacer elecciones, tal vez los veamos por aquí. ¿Qué dice la enviada del Departamento de Estado, la doctora Figuera?

¿Ustedes y sus equipos saben algo de petróleo? ¿Ustedes saben de los pueblos desplazados forzosamente para darle las orillas del lago a los gringos? ¿Le contaron de la subsidencia? ¿Sabe que tras siglo y pico de chupadera petrolera en la Costa Oriental del Lago (“sucede algo que da dolor”) aún no existe una unidad de quemados? ¿Usted ha escuchado la palabra Paraute?

Hace 56 años del Congreso Cultural Cabimas 70 contra la dependencia, el neocolonialismo y el imperialismo, recobrando una vigencia urgente en las actuales circunstancias. La “Nacionalización” chucuta acaba de cumplir 50 años, cuando el CAP I afirmó: “desde hoy Venezuela es dueña de su petróleo”. Alí Primera publicó su canción: “Ahora que el petróleo es nuestro, no quiero ver pordioseros, enfermos sin hospitales y muchachos sin liceo. No lo digo por manía ni porque me da la gana, pero el pueblo compañero tiene un hambre soberana”.

Si la Patria cae en peligro de ser colonia gringa como todo indica, la huelga general será nuestro Estrecho de Ormuz.  

El extenso acervo en derecho de hidrocarburos y minero que viene desde el Decreto de Quito del Libertador Simón Bolívar del 24 de octubre de 1829, pasando por toda la doctrina nacionalista desarrollada por brillantes patriotas como Salvador de la Plaza, Domingo Maza Zabala, Gastón Parra Luzardo, Rodolfo Quintero, Héctor Malavé Mata, Héctor Silva Michelena, Francisco Mieres, Mazhar Al-Shereidah, Álvaro Silva Calderón, toda esa epistemología petrolera construida desde las raíces, desde las vivencias y padeceres de un país, pero, sobre todo y principalmente, de un pueblo, de la clase trabajadora petrolera y del resto que era marginada en estratos más explotados y desatendidos para dividirnos grotescamente. Esto es historia petrolera contemporánea de Venezuela, que la elite central-vertical ignora, nunca la ha vivido a no ser desde los privilegios de la capital colonial-capitalista.   

¿Dónde está el “acuerdo”? ¿Dónde se firmó? ¿Qué pasos constitucionales y legales se dieron previamente para suscribirlo? Queremos verlo detalladamente. Queremos ver el cuadro de la deuda externa rubro por rubro, país por país, saber quiénes son los tenedores (y los cuchillos). ¿Quiénes se creen los que entregan el país? Ya la Patria la desaparecieron. La Patria existe en el patriotismo, porque es un mito sentipensante. La elite central-vertical fracasó en el modelo educativo que hizo desaparecer la Patria. Sin conocer su historia y su geografía, sin valorar sus manifestaciones culturales, no puede haber amor. Sin amor propio, no hay patriotismo, que es el éter donde habita la Patria.

Ustedes, los que ocupan Miraflores y la Asamblea Nacional, negociando a escondidas (enclaustrados o por teléfono), no nos representan. Son usurpadores.

 

Inconstitucionalidad in extremis

El anuncio de este “acuerdo”, primero por Trump con sus intenciones electoreras, y luego por su -más que agradecida- subalterna en Caracas, hicieron estallar en astillas la frágil legitimidad que sostenía al “gobierno encargado”. Estuvo siempre claro para el movimiento bolivariano, que el apoyo a la encargaduría más allá de los 180 días de prórroga por ausencia temporal del Presidente Constitucional, además de las causas anómalas de su secuestro, rapto, reclusión ilegal, obedecía a una posición consecuente con la defensa de la Soberanía Nacional y a una legitimidad revolucionaria de origen, como Poder Constituyente en resistencia antiimperialista. Esto es, una decisión política, no sólo una razón jurídica.

Un seguimiento de los hechos posteriores a la agresión criminal del 3 de enero, fue mostrando señales de una sumisión nada cónsona con los valores y principios de la Doctrina Bolivariana y las prácticas emancipatorias de la Revolución que fundó Hugo Chávez.

Se impuso desde Miraflores una verborrea, gestualidad, imagen, justificadora de lo que, incluso, rebautizaron como “nueva época”. No faltaron los que de buena fe o por meros intereses oportunistas, formularon teorías para excusar y/o respaldar el extraño giro de la cúpula cada vez más pequeña y arbitraria.

Señales que llegaron a la desvergüenza de convertir al país en escena de marketing para los humanicidas sionistas, lo que en sí mismo es la complicidad con sus infinitas atrocidades.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, vigente por sus cláusulas de protección explícitas y -principalmente- por su insuperable legitimidad de origen en el Poder Constituyente Originario, establece en el  Artículo 151°: “En los contratos de interés público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras.

Un paraíso para la voracidad del fascismo global imperialista. El supuesto “acuerdo” consuma la traición del 3 de enero. Es inconsulto, tramposo, violatorio de la soberanía, atentatorio contra la paz mundial.

La Asamblea Nacional se deslegitimó al aprobar el proyecto de Ley de Hidrocarburos que trajo el jefe de la CIA, al asumir el “plan de tres fases” de la Encargada de Negocios gringa que deroga (en fantasía) la CRBV y el PLAN DE LA PATRIA, y las demás directrices del Jefe del Comando Sur, el Secretario de Energía, el de Guerra y el de Seguridad Interior, más un chorizo de indeseables acólitos de Trump, que ha convertido a Venezuela en la “Isla Epstein” energética y geopolítica de sus caprichos.

 

La historia contrainsurgente

No saber de Historia Patria es terreno propicio para colonizar. Para la entonces presidenta encargada, titubeante (normal) al lado del jefe de la CIA, John Ratcliffe, inauguró las referencias a nuestra relación de hermandad con Estados Unidos: “Por ejemplo, era aniversario, en 1805 nuestro gran Francisco de Miranda salió de Nueva York portando la Bandera de Venezuela en el Leander, la primera Bandera de Venezuela…y desde allí nuestras relaciones han tenido altibajos. Yo…las primeras horas lo dije: este ataque ha significado una mancha en nuestra relación…” Mancha de sangre, mancha de humillación, ultraje, ciudadana. ¿Qué pensaría el Generalísimo y nuestro posterior salvador Alexander Petion? Estados Unidos no ayudó en nada a Miranda. Y a Bolívar lo boicotearon, mandaron a matarlo, mataron a Sucre. Sabotearon el Congreso Anfictiónico de Panamá. Cooptaron a Santander y a Páez, que de adversarios los volvieron gemelos por la adicción a la doctrina Monroe. Le arrebataron la mitad del territorio a la hermana México. Se agarraron Cuba y Puerto Rico. Mataron a Sandino, a Gaitán y al Che Guevara. Derrocaron a Arbens, a Juan Bosch, a Maurice Bishop, martirizaron a Salvador Allende, esterilizaron a cientos de miles de mujeres indígenas en Centroamérica y los Andes, son los patrocinadores del paramilitarismo con motosierras, falsos positivos y fosas comunes, y ahora de los fraudes electorales para imponer fascismos subalternos.   

Esa misma actitud mantuvieron, y aún la empeoraron, apoyando a la España colonialista tras una farsante “neutralidad”. Desde el 10 de diciembre de 1810, los Estados Unidos usaron el cinismo hacia nuestras repúblicas, como puede verse en la resolución conjunta del Congreso: “los revolucionarios de Hispanoamérica enfrentarían solos el poderío español y cuando hubieran alcanzado la independencia, si la alcanzaban, los Estados Unidos concurrirían entonces a exigirles lo que debía corresponderles. Como pago, accederían al reconocimiento”. ¿Le dice algo el caso de las goletas Tigre y Libertad?

El 29 de octubre de 1812, el antecesor de su amigo Marco Rubio, James Monroe, sostuvo: “Los Estados Unidos se encuentran en paz con España y no pueden, con ocasión de la lucha que esta mantiene con sus diferentes posesiones, dar ningún paso que comprometa su neutralidad”.

¿Entonces de dónde sacó ese cándido disparate del “hermanamiento” con Miranda? Luego hemos visto afirmaciones historiográficas peores; de verdad, vergonzosas; comparaciones propias de la xenofilia epistémica con el proceso de la Revolución Rusa, sobre hechos previos a la toma del poder y a la creación de la URSS; llegando al colmo degradante de falsificar episodios de la Gesta Bolivariana. Todo para ser aceptados por el poder usurpador sostenido por Washington. La xenofilia epistémica también trajo algunos despechos: “pensadores” foráneos sacralizados en los templos de la intelectualidad capitalina, hoy despedazados como ídolos de yeso porque no convalidan la fantasía oficial. ¡Sentido pésame amistades ex grosfogelianas!

Pero el control sobre parte del Ingreso Nacional permitido por Trump, sigue sirviendo para repartir manjares cortesanos, muy insanos. Y la catatimia existe a favor de la encargaduría sostenida por USA; como también existen el “Síndrome de Estocolmo colectivo” y/o la sumisión traumática. Son padecimientos terribles que ya se notan, a veces agresivos, entre gente nuestra. Algunas se muestran más enérgicas en atacar a quien no se afilie al silencio decretado por la “orden de operaciones”, que contra la mafia pirática que ya nos robó trece mil millones de dólares del petróleo que asaltaron en el Caribe. “Orden Ejecutiva”, mata órdenes inferiores. En ellos confían para las heroicas victorias de la diplomacia obsequiosa.  

“Silencio en la noche, ya todo está en calma, el músculo duerme…”, los gringos atacan. Para laureadas voces de la historia, nosotros ganamos, todo se dio a la perfección según un plan que alguien tenía en secreto. Obligamos a los gringos a bombardearnos por un ratico nomás, asesinar sobre todo cubanos, y, lo más genial, los sentamos a empujones en la mesa diplomática. Pragmáticamente conseguimos “estabilidad” y “felicidad”, andamos bailando por las calles bajo una lluvia de dólares (“green papers” o lechugas en el mercado paralelo).

Como vencedores, escribiremos lo que primero se le ocurra a alguien con frases rimbombantes. No nos extrañe que alguna obra se presente en Broadway con guion de Trump-Rubio y argumento de quién sabe…

   

Dónde está la bolita o un ábaco urgente para Miraflores: aquí huele a azufre

El fracaso del sistema educativo venezolano, una de nuestras peores tragedias, es muy grave en historia; de allí viene la falta de patriotismo, que permitió estólidamente la campaña de linchamiento moral de la venezolanidad. Pero no ocurre sólo con nuestra inigualable y desperdiciada Historia Patria, donde vemos a las altas esferas de “poder” reprobadas; ahora resulta que la crisis de aprendizaje de matemáticas es catastrófica. Salvo en los sitios de apuestas, y en algunas almas solitarias que amamos (¿maniáticamente?) los números, el común tiene que apelar al comodín: calculadora, llamar a un funcionario de la Embajada de USA, o tirarla a pegar.    

Revisemos la alocución sobre el “acuerdo” de los desacuerdos. Trump dice lo que le da la gana, fríamente calculado en clave electoral. No es ese mi referente, ni las redes enredadoras con un bojote de parlanchines a quienes no les paro bolas. Vamos a lo dicho por la ex encargada de la presidencia, hoy en funciones que sólo Washington determina.

El “acuerdo” que pronto no recordaremos, por ser una ficción electoral para Estados Unidos y una fantasía Hello Kity (a propósito de ser amigos de quien te bombardea) para Venezuela, es una negociación a 25 años, que ofrece 65 mil millones de barriles de petróleo de nuestras reservas s USA, calculado al precio promedio del crudo Merey 16° API que ronda 65 dólares por barril.  

Entre malabares hablan de 17 pozos estratégicos (activos ya o a corto plazo), y desarrollo de 8 campos verdes, donde hay que explorar y preparar las condiciones para producir (mediano plazo). Afirman encaminarse a una producción de un millón y medio de barriles diarios. La abogada Rodríguez Gómez soltó la cifra de 209.335.000.000,00 de ingresos para el país, sin precisar en qué lapso de tiempo; agregó que Venezuela captaría 19 $ por barril (suponemos que vendido). Una cuenta sencilla a partir de las cifras ofrecidas en la alocución, multiplicando 19 $ por un millón y medio de barriles/día por 365 días del año, da como resultado: 10.402.500.000,00 de ingreso anual al país (mucho menos de lo que nos robaron en tres meses de los barcos asaltados estilo Henry Morgan). La doctora Rodríguez mencionó ingresos por 209.335.000.000,00 en los 25 años. Deberían ser 260.062.500.000,00. Hay 51 mil millones que se desaparecen en la exposición que ya ha visto media humanidad.  

Igual todo esto es demagogia, lo concreto es raspar la olla: el pueblo que la tiene vacía para comerse hasta los arrocitos quemados, y la burocracia corrupta que quiere llevarse lo que quede por ahí, por si las dudas.  

 

Ya afuera del circo

Se atribuye al economista Jonh Maynard Keynes la frase “en el largo plazo todos estamos muertos”. La ilusión y las esperanzas nebulosas son un crimen si llevan la intención de manipular a un pueblo necesitado, que lleva décadas de penurias por la acción premeditada de quienes hoy se venden (y se reciben en las elites) como “salvadores”.

Estos mismos que se pasean por Miraflores sobre rojas alfombras (el rojo quedó para eso), los que nos aplicaron más de mil medidas de guerra económica, los que nos bombardearon, los que practicaron tiro al blanco con lanchas en el Caribe, los que nos robaron barcos llenos de petróleo, los que asfixian a Cuba, los que arman al humanicida sionista, los que explotaron las niñas de Minab y amenazan volver a la edad de piedra a un país fraterno como Irán, los que impusieron la Operación Cóndor en los 70, los que masacraron miles de campesinos y trabajadores en las bananeras centroamericanas y colombianas, los que nos declararon enemigos a muerte en el Documento Santa Fe IV y hoy sentencian como terrorismo toda defensa de la justicia social, el ambiente, la soberanía, la autodeterminación; ¿alguien les cree capaces de alguna buena intención?

Las elecciones de medio término gringas de noviembre, con encuestas favorables al partido demócrata, y la aprobación de Trump en mínimos, no sólo ponen a los estrategas republicanos a parir cualquier jugada que les mejore expectativas. Es cierto que 65 mil millones de barriles es algo así como una cuarta parte de las reservas gringas. Y la propia doctora Rodríguez le suma otras posibilidades con empresas transnacionales. También en esta ribera del Arauca vibrador, se ha alborotado la algarabía dolarfílica. Hay que opinar con cuidado porque se le echan encima a uno a despotricarlo si se atreve a rozar al cordero de oro.    

¿Dónde está publicado el texto del “acuerdo”?

¡No sean pendejos pinches gringos y chinches traganíquel!

 

Yldefonso Finol

Militante Bolivariano

4 comentarios:

  1. excelente exposición de lo que esta pasando en nuestra patria

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  2. TENEMOS QUE ORGANIZARNOS Y PINTAR CUANTA PARED EXISTA EN NUESTRAS CIUDADES Y PUEBLOS, RECHAZANDO LA PRESENCIA SIONISTAMERICANA DE NUESTRA PATRIA.
    ES LO MENOS QUE DEBEMOS HACER: BULLA QUE SE ESCUCHE Y SE VEA EN EL MUNDO ENTERO.
    CONTRA LA DOCTRINA MONROE...
    ¡BOLIVARIANISMO!

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